Resultados de Motor de Búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de diciembre de 2012

Arias Cardenas: Nueva Oportunidad en el Zulia.

El triunfo de Arias Cardenas, se produce casi dos decadas despues de haber triunfado por primera vez en 1995. Entre esa victoria y esta hay diferencias importantes. Las condiciones son distintas. En el 95, Arias no contaba con el apoyo de Chavez, que en ese entonces propuso "por ahora, por ninguno". La posicion de Chavez tenia que ver con un balance politico real del momento: todo indicaba que AD y COPEI, no iban a permitir la irrupcion de nuevos actores en el escenario politico, a pesar de la disminucion de su caudal electoral en el proceso comicial presidencial de 1993. En ese escenario, Chavez mantenia la tesis de la conspiracion y tenia sentido, pues a pesar de perder poder de representacion, seguian manteniendo el poder real en terminos operativos.
Arias era de la tesis de penetrar el sistema desde adentro, incrementando la ruptura de los factores politicos ya enfrentados a traves de acercamientos con los movimientos sociales. La facilidad con la que contaba, en el caso del Zulia, venia de las relaciones con el movimiento universitario que estuvo implicado en la insurreccion civica-militar del 4 de febrero de 1992.
Esas relaciones le proveyeron el apoyo social que necesitaba en 1995, para romper ese bloqueo politico. La situacion para 1995, no era facil. AD tenia el control total del Estado Zulia en ese momento. En eso existe una coincidencia con esta eleccion de 2012. Solo que era una derivacion de AD: Un Nuevo Tiempo (UNT). En 1995 como ahora, habia una hegemonia politica que lucio imbatible y con un discurso de amplitud, incorporando a sectores diversos, se avanzo en la conquista de un espacio politico estrategico: el Zulia.
Este nuevo triunfo de Arias parecia imposible despues de las elecciones parlamentarias de 2010. Habia que reconstruir todo el aparato social, factores politicos internos y enfrentar una maquinaria que con el uso del tema de la zulianidad,habia logrado imponerse continuamente desde el 2000.
Arias entendio la importancia de asumir su posicion de esa epoca y realinearse con Chavez. Esta vez,si contaria con su apoyo para las elecciones y al igual que aquella vez en 1995,convoco a los movimientos sociales universitarios a un esfuerzo politico.
El Zulia rememoro su gestion, y voto por eso y la posibilidad de obtener mas del proyecto bolivariano, que seguir enfrentado.
Arias tiene la oportunidad de reandar un  camino que dejo a medio andar en el 2000: la de reinsertar al Zulia en el proyeto nacional.
Se encuentra con un espacio cambiado, por mas de una decada de desalineamiento y confrontacion, con mayor importancia historica dado los problemas de inseguridad y la penetracion del sicariato y el paramilitarismo.
Los zulianos han aprendido una leccion historica, que ya experimentaron el el siglo XIX cuando con Jorge Sutherland y Venancio Pulgar fueron arrastrados a una confrontacion con el proyecto nacional, representado en Guzman Blanco y sufrieron sus consecuencias, cuandos ambos lideres huyeron. Hoy el Zulia experimento lo mismo. Los liderazgos de UNT dejaron al Zulia en el olvido y abandono. Toca recuperarlo y en ello deben estar todos los esfuerzos posibles. El reto es construir una nueva hegemonia, articulada al proyecto bolivariano y que sirva para llevar al Zulia al siglo XXI y al proyecto revolucionario.

Dr Juan E. Romero
Historiador
29/12/2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

LOS TEMAS O AGENDAS DE LA GUERRA SICOLÓGICA

LOS TEMAS O AGENDAS DE LA GUERRA SICOLÓGICA Desde mediados de la década de los años 70, del pasado siglo XX, se viene desarrollando el denominado enfoque de “agenda setting”. Este enfoque desarrollado en EEUU, señala que los medios no nos dicen como pensar, sino “sobre qué pensar”. Se trata de entender que los medios de comunicación (impresos, audiovisuales o webs/blogs) señalan un conjunto de temas, que son repetidos automáticamente, construyendo una “agenda” temática que es repetida por la “agenda política” (los actores políticos con visibilidad en los medios y la vida pública) como en la “agenda pública” (la que maneja el ciudadano común). La agenda setting, muestra como desde los medios se “selecciona” – a través de los periodistas, y de los jefes de información o responsables de medios- cuales temas aparecen en el día a día, permanecen o desaparecen en los noticiarios, en la prensa o en las páginas web o redes sociales. Se trata de “direccionar” las expresiones de los actos de habla de cada ciudadano. Se trata de establecer una línea de dirección de las discusiones, comentarios y análisis que hacemos en nuestra vida cotidiana. Todos los estudios realizados – Latinobarómetro, Datanálisis y otros- demuestran que cada vez con mayor frecuencia, en toda Nuestra América los ciudadanos se informan según lo que es comentado y reseñado en los medios impresos y audiovisuales. Es sobre este estudio – que corresponde a una realidad concreta- que desde los EEUU se adelanta las Operaciones de Guerra Sicológicas (OPGUS) contra Venezuela. Medios de Comunicación como El Nacional, El Universal, Tal Cual, diarios de circulación regional como El Impulso, La Verdad, El Carabobeño, Amanecer, Versión Final, siguen este enfoque de agenda setting, sobre todo relacionado con un conjunto de temas que podemos enumerar: 1) la salud precaria del presidente, 2) la existencia de disputas internas para definir el sucesor de Chávez, 3)los problemas de inseguridad de los venezolanos, 4) las carencias en el cumplimiento de los programas públicos del Gobierno, 5) la próxima (y segura) crisis alimentaria (leche, carne, café, entre otros rubros claves) y 6) fallas en el servicio público (electricidad, transporte, agua). Todos esos temas conllevan a una misma operación de guerra sicológica: el fracaso inevitable del proyecto bolivariano y por lo tanto, de la construcción de una respuesta contrahegemónica al capitalismo. Esos temas de agenda, vienen acompañados de otros sub-temas, enmarcados en el mismo enfoque de “agenda setting”: 1) el carácter “popular” de la candidatura de Capriles Radonski, 2) la captación del descontento “interno” dentro de las filas del PSUV, procurando un “goteo” de líderes importantes (gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, funcionarios públicos de importancia) y 3) la posibilidad de una “transición” no traumática post-Chávez. Se trata de una estrategia, destinada no a los sectores “duros” – militantes, con claridad política- del PSUV, sino aquellos grupos que se han “adherido” oportunamente al beneficio de las políticas del proyecto bolivariano, pero que carecen de un verdadero compromiso revolucionario. Se trata de avanzar sobre las confusiones y la falta de claridad, derivadas de las carencias y debilidades en la formación política, que sí bien ha sido intentado ser superado a través del Sistema de Formación Socio-Política, no ha tenido el éxito esperado. Debe entenderse además, que el contexto internacional, con un precio del petróleo por encima de los 100 US$, con las necesidades de elevar la popularidad del presidente Obama, inventándose nuevos conflictos que motoricen el “patriotismo” del pueblo norteamericano en un momento electoral, aunado a hechos concretos internos de la dinámica venezolana, manifestado por el innegable liderazgo carismático de Chávez que “nubla y oscurece” el débil discurso de Capriles, la brecha entre la intención de voto en el escenario polarizado Chávez/Capriles. Estas condiciones generan desesperación y alarma en los círculos y redes opuestas – y en plena acción conspirativa- contra el gobierno venezolano. Esta situación ya ha tenido paralelismos en nuestro país: debe recordarse que en los años 2001-2002 se dio un proceso de movilización y agresión violenta (Fedecamaras/CTV/Gente del petróleo) que precedió las acciones del golpe de abril de 2002 y el paro petrolero, basándose en situación de presión social (paralización de la industria petrolera, asesinatos selectivos que impulsen una reacción social) y el “goteo” de personajes ligados al gobierno (Luís Miquilena, militares y políticos). Por ello, las operaciones de guerra sicológica (OPGUS) vienen perfectamente articuladas y sincronizadas, más aún en el caso venezolano, donde vemos una acción externa – marcada por anuncios sobre la inevitabilidad del desenlace mortal de la salud de Chávez- y otra interna – marcada por “mostrar” un candidato opositor joven y sano, que contrasta con un presidente “enfermo- buscando con ello lograr alcanzar el desplazamiento del poder a los militantes del proyecto bolivariano. El manejo de crisis del derrame en Monagas, la alarma sobre la calidad del agua, la “salida” del Gobernador de Monagas, la visibilización de un Capriles grabado jugando futbol o baloncesto, rumores sobre el deterioro de Chávez, son sólo parte de las acciones iniciales de esta nueva etapa de Guerra Sicológica que antecede el escenario electoral del 7-O. Debemos estar atentos al accionar de esta agenda de medios y sus ejecutores en Venezuela y el exterior. Dr. Juan E. Romero Historiador Juane1208@gmail.com 21/03/2012

