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miércoles, 17 de diciembre de 2008

El Nuevo Culto: la exaltación a Rómulo Betancourt

EL NUEVO CULTO: LA EXALTACIÓN DE RÓMULO BETANCOURT

Decía el extraordinario historiador mexicano Carlos Aguirre, que la historia que se produce hoy en día es profundamente descriptiva, empobrecida y acrítica, basada en la exaltación del héroe. Esa exaltación en la historia de Venezuela ha tenido como epicentro tradicionalmente a Bolívar, sin embargo asistimos en la actualidad a una nueva construcción de la historia-héroe. Y eso se explica por el hecho que la aproximación planteada hacia Bolívar lo aleja del uso exclusivo de las élites de poder y lo vuelve un instrumento del contrapoder popular, por ello Bolívar ya no es tan útil y debe ser sustituido. La sustitución ha sido planteada a través de la analogía de un nuevo héroe, instrumentador de un orden considerado fantástico: Rómulo Betancourt y la democracia representativa. Sus activadores y ejecutores son un conjunto de profesores universitarios, de gran respeto y consideración, pero que hoy se suman a un accionar eminentemente ideológico que propende a relanzar la democracia o un modelo particular para contraponerlo con lo que se construye.
No criticamos eso, lo que criticamos es que al hacerlo van en contracorriente de lo que escribieron en su carrera académica. Nos recordamos al leer la defensa de Betancourt que hacen, de las críticas que proponían en varios de sus textos al culto a la personalidad. Uno de esos autores decía en su Culto a Bolívar – obra clave de la nueva historiografía venezolana- que el héroe había sido una excusa para justificar la represión y la dominación. Con Betancourt ocurre exactamente lo mismo. Al pretender presentarse a Rómulo como el padre de la democracia, se busca con ello crear una base antropológica de sumisión, pues los hijos le “deben” obediencia y respeto a sus padres. Sí Betancourt es el “padre de la democracia”, todos debemos obedecerle y aceptar sus acciones, aun estando equivocadas. Cuando desde la Fundación Rómulo Betancourt se inicia un conjunto de publicaciones destinadas a exaltar su figura, su papel en la Semana del estudiante de 1928, sus escritos como las Huellas de la pezuña, el Plan de Barranquilla, se pretende con ello crear – tal como se hizo con Bolívar- una perspectiva de predestinado, de hombre preclaro y con ello borrar el hecho cierto de la inhumana represión que adelantó, de la traición a la búsqueda de mejores condiciones de vida en democracia, mediante una asociación estratégica con el gran capital. En fin, Betancourt fue un hombre y como tal sus desaciertos forman parte de su vida, pero se pretende presentarlo como un semi-dios al que debemos la democracia y con ello se desconoce el camino andado de conquista de reivindicaciones que hicieron posible la democracia en el siglo XX.
Se trata, sin duda, de plantear y desconocer el largo camino histórico que se inició desde finales del siglo XVIII en la Capitanía General de Venezuela, para avanzar en el reconocimiento de la ciudadanía, en su expresión inicial como reconocimiento de acceso al espacio público; y posteriormente en los siglos XIX y XX, la construcción de la ciudadanía social y política, entendida la 1era como acceso a la educación, la salud, el respeto a las diferencias étnicas.
La manipulación es obvia: la democracia es obra y gracia de Betancourt y el Pacto de Punto Fijo – que cumplió 50 años- por ello debemos elevar nuestra voz y nuestra pluma para desenmascarar esta estrategia. La democracia es una conquista que parte desde el siglo XIX y que tiene que ver 1ero con el reconocimiento de la participación y el autogobierno, y que después se enriquece en la mitad del siglo XIX con el debate acerca de los derechos políticos y sociales que se incorporan en la constitución de 1864, una de las más liberales y que se extiende por toda la 1era mitad del siglo XX, a través de una lucha contra el pensamiento positivista que sostenía que los venezolanos no estábamos capacitados para vivir en democracia, dado nuestra composición racial. Todo ello se suma y va construyendo las condiciones del cambio histórico, por ello nuestra indignación cuando se pretende construir un nuevo culto: el Culto a Betancourt.
Ese culto al nuevo héroe contemporáneo, se plantea lógicamente como una contra respuesta a la personalidad carismática de Chávez. No hay duda que el propio proceso bolivariano tiene sus propios referentes simbólicos y que la oposición no ha logrado minimizar; por ello se justifica recurrir a la figura de Betancourt para contraponerla a la idea y representación carismática de Chávez. Sin embargo, tiene las mismas similitudes con el Culto a Bolívar y por ello señalamos contundentemente esa iniciativa. Hoy se pretende sembrar un nuevo héroe, cuando más bien es un antihéroe. Betancourt aun tiene pendiente su balance con la historia y eso no debe ser olvidado. Las bases de burocratismo, clientelismo y amiguismo que tanto se critican en este gobierno, fueron sembradas con Betancourt y se institucionalizó una manera de hacer política que derivó en una progresiva pérdida de la vida democrática. Cuando se pretende exaltar el programa betancuriano como salida a la crisis se comete un exabrupto histórico, pues ese programa generó represiones, distorsiones y retrocesos al proceso democrático, que aun hoy deben ser analizados y debatidos. La nueva historia, esa crítica que rehúye al análisis fácil se construye sobre la interpretación comparada y el compromiso intelectual, en ella militamos, en esa nos movemos, por eso como contrapartida a esa historia de héroes aplaudimos la iniciativa del Centro Nacional de Historia (CNH) de hacer una historia del pueblo.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
14/12/2008

La Crisis Mundial: ¿preludio de una nueva guerra?

La Crisis Mundial: ¿preludio de una nueva guerra?

Las contradicciones del sistema tardo-capitalista son muchas, comenzando por el hecho que la dinámica del capital se encuentra basada en la especulación como su máxima expresión. Ello significa que el poderío económico del denominado G-8, y particularmente de los EEUU se estructura sobre el aprovechamiento de los recursos financieros surgidos del capital especulativo que se “mueve” libremente sobre las bases conceptuales de la denominada “globalización” o mundialización. Precisamente por ser así, es que debemos entender la “urgencia” con la que actúan los presidentes de los grandes países y sus respectivos representantes financieros, que luego de décadas de propugnar el no intervencionismo del Estado nacional en los asuntos económicos del mercado, acudieron raudos y veloces en auxilio de los bancos y otros entes que jugando bajo las reglas de la especulación – que rigen el sistema-mundo- colocan al sistema financiero al borde del colapso.
Esta crisis económica, tiene enormes coincidencias con la crisis del año 1929 que fue el preludio de la II Gran Guerra. Cómo se recordará, en ese entonces – cómo ahora- se produjo un alza especulativa con los valores comerciales de muy diversas compañías en las bolsas ubicadas en las principales capitales del mundo. La manera en que los sectores hegemónicos de la economía, ligados al control de los medios de producción, manejaron el rendimiento de los capitales; aunado al hecho que tanto la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los EEUU, Francia, Inglaterra y la propia China se encontraban en un juego de posicionamiento geoestratégico – tal como ocurre hoy- que incluyó el uso del capital financiero para apuntalar su estrategia militar fue un aliciente para evadir los controles que todo sistema debe generar sobre las dinámicas especulativas. Ahora bien, tanto en la 1era mitad del siglo XX, como en esta 1era mitad del siglo XXI, esos controles resultaron infructuosos; sumiendo al sistema-mundo en una lucha por el control financiero.
De lo que hablamos es cómo las grandes potencias, en la lógica de desarrollo del sistema tardo-capitalista, buscan acumular la mayor cantidad de capital financiero-económico buscando con ello apuntalar su aparato estratégico-militar disuasivo, en una dinámica que busca neutralizar los esfuerzos armamentísticos de sus rivales geopolíticos a través de la amenaza real o ficticia de movilizarse en el “espacio vital” del “otro”. Hay que recordar como la Alemania de Hitler, desde el ascenso al poder en los inicios del siglo XX propuso la recuperación de zonas o espacios territoriales considerados “vitales” para la existencia de la Nación alemana, implicando ello no sólo un proceso de rearme, sino también la utilización y explotación de los medios de producción para consolidar ese poderío militar. Ese accionar llevó a Hitler a expandirse por el Rhin, tomar Austria, invadir Polonia y firmar un acuerdo con Rusia de no agresión que le facilitará desplazarse hacia las zonas estratégicas controladas por Inglaterra y Francia en Europa Occidental. Cuando vemos a qué condujo esa situación, nos damos cuenta que todos los países – incluyendo los EEUU- utilizaron la vía de la confrontación militar para reactivar la economía en crisis desde inicio de la década de los años 30 del pasado siglo XX. Al realizar el análisis comparado, nos damos cuenta que ayer como hoy, la crisis es producto de la especulación y que la existencia de la misma pone en serio peligro la dinámica de desenvolvimiento de los factores de poder. Ayer como hoy vemos como las potencias comienzan a movilizarse en una acción expansiva hacia “áreas de influencia” del otro: los EEUU se moviliza y actúa sobre Georgia, buscando con ello afectar el flujo de petróleo desde el Cáucaso – vital para la Rusia de Putin- mientras Rusia aumenta su presencia económica y su asesoría militar en Latinoamérica- zona vital por excelencia de los EEUU- como nunca había ocurrido siquiera durante la Guerra Fría.
Lo que planteamos es que la crisis financiera mundial y las escasas posibilidades que tiene de subsanar las carencias y desequilibrios que generó por la ausencia de controles estatales y mundiales sobre la actividad especulativa mundial, puede devenir en una nueva gran confrontación que puede resultar desastrosa, dada la significativa evolución de la capacidad militar de destruir todo a su paso. Esa confrontación puede ser asumida como “una salida a la crisis”, que reactive el aparato productivo que estando vinculado al aparato militar y con ello generar un nuevo dinamismo que produzca un reequilibrio del propio capital. Esa hipótesis – descabellada a nuestro entender- no resulta tan sí se ve bajo la óptica de los enormes intereses creados y se contextualiza en un escenario en donde el consumo energético sigue en aumento y las reservas mundiales se ven reducidas al máximo. Además hay que aderezar esta situación con el hecho que tal como sucedió en los preludios de la II Gran Guerra, la potencia hegemónica para entonces – Inglaterra- fue perdiendo capacidad de disuasión y progresivamente fue desplazada por potencias emergentes – EEUU y Alemania- que aceleraron la confrontación definitiva que generaría un nuevo orden mundial. Hoy la situación es parecida: la situación hegemónica de los EEUU se encuentra en duda, existen nuevas potencias emergentes – China, la recuperación de Rusia, Brasil, India- que sintiendo el peso de la crisis y aprovechando esa condición de debilidad pueden buscar acelerar la crisis militar de los EEUU. Por otra parte hay que considerar que dentro de los EEUU están conscientes de esta situación y manejan también la hipótesis de la guerra como un escenario de reactivación económica, tal como sucedió con la I y II Guerra del Golfo. Como sea nos encontramos en una coyuntura histórica que debe ser vista con atención por las implicaciones que pueda tener.

Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
17/12/2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

Venezuela: un balance después de 10 años del triunfo de Chávez

VENEZUELA: 10 AÑOS DESPUÉS DEL TRIUNFO DE CHÁVEZ (1998-2008)

Los análisis comparados permiten vislumbrar el desenvolvimiento de indicadores generales (sociales, políticos, económicos, etc) entre dos momentos o circunstancias históricas. Es quizás la herramienta más completa – epistemológicamente hablando- para realizar estudios interpretativos y construir una visión crítica de la historia.
En el caso venezolano, cuando este sábado se cumplieron 10 años del triunfo de Chávez, se nos brinda una extraordinaria oportunidad para realizar los análisis comparados. El 1er punto debe ser el sistema político. Cuando Chávez llegó al poder, el sistema político había pasado de ser un sistema bipartidista – con 2 organizaciones dominantes AD y COPEI- a uno multipartidista. El deterioro de las fuerzas o partidos históricos era evidente. AD y COPEI habían pasado de obtener el 93% de los votos válidos en las elecciones de 1988 a sólo alcanzar el 43% en 1993 y apenas un 6% en 1998. El surgimiento de organizaciones de nuevo impulso – MVR, Proyecto Venezuela- daba indicios que algo estaba cambiando en las decisiones políticas del venezolano. La rearticulación política es significativa, ya sea que tomemos en cuenta los que apoyan a Chávez o quienes se le oponen. La repolitización del venezolano es evidente y con ello se da un incremento de la idea de ciudadanía más allá del mero ejercicio electoral. En este punto el balance debe ser positivo.
La economía venezolana, que para el momento de triunfar Chávez se encontraba afectada por la crisis bancaria de 1994, golpeada por el ajuste estructural de la agenda Venezuela implementada por Teodoro Pettkoff no se avizoraba con grandes expectativas. Un precio del barril del petróleo por debajo de los 10 US$ por barril aseguraba una situación crítica. Las medidas iníciales de Chávez favorecieron al capital bancario. La protección a través del control de cambio, el mantenimiento inicial de la política económica de Caldera no dejaba traslucir grandes cambios. Sería después de la relegitimación de Chávez en el 2000 cuando se dio inició al ajuste económico a través de una política tendiente a diversificar el carácter productivo de la economía. La confrontación con el capital nacional sería la nota característica y explica el hecho por qué la conflictividad política será liderada por Pedro Carmona Estanga, presidente de FEDECAMARAS a partir del paro del 10 de diciembre de 2001, convocado como una reacción a las leyes habilitantes. Los indicadores económicos hablan por sí solos. Las tasas de crecimiento económico posterior al 2003 señalan un relativo éxito que ha permitido que Chávez adelante una política social que le ha rendido los frutos electorales. La elevación del precio del barril del petróleo como consecuencia de una política exterior que priorizó la recuperación de la industria fue notoria. Sin embargo, en este caso consideramos que el balance no es del todo positivo.
Desde el punto de vista social, el gobierno de Chávez trajo el tema a la agenda política. Y lo trajo no como un elemento compensatorio, tal como fue el caso en la Agenda Venezuela; lo trajo como una línea de acción prioritaria. La recuperación de los indicadores que forman parte del Indice de Desarrollo Humano (IDH) tales como educación, mortalidad infantil, escolaridad, cobertura de salud, entre otros es evidente. En este punto el balance es positivo sin ningún tipo de debate. Las cifras hablan por sí solas. De hecho son tan efectivas que sí vemos las acciones sociales de Manuel Rosales nos damos cuenta como emula las políticas de Chávez.
En el tema internacional la situación o balance puede ser ambigua. Por un lado es positiva en el sentido de adelantar una política que resaltó el carácter no alineado de la política exterior venezolana con los intereses y posturas de los EEUU. Adelantar una política que atendió los denominados frentes diplomáticos (Caribe, Andino, Amazónico y Atlántico) fue un rotundo éxito y catapultó a nivel de liderazgo regional a Chávez. Lo negativo, es que de alguna manera su acción ha sido vista como una especie de imperialismo latinoamericano, y aunque no lo sea, los EEUU han explotado la presencia y ayuda de Chávez a otros espacios del Caribe y Latinoamérica, usando esa colaboración como propaganda política en contra. El hecho que el gobierno de Chávez no ha sido muy eficaz en explicar el sentido de la ayuda externa, ha generado que sectores no muy informados crean que se está “regalando” el dinero de los venezolanos.
En lo que respeta al reconocimiento de derechos humanos y sociales, se debe ser firme en señalar que el proceso de incorporación de sectores tradicionalmente excluidos de las esferas sociales ha sido una marca de fábrica de Chávez. La incorporación y atención al menor, la mujer y las minorías étnicas le ha resultado en apoyos sociales importantes que deben ser reconocidos. Estos sectores han sido particularmente favorecidos al convertirse en sujetos sociales de acción prioritaria por parte de los organismos del estado. El balance: positivo.
El tema de la conflictividad social debe ser abordado. Todo proceso de ajuste y/o transición política, entendido como una modificación de las condiciones sociales y políticas genera resistencias. Los factores políticos hegemónicos, asociados a los partidos políticos históricos fueron efectivamente desplazados del ejercicio del poder. La conflictividad social y la intolerancia del período 2001-2004 no serán fácilmente olvidada. El déficit de convivencia democrática de las partes en conflicto quedó demostrado y debe ser un esfuerzo colectivo recuperar la recíproca tolerancia y respeto- En este punto el balance es negativo.
El hecho que el chavismo haya propuesto un plan general del país, tal como quedo demostrado en el Plan de Desarrollo Económico Social de la nación (PDESN) 2001-2007 y 2007-2013 es un logro. Hay una perspectiva a futuro del país, que aunque no sea compartido por todos, señala un rumbo una referencia que asume la necesidad de una prospectiva a mediano plazo acerca de la dirección social, económica y política hacia donde se dirige la sociedad venezolana. El balance: positivo.
No hay duda que la situación se vislumbra activa y conflictiva de nuevo. La propuesta de enmienda constitucional sorprendió a las fuerzas de oposición a Chávez y el mecanismo escogido para presentarla – la iniciativa de la Asamblea nacional- le da muy poco tiempo a la oposición para prepararse y activarse en su intento de disminuir la ventaja de cerca de 1.500.000 votos de ventaja que obtuvo el PSUV en estas elecciones del 23-N. El reto de la oposición es no dejarse barrer en esta circunstancia. Para el chavismo se trata de elevar su votación recurriendo para ello a la figura y liderazgo de Chávez. El 2009 se nos muestra muy movido e interesante.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
07/12/2008

De Venancio Pulgar a Manuel Rosales: la misma mentira

De Venancio Pulgar a Manuel Rosales: la misma mentira

El Zulia se ha convertido en el epicentro de una verdadera batalla electoral. Para un observador no acucioso, se trata simplemente de un enfrentamiento personal entre Chávez y Rosales; sin embargo, hay elementos que nos señalan que asistimos a una deliberación política; entendida como la presentación, el debate y la defensa de una plataforma política antagónica con otro referente político.
Para el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) la contienda electoral busca dos objetivos claves: 1) reivindicarse de la derrota del pasado 2-D de 2007, cuando fracasó la estructura del partido en su intento de aprobar la Reforma Constitucional y 2) recuperar el espacio político que ha perdido en la región, producto de las divisiones internas, las luchas intestinas y la desorganización política. Estas tareas no son fáciles de realizar. El comportamiento esquivo del electorado zuliano se presenta como un serio obstáculo. Por otra parte, el manejo maníqueo que Rosales plantea entre la zulianidad, su vinculación con la política y la religiosidad, no ha sido suficientemente desmontado por el Comando de Campaña de Di Martino, aunque las constantes visitas del presidente Chávez han procurado subsanar esta deficiencia.
Para Rosales, el proceso del 23-N es vital para su supervivencia política. Es sin duda, una manifestación de ambición política. Por una parte, corresponde con una prueba para la maquinaria electoral de Un Nuevo Tiempo (UNT), a la vez que es un catalizador de la existencia o no de un efecto Rosales, capaz de trasladar sus apoyos personales a otros candidatos ubicados bajo su órbita de acción. Los retos para Rosales son múltiples: 1) demostrar que es capaz de sobrevivir a una nueva confrontación directa con el presidente Chávez; 2) consolidar el liderazgo nacional de UNT y 3) impedir el avance de Primero Justicia (PJ) como otra opción de poder en el núcleo de la oposición.
Todos estos elementos nos permiten entender la especial dureza de la campaña en el Zulia. El debate se ha venido desviando de la discusión de una agenda política para encasillarse en el tema de la defensa o ataque al Zulia. Al concentrarse el debate en este aspecto, el comando de Rosales obtuvo una ventaja importante; la cual disminuyó en la medida que el propio Presidente introdujo la perspectiva del enfrentamiento directo entre él y Rosales. No hay duda que la estrategia de comunicación política del comando del actual Gobernador obedece a la lógica de generar una identidad orgánica entre él como “candidato” (figura política) y el Zulia como un todo; de manera tal, deja planteado que un ataque a él (Rosales) es un ataque directo al Zulia. En este punto se nota la asesoría histórica. La estrategia de Rosales es la misma utilizada por Venancio Pulgar en 1859-1863, cuando llegó a plantear - casi en los mismos términos- la disyuntiva política.
Como se recordará el Zulia se mostraba esquivo de aceptar la sumisión al poder central desde el mismo momento de la separación del Departamento Venezuela de la República de Colombia -mal llamada Gran Colombia- en 1830. A partir de ese período y hasta los preludios de la Guerra federal, los recursos y accesos comunicacionales del Zulia con los estados andinos (Trujillo, Táchira y Mérida) eran claves para la economía venezolana. Este hecho fue aprovechado por Venancio Pulgar para construir un liderazgo que manipulando el sentido de identidad del zuliano, utilizó el voluntarismo identitario para obtener beneficios personales y en aquellos momentos, donde la ambición personal chocó con los intereses del Estado venezolano y convocó al Zulia en su defensa; con la excusa que era la región la que estaba siendo atacada y no su ambición política. Resultado: todo el espacio histórico marabino, que incluye los límites del estado Zulia, así como ciertas zonas limítrofes con el estado Falcón, fueron objeto de una intervención del Ejecutivo Nacional restituyendo el orden y generándose la huida de Pulgar, dejando a todo el estado y sus ciudadanos sometidos a las consecuencias de su aventurismo político. Ayer como hoy, se plantea la situación en los mismos términos.
Nos asombra escuchar a Rosales señalar que cuando se ataca a su persona se ataca al Zulia. Con más de 120 años de distancia, nos encontramos con expresiones como las que indicaba en un canal nacional en el sentido que Chávez al odiarlo a él manifestaba su odio al Zulia. Sin duda, es una muestra del impacto de la manipulación histórica y cultural que se ejerce sobre el zuliano. La confrontación es entre dos (2) proyectos políticos, no es contra una región y sus ciudadanos; pero al presentarse como un ataque contra la identidad se busca despertar solidaridades culturales que puedan ser expresadas en forma de votos para los candidatos de Rosales. De nuevo, somos testigos como se manipula la historia regional a favor de intereses políticos personales. Le toca al Zulia decidir sí permite que esta manipulación permanezca o por el contrario se articule dentro del proyecto nacional conservando sus determinantes históricas y geográficas. Como sea el 23-N veremos los resultados y sabremos que cumplimos con nuestra obligación como historiadores al denunciar el maniqueísmo cultural.

Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
17/11/2008

Acerca de la Enmienda

CONSIDERACIONES ACERCA DE LA ENMIENDA

La propuesta de Enmienda Constitucional ha desatado de nuevo los demonios de la beligerancia política. Consideramos que es un nuevo acto de provocación del presidente, destinado a causar revuelo y alteración en quienes se le oponen. Una lectura fácil de la propuesta puede considerar que es una muestra de ambición personal de Chávez, en un intento de perpetuarse en el poder. Sin embargo, creo que las consideraciones deben ir más allá de este análisis fútil.
La mayoría de las organizaciones que se oponen a Chávez y que se articularon en estas elecciones del 23-N, han manifestado el argumento que la propuesta de enmienda es inconstitucional, debido al hecho que estaba implícita en el conjunto de modificaciones sugeridas en el fallido proceso del 2-D de 2007. No obstante, estas consideraciones de tipo jurídico constitucional, debe plantearse que la propuesta de Reforma provino o surgió de la iniciativa presidencial y que en este momento no es el presidente quién la presenta. En sentido estricto, la propuesta de modificación del período presidencial sí bien fue derrotada en el 2007, puede ser presentada de nuevo por otros actores, en este caso la Asamblea Nacional a través de la iniciativa del 30% de sus miembros. Ahora bien, esta iniciativa de Chávez es una derivación lógica de los resultados electorales del 23-N. El hecho que el conjunto de fuerzas agrupadas en el PSUV tenga una ventaja electoral de más de 1.600.000 votos sobre la oposición ( 5.800.000 sobre 4.200.000) le da al presidente una ventaja logística y numérica que pretende ser aprovechada en esta coyuntura.
Para la oposición se trata de construir una matriz de opinión que haga hincapié en las apetencias de perpetuarse en el poder de Chávez. Para las fuerzas que apoyan a Chávez se trata de reconocer que no existe chavismo sin Chávez. Las derrotas de Diosdado Cabello en Miranda, son una muestra contundente y sutil del castigo de las bases del chavismo a quienes se manejan en la tesis del chavismo sin Chávez. Hay otro factor que considerar en la propuesta de enmienda y es que tácitamente se está reconociendo que no hay un liderazgo más allá de la figura carismática del presidente. Una de las mayores consecuencias del 2-D de 2007 es que se habían desatado los demonios de la ambición personal en torno a la figura que pudiera heredar el liderazgo político de Chávez. La propuesta de enmienda asume los temores de Chávez de una desarticulación de los movimientos sociales que lo apoyan ante una eventual salida de él de la presidencia.
La enmienda es una oportunidad política para elevar o generar una especie de plebiscito que se base en la popularidad de Chávez, que como todos sabemos se encuentra por encima del 65% en relación con cualquier otro liderazgo político. Al personalizar esta enmienda y seguramente será así, se busca movilizar al mayor conjunto de población y eso es vital para la consolidación política del PSUV y con ella la consolidación de la hegemonía política de Chávez. La oposición se arriesga a un proceso de acorralamiento y disminución de su caudal electoral, que pueda llevarla a optar – tal como lo hizo en el período 2001-2004- por la vía violenta. No creo que la decisión de Chávez de utilizar la estructura de la Asamblea Nacional para adelantar la enmienda le dé tiempo a la oposición de construir una matriz sólida de oposición. Hay que recordar que en este momento la situación se presenta distinta a la de la reforma constitucional de 2007. En ese momento la oposición tuvo desde enero de 2007 cuando anuncio la propuesta hasta diciembre cuando se votó, para articular una estrategia efectiva para contener la propuesta. En este momento, la posibilidad que la Asamblea apruebe la enmienda a finales de enero, coloca la fecha de realización de la consulta a más tardar la 1era semana de marzo, eso significa que la oposición tendrá menos de dos (2) meses para articularse y crear una propuesta de comunicación política tendiente a minimizar las pretensiones del chavismo.
Todo parece señalar que la ventaja electoral obtenida por Chávez el 23-N puede imponerse y elevarse. Hay que recordar que entre los procesos electorales de 2006 a este de 2008, el chavismo pasó de 7.300.000 votos en las presidenciales de 2006, a 4.200.000 el 2-D de 2007 a obtener 5.800.000 el 23-N. Es decir, todavía tiene Chávez un total de1.500.000 votantes que gravitan en el puente de la abstención y que se convierten – lógicamente- en su objetivo político en este momento. La oposición no ha logrado aumentar su caudal electoral y en mi parecer dejo pasar el momento político de la victoria de 2007 y será sometida a la acción articulada de la maquinaria del PSUV que demostró su efectividad y movilidad. Como siempre, el panorama político se muestra y rico y diverso, lo seguiremos con mucha atención.


Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
07/12/2008

Análisis crítico

ANÁLISIS CRÍTICO DEL 23-N

Pasado el temporal de insultos y acusaciones mutuas entre oposición y gobierno, le corresponde al análisis serio de los resultados. Lamentablemente, existe una limitante determinada por la no disponibilidad de todos los resultados. Cómo bien es sabido, esta elección era esencial para el sistema político venezolano. Se trataba de definir el rumbo del comportamiento político y de las fuerzas partidistas. Los resultados señalan una 1era lección: la campaña se basó en el personalismo político, entendido como la identificación extrema de los candidatos regionales y locales con el liderazgo nacional. Chávez y Rosales hicieron uso de su liderazgo para impulsar lo que conocemos como “efecto portaviones”. Es decir, el apoyo a quienes ellos les levantaran la mano. Eso tuvo su efecto, que se manifestó en la masiva concurrencia. Ningún proceso de elección regional o municipal había tenido una participación tan alta: 65,45%.
Hay una 2da lección: el sistema electoral venezolano es confiable y el más moderno del mundo. La casi total automatización del proceso, la rapidez con la que se conocieron los resultados, el apego y aceptación del mismo por parte de los actores concurrentes es una muestra de institucionalidad, que acaba con el mito construido desde la oposición de la escasa identidad moral y ética de los árbitros electorales. Sin lugar a dudas, quedo fortalecida la capacidad del sistema institucional y por lo tanto de la democracia misma.
En 3er lugar, el mito del autoritarismo de Chávez y su escaso talante democrático fue seriamente golpeado. Cuando Chávez salió reconociendo el triunfo de la oposición en dos (2) estados claves para él: Zulia y Carabobo, demostró que es capaz de aceptar los cambios expresados en el voto. Ya había dado un 1er atisbo en diciembre de 2007, pero que había sido puesto en duda por la oposición política.
En 4to lugar, los resultados arrojan múltiples lecturas. Una muy básica y fútil, representada por un análisis numérico absoluto de los resultados. Basado en el número de gobernaciones que cada sector político controla. En esa óptica el Gobierno tiene 17 gobernaciones y la oposición 5. Este tipo de análisis deja de considerar las especificidades del comportamiento electoral. Debemos decir que la pérdida – reiterada- del Zulia y la derrota en Miranda, representa una disminución absoluta desde el punto de vista del total de electores, pues esos estados representan un total de casi el 30% del total de los inscritos en el registro electoral permanente (REP); pero más allá de eso son estados estratégicos por su propia condición. El Zulia, es una entidad fronteriza, fuente de los principales recursos económicos, incluyendo el petróleo; demasiado cerca de la conflictiva Colombia y clave en su condición geopolítica. Miranda, es asiento de un conjunto poblacional y productivo de enorme significación para el Gobierno. Táchira, la otra entidad ganada por la oposición, es un espacio fronterizo que se comunica con Zulia, por lo tanto estamos hablando que del total de la frontera con Colombia (2218 Km) casi la mitad (850 Km) pasan a manos de opositores a la política internacional de Chávez. Las otras entidades, Nueva Esparta y Carabobo tienen un significado geopolítico. En el caso del 1ero de ellos, es un punto de conexión con el Caribe y el Atlántico, el 2do es una base de desarrollo industrial de valor económico. Falta ver, cuanto representa en caudal de votos esa elección. Sí el chavismo con el conjunto de 17 gobernaciones logró elevar el número efectivo de votos que obtuvo en el refrendo constitucional de 2007 (4.200.000) se puede afirmar que se consolida el sistema político venezolano como un sistema de partido dominante.
Un 5to elemento a considerar, es el hecho que el triunfo de Capriles en Miranda, coloca el liderazgo de Primero Justicia (PJ) en igualdad numérica con las fuerzas de Un Nuevo Tiempo (UNT), eso significaría que la lucha por la representación política para las próximas elecciones de legisladores nacionales (2010) será encarnizada, así como la definición de la candidatura electoral para la oposición a Chávez.
En 6to lugar, la situación en el Zulia y en general en toda Venezuela, debe generar una discusión de la efectividad de la personalización política, pues los liderazgos de Chávez y Rosales no salieron totalmente fortalecidos. Me explico, en el caso de Chávez al perder – pese a su presencia constante en el Zulia- se debe producir una revisión de la estructura de funcionamiento del PSUV. No es posible que una organización que diga tener 850.000 militantes en el estado obtenga un resultado así. El chavismo debería pedirle cuentas a Arias Cárdenas y Lina Ron- responsables de supervisar el proceso de inscritos en el PSUV-Zulia- acerca de quienes están y qué hicieron. Para Rosales, la pérdida de alcaldías por disputas internas, deja mucho que decir de su capacidad de organización. En definitiva, una gran lección es la confiabilidad del sistema electoral y las perspectivas de coexistencia pacífica entre los actores. Ya veremos¡¡

