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domingo, 19 de febrero de 2012

IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA

IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA Lo que viene sucediendo con las relaciones entre EEUU e Irán amerita un análisis detallado, por las implicaciones que tiene en el contexto geopolítico mundial y las relaciones en el sistema-mundo. Habría que comenzar estableciendo que la zona del Golfo Pérsico ha sido históricamente un espacio de conflicto, no por la naturaleza exclusivamente religiosa – dada la presencia árabe-islámica que no se puede negar- sino más bien por el hecho de constituirse en un espacio de transición entre tres (3) zonas geográficas de alta movilidad y condiciones geoeconómicas (África, Asia y Europa). Desde la propia expansión del mundo árabe encabezado por Mahoma en el siglo VII, ese espacio de intercambio ha generado una feroz competencia. La consolidación geoestratégica que procuro Mahoma y que extendió su influencia en ese espacio hasta el fin de la I Gran Guerra en 1919, se vio abruptamente interrumpida por la derrota de los líderes del Imperio otomano – herederos de la supremacía iniciada en el siglo VII- a manos de franceses, ingleses y norteamericanos. Inmediatamente se generó un reacomodo de las esferas de influencia territorial en la zona; es bajo esa figura de reacomodo que veremos el surgimiento y consolidación de los espacios territoriales que hoy confluyen en el Golfo Pérsico: Barheim, Irak, Irán, Omán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait , Arabia Saudita y Katar. Cada uno de estos espacios territoriales se incorporan al juego geopolítico mundial, pero particularmente a partir de la finalización de la II Gran Guerra en 1945, comienzan a orbitar en torno a los intereses geoestratégicos de los EEUU. El motivo: las enormes existencias de hidrocarburos que están presente en la zona y el privilegiado espacio de cruce que tienen en el escenario mundial. La situación en este espacio geográfico de transición fue históricamente tensa, pero esa tensión se ve incrementada a partir del año 1979 por un conjunto de cuatro (4) sucesos que nos permiten entender el contexto actual. El primer suceso, es la caída del Sha de Irán y el ascenso de los Ayatholas de origen shíitas. El segundo suceso, es el triunfo –mediante un golpe de Estado- de Saddam Hussein en Irak. El tercer suceso, es la invasión a Afganistán por parte de la URSS. El cuarto suceso, es la firma del Tratado de Paz entre Egipto e Israel. Todos esos acontecimientos cambian los ya precarios equilibrios de poder en la zona e inicia una escalada de nuevas conflictividades que tienen su punto álgido en lo que hoy sucede. El 1er suceso, cambia las relaciones y la influencia de los EEUU en la estratégica zona del estrecho de Ormutz, colocando a los ayatholas musulmanes en una posición privilegiada ante los intereses