jueves, 15 de marzo de 2012

CAPRILES RADONSKI Y LA GUERRA SICOLÓGICA Guerra sicológica (GUS) u operaciones de guerra sicológica (OPGUS) se denominan las acciones destinadas a generar percepciones, a orientar o direccionar conductas mediante el uso de propaganda, con la finalidad de alcanzar un alto control social de las emociones. Es denominada también “guerra sin fusiles” y forma parte de la las estrategias seleccionadas en los manuales operacionales de la Doctrina de Seguridad y defensa de los EEUU, promocionada en el contexto del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA). Debemos recordar, que a partir de la finalización de la Guerra del Golfo, que generó la 1era invasión a Irak en 1991, un conjunto de think-tank neoconservadores, entre los que resaltaban Donald Rumfeld, Paul Worfowitz quienes serían durante el gobierno de George W. Bush (2000-2008), Secretario de Estado y Presidente del Banco Mundial respectivamente, propusieron una nueva doctrina. Este grupo de neocon (neoconservadores) forman parte de los denominados “halcones” del departamento de Estado, cuyo objetivo es el logro de la preponderancia económica y militar de los EEUU sobre sus adversarios históricos (China-Rusia) así como sus aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Canadá, entre otros). Estos grupos neocon, han manifestado su preocupación ante el hecho cierto de la vulnerabilidad de seguridad que significa que los EEUU dependan de importar 10 millones de barriles de petróleo, de los 18 millones que consumen diariamente para mantener su ritmo de producción y la capacidad de movilización militar, que les asegura su pretendida hegemonía política. La guerra sin fusiles, se ha vuelto una necesidad ante el hecho que las confrontaciones en Irak y Afganistán – que forman parte de la estrategia del PNSA- les ha costado más 607,4 Billones de US$ entre 2007-2010 en mantenimiento de tropas. Por ello las OPGUS han ido apareciendo presupuestadas en la estructura de gastos del Departamento de Estado. De hecho para el año 2011 por 1era vez se destino un total de 384,8 millones de US$ para GUS exclusivamente para el Comando Sur, cuyas operaciones se extienden hasta el territorio venezolano. No debe perderse de vista el contexto internacional en el cual se desenvuelve el gobierno de Hugo Chávez. Venezuela cuenta con las reservas de hidrocarburos más cuantiosas del mundo, un total de 298.000 millones de barriles de petróleo, muy por encima de Arabia Saudita – tradicional aliado y proveedor de petróleo de EEUU- y otros países del mundo. Eso sin contar las reservas que se encuentran en el Golfo de Venezuela, que se calculan en 1.8 veces más que las reservas comprobadas (es decir, casi 500.000 millones de barriles más). Adicionalmente, la política internacional de Venezuela ha generado un conjunto de asociaciones u organizaciones de nuevo tipo, no alineadas con los intereses de EEUU en la región; entre las que cabe resaltar la CELAC, UNASUR, Banco del Sur, ALBA-TCP entre otras. Sí no fuese suficiente con ello, el accionar de Venezuela, con el liderazgo de Hugo Chávez, ha facilitado la asimilación de un discurso político que hace hincapié en la defensa de la soberanía contra la influencia trasnacional de los EEUU, siendo emuladas sus matrices discursivas en Ecuador, Bolivia, Argentina, Nicaragua, Uruguay entre otras espacialidades de Nuestra América. Por otra parte, el financiamiento y apoyo de grupos opositores al presidente Chávez no ha logrado el objetivo de derrotarlo en otras ocasiones, como sucedió en las elecciones del referendo revocatorio en 2004, las elecciones generales de 2006, o las elecciones de la enmienda en 2009; pero sí lograron hacerlo en las elecciones por la reforma constitucional del 2007, donde el impacto de las OPGUS fue notorio y esencial para lograr inhibir a más de 2.500.000 electores que un año antes habían manifestado su apoyo a Chávez. El escenario del año 2012 tiene un conjunto de particularidades que hacen presumir un incremento de las OPGUS. En 1er termino, los efectos de presentarse la oposición a Chávez con un candidato único como resultado de la imposición de un proceso electoral interno, que mostró sus resultados el 12 de febrero. En 2do lugar, la existencia de un descontento – tanto en loa alineados en apoyo a Chávez como de quienes se le oponen- por la lentitud de la respuesta burocrática. En 3er lugar, la reaparición del deterioro de salud del presidente. Esas razones se unen y se manifiestan en las matrices que contextualizan el discurso político de Capriles Radonski, como candidato opositor. El candidato opositor, ha comenzado a hacer uso de la simbología tricolor, a efectos de competirle a Chávez en su campo natural: la defensa de la venezolanidad. Debe recordarse, que el simbolismo se refleja en el nombre del Comando de Campaña (Comando Tricolor) de Capriles. Asimismo, la estrategia de hablar del Progreso como un intento de mimetizar los efectos del capitalismo liberal que apoya abiertamente. Otro elemento característico de esa OPGUS, es el hecho de mostrar su capacidad física, de manera tal de contrastarlo con “un presidente enfermo y disminuido”, buscando con ello lograr el desencanto y desilusión en los electorados claves (estratos Dy E) que han mostrado su decidido apoyo a Chávez. La estrategia de GUS gira en torno al endulcoramiento de la figura de Capriles, mostrándolo como un candidato abierto a todos los venezolanos, buscando con ello “borrar” las imágenes de un Capriles en 2002 violentando una embajada o encabezando arrestos de adeptos o funcionarios de Chávez. Se trata de lograr conquistar a los indecisos o los seguidores populares del presidente, enmascarando el verdadero rostro de un candidato de las elites económicas y políticas del capital trasnacional en Venezuela. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador Juane1208@gmail.com 13/03/2012