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
24/11/2008

lunes, 1 de diciembre de 2008

HIPÓTESIS ACERCA DEL COMPORTAMIENTO ELECTORAL EN EL ZULIA

HIPÓTESIS ACERCA DEL COMPORTAMIENTO ELECTORAL EN EL ZULIA

El recientemente finalizado proceso comicial en Venezuela, adquiere unas particulares expresiones en el estado Zulia. El hecho mismo que nuestro estado represente más del 15% de la población inscrita en el registro electoral permanente (REP), aunado a la especial configuración geopolítica de la zona, por la presencia del elemento petróleo, las características de un espacio fronterizo y la vecindad con Colombia, donde se adelanta un agresivo plan contra la gobernabilidad de la región; son sólo algunos factores que hicieron centrar la atención en nuestra localidad.
Como si esa circunstancia no fuese suficiente, nos encontramos con la realidad que el Zulia es el asiento de la principal fuerza de oposición política a la gestión y acción de gobierno del presidente Hugo Chávez. Desde antes del año 2006, cuando el gobernador Manuel Rosales decidió lanzarse a la candidatura presidencial, el Zulia se había convertido en foco de perturbación para la pretendida hegemonía – en el sentido gramsciano del término- procurada por el extinto MVR. La gestión de Rosales, sin ser eficaz ni efectiva ha logrado adentrarse en la identidad cultural del zuliano, haciendo uso de la manipulación histórica. Tal como sucedió con Venancio Pulgar, en la 2da mitad del siglo XIX, Manuel Rosales ha mezclado identidad, historia, religiosidad y política. Ambos personajes – Rosales y Pulgar- han logrado que el ciudadano común, el hombre de pueblo se identifique con ellos, en parte esa construcción es una responsabilidad del escaso perfil revolucionario de las fuerzas del MVR – y del PSUV- en la región. Las constantes pugnacidades, las disidencias y resquemores entre los factores políticos cercanos al presidente Chávez, son una de las causas de ese comportamiento dispar. Ninguna organización puede lograr imponerse si no llega a tener coherencia interna, es lo que denominamos simetría bimodal.
En el caso del partido MVR (posteriormente PSUV) se mantiene una división y carencia organizativa que se reflejo en el hecho que los responsables de la direccionalidad de la campaña fueron incapaces de desmontar la matriz, inteligentemente construida por el comando de campaña de Manuel Rosales, que cuando se atacaba a este se atacaba al Zulia. La idea que Rosales representa el sentido autónomo del Zulia, ha sido constantemente trabajada por el equipo político del recientemente elegido alcalde de Maracaibo, y desde el MVR – primero- y el PSUV- después- se ha hecho muy poco para terminar con esa construcción. Habíamos advertido de esta debilidad en artículos publicados en la prensa regional – Diario Panorama- pero siempre hubo una actitud displicente por parte del comando de campaña y nunca fueron asumidas acciones para desmontar ese discurso.
El resultado fue evidente. El candidato Di Martino, que contaba con ciertas resistencias por parte de varios sectores dentro de los colectivos sociales cercanos al presidente en la región, no termino de “calar” en las preferencias del electorado zuliano. Sin embargo, no todo es culpa del comando de campaña, ni del candidato. Hay una responsabilidad de parte de quienes levantaron la estructura del PSUV en el Zulia. ¿Cómo entender el hecho que Lina Ron y Arias Cárdenas anunciaran que el PSUV tenía 850.000 militantes inscritos en el Zulia? ¿Dónde están esos votos?. Sí se saca una suma simple, se darán cuenta que el PSUV sólo alcanzó – individualmente- 583.000 votos. ¡Qué se hicieron los restantes casi 300.000 militantes? ¿Será que acaso Lina Ron y Arias manipularon el registro en función de apetencias personales? Sí efectivamente son militantes, con ese total se pudo ganar la gobernación, pero la realidad parece indicar que esas cifras no corresponden con militantes activos del PSUV. Cómo sea, las consecuencias de sus acciones no han sido evaluadas y deberían serlo, pues sin lugar a dudas tienen una 1era responsabilidad, que sí son – como dicen serlo- revolucionarios, deberían asumir.
Por otro lado, no debe dejar de tomarse en cuenta el hecho que el discurso político de Di Martino acerca de la gestión y las obras del gobierno en la región, estuvo ausente. Después de la presentación del programa de gobierno, desapareció la mención de las principales líneas de acción del gobierno nacional. Nunca se mostró la gestión pública, no se hablo del efecto de las misiones. De hecho esa ausencia de explicaciones nos permite comprender por qué Chávez tuvo que asumir el protagonismo de la campaña política en el Zulia, con el riesgo que eso significaba para su liderazgo político. Di Martino no marchó articulado con los candidatos a alcalde de los distintos municipios del estado Zulia. Eso demuestra el hecho de las votaciones en los municipios cuando comparamos el voto para alcalde y gobernador por el PSUV. Algunos ejemplos son contundentes. En el Zulia, de los 19 municipios a elegir alcaldes, en 15 de ellos el candidato a autoridad municipal sacó más votos que el candidato a gobernador. Eso contradice la lógica política que señala que el cargo de más importancia arrastra la intención de votos del electorado. Para muestra algunos datos:
• En Padilla, el candidato a alcalde obtuvo 3.878 votos, Di Martino 3.830
• En Baralt, el candidato a alcalde obtuvo 17.517 votos, Di Martino 17.415
• En Cabimas 60.785 vs 60.317
• En Francisco Javier Pulgar 6.414 vs 6.359
• En Jesús María Semprún 6.758 vs 6.160
• En el municipio Lagunillas, 35.114 vs 33.036
• En Machiques, 22758 vs 22.394
• En el municipio Mara, el alcalde obtuvo 42.082 y Di Martino 39.936
• En Santa Rita, 12.513 vs 11.799
• En Sucre 9.796 vs 9.746
• En Valmore Rodríguez 11.270 vs 11.101
• En Maracaibo – donde Di Martino fue alcalde durante 8 años- 222.419 vs 219.246.
• En Páez, 16.321 vs 15.248
• En Rosario de Perijá, 17.101 vs 17.237
• En San Francisco, 74.917 vs 74.149.

¿Cómo entender está votación? Inicialmente es fácil pensar en una traición de los candidatos a alcalde y en una confabulación de ellos contra el candidato a gobernador, sin embargo es ilógico pensar en una articulación de todos ellos en función de causar un perjuicio al candidato del PSUV; más bien pareciera estar ligada a la calidad misma del perfil social de Di Martino, pero sobre todo al hecho que su discurso no llego al colectivo organizado del PSUV. El silencio que mantuvo durante la campaña, evitó que el electorado militante del PSUV se identificara y atendiera el llamado que el propio presidente hizo para apoyar a Di Martino. Cualquier observador externo diría que el liderazgo de Chávez perdió fuerza, creo sin lugar a dudas que no se trata de ello. Se trata que los colectivos ejercieran el voto castigo hacia aquellos candidatos que no percibieron comprometidos con los lineamientos y planteamientos de Chávez; pero adicionalmente en el Zulia estuvo la incapacidad del comando de campaña y del propio candidato para movilizar a sectores de la clase media en apoyo a la candidatura de Di Martino. No hay duda que esta elección fue una muestra del efecto del voto de clase: en los sectores populares – o por lo menos en la mayoría de ellos- el PSUV obtuvo mayoría. Sin embargo, en el caso del municipio Maracaibo sectores populares como la parroquia Raúl Leoni – que había sido ganada por Di Martino en el 2004- o Carraciolo Parra Pérez se perdieron, mientras que los demás municipios que conforman el llamado “Maracaibo oeste”, el PSUV obtuvo mayoría (Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro entre otros).
Asimismo hay que decir que parroquias populosas como Chiquinquira, Bolívar en pleno corazón de la ciudad puerto de Maracaibo, el chavismo resulto derrotado. Ello demuestra cierta penetración de la estructura organizativa de Un Nuevo Tiempo, aunada a una carencia total de conciencia ideológica de sectores organizados en esa zona; pero como sea no se debe negar que actuaron mejor que la estructura del PSUV y que el partido debe generar un plan de acción para atender esos espacios y recuperar poder, sobre la base de las organizaciones sociales.
Hay además que hacer el balance político- partidista en el Zulia. A pesar de estas críticas – que señalamos con toda responsabilidad, y estamos seguros que saldrá más de uno acusándonos de cualquier cosa- el comportamiento general del PSUV mejoró significativamente en el estado. El extinto MVR, en las pasadas elecciones del 2004 obtuvo un total de 210.479 votos. El 23-N, el PSUV paso a obtener – él sólo- 577.356 votos, es decir experimentó una ganancia neta de 366.877 votos, lo que porcentualmente se traduce en una ganancia del 183%. Comparado con UNT, que sigue siendo la 1era fuerza política del Zulia, el crecimiento del PSUV es mayoritario. UNT obtuvo en el 2004 un total de 303.581, ahora pasó a tener 587.400, un crecimiento de 283.819, algo así como un 82% de crecimiento. Entre UNT y el PSUV hay sólo una diferencia de votos de poco más de 10.000 votos (para ser exactos 10.044), que en definitiva señala que a pesar de la derrota el crecimiento organizativo del PSUV es mayoritario en relación a la capacidad de movilización de UNT y eso denota una efectividad de la maquinaria partidista.
Pero estos resultados no son suficientes. Sigue pendiente una mayor y mejor respuesta del aparato político dirigente del PSUV. Las comunidades demostraron su descontento con el tipo de candidatura de Di Martino, sí no fuera así cómo se explica que se perdió la gobernación pero se ganaron alcaldías que nunca antes estaban bajo la responsabilidad e incidencia política del partido. Los colectivos sociales en los municipios se identificaron más y mejor con los candidatos a alcaldes que con el candidato a gobernador. Esta circunstancia obliga a replantearse la política del PSUV en lo que respecta a los trabajadores y en general la política de análisis de clase, sobre todo en lo referido al enfoque sobre el cual se atiende la división social del trabajo que existe en el contexto capitalista. Lo que decimos es que no basta con llamarse revolucionario, hay que serlo en las acciones. Buena parte de algunos dirigentes – hay excepciones y muchas- están haciendo negocios solapados en la revolución. No podemos olvidar la denominada “derecha endógena” que persiste en el PSUV. Esos sectores le hacen terrible daño a una política pensada para desmontar la estructura ideológica – y no sólo productiva- del sistema capitalista.
Mientras Chávez habla de conciencia revolucionaria, esos sectores entorpecen la acción del gobierno, cargándolo con una burocracia paquidérmica que hace que los procesos se paralicen o en el mejor de los casos se retrasen. No hay revolución sin cambio en la conciencia de clase y ahí seguimos teniendo un déficit que subsanar. Lo ocurrido en el Zulia señala que no hay una política efectiva hacia los trabajadores petroleros, siderúrgicos, metalúrgicos, campesinos, estudiantes entre otros. Un estado clave desde el punto del movimiento obrero, desde los inicios del siglo XX, no puede seguir adoleciendo de una política efectiva hacia el sector obrero. El PSUV debe mejorar aun más el debate ideológico. No se ha terminado de asumir la decisión de desmontar la estructura de explotación social capitalista. Mantenemos las mismas relaciones de explotación y división social del trabajo, sólo que ahora intentamos minimizarlas bajo la etiqueta o el adjetivo de una “revolución socialista”; pero que contradicción, hay sectores en el PSUV que se exhiben con una actitud que se aleja mucho de una ética revolucionaria.
En definitiva, planteamos estos aspectos para un debate serio acerca de las tres (3) R. No es posible que al igual que el 2-D no se discuta la realidad de los resultados, que se hable de nuevo de las 3 erres pero que no debatamos sobre la forma de asumirla. Cabe preguntarse: ¿es que acaso coincidimos acerca del enfoque a través del cual vamos a afrontar la revisión? ¿Estamos de acuerdo que elementos de la organización y el proceso vamos a revisar? Indudablemente – a priori- creo que la respuesta es no, pero igual debemos plantearnos estas interrogantes si queremos que continúe este hermoso proceso histórico. Ahí quedan estas reflexiones para el debate, espero que se genere apoyando o criticando lo planteado, de otra forma el esfuerzo fue en vano.

Dr. Juan Eduardo Romero
Juane1208@gmail.com
29/11/2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

AMERICA LATINA ANTE EL TRIUNFO DE BARAK OBAMA

Las elecciones del 04 de noviembre en EEUU derivaron en un resultado esperado: el triunfo de Barak Obama. Son muchas las expectativas que crea este acontecimiento político no sólo en los EEUU. Para los norteamericanos el 1er elemento evidente es el hecho de ser presidente un miembro de la minoría étnica más significativa, los afroamericanos. Obama rescata parte de los planteamientos políticos de dos de las fuerzas sociales más importantes en EEUU en la 2da mitad del siglo XX: el movimiento de derechos humanos de Martín Luther King y el movimiento de auto reconocimiento étnico de Malcom X. Ambos movimientos y sus líderes fueron reprimidos con rudeza y desaparecidos – o mejor dicho asesinados- sus mentores.

Obama ha utilizado – retóricamente- algunos de los planteamientos esbozados en la década de los 50 y 60 del pasado siglo XX por parte de estos movimientos sociales; pero les ha adicionado una propuesta refrescante de la política norteamericana más allá del señalamiento de la llamada cowboys politics (la política del vaquero), que sostiene la hipótesis de la agresividad wasp (blancos, anglosajones y protestantes en inglés) ante otros factores sociales que componen la sociedad norteamericana. El reto de Obama se manifestará en el comportamiento que asuma ante el stablisment y las relaciones de poder con la estructura económica y militar. Asimismo debe afrontar la recuperación de la economía norteamericana, luego de una desastrosa administración republicana que ha comprometido no sólo los intereses económicos de los EEUU sino del mundo capitalista.