norteamericanos. El triunfo de Hussein, servirá para adelantar un intento de contención de esa influencia, mediante el apoyo – velado o directo- de los EEUU, Francia e Inglaterra, quienes impulsan y apoyan el conflicto Irán-Irak que estallo en la década de los años 80. La invasión rusa a Afganistán, le agrega presión ante la cercanía en el ajedrez político y transforma la zona del Cáucaso en un espacio de discusión, que aún hoy se mantiene. Los acuerdos de paz, transforman a Egipto en un aliado de los EEUU en la zona del Magreb Africano hasta el día de hoy. Sin embargo, el fracaso de la guerra Irán-Irak, generó el surgimiento de una fuerza no estimada en la figura de Saddam Hussein, que se transformó en una nueva preocupación para los intereses geoestratégicos de los EEUU en la zona. Por ello, luego de la derrota soviética en Afganistán, con el apoyo de los EEUU a extremistas islámicos, ese espacio sufrió otro cambio que ponía en riesgo la tradicional hegemonía norteamericana. Por ello a inicios de los años 90, se plantea el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA) que pretende reacomodar la influencia de los EEUU en la zona y controlar las reservas de petróleo. Ese proceso comienza con la invasión a Irak – I Guerra del Golfo en 1991- pero no será completado hasta el definitivo derrocamiento de Saddam en 2004, que viene precedido por la invasión y derrocamiento de los Talibanes en Afganistán en 2002. Lo que planteamos, es que en ese escenario de repolarización que adelanta los EEUU mediante el PNSA, era necesaria una escalada del conflicto y ello se traduce en convertir a Irán, que es la única pieza del rompecabezas estratégico que sigue en pie, en un objetivo militar Para ello, toman como excusa el desarrollo del programa de enriquecimiento de uranio por parte de Irán alegando violación de convenios internacionales asociados a la no proliferación de armas nucleares. Sin embargo, se obvia que los EEUU viola tratados internacionales también como el de Kyoto, el estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional, la Comisión de Armas Químicas entre otros. Desarrollan el financiamiento de resistencias internas que fracasan y optan por una salida militar, directa o indirectamente a través de Israel. Detrás de todo, está el hecho de controlar la OPEP – hay que recordar que tienen presencia con los cambios en Libia e Irak, aparte de contar con EAU, Arabia saudita, Kuwait y Qatar- y con ello los precios de los hidrocarburos, todo ello porque los EEUU gasta más de 15 millones de litros de gasolina para mantener su aparato militar y eso representa casi 30 millones de US$ diarios. El accionar de los EEUU es una advertencia para Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, por ser estos países los únicos con reservas estratégicas no intervenidas por EEUU a través del PNSA. Dr. Juan E. Romero La Universidad del Zulia Juane1208@gmail.com 10/01/2012

HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL

HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL En estos momentos, Maracaibo se convierte en la sede del debate historiográfico más importante dado en el país. La realización por el Grupo Historia Inmediata Maracaibo (HIM) del II Congreso Internacional de Historia Inmediata se traduce en un espacio de encuentro y reflexión sobre el papel de la historia. Tradicionalmente, la historia ha sido asociada como simple relación del pasado. Esta semántica narrativa-descriptiva ha generado en la historiografía venezolana un conjunto de trabajos de diversa índole, todos marcados por la centralidad en el tema de lo político-militar. Lo que prevalece en un balance de los trabajos de investigación y publicaciones, es el tema de las elites políticas, económicas y sociales. Temas como los intelectuales en, los grupos económicos, el pensamiento político de son ejemplos de los abordajes realizados por una historiografía que se plegó a los temas que refuerzan las estructuras de control social. Ante esta realidad, sobre todo a partir de la publicación del Manifiesto Historia a Debate (2001) comienza un tránsito, del cual forman parte en el Zulia investigadores de la talla de Roberto López, José Luís Monzant, Farido Caldera, Angel Rafael Lombardi, Jonny Alarcón, Juan E. Romero entre otros, quienes abordan el problema de lo actual, lo inacabado. Ese abordaje, desde el punto de vista teórico-epistemológico se traduce en un distanciamiento con dos supuestos esenciales de la historia intelectual del Siglo XX: el determinismo del documento de archivo y el tratamiento acerca de las elites. La historia inmediata, asume que el historiador tiene un compromiso ideológico. Su propia existencia es una manifestación de su existencia ideológica, que no puede ser negada y menos escondida bajo el manto protector de la “IMPARCIALIDAD CIENTÍFICA”. El historiador de lo inmediato asume su identidad y compromiso ideológico, escudándose en la única vía posible: plantearse el problema de lo coetáneo, lo que se está desarrollando bajo un enfoque transdisciplinar. La transdisciplinaridad, va más allá de simple encuentro entre la historia, la ciencia política, la economía, la sociología, la demografía, la geografía o cualquiera de las otras disciplinas. Se trata no sólo de encontrarse en la preocupación del abordaje, sino de avanzar en reconceptualizaciones epistemológicas a partir de las cuales vemos la propia realidad, no como una concreción definitiva sino como un horizonte cambiante al cual debemos descifrar. Eso permite abordar temas muy variados, desde el análisis del discurso, la economía, la historia, posibilitando el análisis y comprensión de lo que está sucediendo en el mundo. En el caso de Venezuela, la adscripción de estos investigadores nombrados inicialmente al Grupo de Historia a Debate, que dirige Carlos Barros en la Universidad de Santiago de Compostela y que agrupa a más de 3000 historiadores en todo el mundo, con un fuerte acento en Latinoamérica, genera un espacio de renovación historiográfica que avizora una verdadera revuelta en la historia. El historiador de lo inmediato, asume una relación triple, que supera el binomio clásico pasado-presente. Plantearse como se hace, la relación pasado-presente bajo el concepto de campo de experiencia, que refleja los aportes que las dinámicas de vida proveen en el propio desarrollo de lo humano, conjugado con el concepto de horizonte de expectativas, que articula la relación presente-futuro, genera que los aportes historiográficos que se hacen, den una respuesta a los problemas actuales que el historiador tradicional no pretende alcanzar. Esta posibilidad que la historia inmediata da, permite que en el Congreso que se desarrolla en la Facultad de Ciencias de la Universidad del Zulia, hasta el pasado viernes 18 de marzo, se aborden temas como la historia inmediata, América Latina 1980-2010, la crisis del capitalismo en el Siglo XXI, el Socialismo del Siglo XXI como alternativa al colapso capitalista, Movimientos indígenas y afrolatinoamericanos del Siglo XXI, Procesos identitarios en Latinoamérica, Papel de la Ciencia y la tecnología en los Modelos Socio-productivos de América Latina. Todo ello con la participación de más de 130 personas entre estudiantes y profesionales, con la participación de investigadores de la talla internacional de Margarita López Maya, Reinaldo Rojas, Jordi Canal, Pablo Pozzi entre otros. Más allá de este dato numérico, lo importante de la actividad es que se genera un debate sobre la historia que tiene dimensiones teóricas y metodológicas enormes. Se está no solo debatiendo sobre como investigar, sino que se presenta además el resultado de estos enfoques y el impacto que tienen en el compromiso por comprender nuestras realidades en constante transformación. Se trata de un momento clave en el desarrollo de los estudios históricos en Venezuela y Latinoamérica, donde se traza un diseño que debe impactar tanto las estructuras formales de los departamentos, centros e Institutos de Investigación Histórica, así como los colectivos sociales y su constante preocupación por interpretar una realidad muy movida y contradictoria. La historia inmediata tiene su espacio bien ganado en estas tierras¡¿ Dr. Juan E. Romero La Universidad del Zulia Historiador Juane1208@gmail.com 16/03/2011