EL DISCURSO DE CAPRILES O FALSEAR LA REALIDAD Hemos señalado en otros artículos que el discurso expresa más que verbos, predicados o complementos directos. Se expresa una forma de ver la vida, una visión ideológica de la realidad, donde se interpreta lo vívido desde nuestro campo de expectativas y necesidades. El discurso es un mecanismo esencial para lograr el convencimiento. Eso es un aspecto clave del control hegemónico. No solo se puede lograr la dominación mediante un ejercicio físico coactivo o violento, ese tipo de control es momentáneo e inestable, pues toda acción genera una reacción; por eso debemos “convencer” al otro. Un pensador extraordinario, Michel Foucault, señalaba que como todos los hombres tenemos capacidad del habla, construimos “mecanismos prohibitivos” que hacen que un discurso sea más eficaz que otro. Esos mecanismos, hacen que un discurso se reproduzca y se amplié en el uso colectivo; son entre otros el autor (el especialista que dice o hace sobre un tópico determinado), la verdad-mentira, la razón-locura. Así, un autor reconocido – y por ello los programas de opinión llevan especialistas- dice “algo”, lo que dice es verdad y está basado en la razón. Quién no es un autor autorizado y especializado, no dice la verdad y sus expresiones son una locura. Esa imagen la vimos en un momento en el proceso histórico venezolano, cuando se intentó estigmatizar a Chávez, pues “estaba loco”, era un maniático egocéntrico. Con ello se procuraba iniciar un proceso parecido al que le ocurrió al ex presidente de Ecuador Ortiz Bucarán, que fue juzgado y expulsado de la presidencia por “actos de locura”. En el caso del discurso de la oposición, desde el inicio del proceso de las primarias, los candidatos dejaron entrever que el ciudadano-presidente basaba su actuación en actos “irracionales”, que producían la exclusión, que dejaba fuera a la “mayoría de los venezolanos”. Asistimos de esta forma, a una estrategia de ocultamiento, mediante la cual se busca falsear la realidad cotidiana. La verdad, es que “los excluidos” (grupos propietarios, grupos económicos, la elite propietaria) han sido los que históricamente han excluidos a los sectores populares; sólo que ahora, la gestión presidencial ha tenido como sujetos protagonistas las poblaciones más humildes y tradicionalmente excluidos – los trillados estratos D y E- y ese cambio en la agenda política no es tolerado. La transformación -a través del discurso del presidente- de los sectores tradicionalmente excluidos en sujetos protagonistas de la política pública ha sido tomada como un “acto irracional”, que debe ser revertido. Sin embargo, no se anuncia públicamente, pues esos sectores representan el 81% de la población inscrita en el REP. Como no se puede decir públicamente, se disfraza con un llamado a alcanzar todos los progresos y la felicidad. Es el llamado al “capitalismo popular” de María Corina Machado. Se trata de disfrazar la realidad. Eso viene acompañado con el discurso que quienes impulsan el socialismo, son pobres, ignorantes, salvajes y bárbaros. Hay una formulación del “nosotros” y del “ellos” muy claro. El Nosotros – es decir los militantes de la derecha- son civilizados, educados, proclives al éxito como clave del capitalismo. Los “otros” – los socialistas- son violentos, son hordas, proclives a la violencia irracional. En ese proceso, debe “rescatarse” un discurso de igualdad, pues este gobierno – esa es la tesis del falseamiento de la realidad- ha generado una división que no existía. Esa afirmación es una mentira histórica. Las divisiones sociales existen históricamente desde finales del siglo XVI. Hemos construido una sociedad donde se privilegia el poseer sobre el ser, sólo que los mecanismos de control social – la escuela, la iglesia, la familia, la televisión, los medios audiovisuales- han “invisibilizado” esas divisiones. El gran éxito de Chávez, ha sido hacer evidente las contradicciones sociales que han estado vigentes en el transcurso de la historia de Venezuela. Por eso el discurso de Capriles Radonski, habla de “un camino”, esa vía es la de readoptar el pensamiento neoconservador, donde la oportunidad de superación no viene por el accionar del individuo, sino a través de la “educación”, pero no una educación dialógica – al estilo propuesto por Paulo Freire- sino una educación repetitiva, dominante, subyugadora. Capriles además ha utilizado la estrategia de mostrarse como un sujeto humilde, tranquilo, dispuesto al diálogo. Esa estrategia se corresponde con un plan destinado a relegar al olvido su accionar violento en los acontecimientos del 12 y 13 de abril de 2002, cuando penetro en espacios territoriales de Cuba – la embajada en Caracas-, procedió a la detención – sin garantías- de funcionarios de Chávez, en fin, dio al traste con ordenamientos jurídicos de conservación de derechos. Se trata de una estrategia que busca obtener beneficios del “chavismo descontento”, ese chavismo popular maltratado por la derecha endógena enclaustrada en el PSUV, que hace negocios, que trafica con las necesidades y que no comparte el proyecto bolivariano. La estrategia discursiva de Capriles va a buscar mostrar su capacidad física, sobre todo ante la recaída en la salud del presidente, se trata de hacer hincapié en que su salud no da para más y que sin Chávez, no hay proyecto bolivariano, buscando crear miedo e inhibir la movilización popular a favor del PSUV, favoreciendo su proyecto neoconservador. Ese discurso será progresivo y debe generar un debate profundo. Dr. Juan E. Romero Historiador Juane1208@gmail.com 3/03/2012