Particularmente no tengo muchas expectativas de cambio en la política hacia América Latina. Lo que sí creo es que el fin de la política guerrerista puede abrir espacios al diálogo directo y a un redescubrir de los EEUU de sus vecinos más cercanos; más aun cuando la estrategia política de la administración Bush se tradujo en un progresivo desplazamiento de las fuerzas más conservadoras en las democracias en América Latina. El nuevo impulso de la izquierda, desde la más radical representada por Chávez hasta la más moderada ejemplificada en las actitudes de Lula y Bachelet, son una muestra del retroceso de la idea de democracia y el planteamiento de la reducción del Estado de Bienestar en el contexto actual. Obama deberá articular un nuevo tipo de relación que maneje el problema real del fin de la Doctrina Monroe, que ha significado la disminución de la presencia y la incidencia de los EEUU en el continente. A esa preocupación, habrá que adicionarle la mayor presencia – económica y geoestratégica- de Europa, particularmente Rusia, España y Francia en inversiones, apoyo y asesoría a gobiernos del área; eso sin contar la circunstancia que el “gigante dormido” –China- ha demostrado su interés en una mayor presencia en Latinoamérica.

Para Latinoamérica, Obama deberá asumir dos retos inmediatos: 1) la transición hacia una mejor relación con sistemas políticos y países ideológicamente distantes de los EEUU (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Brasil y Venezuela) y 2) recuperar los espacios perdidos como factor de poder hegemónico. Lo primero, demostrará que tan tolerante y efectiva puede ser su política de acercamiento para con esos países y gobiernos, aunado al efecto que pueda tener ese acercamiento con los factores de poder internos. Lo segundo, puede significar que se resemantiza el papel y las formas de tratamiento que adquiere el Departamento de Estado y los cuerpos de seguridad e inteligencia de los EEUU. Esto último tiene sus riesgos: para el stablisment puede entenderse esa acción como un peligro para los intereses del coloso del norte y pudiera presentarse una situación de inestabilidad y confabulación política, tales como las que sufrió John F. Kennedy en la década de los 60 y que terminó con su asesinato.

La posibilidad de un trato directo con personajes como Raúl Castro o el propio presidente Chávez quedan abiertos, sí tomamos como ciertas las aseveraciones formuladas por Obama en la campaña. Una visita a Cuba o Venezuela como parte de una agenda inicial puede constituir una sorpresa para el estilo diplomático de los EEUU y puede servir de base para contextualizar una relación menos conflictiva. Lo que afirmamos es que no creemos, ni confiamos en que la subida al poder de Obama signifique un cambio radical ni de la política, ni los intereses de EEUU en la zona; puede significar un trato menos confrontacional y más directo pero jamás de mayor coincidencia entre las posturas nacionalistas de los Presidentes Latinoamericanos y los propios planteamientos provenientes de los EEUU.

Finalmente, el triunfo de Obama puede traducirse en un rescate de lo político como ejercicio de virtud cívica y de reconocimiento de la diferencia. El hecho que el propio Obama sea asumido como una representación de minorías tradicionalmente maltratadas es una esperanza que debe ser considerada. Ya veremos lo que sucede, cómo sea se abre una compuerta de análisis y expectativas muy significativas para la interpretación política de la realidad.

Dr. Juan Eduardo Romero

Historiador

05/11/2008

Juane1208@gmail.com

OBAMA, CHÁVEZ Y EL CIERRE DE CAMPAÑA

OBAMA, CHÁVEZ Y EL CIERRE DE CAMPAÑA

El cierre de campaña, más próximo en EEUU que en Venezuela, nos permite analizar ciertas analogías presentes en ambas circunstancias. Debemos comenzar por la naturaleza del liderazgo carismático de Obama y Chávez, aunque en el caso del 1ero es parte directa de la campaña, para Chávez – sin ser candidato- se trata de asumirla como propia. Para los dos se trata de confrontar a una opción de poder que se asume en un mismo ámbito conservador, principalmente representado por sus posiciones acerca del papel del capitalismo financiero en su articulación con el Estado.
Obama, ha señalado sus desavenencias con la propuesta de rescate aprobada en el Senado de los EEUU, por considerar que no deben ser los que posean menos quienes carguen con la responsabilidad del mal manejo financiero de los asuntos bancarios. Por su parte Chávez, ha sido testigo de una oportunidad política excelente para recrudecer sus ataques en contra del capitalismo salvaje y las condiciones de libre mercado que prevalecen en el pensamiento neoliberal de finales del siglo XX.
Chávez y Obama, hacen uso de su personalidad mediática, del verbo fácil, de su desenvolvimiento carismático para terminar de convencer a los electores que los apoyen. La reciente discusión mantenida por Obama con Mc Cain no hace sino ratificar su decisión de distanciarse con una forma de hacer política que caracterizó al gobierno de George W. Bush y que ha colocado a los EEUU no sólo de espalda del mundo libre, además lo ha sumido en una profunda crisis económica. Para Chávez, este último recorrido en lo que queda de octubre y noviembre será clave para ratificar el posicionamiento de sus candidatos y tratar de mantener el espacio político que cultivo desde la última elección regional de 2004.
La situación de Obama, está enmarcada en una dinámica de cambio sin reforma, que no es lo mismo que una reforma sin cambio. El cambio sin reforma de Obama, pretende encausar a los EEUU por el camino de la dominación sin llevar al extremo las pretensiones hegemónicas, sin embargo lo riesgoso de la situación que puede asumir Obama es que dadas las condiciones de precariedad económica derivadas del crack financiero- bancario, el aparato burocrático y tecnocrático de los EEUU pueda ver como una salida a la recesión una nueva confrontación bélica que puede tener como epicentro a Irán, a Corea del Norte o incluso emplear a Colombia en Latinoamérica. Es en este punto de una prospectiva política donde se incluye Chávez.
El hecho que Colombia, con Uribe a la cabeza, sea factor de contención del “fenómeno Chávez”, en la estrategia norteamericana coloca a la región en una tensión cuyo último capítulo serán las maniobras militares que realizaremos conjuntamente con Rusia. Sin duda se trata de articular una respuesta disuasiva que prevé un escenario de mayor polarización militar ante el decidido apoyo que recibe Colombia. No tengo duda que ese apoyo no se modificara con Obama o McCain. En cualquier caso, para Colombia la situación de precariedad política que tienen en UNASUR le molesta para cualquier eventual plan. Chávez, en su perspectiva política entiende que el escenario electoral del Zulia es vital en cualquier situación de crisis. Por ello a nuestro entender, arreciará la presencia en este espacio y buscara a través del triunfo de Di Martino, o en su defecto a través de las Regiones Estratégicas Militares (REM) minimizar los imponderables que puedan surgir de un triunfo de la oposición en la región.
El comportamiento político del Zulia, tan inconsistente y permeado a los intereses económicos nos hace avizorar un escenario electoral muy reñido, en donde quién triunfe lo hará por muy escasa diferencia. Nos atrevemos a afirmar que este gobernador que resulte electo, lo será por un margen muy estrecho, pues el chavismo y el antichavismo están firmemente polarizados en el espacio electoral zuliano, dejando escaso margen para los indecisos o la opción Saady Bijani. Para Chávez se trata en este momento de llevar al máximo la personalización de la campaña, y dentro de ese marco hay que entender la arremetida del domingo contra Rosales. No hay mañana en esta estrategia electoral, se trata – como de otras ocasiones- de llevar el enfrentamiento electoral en términos de apoyo o no a la figura de Chávez. Inicialmente – luego de un balance de lo ocurrido el domingo- todo parece indicar que la estrategia puede funcionar, colocando en una situación difícil al candidato de Rosales, Pablo Pérez. No hay duda que este cierre de campaña, establece una analogía clara entre la estrategia de personalización de Obama y la de Chávez. Tendremos que ver cual resulta más efectiva.

Dr. Juan E. Romerio

El Pacto de Punto Fijo

En estos tiempos de convulsión democrática que experimenta Venezuela, hay un conjunto de historiadores e investigadores - cuya reputación académica no pongo en duda- que manejan la tesis de la exaltación del Pacto de Punto Fijo como modelo político de convivencia democrática. Sobre esa tesis planteo algunos elementos que sirvan, desde la teoría política, para la discusión.

En 1er lugar, el Pacto es un instrumento que se plantea en términos de una antropología de poder, es decir como un mecanismo a través del cual los factores asociados a la representación social del poder (grupos económicos, actores políticos, medios, fuerzas armadas) se aseguran una relación pura-coincidencia con la que preservan sus intereses y evitan al máximo la confrontación. Desde esta óptica no hay duda de la ubicación del Pacto de Punto Fijo en la búsqueda de asegurar la convivencia entre factores de poder que lo anhelaban desde el año 1941 cuando se crea Acción Democrática (AD). En 2do lugar, sí aceptamos que el pacto es un esfuerzo democrático por qué se produce la exclusión del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Se alega que tarde o temprano el PCV atentaría contra la propia democracia. Evidentemente, las resoluciones del Comité Central del PCV así lo demostraron, pero muy posterior a la fecha en que se firmó el Pacto.. Sin duda, las circunstancias generadas e impulsadas por las ambiciones de poder de Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera hacían imposibles unas relaciones pacíficas con los “pacos” o comunistas como eran denominados por Betancourt.

Históricamente, las posiciones y acciones del PCV generó un distanciamiento teórico y político con las propuestas de acción de quienes serían los líderes de URD, AD y COPEI. Se trata de un ejercicio de historia crítica que debe generar un análisis más allá de los lugares comunes. Sí pensamos que la dinámica de provocación que impulsó Rómulo Betancourt para evitar un candidato de unidad en las 1eras elecciones libres después del derrocamiento de Pérez Jiménez, nos encontraremos que esas maniobras impulsaron el aislamiento del PCV y estos cayeron en la provocación de Rómulo, tal como cayeron en la provocación de Chávez los trabajadores de PDVSA y los militares de la Plaza Altamira. No debemos olvidar que los actos de provocación buscan generar en el otro una reacción mayor que impulse o incremente la conflictividad. En este sentido, las acciones de aislamiento del PCV fueron efectivas y la forma del Pacto asumió una representación profundamente excluyente en nombre de la libertad.

En 3er lugar, la instrumentación del Pacto, asume la idea de la democracia liberal, en el sentido que se otorga el derecho al voto pero no el derecho de acceso a la representación directa. Es decir, se reconoce la universalización del voto, pero no la universalización de la participación en la estructura de poder público. Los representantes deben actuar a favor de los representados. Estos últimos quedan fuera del juego político y subsumidos a sus intereses, que se asumen deben ser manifestados no directamente por los propios representados, si no por sus representantes. Este modelo es clásicamente liberal y contrapuesto con mecanismos de democracia directa que después han sido plasmados constitucionalmente.

Cuando este conjunto de historiadores, a quienes respeto, pero adverso académicamente, se dedican a relanzar las “glorias de Punto Fijo”, no hacen más que adelantar una estrategia de relegitimación de un discurso y una práctica política que ya está en desuso. La base de la discusión democrática no es la construcción del consenso, como se planteaba en las tesis políticas de los años 50 y 60, se trata hoy del manejo de la diferencia y el disenso, y ello pasa por aceptar su propia existencia. Asumir como se hace que la naturaleza humana se basa en el acuerdo es ir en contra corriente. Lo natural, lo obvio es la diferencia. Debemos aprender a vivir con ella. Por eso mecanismos como los derivados del Pacto de Punto Fijo son – o fueron- una anomalía histórica que hoy resulta imposible reconstruir. Es imposible, pues los niveles de militancia política no son los mismos. Las estructuras políticas que le dieron origen – AD, COPEI y URD- eran muy activas en ese entonces; hoy no lo son. Los nuevos partidos UNT, Primero Justicias y otros no tienen esa capacidad. Por otra parte, las condiciones de burocratismo y clientelismo que facilitaron su pervivencia, hoy no son posibles de aplicar y con ello queda desechada la convivencia pacífica basada en la explotación de la renta petrolera.