FEBRERO HISTÓRICO

m Febrero marca procesos históricos claves en Venezuela, tanto en el siglo XX, como en el XXI. En el siglo XX, particularmente en febrero de 1936, la formulación del Programa de Febrero por parte del presidente Eleazar López Contreras, se tradujo en una reacción política ante la presión y movilización nacional. Los actores políticos emergentes, precariamente organizados, pero con un conjunto de expectativas surgidas a la muerte del dictador Juan V. Gómez, exigían espacios de participación y ampliación de los derechos políticos. Esa presión popular, generó el anuncio por parte de Eleazar López Contreras del Programa de febrero, que contenía un conjunto de acciones políticas sobre las cuales se conforma el 1er proyecto de país moderno ejecutado. Sus acciones en educación, salud, vialidad, empleo, seguridad, aspectos jurídicos mantienen hoy en día una influencia en la redacción de los programas políticos. Febrero de 1936 se estructura un conjunto de acciones sociales y políticas, que son la base de un debate político que se mantiene. Febrero es el mes de nacimiento de Ezequiel Zamora, cuya participación e impronta en la Guerra Federal (1858-1864) es indudable. Zamora adquiere un papel esencial en el proceso, a partir de su participación en el establecimiento de la Sociedad Liberal de Villa de Cura en 1846, donde sintetiza un conjunto de elementos teóricos y políticos que serán incorporados en el discurso del liberalismo amarillo: 1) comunidad de tierras, 2) hombres libres, 3) elección popular y principio alternativo y 4) horror a la oligarquía. El papel de Zamora en el desarrollo de un debate político que mantiene vigencia, desde el punto de vista de la justicia en el acceso de la propiedad de la tierra, se hace más evidente al analizarse el problema que genera la terrofagia en el Sur del lago de Maracaibo o en los Llanos venezolanos. La concentración de la tierra y el control hegemónico que algunos propietarios mantienen en esas zonas, sigue siendo hoy una deuda histórica con el pensamiento político de Zamora. La conmemoración de su natalicio le da más peso a este febrero histórico, que le agrega valor y sentido al proceso bolivariano. Otro momento clave en este febrero histórico está constituido por el proceso de revuelta popular y desobediencia civil que se produce en 1989, entre el 27 y 29 de ese mes. El contexto general del cambio de gobierno y el hecho de haber asumido por 2da vez Carlos Andrés Pérez, generó en los venezolanos la expectativa de retorno a la Venezuela Saudita, de gasto público elevado e ingresos petroleros significativos que lo impulsaban. No obstante, la realidad fue totalmente diferente. El gobierno de Carlos Andrés Pérez se plegó a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del denominado Consenso de Washington que se tradujo en la reducción del tamaño del Estado, mediante una sistemática política de privatización y reducción del gasto social. La consecuencia de este proceso fue la elevación de la pobreza en el país a la asombrosa cifra del 70%, que sometió al desencanto a un amplio sector de la población. Esos sectores, emergieron con todo el peso y furia de años de exclusión social y segregación, mediante un brote de violencia espontánea y desobediencia civil, que fue brutalmente reprimido. Ese proceso le agrega a la historia de Venezuela un reclamo y una capacidad de movilización y desencanto que se articulará para la llegada al poder de Hugo Chávez. Tenemos así, que la aproximación histórica a febrero, nos suma el contenido de un programa político que marca una impronta en el desarrollo del pensamiento político, el planteamiento sobre libertad y acceso a la propiedad de todos los ciudadanos y el derecho a la desobediencia civil, ante una sociedad política que estaba de espaldas al ciudadano. En ese preámbulo, se agregan los acontecimientos del 4F. La insurgencia cívico-militar es la concreción de un ciclo de agotamiento de las identidades políticas expresadas a través de los partidos históricos: AD-COPEI-URD-MAS. El surgimiento de un desencanto con la democracia representativa, que gravitaba en torno al accionar de esas organizaciones políticas, fue aglutinando poco a poco sectores tan diversos que rápidamente establecieron conexión con un sector del estamento militar, que impactado por los efectos del desarrollo del Plan Andrés Bello, mediante el cual los militares recibieron autorización para acceder a otro tipo de formación complementaria a la estrictamente militar. Ese Plan Andrés Bello ayudo a formar un militar con una perspectiva alterna al providencialismo militar histórico, mediante el cual los militares se asumen como elegidos, por encima de la sociedad civil. Los militares agrupados en torno al Movimiento Bolivariano revolucionario 200 (MBR200) prontamente se conectaron con sectores civiles y políticos que habían mantenido una lucha histórica de movilización y denuncia de las desviaciones de la democracia representativa. Esa conjunción se expreso con toda fuerza el 4F, generando una ruptura de la elite política que hegemonizó el accionar institucional a partir de 1958. Es notorio de recordar los discursos del expresidente Caldera y Aristobulo Izturiz sobre los problemas de la democracia venezolana y los efectos de la pobreza y la exclusión. Febrero histórico agregó en 1992, la expresión armada de un descontento cívico-militar cuyos efectos se harían sentir a partir de 1998. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador Juane1208@gmail.com 31/01/2012