domingo, 19 de febrero de 2012

IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA

IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA Lo que viene sucediendo con las relaciones entre EEUU e Irán amerita un análisis detallado, por las implicaciones que tiene en el contexto geopolítico mundial y las relaciones en el sistema-mundo. Habría que comenzar estableciendo que la zona del Golfo Pérsico ha sido históricamente un espacio de conflicto, no por la naturaleza exclusivamente religiosa – dada la presencia árabe-islámica que no se puede negar- sino más bien por el hecho de constituirse en un espacio de transición entre tres (3) zonas geográficas de alta movilidad y condiciones geoeconómicas (África, Asia y Europa). Desde la propia expansión del mundo árabe encabezado por Mahoma en el siglo VII, ese espacio de intercambio ha generado una feroz competencia. La consolidación geoestratégica que procuro Mahoma y que extendió su influencia en ese espacio hasta el fin de la I Gran Guerra en 1919, se vio abruptamente interrumpida por la derrota de los líderes del Imperio otomano – herederos de la supremacía iniciada en el siglo VII- a manos de franceses, ingleses y norteamericanos. Inmediatamente se generó un reacomodo de las esferas de influencia territorial en la zona; es bajo esa figura de reacomodo que veremos el surgimiento y consolidación de los espacios territoriales que hoy confluyen en el Golfo Pérsico: Barheim, Irak, Irán, Omán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait , Arabia Saudita y Katar. Cada uno de estos espacios territoriales se incorporan al juego geopolítico mundial, pero particularmente a partir de la finalización de la II Gran Guerra en 1945, comienzan a orbitar en torno a los intereses geoestratégicos de los EEUU. El motivo: las enormes existencias de hidrocarburos que están presente en la zona y el privilegiado espacio de cruce que tienen en el escenario mundial. La situación en este espacio geográfico de transición fue históricamente tensa, pero esa tensión se ve incrementada a partir del año 1979 por un conjunto de cuatro (4) sucesos que nos permiten entender el contexto actual. El primer suceso, es la caída del Sha de Irán y el ascenso de los Ayatholas de origen shíitas. El segundo suceso, es el triunfo –mediante un golpe de Estado- de Saddam Hussein en Irak. El tercer suceso, es la invasión a Afganistán por parte de la URSS. El cuarto suceso, es la firma del Tratado de Paz entre Egipto e Israel. Todos esos acontecimientos cambian los ya precarios equilibrios de poder en la zona e inicia una escalada de nuevas conflictividades que tienen su punto álgido en lo que hoy sucede. El 1er suceso, cambia las relaciones y la influencia de los EEUU en la estratégica zona del estrecho de Ormutz, colocando a los ayatholas musulmanes en una posición privilegiada ante los intereses norteamericanos. El triunfo de Hussein, servirá para adelantar un intento de contención de esa influencia, mediante el apoyo – velado o directo- de los EEUU, Francia e Inglaterra, quienes impulsan y apoyan el conflicto Irán-Irak que estallo en la década de los años 80. La invasión rusa a Afganistán, le agrega presión ante la cercanía en el ajedrez político y transforma la zona del Cáucaso en un espacio de discusión, que aún hoy se mantiene. Los acuerdos de paz, transforman a Egipto en un aliado de los EEUU en la zona del Magreb Africano hasta el día de hoy. Sin embargo, el fracaso de la guerra Irán-Irak, generó el surgimiento de una fuerza no estimada en la figura de Saddam Hussein, que se transformó en una nueva preocupación para los intereses geoestratégicos de los EEUU en la zona. Por ello, luego de la derrota soviética en Afganistán, con el apoyo de los EEUU a extremistas islámicos, ese espacio sufrió otro cambio que ponía en riesgo la tradicional hegemonía norteamericana. Por ello a inicios de los años 90, se plantea el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA) que pretende reacomodar la influencia de los EEUU en la zona y controlar las reservas de petróleo. Ese proceso comienza con la invasión a Irak – I Guerra del Golfo en 1991- pero no será completado hasta el definitivo derrocamiento de Saddam en 2004, que viene precedido por la invasión y derrocamiento de los Talibanes en Afganistán en 2002. Lo que planteamos, es que en ese escenario de repolarización que adelanta los EEUU mediante el PNSA, era necesaria una escalada del conflicto y ello se traduce en convertir a Irán, que es la única pieza del rompecabezas estratégico que sigue en pie, en un objetivo militar Para ello, toman como excusa el desarrollo del programa de enriquecimiento de uranio por parte de Irán alegando violación de convenios internacionales asociados a la no proliferación de armas nucleares. Sin embargo, se obvia que los EEUU viola tratados internacionales también como el de Kyoto, el estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional, la Comisión de Armas Químicas entre otros. Desarrollan el financiamiento de resistencias internas que fracasan y optan por una salida militar, directa o indirectamente a través de Israel. Detrás de todo, está el hecho de controlar la OPEP – hay que recordar que tienen presencia con los cambios en Libia e Irak, aparte de contar con EAU, Arabia saudita, Kuwait y Qatar- y con ello los precios de los hidrocarburos, todo ello porque los EEUU gasta más de 15 millones de litros de gasolina para mantener su aparato militar y eso representa casi 30 millones de US$ diarios. El accionar de los EEUU es una advertencia para Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, por ser estos países los únicos con reservas estratégicas no intervenidas por EEUU a través del PNSA. Dr. Juan E. Romero La Universidad del Zulia Juane1208@gmail.com 10/01/2012

HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL

HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL En estos momentos, Maracaibo se convierte en la sede del debate historiográfico más importante dado en el país. La realización por el Grupo Historia Inmediata Maracaibo (HIM) del II Congreso Internacional de Historia Inmediata se traduce en un espacio de encuentro y reflexión sobre el papel de la historia. Tradicionalmente, la historia ha sido asociada como simple relación del pasado. Esta semántica narrativa-descriptiva ha generado en la historiografía venezolana un conjunto de trabajos de diversa índole, todos marcados por la centralidad en el tema de lo político-militar. Lo que prevalece en un balance de los trabajos de investigación y publicaciones, es el tema de las elites políticas, económicas y sociales. Temas como los intelectuales en, los grupos económicos, el pensamiento político de son ejemplos de los abordajes realizados por una historiografía que se plegó a los temas que refuerzan las estructuras de control social. Ante esta realidad, sobre todo a partir de la publicación del Manifiesto Historia a Debate (2001) comienza un tránsito, del cual forman parte en el Zulia investigadores de la talla de Roberto López, José Luís Monzant, Farido Caldera, Angel Rafael Lombardi, Jonny Alarcón, Juan E. Romero entre otros, quienes abordan el problema de lo actual, lo inacabado. Ese abordaje, desde el punto de vista teórico-epistemológico se traduce en un distanciamiento con dos supuestos esenciales de la historia intelectual del Siglo XX: el determinismo del documento de archivo y el tratamiento acerca de las elites. La historia inmediata, asume que el historiador tiene un compromiso ideológico. Su propia existencia es una manifestación de su existencia ideológica, que no puede ser negada y menos escondida bajo el manto protector de la “IMPARCIALIDAD CIENTÍFICA”. El historiador de lo inmediato asume su identidad y compromiso ideológico, escudándose en la única vía posible: plantearse el problema de lo coetáneo, lo que se está desarrollando bajo un enfoque transdisciplinar. La transdisciplinaridad, va más allá de simple encuentro entre la historia, la ciencia política, la economía, la sociología, la demografía, la geografía o cualquiera de las otras disciplinas. Se trata no sólo de encontrarse en la preocupación del abordaje, sino de avanzar en reconceptualizaciones epistemológicas a partir de las cuales vemos la propia realidad, no como una concreción definitiva sino como un horizonte cambiante al cual debemos descifrar. Eso permite abordar temas muy variados, desde el análisis del discurso, la economía, la historia, posibilitando el análisis y comprensión de lo que está sucediendo en el mundo. En el caso de Venezuela, la adscripción de estos investigadores nombrados inicialmente al Grupo de Historia a Debate, que dirige Carlos Barros en la Universidad de Santiago de Compostela y que agrupa a más de 3000 historiadores en todo el mundo, con un fuerte acento en Latinoamérica, genera un espacio de renovación historiográfica que avizora una verdadera revuelta en la historia. El historiador de lo inmediato, asume una relación triple, que supera el binomio clásico pasado-presente. Plantearse como se hace, la relación pasado-presente bajo el concepto de campo de experiencia, que refleja los aportes que las dinámicas de vida proveen en el propio desarrollo de lo humano, conjugado con el concepto de horizonte de expectativas, que articula la relación presente-futuro, genera que los aportes historiográficos que se hacen, den una respuesta a los problemas actuales que el historiador tradicional no pretende alcanzar. Esta posibilidad que la historia inmediata da, permite que en el Congreso que se desarrolla en la Facultad de Ciencias de la Universidad del Zulia, hasta el pasado viernes 18 de marzo, se aborden temas como la historia inmediata, América Latina 1980-2010, la crisis del capitalismo en el Siglo XXI, el Socialismo del Siglo XXI como alternativa al colapso capitalista, Movimientos indígenas y afrolatinoamericanos del Siglo XXI, Procesos identitarios en Latinoamérica, Papel de la Ciencia y la tecnología en los Modelos Socio-productivos de América Latina. Todo ello con la participación de más de 130 personas entre estudiantes y profesionales, con la participación de investigadores de la talla internacional de Margarita López Maya, Reinaldo Rojas, Jordi Canal, Pablo Pozzi entre otros. Más allá de este dato numérico, lo importante de la actividad es que se genera un debate sobre la historia que tiene dimensiones teóricas y metodológicas enormes. Se está no solo debatiendo sobre como investigar, sino que se presenta además el resultado de estos enfoques y el impacto que tienen en el compromiso por comprender nuestras realidades en constante transformación. Se trata de un momento clave en el desarrollo de los estudios históricos en Venezuela y Latinoamérica, donde se traza un diseño que debe impactar tanto las estructuras formales de los departamentos, centros e Institutos de Investigación Histórica, así como los colectivos sociales y su constante preocupación por interpretar una realidad muy movida y contradictoria. La historia inmediata tiene su espacio bien ganado en estas tierras¡¿ Dr. Juan E. Romero La Universidad del Zulia Historiador Juane1208@gmail.com 16/03/2011