El balance no es totalmente positivo después de 50 años. El Pacto remitió o más bien sumió a la sociedad civil en un letargo y adormecimiento que costó muchísimo, hablando desde la lógica de la participación. El pacto no permitió la profundización de la democracia, como hacer juntos entre diversos y retraso el proceso de reconocimiento social de los excluidos. El Pacto facilitó un proceso de cooptación y corporativismo que impulso un enorme daño en el funcionamiento socio-político venezolano. Por ello creo que sólo en un punto tienen razón esos historiadores que impulsan la exaltación del Pacto de Punto Fijo: en que debe ser cuidadosamente revisado sus consecuencias. El Pacto arrojó una mácula de perversión sobre la clase política que aun hoy observamos, en eso debemos ser contundentes. Intentar exaltarlo es retrotraernos al pasado, y eso es ahistórico.

Dr. Juan Eduardo Romero

Historiador

Juane1208@gmail.com

01/11/2008

domingo, 19 de octubre de 2008

Chávez y las elecciones del 23 N

Chávez y el escenario del 23 de noviembre

Las elecciones de noviembre de 2008 son decisivas en diversos aspectos. El 1ero en lo que respecta al futuro del sistema político, pues se trata de analizar cómo se comportan los principales partidos. Por una parte para el PSUV las elecciones erán una prueba de la capacidad de su aparato político, el compromiso de la militancia y la efectividad de la organización como tal. Para los socios del PSUV (Partido comunista, Patria para todos, y demás) se trata de su supervivencia política en un escenario donde Chávez pretende construir un bloque hegemónico perdurable.
Para los partidos de oposición, el reto es múltiple. En 1er lugar corresponde a una ponderación del peso específico de cada uno de ellos. Hay ya un primer ponderable: el resultado de diciembre de 2006, cuando Un Nuevo Tiempo obtuvo la mayoría de los votos y Primero Justicia surgió como la 2da fuerza. La pregunta obligada es: ¿ será cvapaz UNT de imponerse y mantener su hegemonía? ¿ podrá el liderazgo de Manuel Rosales pervivir o sufría la eterna maldición de las fuerzas que se enfrentan a Chávez y desaparecen? ¿ Podrá Primero Justicia superar a UNT como principal fuerza opositora?.
El 2do punto a considerar, es la naturaleza de los proyectos políticos. En el caso del PSUV la propuesta contenida en el Plan Simón Bolívar será evaluado por los electorespues la mayoría de las plataformas propositivas de los candidatos de ese partido, están siendo construidas sobre ese plan de gobierno; por lo tanto de triunfar o salir derrotados será un triunfo o una derrota del Plan Simón Bolívar. Para la oposición se trata de ver que tanta alternativa pueden ofrecer desde el púnto de vista de un plan político. Asimismo, los resultados de las elecciones no pueden ser comprendidos en una simple sumatoria de Gobernaciones. No es así de simple. Quién gane las Gobernaciones de Zulia, Carabobo, Miranda, Lara, Táchira, Aragua, Sucre, Mérida habrá obtenido una preponderancia que será envidiada por otras fuerzas. Sí hay una división de esas gobernaciones, nos encontraremos con una situación interesante para el 2009-2013, pues se podrían crear las condiciones para relanzar la hegemonía del chavismo o que la oposición sea capaz de asumir un reto de poder efectivo al chavismo.
Sin embargo, la situación post 23 de noviembre depende de ciertas variables. La 1era es la capacidad de movilización de las fuerzas políticas. Quién sea capaz de mover más gente logrará imponerse. Las encuestas señalan que Chávez sigue siendo el gran elector y eso puede incidir, sí el PSUV es capaz de pasar sobre sus debilidades y moviliza a su gente. la opsoción debe luchar contra sus propios monstruos; incluyendo la versión de desconfianza al CNE que ellos mismos impulsaron y que puede afectarlos en esta etapa. La 2da variable es el tema del liderazgo. Sí triunfa Chávez, seguro que veremos una reforma para impulsar su permanencia por otro período y con ello pueden dispararse las apetencias internas. Desde hace tiempo vengo temiendo que a Chávez le puede pasar como Cipriano Castro, que de tanta ambición de hegemonía le salió un enemigo desde adentro. Chávez puede verse sometido en el período 2010-2013 con una división interna por las ambiciones de militantes del PSUV que siguen la línea del chavismo sin Chávez o de la derecha endógena. Personajes como Diosdado Cabello, son de los que más desconfianza generan. Para la oposición se trata de lo mismo. La ambición de Manuel Rosales, que ha decicido devolverse a la Alcaldía de Maracaibo puede devenir en una debacle interna en el futuro, pues seguramente querrá volver a lanzarse para presidente. Sus posibilidades dependen de que tan bien parados salga UNT de las elecciones y que tan cerca o lejos quede primero Justicia y Julio Borges.
Como sea, el 2009-2013 será muy movido, pues la crisis económica arroja dudas sobre la posibilidad de mantener el gasto público y las misiones, así como la enemistad con los EEUU, con un Obama que se dibuja como nuevo presidente y distante de la animosidad de Bush, pero sin llegar a la tolerancia hacia el radicalismo de izquierda de Chávez.
No hay duda, para quienes nos dedicamos al análisis de lo inmediato estas elecciones serán muy importantes por las posibilidades, estaremos atentos a lo que sucede.

Dr. Juan E. Romero
historiador
juane1208@gmail.com
19/10/2008

sábado, 27 de septiembre de 2008

LA CAMPAÑA ELECTORAL

La Campaña Electoral
Entramos ya oficialmente en la campaña electoral para elegir a los Gobernadores, Alcaldes, Diputados Regionales y concejales. Ello se traduce en aumento de la confrontación entre las fuerzas políticas que se miden. Se trata de comprender como en esta etapa crítica del proceso bolivariano, se discuten temas políticos, agendas públicas basadas sobre la definición de marcos de referencias mediante los cuales los ciudadanos se aprestan a movilizarse colectivamente.
Ese enfrentamiento se sucede en el espacio público. En cada esquina, barrio, urbanización, colegio, plaza pública pues sin duda está en juego muchos intereses. Por una parte para el gobierno de hugo Chávez se trata de reivindicarse de la derrota experimentada el 3- diciembre de 2007, cuando la propuesta de Reforma Constitucional fue derrotada. Para la oposición se trata de medir la efectividad de su "unidad política" ante los candidatos del gobierno. eso en terminos generales, pero sí hablamos de aspectos específicos las consideraciones son mayores y múltiples.
Para el gobierno se trata no sólo de articularse politicamente con todos sus candidatos. Se trata de cómo se estructura la plataforma política sobre la cual asume el proyecto bolivariano en lo que resta de período presidencial y el futuro inmediato de plantearse una extensión del mandato.
Asimismo, no hay que dejar de considerar que el proyecto popular, de apertura de espacios de discusión que se adelanta mediante la legitimación del poder popular de los Consejos Comunales será también calibrado. Los Consejos Comunales son la estructura para un gobierno "desde abajo" y no es simplemente una metáfora. La propuesta política de otorgarle peso político general a los Consejos, revuelve la estructura de poder tradicionalmente empleada en el sistema político venezolano, pues no pasa por la mediación de los partidos, por el contrario son los ciudadanos organizados los que se estructuran y organizan. Ese accionar es un peligro, no sólo para los partidos, también para la propia estructura formal de los miembros del  antiguo MVR.
Para la oposición se trata de su supervivencia política. Sí no triunfan y elevan la votación obtendida en diciembre con el NO a la Reforma, sencillamente le abrirían el camino a Chávez para aplastarlos, políticamente hablando.
Por otra parte, se plantea para ellos las posibilidades que tiene de pervivencia o no de mantenerse articulados políticamente mediante acuerdos corporativos. La Unidad precaria que han logrado construir es sometida a consideración de los votantes. Pero asimismo se trata de evaluar la propuesta de cambio como alternativa al chavismo. En este punto, hasta ahora se ha observado una gran debilidad.
En casi toda la geografía electoral del país, observamos que el enfrentamiento ha estado basado más en la descalificación que en la proposición de los candidatos como opción de poder. Tampoco puede dejar de analizarse que el futuro del sistema de partidos está siendo discutido. Se consolidará un sistema de partido dominante con el PSUV o pasaremos a un sistema multipartidista, con el PSUV, Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Podemos, PPT, Alianza Bravo Pueblo y otros. Eso lo sabremos después del 24 de noviembre, pero parece ser que los chavistas que se inmovilizaron el 3-D saldrán ahora a tomar su venganza y alinearse a unos con el PSUV. Por otro lado, los opositores presentan un intento de unidad que puede ser interesante siempre y cuando sean una alternativa propositiva al proyecto bolivariano.

Dr. Juan E. Romero

jueves, 18 de septiembre de 2008

VENEZUELA 2002, BOLIVIA 2008: ALGUNAS COINCIDENCIAS

VENEZUELA 2002, BOLIVIA 2008: ALGUNAS COINCIDENCIAS

 

            Hemos planteado en reiteradas ocasiones, que la dinámica socio- política que experimenta América Latina, está signada por la conflictividad. Los procesos de cambio en el comportamiento electoral, la institucionalidad democrática, así como la complejidad de los movimientos sociales nos ayuda a entender este cambio radical.

            La democracia, entendida en su vertiente formal – o de realización de elecciones- ha experimentado una gran crítica por parte de las organizaciones políticas como por sectores diversos de la denominada sociedad civil. Eso ha impulsado la expresión del conflicto social, entendido como una articulación disruptiva de las normas y formas de entendimiento social. Lo que experimenta Bolivia en estos momentos tiene elementos comunes con lo sucedido en Venezuela en el año 2002.

            Ambos países, experimentaron una crisis de las identidades políticas de los partidos tradicionales. En el caso de Venezuela, el retroceso de los partidos históricos fue evidente. AD y COPEI pasaron de obtener cerca del 93% de los votos en 1988, a sólo alcanzar un 11% en las elecciones de 1998. En el caso de Bolivia, la desintitucionalización de los partidos socialcristianos y socialdemócratas en el período anterior al gobierno de Hugo Banzer fue también contundente. En ambos países, el surgimiento de un liderazgo basado en la idea de un cambio radical, que reivindicaba la incorporación de sectores históricamente excluidos fue clave. Para Chávez se trataba de los sectores D y E, que representaban cerca del 83% del caudal electoral; para Evo Morales se trató de las comunidades indígenas.

            El ajuste institucional implementado por ambos se tradujo en un desmontaje del aparato político sobre el cual se habían construido relaciones de poder y establecido formas de entendimiento político entre los grupos económicos. El uso de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para formalizar un nuevo proyecto constitucional que impulse un proyecto político diferente, desató las resistencias de los sectores tradicionalmente hegemónicos en ambos países. En el caso de Venezuela, el año 2002, estuvo signado por el impacto de las Leyes Habilitantes que se tradujeron en una 1era iniciativa de aplicación del proyecto político. En el caso de Bolivia, la dinámica que conduce a la aprobación definitiva del texto constitucional desató la movilización de los prefectos de los departamentos de Bení, Pando y Santa Cruz, que reúnen los grupos económicos más poderosos y radicales de Bolivia.

            No hay que perder de vista un elemento común en la crisis experimentada en Venezuela en el 2002 y la que sufre Bolivia. Es la denominada oportunidad política, entendida como las condiciones políticas que favorecen la rebelión o desobediencia civil. La nueva institucionalidad impulsada por Chávez como por Evo, así como su insistencia en facilitar la movilidad social y las expresiones de voluntarismo político ha sido utilizada por los sectores más radicales y conservadores en Bolivia y Venezuela, para buscar salidas violentas. La apertura política fue aprovechada en ambas situaciones para incrementar el conflicto e incentivar la ingobernabilidad.