4-F: ALBORADA REVOLUCIONARIA DE DIGNIDAD

4-F: ALBORADA REVOLUCIONARIA DE DIGNIDAD Hace 19 años, un 4 de febrero de 1992, los venezolanos se despertaron sobresaltados. Un acontecimiento escasamente pensado para aquellos acostumbrados a la estabilidad y gobernabilidad democrática estaba sucediendo: un intento de golpe de Estado. Desde mediados de la década de los años 60, con las fracasadas intentonas de Carúpano, Puerto Cabello y La Guaira, no se había sabido de un proceso equiparable a lo que sucedía. Para la mayoría de los venezolanos, sumidos en la institucionalidad cultural de la aceptación sumisa del status quo, no era posible entender lo que sucedió. Sin embargo, había que ver en la dinámica social, económica y política para comprender lo ahí experimentado. La sociedad venezolana, cuya dependencia del petróleo es una tradición histórica desde principios del siglo XX, había sentido desde finales de la década de los 70 los efectos de la denominada “enfermedad holandesa”, que no es más que la recurrencia a un progresivo endeudamiento externo e interno destinado a cubrir el gasto público exorbitante, destinado esencialmente no a disminuir la pobreza sino a paliarla, sin soluciones estructurales de fondo. La caída de los precios de exportación del petróleo a partir de 1982, redujo la capacidad del Estado para mantener los subsidios y programas sociales, obligando a las instituciones y organismos iniciar un proceso de “entendimiento” con organismos financieros internacionales: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional entre otros. Esa relación estuvo basada en la adhesión a un conjunto de recomendaciones que condujeron a la reducción del estado, mediante políticas privatizadoras, la eliminación de subsidios, la congelación de programas sociales cuyos efectos inmediatos fueron el incremento de la pobreza, inflación y desempleo. Estas acciones derivaron en una crisis de expectativas que se elevó con el triunfo de Carlos Andrés Pérez en las elecciones presidenciales de 1988. CAP llego al poder con la promesa de la ilusión del retorno a la Venezuela Saudita de ingresos petroleros extraordinarios y un gasto público elevado, sin embargo el despertar de la realidad se produjo pocos días luego de haber asumido el cargo, cuando anunció – en articulación con el Fondo Monetario Internacional- una serie de medidas de ajuste económico que produjo una explosión social, que fue salvajemente reprimida con un saldos de muertos aún no establecidos entre el 27 y 29 de febrero de 1989. La represión militar, el papel de subordinación de las fuerzas armadas como brazo armado y limitante de la protesta, aunado a la crisis estructural del sistema democrático, así como los fallidos intentos de reforma constitucional adelantados por el Congreso, a través de la coordinación del expresidente Rafael Caldera, mostraron la imposibilidad de salidas institucionales y bajo los canales democráticos para la crisis de gobernabilidad de la democracia venezolana. ¿Cómo entender que un grupo de militares jóvenes se atrevieran a intentar derrocar un gobierno democrático? Habría que analizar el planteamiento que la izquierda histórica había hecho en la década de los 60 acerca de la necesidad de penetrar la estructura militar con el objeto de implosionar internamente el sistema político, tal como lo planteaban Douglas Bravo y Elías Manuit en documento fechado en 1964, estableciendo alianzas con otros sectores en una coyuntura de crisis. Esa tesis se concretaría gracias a los efectos del Plan Andrés Bello, implementado en la pensa de la carrera militar y que permitió el acercamiento del estamento – protector coactivo del sistema- hacia otras realidades sociales y económicas, a través de una formación académica más amplia. Los militares que insurgieron el 4-F eran la encarnación de esa apertura y crisis de expectativas de los venezolanos. Planteaban una salida de fuerza que inmediatamente debió ser acompañada por un conjunto de decretos que abordaban temas como manejo de los recursos del petróleo, seguridad alimentaria, reducción de la dependencia económica, política internacional no alineada exclusivamente a los EEUU, entre otros aspectos. En un país donde lo característico era que nadie asumiera sus responsabilidades, el Comandante Hugo Chávez asumía la responsabilidad de la incursión militar ante un país atónito ante lo sucedido. La debilidad institucional, más bien la fragilidad política de los actores históricos (partidos, fuerzas armadas, grupos económicos) quedó evidenciada y con ello se resquebrajo un cuadro de entendimiento corporativo que prevaleció desde la firma del Pacto de Nueva York (1957) y ratificado por el Pacto de Punto de Fijo (1958) entre los partidos AD (socialdemócrata), COPEI (socialcristiano) y URD (centro).La campanada de dignidad y rebeldía de ese conjunto de Comandantes, mayores, capitanes y tenientes (COMACATES) fue ganando espacios y avanzaron hacia el éxito político que no tuvo el golpe de Estado. Desde el punto de vista de los objetivos la intentona fracasó, pues no tomó el poder pero triunfó en el proceso de larga duración, dando inició a una dinámica que aún hoy experimentamos los venezolanos. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador Juane1208@gmail.com 02/02/2011

Redalyc- Artículo: El discurso político sobre la reforma constitucional y la enmienda: Hugo Chávez y la oposición (2007-2009) - Politeia

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DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

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