FEBRERO HISTÓRICO

m Febrero marca procesos históricos claves en Venezuela, tanto en el siglo XX, como en el XXI. En el siglo XX, particularmente en febrero de 1936, la formulación del Programa de Febrero por parte del presidente Eleazar López Contreras, se tradujo en una reacción política ante la presión y movilización nacional. Los actores políticos emergentes, precariamente organizados, pero con un conjunto de expectativas surgidas a la muerte del dictador Juan V. Gómez, exigían espacios de participación y ampliación de los derechos políticos. Esa presión popular, generó el anuncio por parte de Eleazar López Contreras del Programa de febrero, que contenía un conjunto de acciones políticas sobre las cuales se conforma el 1er proyecto de país moderno ejecutado. Sus acciones en educación, salud, vialidad, empleo, seguridad, aspectos jurídicos mantienen hoy en día una influencia en la redacción de los programas políticos. Febrero de 1936 se estructura un conjunto de acciones sociales y políticas, que son la base de un debate político que se mantiene. Febrero es el mes de nacimiento de Ezequiel Zamora, cuya participación e impronta en la Guerra Federal (1858-1864) es indudable. Zamora adquiere un papel esencial en el proceso, a partir de su participación en el establecimiento de la Sociedad Liberal de Villa de Cura en 1846, donde sintetiza un conjunto de elementos teóricos y políticos que serán incorporados en el discurso del liberalismo amarillo: 1) comunidad de tierras, 2) hombres libres, 3) elección popular y principio alternativo y 4) horror a la oligarquía. El papel de Zamora en el desarrollo de un debate político que mantiene vigencia, desde el punto de vista de la justicia en el acceso de la propiedad de la tierra, se hace más evidente al analizarse el problema que genera la terrofagia en el Sur del lago de Maracaibo o en los Llanos venezolanos. La concentración de la tierra y el control hegemónico que algunos propietarios mantienen en esas zonas, sigue siendo hoy una deuda histórica con el pensamiento político de Zamora. La conmemoración de su natalicio le da más peso a este febrero histórico, que le agrega valor y sentido al proceso bolivariano. Otro momento clave en este febrero histórico está constituido por el proceso de revuelta popular y desobediencia civil que se produce en 1989, entre el 27 y 29 de ese mes. El contexto general del cambio de gobierno y el hecho de haber asumido por 2da vez Carlos Andrés Pérez, generó en los venezolanos la expectativa de retorno a la Venezuela Saudita, de gasto público elevado e ingresos petroleros significativos que lo impulsaban. No obstante, la realidad fue totalmente diferente. El gobierno de Carlos Andrés Pérez se plegó a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del denominado Consenso de Washington que se tradujo en la reducción del tamaño del Estado, mediante una sistemática política de privatización y reducción del gasto social. La consecuencia de este proceso fue la elevación de la pobreza en el país a la asombrosa cifra del 70%, que sometió al desencanto a un amplio sector de la población. Esos sectores, emergieron con todo el peso y furia de años de exclusión social y segregación, mediante un brote de violencia espontánea y desobediencia civil, que fue brutalmente reprimido. Ese proceso le agrega a la historia de Venezuela un reclamo y una capacidad de movilización y desencanto que se articulará para la llegada al poder de Hugo Chávez. Tenemos así, que la aproximación histórica a febrero, nos suma el contenido de un programa político que marca una impronta en el desarrollo del pensamiento político, el planteamiento sobre libertad y acceso a la propiedad de todos los ciudadanos y el derecho a la desobediencia civil, ante una sociedad política que estaba de espaldas al ciudadano. En ese preámbulo, se agregan los acontecimientos del 4F. La insurgencia cívico-militar es la concreción de un ciclo de agotamiento de las identidades políticas expresadas a través de los partidos históricos: AD-COPEI-URD-MAS. El surgimiento de un desencanto con la democracia representativa, que gravitaba en torno al accionar de esas organizaciones políticas, fue aglutinando poco a poco sectores tan diversos que rápidamente establecieron conexión con un sector del estamento militar, que impactado por los efectos del desarrollo del Plan Andrés Bello, mediante el cual los militares recibieron autorización para acceder a otro tipo de formación complementaria a la estrictamente militar. Ese Plan Andrés Bello ayudo a formar un militar con una perspectiva alterna al providencialismo militar histórico, mediante el cual los militares se asumen como elegidos, por encima de la sociedad civil. Los militares agrupados en torno al Movimiento Bolivariano revolucionario 200 (MBR200) prontamente se conectaron con sectores civiles y políticos que habían mantenido una lucha histórica de movilización y denuncia de las desviaciones de la democracia representativa. Esa conjunción se expreso con toda fuerza el 4F, generando una ruptura de la elite política que hegemonizó el accionar institucional a partir de 1958. Es notorio de recordar los discursos del expresidente Caldera y Aristobulo Izturiz sobre los problemas de la democracia venezolana y los efectos de la pobreza y la exclusión. Febrero histórico agregó en 1992, la expresión armada de un descontento cívico-militar cuyos efectos se harían sentir a partir de 1998. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador Juane1208@gmail.com 31/01/2012