            Otro factor común que debe considerarse, es el referido al papel de los cuerpos de seguridad del Estado. No se puede perder de vista que las Fuerzas Armadas en toda Latinoamérica, fueron formadas bajo la lógica de la dominación y el control hegemónico. Las Fuerzas Armadas en Venezuela, durante el período 2000-2002 resintió el ajuste derivado de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, generándose un descontento que se manifestó en el año 2002, a través de una actitud inoperante, permitiendo la ejecución de actos violentos que calentaron aun más las calles. En el caso de Bolivia, notamos la misma coincidencia, las FFAA bolivianas, tradicionalmente asociadas con golpes de estado y represión, no han actuado conteniendo la violencia.

            El accionar de los grupos económicos y su conjunción con grupos radicales civiles que atentan contra los más elementales derechos humanos, constituye otro punto de coincidencia entre ambas coyunturas. Adicionalmente, no debe dejarse fuera del análisis la situación geopolítica internacional y el tema energético. Cuando se produjo los acontecimientos de abril de 2002, el papel de los empleados petroleros de PDVSA fue clave. En el caso de Bolivia, el factor petróleo y gas está detrás de esta violenta manifestación de violencia política. Lo interesante es considerar el papel del Departamento de Estado Norteamericano en ambas situaciones históricas. El silencio cómplice de sus respectivos embajadores, cuya actitud permisiva indica su vinculación y apoyo tácito a la desintitucionalización y vulneración del mandato popular, es contundente.

            Hace tiempo señalamos que la situación en Bolivia amenaza a toda Sudamérica, pues en ella encontramos representada la resistencia de factores políticos que se niegan a aceptar los cambios en las condiciones de participación política y menos aun la idea de permitir que los ciudadanos que han sido históricamente hechos invisibles, aparezcan reclamando sus derechos y defendiendo su participación. Todos somos Bolivia en este momento, su futuro es el de toda Latinoamérica, por ello no debemos dejar de manifestar nuestra solidaridad y compromiso con una salida pacífica de esta crisis, inducida desde sectores conservadores y radicales que buscan re-alinearse y recuperar espacios.

 

Dr. Juan E. Romero

Juane1208@gmail.com

15/09/2008

martes, 2 de septiembre de 2008

AMÉRICA LATINA HOY

AMÉRICA LATINA HOY

La situación de América Latina es interesante, desde el punto de vista de los procesos políticos, desde la perspectiva del desarrollo económico pero aun más importante, en la naturaleza de los movimientos sociales.
Desde mediados de la década de los 90, del pasado siglo XX, la situación política caracterizada por la preponderancia de los partidos históricos, ligados a la socialdemocracia o al socialcristianismo, comenzó a cambiar; permitiendo una reorganización y resurgir de las organizaciones de izquierda así como de sus propias propuestas de movilización. Los partidos históricos no pudieron enfrentar la difícil situación de convivir en situaciones de entendimiento político cuando no era factible mantener el consenso sobre la base del clientelismo; ante esa situación los movimientos sociales – históricamente ligados a la izquierda- asumieron una agenda de cambio político radical que propuso el denominado “empoderamiento”, entendido como el acercamiento del ciudadano a la toma de decisiones públicas. Ese cambio y el ascenso en el caudal electoral fue posible debido al impacto del ajuste económico generado por las denominadas reformas de 1era generación, que impusieron un cruento proceso de privatización y desmontaje del Estado Social de Derecho, aumentando el descontento social y dejando en evidencia la escasa capacidad de las fuerzas del status quo para entender el cambio histórico.
En ese contexto, debe asumirse el impacto discursivo de un Hugo Chávez, de un Evo Morales, de Rafael Correa, de Tavaré Vásquez en Uruguay, de Fernando Lugo en Paraguay. El repertorio de protesta social se multiplicó y se extendió como manifestación del cambio. El descontento con los marcos de interpretación, que asumió la democracia exclusivamente como realización de elecciones, fueron sucesivamente puestos en duda y con ello, la capacidad de intermediación de los partidos históricos se disolvió. El cambio se entendió como ajuste institucional. Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Uruguay adelantaron progresivamente medidas de ajuste institucional – menos agresivas en Chile, Uruguay, Brasil y más impactantes en el resto- que permitieron la reconfiguración del Estado de Bienestar y se colocaron en línea contraria a las políticas de integración bajo el esquema de los Tratados de Libre Comercio (TLC).
Acompañando esa dinámica, nos encontramos el impulso derivado del discurso nacionalista, de una resemantización de la participación política, asumida como espacio de diversidad y construcción social. Enmarcado en un discurso cuya cabeza lidera Hugo Chávez, es repetido en menor o mayor radicalidad. Se trata de asumir procesos en contravía que asumen los TLC no como asimilación de políticas aduaneras o apertura de puertos, si no como acompañamiento social y socio- productivo, mediante el cual las economías comparten sus debilidades y potencian sus fortalezas. Obviamente no es lo mismo la situación económica de Venezuela, con una economía apuntalada en un precio del barril de petróleo por encima de los 90 US$, con una inflación alta, movilización social directa; a países como Bolivia y Ecuador, con un potencial económico no consolidado y resistencia civil cruentas.
La situación política y económica en todo el continente es disímil. Colombia, tiene el enorme dilema del escándalo de la narcopolítica y el proceso que se le sigue al presidente Uribe, acompañado ello por la presión generada por el papel de aliado estratégico que tiene su gobierno con los EEUU. Brasil y su presidente Lula, cuentan con una estabilidad política y económica envidiable. La potencialidad de la nación carioca contrasta con el resto del continente, aunque no deja de tener la presión del problema de la distribución de la riqueza generada.
Ecuador, con Correa y su proceso de reajuste institucional, acompañado de una política de nacionalización, que permita oxigenar la situación precaria desde el punto de vista económica; se enfrenta a una crisis institucional producto de la resistencia de los grupos de poder enraizados en la sociedad ecuatoriana, para él, el apoyo que pueda obtener de su asociación con Chávez es vital para superar el proceso de aprobación de una nueva Constitución.
La Bolivia de Evo Morales, es quizás el factor de mayor dificultad en Sudamérica. El hecho de ser un gobierno estructurado sobre un partido étnico como el Movimiento al Socialismo (MAS), que reivindica los derechos de los aymaras, de los quechuas y se enfrenta a la sociedad mestiza boliviana, que históricamente a subvalorado, explotado y usufructuado a los indígenas, constituye una fuente de conflictividad constante. El proceso electoral de agosto, en donde Morales obtuvo una ratificación contundente, coloca la situación muy difícil para los prefectos de Beni, Santa Cruz, Pando, que impulsan un secesionismo que se presenta como alternativa al triunfo popular. La perspectiva de desarrollo económico de la explotación y nacionalización del gas boliviano, es una oportunidad clave para la gobernabilidad de Evo.
El Perú de Alan Garcia, se debate entre su acercamiento a los EEUU o su aproximación en el proceso de reinserción y alineamiento entre los movimientos populares de toda Sudamérica. Su situación política no es fácil. El daño y la desintitucionalización causada por el gobierno de Fujimori aun se siente y el liderazgo de García no ha resultado suficiente para reducirla la conflictividad. Paraguay y su reciente presidente Lugo, también experimenta un futuro incierto. La situación de deterioro político derivado del control histórico del partido Colorado es una marca difícil de sacar de la psiquis y la cultura política el paraguayo. Lugo deberá manejarse articuladamente con los procesos de complementación económica que se adelanta con la UNASUR.
Argentina y su presidenta Cristina Kishner, no la tienen fácil. La resistencia civil de los comerciantes agrícolas, aunada a la situación de enfrentamiento generada por el reajuste institucional implementado desde la gestión de su esposo y ex presidente, constituye un peso muerto difícil de lidiar. Para ella, el apoyo político y económico derivado de la asociación con Venezuela puede ser una clave y un peligro. Clave, por la movilización de capitales y el apoyo en el desarrollo energético pero peligroso, por la resistencia que genera Chávez en sectores conservadores en toda América Latina.
El Uruguay de Tavaré Vásquez, experimenta una situación inestable de por sí. Su situación económica, sí bien ha mejorado, no es óptima. Las condiciones de la unidad que lo llevó a ganar las elecciones son frágiles y en cualquier momento puede fracturarse. La asociación económica, que en materia de energía mantienen con Venezuela es vital pero difícil.
Chile y Michell Bachelet, tienen una condición distinta. Económicamente los chilenos gozan de gran estabilidad, pero la conjunción de fuerzas de la presidenta, reúnen a grupos de izquierda y derechas contradictorios. Su firma de un TLC con los EEUU, lo colocan en una situación paradójica con la naciente UNASUR. Geopolíticamente los roces con Argentina y Bolivia, por el tema de la salida al mar con este último es un aspecto duro en las relaciones internacionales.
Venezuela, contando con una economía solvente enfrenta las resistencias de sectores políticos que se oponen a los reajustes institucionales adelantados desde la aprobación de la Constitución en 1999. Chávez cuenta con una resistencia en los medios de comunicación que lo ven como una figura amenazante, pero al mismo tiempo tiene un apoyo popular, que le ha permitido triunfar en 12 de las 13 consultas electorales que ha convocado. Su dinamismo en la arena internacional, impulsada por la diplomacia petrolera resulta incómodo, no sólo para quienes se le oponen internamente, sino para los que se resisten a sus influencias en el resto del continente. El hecho de contar con las reservas energéticas más importantes del mundo, le dan una ventaja que sabe utilizar actualmente.
Centroamérica, es contradictoria también. México, cuenta con una grave crisis económica, que no ha mejorado a pesar del TLC con EEUU y Canadá. Políticamente Felipe Calderón tiene aun el estigma de su victoria criticable en las elecciones, por lo tanto su futuro político depende de su capacidad para crear institucionalidad. Guatemala, Honduras, El Salvador comparten una situación política inestable y una precariedad económica pero se diferencian en la forma en que resuelven esas dificultades. Guatemala y Honduras, han optado por la Alternativa Bolivariana (ALBA) mientras que El Salvador por el TLC. Esto ha generado nuevas conflictividades en toda la zona. Sin duda, asistimos a un momento donde se generan dinámicas institucionales significativas que permiten una discusión acerca del desarrollo de la democracia en todo el continente.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
30/08/2008

LA CAMPAÑA POLÍTICA Y SUS TEMAS

LA CAMPAÑA POLÍTICA Y SUS TEMAS

La campaña para las elecciones de noviembre de este año, nos permite reflexionar acerca de la dinámica que se establece para manejar, presentar y publicitar las propuestas de los candidatos a ocupar cargos de representación pública. No hay duda que el impacto de las tecnologías de información y comunicación (TIC) sobre el campo de lo político viene incrementándose. Obviamente hay que diferenciar entre quién hace política y el que “vive” de la política. El primero, asume la política como parte de la condición ciudadana y entiende que la política es parte de la definición y goce del espacio público. En cambio, el que “vive” de la política, la utiliza como una forma de vida y por ello lo transforma en un lev motiv de su desenvolvimiento público.
Quién vive de la política, emplea el marketing político, asumido como una forma de vender o publicitar a un candidato, de manera tal que se establece una similitud con un producto que se comercializa. Se trata de “maquillar” al candidato, hacerlo lucir jovial y cercano, para sustituir u ocultar la debilidad ideológica o programática. Al hacerlo se reduce la campaña electoral no a la escogencia de la mejor propuesta, sino a una especie de concurso de belleza, en donde se vota a quién luce mejor en traje de baño o vestido de gala. Un ejemplo de ello lo estamos viviendo en el Zulia.
Lamentablemente asistimos a lo que puede ser la peor campaña política de la historia reciente. Una campaña signada hasta ahora por lo fútil, lo escaso de las propuestas y por enormes manifestaciones de gasto publicitario y casi ninguna propuesta. Resulta para mí – y creo para quienes nos leen- lamentable ver como la campaña electoral ha estado sometida a frases destempladas y sin sentido, tales como “… este es el gallo de Rosales” o “Di Mentira nos engaña”. Ambas expresiones dan una muestra terrible de la pobreza en la discusión política. De la carencia de una agenda pública que asuma como puntos de discusión aspectos esenciales para la región.
Asistimos a un momento, donde oposición y gobierno hacen uso indiscriminado de los espacios públicos para publicitar a sus respectivos candidatos. En este sentido, debemos responsabilizar al CNE que no ha dejado claramente establecido una norma de regulación para la campaña de gobierno. Hemos sido testigos de cómo el gobierno de Manuel Rosales ha empleado cadenas de radio y televisión para atacar al candidato Di Martino, abusando de esa forma del espacio y la paciencia de los ciudadanos. Habría que preguntarse ¿ qué diferencia hay entre lo hecho por Rosales y las cadenas de Chávez?. ¿Dónde quedó el discurso del gobernador condenando el uso indiscriminado de la publicidad gubernamental para auspiciar candidatos? ¿Acaso los maracaiberos estábamos acostumbrados a ver a Pablo Pérez en primeros planos de la propaganda regional? ¿Porqué tanto Pérez como Di Martino insisten en reducir la campaña electoral al desprestigio del otro?. No se trata de ocultar que las estrategias de deslegitimación son parte esencial de una campaña electoral, pero sí se trata de hacer un llamado de conciencia acerca de los temas que pueden ser prioritarios para los que vivimos en la Región Histórica Marabina.
Reiteramos nuestra invitación para adelantar un debate político pleno de ideas y reduciendo al mínimo la descalificación. Invitamos a que nos propongan soluciones acerca de la inseguridad, que no se escuden en la diatriba política para evadir sus responsabilidades en los altos índices de criminalidad. Ni el gobierno regional ni el gobierno municipal pueden escapar de su co- responsabilidad en este tema. Se trata de entender que la campaña publicitaria debe ir más allá de presentar al candidato del gobierno vestido de rojo o hacer que el candidato de la oposición se vista de pueblo y luzca sonriente, besando a niñas o ancianas en los barrios de la región.
Hasta ahora de lo que hemos sido testigos es de una deplorable actitud por parte de los candidatos a gobernador, que al desplazado el debate cívico por los ataques y descalificaciones. Me preguntó : ¿ es qué acaso son capaces sólo de eso?. ¿ No tienen nada que proponer y decir?. Mucha más altura ha tenido la campaña política por la municipalidad de Maracaibo. Por un lado Rosales ha anunciado su intención de retomar sus planes pilotos, desarrollados durante su gestión de Alcalde; por la otra Henry Ramírez ha sorprendido con una propuesta de transporte público pensada a partir de las experiencias de Bogotá y Curitiba, aunado a el tratamiento del problema agua. Las descalificaciones entre uno y otro han sido menos, más bien hemos asistido a un debate de propuestas que hace interesante la campaña.
De nuevo pregunto: ¿Es que acaso el candidato del gobierno no puede ampliar y desarrollar las líneas maestras del Plan Simón Bolívar 2007-2013 en la región? ¿ Es que el candidato a la gobernación por la oposición, no puede darnos una alternativa de gobierno no manipulable que vaya más allá del lugar común de defensa de la zulianidad?. Será que piensan que los ciudadanos del Zulia somos – emulando la frase del maestro prieto- Eunucos Políticos. Tienen la oportunidad de demostrarnos lo contrario. ¡ Por favor háganlo, pero pronto ¡. La invitación es a construir una agenda pública que asuma los grandes temas de reflexión: 1) Zulianidad o Marabinidad, asumida como un debate acerca de la identidad histórica, 2) Seguridad y empleo, 3) política de fronteras, 4) desarrollo productivo de la región dentro del proyecto de nación y 5) perspectivas del Zulia en la 1era mitad del siglo XX. Sí es posible una campaña de debate crítico, todos podemos contribuir a ello. Reclamemos respeto para los ciudadanos.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
Juane1208@gmail.com
01/09/2008.

viernes, 29 de agosto de 2008

Venezuela, Ecuador y Bolivia: el efecto de los movimientos sociales

Lo que sucede en América Latina, con este aparente resurgir de la izquierda histórica, debe ser visto desde la óptica de las prácticas disruptivas de los movimientos sociales. Nos referimos a que las formas preponderantes de los modelos democráticos en latinoamérica, sustentados como estuvieron entre los años 60 y 90 del pasado siglo XX, sobre los partidos políticos falló rotundamente.
Los supuestos sobre los que debió construirse el accionar de los partidos políticos en Sudamérica (Colorado, demócratas cristianos, AD, Liberal, Conservador, peronista, por sólo nombrar algunos casos), la respuesta social, la capacidad de cohesión colectiva, la intermediación con las estructuras del Estado Nacional; todas ellas fracasaron y generaron una desbandada de los ciudadanos hacia su confianza en los partidos.
Esa huida ciudadana, acompañada como estuvo de acciones disruptivas - entendidas como formas de protesta y reto al status quo- impulsó la antipolítica como expresión de la cultura política en todo el contexto espacial sudamericano. Con ello, se potenció formas de articulación social más allá de los espacios institucionalizados canalizados por y desde el partido político. La oportunidad política brindada a los movimientos sociales permitió el surgimiento de un descontento y desconfianza generalizada sobre la capacidad del liderazgo democrático surgido desde los partidos, para solucionar la crisis de expectativas de los ciudadanos. Por ello, acciones como la adelantada por los carapintadas en Argentina o las propiciadas por el propio Chávez, en Venezuela, durante 1992, no fueron percibidas negativamente, por lo menos no tanto considerando que pusieron en riesgo el sistema político en ambos países.
¿ Cómo entender esto? la respuesta debe ser múltiple. Por una parte las denominadas reformas de 1era generación, que derivaron en un agresivo proceso de privatización en toda latinoamérca, disminuyó la calidad de vida del ciudadano y minimizó la capacidad de intermediación del partido político, entre el ciudadano y el Estado. Ese espacio dejado libre por los partidos, aunado al descontento hacia las instituciones políticas, fue aprovechado para la articulación de movimientos sociales que reivindicaron la condición de ciudadanía social, entendida como reclamo para una mejor calidad de vida; aspecto esté que apareció lejano en el contexto privatizador de los años 90.
El retroceso electoral de los partidos históricos en toda Latinoamérica, debe ser vista como una manifestación del voto castigo contra la debilidad institucional de los partidos gobernantes y su endulcoramiento ideológico, que hizo posible la transformación del partido en un cascarón vacio y desvinculado de la realidad. En esas circunstancias, liderazgos carismáticos como el de Chávez, Menem, Fujimori, consiguieron un espacio para articularse como mecanismos colectivos de respuestas a la crisis de expectativas, generando movilización y apoyo a sus propuestas. Debemos eso sí, estar claros que el desenvolvimiento institucional no es igual para Fujimori, Menem o Chávez, sobre todo por aquello de tratar de encajarlos bajo la mirada conceptual del neopopulismo.
En este punto, hay que entender que los movimientos sociales exitosos en sus prácticas disruptivas, manejan lo que se denomina repertorios de protestas y acción que suelen ser emulados por otros movimientos sociales. Eso explica por qué Chávez, al tener éxito en el desplazamiento de los actores tradicionales en Venezuela mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en 1999, adelantará una reingeniería institucional que procuró - y logró en gran medida- desplazar de los cargos de representación política a los actores tradicionales. Esa reingeniería institucional, ha sido emulada por Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. No se trata de decir que son manipulados por Chávez, se trata que su accionar demostró la efectividad para los movimientos sociales del manejo de un discurso de ruptura con el viejo orden institucional y la posibilidad que tiene un discurso montado sobre la base del rescate de lo social, como tema de la agenda política.
El éxito de las misiones sociales en Venezuela, visto desde el tema de la incorporación de los excluidos ha sido emulado por parte de los demás presidentes, todo ello basado además en torno al planteamiento del nacionalismo petrolero. El hecho que el precio del barril de petróleo haya pasado de menos de 10 US$ por barril en 1998 a más de 100 US$ en este año, le da a Chávez, Morales y Correa una base de acción política que se traduce en una amenaza a los propios intereses de los grupos de poder en sus respectivos países.
No se trata de plantear que su accionar sea 100% correcto. Se trata de entender que responden a unas condiciones de cambio social que les ha permitido tener éxito electoralmente, al identificar a los electorados claves. Para Chávez, se trata de los estratos D y E, en condiciones de extrema pobreza que representaron el 82% del caudal electoral. Para Evo, se trató de las comunidades aymaras y quechuas, históricamente excluidas. Para Correa, se trató de los sectores sociales decepcionados con el retroceso del Estado Social. Todos ellos son casos evidentes de un accionar de los movimientos sociales, con marcos interpretativos que comparten elementos comunes: lucha contra la pobreza, el rescate de los político más allá de lo simplemente electoral, la incorporación de grupos de excluidos en la toma de decisiones públicas, el empoderamiento colectivo, la corresponsabilidad social, son sólo algunos de los temas.
Ahora bien, pensar que está reingeniería no produce resistencias es ilógico. Las primeras resistencias son internas. Los grupos de poder, que funcionan a través de redes de relaciones se resisten a ser desplazados. Internamente, se presenta la dificultad de la efectividad de las medidas colectivas tomadas por los respectivos líderes carismáticos y finalmente, se trata de la propia capacidad de diseñar una política pública transparente. Externamente, el reajuste institucional los enfrenta con los intereses económicos y geoestratégicos de las transnacionales y los propios intereses en la región de los EEUU. No se debe olvidar que Venezuela, Bolivia y Ecuador reúnen entre los tres (3) cerca del 12% de las reservas de petróleo del mundo, cerca del 6% de las reservas de gas, un aproximado de 3% de la reserva de bioma y cerca de un 5% de las reservas de agua potable. Todos ellos elementos estratégicos para el futuro de las naciones en el siglo XXI.
Los EEUU , han visto retroceder no sólo sus apoyos institucionales en buena parte del continente, además experimentan una grave situación económica derivada del hecho del enorme gasto energético que conlleva mantener movilizadas en situación de guerra a sus efectivos militares en Irak, Afganistán y otras partes del mundo. Estamos hablando que cada soldado movilizado gasta un promedio de 60 litros de gasolina diarios, Los EEUU tiene más de 184.000 en Irak, unos 85.000 en Afganistán y unos 33.000 más en otras partes del mundo. Todo ello se traduce en un gasto energético que supera los 15.000.000 de litros diarios, a un costo estimado cada litro de 1,20 US$. Se trata de una cifra que somete a una situación de inseguridad a todo el aparato institucional de los EEUU. Ante esto, gobiernos como el de Chávez, Evo y Correa resultan, por decir lo menos, molestos y de ahí las resistencias externas.
Todo esto nos permite entender la conflictividad actual y futura del área sudamericana en estos años. Pero debe ser objeto de una discusión seria, acerca de los modelos de democracia, el papel de los partidos y el accionar de la sociedad civil. De nuevo, es una oportunidad extraordinaria para el análisis de lo inmediato.

Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
Historiador 27/08/2008

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DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

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