4-F: ALBORADA REVOLUCIONARIA DE DIGNIDAD

4-F: ALBORADA REVOLUCIONARIA DE DIGNIDAD Hace 19 años, un 4 de febrero de 1992, los venezolanos se despertaron sobresaltados. Un acontecimiento escasamente pensado para aquellos acostumbrados a la estabilidad y gobernabilidad democrática estaba sucediendo: un intento de golpe de Estado. Desde mediados de la década de los años 60, con las fracasadas intentonas de Carúpano, Puerto Cabello y La Guaira, no se había sabido de un proceso equiparable a lo que sucedía. Para la mayoría de los venezolanos, sumidos en la institucionalidad cultural de la aceptación sumisa del status quo, no era posible entender lo que sucedió. Sin embargo, había que ver en la dinámica social, económica y política para comprender lo ahí experimentado. La sociedad venezolana, cuya dependencia del petróleo es una tradición histórica desde principios del siglo XX, había sentido desde finales de la década de los 70 los efectos de la denominada “enfermedad holandesa”, que no es más que la recurrencia a un progresivo endeudamiento externo e interno destinado a cubrir el gasto público exorbitante, destinado esencialmente no a disminuir la pobreza sino a paliarla, sin soluciones estructurales de fondo. La caída de los precios de exportación del petróleo a partir de 1982, redujo la capacidad del Estado para mantener los subsidios y programas sociales, obligando a las instituciones y organismos iniciar un proceso de “entendimiento” con organismos financieros internacionales: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional entre otros. Esa relación estuvo basada en la adhesión a un conjunto de recomendaciones que condujeron a la reducción del estado, mediante políticas privatizadoras, la eliminación de subsidios, la congelación de programas sociales cuyos efectos inmediatos fueron el incremento de la pobreza, inflación y desempleo. Estas acciones derivaron en una crisis de expectativas que se elevó con el triunfo de Carlos Andrés Pérez en las elecciones presidenciales de 1988. CAP llego al poder con la promesa de la ilusión del retorno a la Venezuela Saudita de ingresos petroleros extraordinarios y un gasto público elevado, sin embargo el despertar de la realidad se produjo pocos días luego de haber asumido el cargo, cuando anunció – en articulación con el Fondo Monetario Internacional- una serie de medidas de ajuste económico que produjo una explosión social, que fue salvajemente reprimida con un saldos de muertos aún no establecidos entre el 27 y 29 de febrero de 1989. La represión militar, el papel de subordinación de las fuerzas armadas como brazo armado y limitante de la protesta, aunado a la crisis estructural del sistema democrático, así como los fallidos intentos de reforma constitucional adelantados por el Congreso, a través de la coordinación del expresidente Rafael Caldera, mostraron la imposibilidad de salidas institucionales y bajo los canales democráticos para la crisis de gobernabilidad de la democracia venezolana. ¿Cómo entender que un grupo de militares jóvenes se atrevieran a intentar derrocar un gobierno democrático? Habría que analizar el planteamiento que la izquierda histórica había hecho en la década de los 60 acerca de la necesidad de penetrar la estructura militar con el objeto de implosionar internamente el sistema político, tal como lo planteaban Douglas Bravo y Elías Manuit en documento fechado en 1964, estableciendo alianzas con otros sectores en una coyuntura de crisis. Esa tesis se concretaría gracias a los efectos del Plan Andrés Bello, implementado en la pensa de la carrera militar y que permitió el acercamiento del estamento – protector coactivo del sistema- hacia otras realidades sociales y económicas, a través de una formación académica más amplia. Los militares que insurgieron el 4-F eran la encarnación de esa apertura y crisis de expectativas de los venezolanos. Planteaban una salida de fuerza que inmediatamente debió ser acompañada por un conjunto de decretos que abordaban temas como manejo de los recursos del petróleo, seguridad alimentaria, reducción de la dependencia económica, política internacional no alineada exclusivamente a los EEUU, entre otros aspectos. En un país donde lo característico era que nadie asumiera sus responsabilidades, el Comandante Hugo Chávez asumía la responsabilidad de la incursión militar ante un país atónito ante lo sucedido. La debilidad institucional, más bien la fragilidad política de los actores históricos (partidos, fuerzas armadas, grupos económicos) quedó evidenciada y con ello se resquebrajo un cuadro de entendimiento corporativo que prevaleció desde la firma del Pacto de Nueva York (1957) y ratificado por el Pacto de Punto de Fijo (1958) entre los partidos AD (socialdemócrata), COPEI (socialcristiano) y URD (centro).La campanada de dignidad y rebeldía de ese conjunto de Comandantes, mayores, capitanes y tenientes (COMACATES) fue ganando espacios y avanzaron hacia el éxito político que no tuvo el golpe de Estado. Desde el punto de vista de los objetivos la intentona fracasó, pues no tomó el poder pero triunfó en el proceso de larga duración, dando inició a una dinámica que aún hoy experimentamos los venezolanos. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador Juane1208@gmail.com 02/02/2011

jueves, 6 de mayo de 2010

DESPUÉS DE LAS PRIMARIOS: PERSPECTIVA DE LO POLÍTICO PARA LAS ELECCIONES DE SEPTIEMBRE 2010

DESPUÉS DE LAS PRIMARIAS: RETOS POLÍTICOS

Ya se completo el ciclo: la Mesa de la Unidad Democrática (MUD??) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) procedieron a elegir a sus candidatos. Aunque hablar de elecciones significaría equiparar las consultas, y sin lugar a dudas hay diferencias importantes.
En 1er lugar, hay una distancia por el tema de la concurrencia. Mientras que la elección de la MUD fue parcial, no sólo en el número sino en los espacios,; la del PSUV fue total: en cada uno de los 87 circuitos que conforman las circunscripciones electorales.
En 2do lugar, hay una diferencia en la forma de entender la democracia que quedo manifestado en las formas de concurrencia y resolución electoral. Para la MUD la lógica democrática preponderante, está asociada a lo que se denomina la teoría elitista de la participación. En esta interpretación la participación es democrática pero sólo entre los pocos que reúnan un conjunto de condiciones, entre las que resaltan la virtud que se asume como conocimiento entre iguales. Dicho así, es democrática la “elección” de la MUD pues se dio entre iguales: los miembros de los partidos que formaban la mesa. En respuesta contraria, el PSUV generó una consulta que se concretó en una cifra: más de 3500 pre-candidatos sometidos a la voluntad popular. Esos candidatos fueron penetrados, escrutados y analizados por las percepciones que los militantes tenían sobre ellos, para permitirles o no la representación.
En 3er y último término, hay una diferencia muy marcada en cuanto al tema de la transparencia electoral. El PSUV hizo público el total de concurrentes y las actas, así como las cifras; en cambio la MUD se reservo esa información. Subyace en este comportamiento otra muestra contundente del temor a la participación mayoritaria sin duda alguna. Ahora bien luego de las concluidas las primarias y más allá de estas diferencias vienen un conjunto de retos que deben ser asumidos.
Para el PSUV, se trata de ponderar el accionar de aquellos candidatos que como Calixto Ortega, María de Queipo, Rafik Souki, por sólo nombrar a diputados zulianos, tuvieron unos niveles de compromiso y responsabilidad política muy importante en el lapso 1998-2010. Creo que no puede ser puesto en duda el compromiso que asumieron, la demostrada capacidad política manifestada, pero a pesar de ello; las bases enviaron un mensaje claro: quieren mantener un contacto más directo con sus representantes y ello con la finalidad de profundizar en la construcción de la idea de democracia y su sombra siempre fiel: la participación. El PSUV y sus responsables políticos deben evaluar este mensaje que fue remitido en forma de la voluntad general por sus militantes. Es un mensaje acerca del propio futuro del proceso revolucionario y las oportunidades de profundización del protagonismo popular en lo que resta del siglo XXI.
Por su parte la MUD, tiene el reto de ver como construye un discurso que hable de democracia cuando más del 80% de los candidatos que presentan, no fueron fruto de una elección verdaderamente democrática. El reto de criticar a Chávez, sobre la base de un supuesto – o real- autoritarismo, se ve seriamente comprometido ante la dinámica mediante la cual “eligieron” a sus líderes. Este aspecto es más preocupante, sí se considera las apreciaciones que tanto Luís Vicente león – Datanalisis- como Alfredo Keller han hecho sobre las expectativas de los electores que se definen como antichavistas. Ambos coinciden que ese sector pide a gritos una propuesta alternativa y eso precisamente, es de lo que más carecen en estos momentos. Sí la MUD no logra articular una propuesta alternativa a Chávez, más allá de la simple asignación de culpas, estaríamos asistiendo a una situación en donde el PSUV aseguraría de nuevo la mayoría.
Esto que decimos no debe generar exceso de confianza en la dirigencia del PSUV, ellos tienen el reto de generar un debate acerca del tipo de socialismo que impulsan estos candidatos. Creo que debe pasarse en el seno del partido, del maniqueísmo del uso del rojo para demostrar el carácter revolucionario, a un verdadero debate de ideas sobre cómo impulsar y entender el socialismo del siglo XXI, que aun no existe y debe ser construido sí se quiere mantener los espacios que se han conquistado. De lo que hablamos es una dinámica que conduce finalmente a pensar la vida democrática en las zonas que menos han sido debatida: en los espacios internos de las organizaciones partidistas. Sí vemos los procesos de los dos (2) últimos domingos, notamos una misma expresión: antichavistas y chavistas coinciden en que es importante el espacio de opinión a lo interno de las estructuras de participación ciudadana. Es decir, ambos coinciden – por encima de sus diferencias de apreciación ideológica- que la consulta entre los militantes es el mejor vehículo para dilucidar la forma de conducir la política en el hoy.
Construir la democracia a partir de estos procesos internos, tendrá su impacto en la propia vida social del venezolano. Ambas fuerzas se debaten en el campo de lo propositivo: el PSUV en sugerir un modelo socialista y la MUD, en sugerir una alternativa al agotamiento de la democracia representativa. Como sea, ambas actitudes es una ganancia y un avance para la vida política y para la representación de la democracia.


Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
05/05/2010

El 19 de abril y el proceso venezolano actual

EL 19 DE ABRIL Y EL PROCESO VENEZOLANO ACTUAL

El tema del Bicentenario ha desatado los demonios historiográficos contenidos durante muchos años. Desde los inicios de la Academia Nacional de la Historia en los años finales del siglo XIX, en torno al 19 de abril de 1810 se tejieron un conjunto de interpretaciones que en la actualidad, estamos poniendo en duda los historiadores que conformamos esa generación intermedia, formada por los que fueron grandes maestros, tales como Manuel Caballero, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, entre otros insignes intelectuales, pero de cuyas interpretaciones hemos tomado distancia respetuosa.
Todos ellos coinciden en avalar la construcción de la historia que sobre esos acontecimientos ha surgido como dominante y que en grandes rasgos podemos caracterizar: 1) los sucesos de 1810 no son un proceso revolucionario, pues no modifican en nada el orden socio-político; 2) el protagonismo de esos procesos recae sustancialmente en los blancos criollos y 3) no hay una participación popular propia, y sí la hay es producto de la influencia de los acontecimientos en Europa.
Todas estas características se conjugan para estructurar un discurso de la dominación. Es la lógica de una semántica que desde siempre se ha expresado en la historia del mundo: la semántica de la dominación versus la semántica de la resistencia. Cuando se dice que el 19 de abril no había pueblo, se dice que ese pueblo no participa pues no es capaz de entender el significado del momento histórico. Subyace en el planteamiento la base justificativa de la dominación y la exclusión social. El pueblo, en su ignorancia, no es proclive a asumir actitudes esclarecedoras en lo que respecta a su destino histórico; y como lógica continuación a esta dialéctica de la dominación, el pueblo sólo puede ser conducido por un líder preclaro. El fin es siempre el mismo: asegurar la obediencia debida y la sumisión. Por eso cuando desde el Centro Nacional de la Historia (CNH), la Comisión Nacional del Bicentenario (CNB) y el Archivo General de la Nación (AGN) se dice que debemos avanzar en una resemantización de la historia la respuesta de la Academia Nacional de la Historia (ANH) es contundente: ¡¡hay peligro para el futuro de Venezuela¡¡. Estamos de acuerdo con la ANH, hay peligro: el peligro que socialicemos el sentido histórico de los pueblos. El peligro que se asuma la historia más allá de la fechalización y la emeritización del acontecimiento, o lo que es lo mismo, el peligro que les hagamos entender a nuestros estudiantes de historia, que no todo es héroes, batallas y memorística. Que la historia tiene una relación con el hoy, a través del compromiso de la comprensión y el entendimiento.
La historia que se impulsa, es una historia que hace visibles a los sujetos subalternos, desaparecidos, que no están presentes en los manuales y en los discursos oficiales de la ANH y menos aun, de las investigaciones librescas de los académicos universitarios. Por eso el proceso de análisis que se plantea acerca de los sucesos del 19 de abril de 1810 genera tanta resistencia por parte de los sectores más conservadores de la historiografía venezolana.
Se preguntará el lector: ¿qué caracteriza esta interpretación que sobre el 19 de abril se genera en el CNH y el AGN? La respuesta es múltiple. Se asume el 19 de abril como un proceso de continuidad desde la categoría de resistencia, que se entiende como una dinámica de rebeldía y sublevación, con expresiones o acciones más o menos contundentes en un determinado momento histórico, pero que mantienen su carácter de oposición a la dominación. En esta clave, los sucesos de abril de 1810, son vistos como una dinámica que obedece a un proceso en la larga duración, de resistencia a la dominación europocéntrica que se genera en Nuestra América desde el siglo XV y que continua hoy en día, con las resistencias anticapitalistas que se expresan en la lucha de los movimientos sociales en torno a la defensa de la Pacha mamá.
La interpretación que se construye hoy, insiste en el rescate de las memorias por el valor histórico y cultural que implican. Hablar de memoria, es hablar de identidad, es hablar de sentido de pertenencia, es hablar de conciencia y es hablar de soberanía, más allá de un concepto político restringido a un espacio limitado. Hoy, los sucesos de abril de 1810 se conectan con el presente vivido en tanto ambos son manifestaciones de resistencias a la dominación. Manifiestan ambos momentos la confrontación entre la dialéctica del opresor versus la dialéctica del oprimido. Y en ese debate discursivo, los oprimidos exigen ser visibilizados a través de la participación que han tenido y para ello, la recuperación de las memorias de la resistencia es vital. Por eso, el sacar los Archivos de Francisco de Miranda y Simón Bolívar de la ANH, para ser llevados, cuidados, digitalizados y compartidos a través del trabajo de los amigos del AGN es tan importante. Hay todo un entramado simbólico detrás de la recuperación de esos archivos. Se trata de la recuperación misma del carácter colectivo y democrático de la memoria histórica, que ha sido secuestrada por los expertos historiadores, quienes son los únicos en conocerlos, manejarlos y entenderlos.
Se asume, que el 19 de abril de 1810 tiene un carácter doble, en su significado de lucha: es anti-imperialista y anti-capitalista. Esas dos (2) condiciones están presentes en el accionar del subcontinente hoy, y por lo tanto, hablamos de una conexión entre ese ayer de héroes – divinizados para alejarlos de la interpretación social colectiva- y el proceso de resistencia y rebelión que se concreta en la articulación de los anhelos de soberanía plena que subyacen en los discursos de Evo Morales, Rafael Correa, Lula, Hugo Chávez y los colectivos sociales que le dan sentido y sostenibilidad a las propuestas de liberación. De nuevo, asistimos a una manifestación objetiva de la lucha entre el discurso de la dominación contra el discurso de la liberación, y siguiendo a los teólogos de la liberación, para liberar al oprimido hay que liberar también al opresor. Liberarlo, significa exaltar su condición humana. Sí existe una cuestión que debe ser globalizada, ella es la humanidad, sólo la globalización de la humanidad, de la ciudadanía nos asegura nuestra supervivencia en todo este siglo XXI y más allá.
Se asume, que el 19 de abril, marca la manifestación de una lucha que tiene conexión con el ayer y con el hoy, visto desde la óptica de una deuda en torno a la construcción y definición en el SER y el HACER. Ser y hacer en la condición humana, en el equilibrio con nuestro universo. SER y HACER en la integración de saberes, en la solidaridad. La Revolución hoy, tiene un nuevo significado; que completa y expande las representaciones que se hicieron en el ayer sobre la revolución. Estas revoluciones de hoy, no son ya restringidas a libertades políticas o económicas, tales como lo impulso la lógica liberal en el siglo XIX. Las revoluciones del siglo XXI tienen un carácter más profundo, más humana, pues se tejen sobre el anhelo de profundizar en el encuentro de nuestra humanidad, que tan alienada está en este desbordante mundo de consumo.
El 19 de abril de 1810, tiene sentido en el hoy a través de ese compromiso que pasa por la socialización y democratización de la historia, que tan peligrosa resulta para los intereses que representa la ANH.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
05/05/2010

200 AÑOS DE PROBLEMAS NO RESULETOS EN LA HISTORIA DE LATINOAMÉRICAB

Clase Magistral

“200 AÑOS DE PROBLEMAS NO RESUELTOS EN LA HISTORIA DE LATINOAMERICA”

Dictada por
Dr. Juan Romero

El 20 de abril de 2010, en el Auditorio Carlos Marx
de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Sede Zulia


(Grabación y transcripción
José Javier León
joseleon1971@gmail.com
www.josejavierleon.blog.com.es)


Agradezco profundamente a la UBV los espacios que nos ha brindado. Tengo además un compromiso en este Bicentenario. Todos saben y a quienes no lo sepan, les informo que soy historiador y además historiador formado en una matriz bastante distinta de lo que ha sido la matriz tradicional de interpretación histórica, y eso nos ha llevado a ir desarrollando algunos elementos muy importantes desde el punto de vista conceptual en torno a este Bicentenario.
Yo quiero comenzar mi intervención esclareciendo algo que se sigue marcando en los medios de comunicación, si ustedes vieron buena parte de los medios de comunicación ayer y hoy, hay dos grandes matrices o dos grandes temas de agenda, primero que «no hay nada que celebrar, absolutamente nada» y segundo que «si hay algo que celebrar es el hecho que la revolución del 19 de abril fue una revolución de blancos, de mantuanos». Eso no es fortuito, eso forma parte de una matriz de interpretación histórica impulsada desde la Academia Nacional de la Historia (estamos enfrentados precisamente a ellos), y es así porque esa matriz obedece, a mi modo de ver, a dos semánticas distintas, la semántica o discurso de la dominación, de la opresión, la coacción, versus la semántica del discurso de la liberación, de la reafirmación de la humanidad. Y es que si quisiéramos resumir la historia de la humanidad, la podemos resumir en torno a la lucha entre esas dos semánticas, la semántica del opresor que explota, que subyuga, que oprime, y la semántica, la dialéctica del que resiste, del que insurge, del que se rebela, del que se opone a la desestructuración de sus dinámicas, y es efectivamente la lucha entre esas dos semánticas la que hemos visto en la historia de la humanidad.
Pero, lamentablemente y esto es importante también decirlo, esa semántica no se ve en los libros de textos con los cuales enseñamos historia a nuestros alumnos, no se ve en los libros de texto de su hermanito, de su sobrino, de su ahijado, de su nieto, de su hijo. La semántica que está vertida en los libros de textos oficiales, y ese ha sido y se lo he dicho en las oportunidades que he visto a Aristóbulo, o cuando he coincidido con el ministro Navarro, se los he dicho, que ese ha sido el gran error y la materia pendiente de esta Revolución Bolivariana. Nosotros no hemos cambiado para nada los materiales didácticos con los cuales seguimos impartiendo clases. Si hablamos de construir un «hombre nuevo», y hablamos de construir un «nuevo republicano», si hablamos de construir un «nuevo ciudadano», los libros con los que enseñamos a ese supuesto hombre nuevo siguen reflejando al viejo republicano, al viejo ciudadano, una vieja lógica de la dominación, por lo tanto insisto (que) no hemos hecho gran cosa al respecto.
Y en el caso específico del proceso histórico venezolano la Academia Nacional de la Historia se ha hecho a la tarea de imponer esa lógica de la dominación, y nosotros sutilmente irla aceptando, y la aceptamos cuando repetimos frases como ésta… Ayer escuché al presentador oficial del discurso decir que «se iba a dar inicio a los actos de la declaración de la independencia», y me desestructuré como buen historiador que soy, porque eso puedo aceptar que lo diga alguien que no esté cercano al gobierno, que no esté articulado, pero alguien que esté articulado, y repita el mismo discurso de la dominación, no tiene ningún sentido. Lo que celebramos ayer, lo que comienza a celebrarse ayer, es el inicio contundente de la ruptura del nexo imperial y el labrado del camino de la independencia.
Además, y esto es importante, y desde la Comisión Nacional del Bicentenario lo hemos venido discutiendo con profunda seriedad, está el tema de establecer, desde esa semántica del opresor versus la semántica de la liberación, una unidad que existe, porque si bien ustedes ven que toda América Latina celebra el Bicentenario en estos momentos, en todo este año, (porque) en mayo ocurre en Argentina; en 1808 ocurrió en Quito la Primera Junta o el primer intento de Junta; en Montevideo; en septiembre en México; y así vamos en todo este año; si bien esto es así, yo llamaba a la reflexión sobre este hecho: en el año 2004 se celebraron 200 años, (es decir) el bicentenario de la primera revolución negroide exitosa en América, que fue la revolución de Haití. Yo no vi actos de conmemoración como los que estamos viendo ahora. ¿Por qué no vimos actos de conmemoración tan significativos como los que vemos ahora? Porque los negros en esa lógica de la dominación no hacen revolución, porque la revolución es parte de la semántica, de la construcción epistémica de la ciencia del blanco, y sólo el blanco es capaz de articular en esa lógica de la dominación un discurso coherente, y por lo tanto no se podía celebrar en el 2004 el bicentenario de una revolución surgida desde un espacio contrahegemónico, desde una lógica contrahegemónica, desde una semántica de la liberación. ¿Ustedes ven que pasó por debajo de cuerda? Fue un asunto casi doméstico de discusión entre historiadores el tema del Bicentenario de Haití, pero yo no vi manifiestos de los cabildos, no vi pronunciamiento de gobernaciones, no vi pronunciamientos ni discursos de los presidentes, no lo vi, y eso significa y es lo preocupante que el discurso de la dominación, esa semántica de la dominación, sigue caminando y arrastrándose entre nosotros sin que lo sepamos, y la única forma de deconstruirlo es denunciarlo y reconstruirlo a partir de su propia negación.
¿Por qué digo además esto? Porque desde la Comisión Nacional del Bicentenario y la Comisión Estadal de la cual me honro de ser asesor vemos con profunda preocupación que incluso historiadores nuestros se quedan en lo que llamamos la «fechalización» y la «emeritización». Yo tengo grandes amigos historiadores profundamente comprometidos con este proceso, que no tengo nada que dudar de su compromiso, pero su discurso histórico, y coincidimos hace 15 días en una reunión con el Presidente, era el mismo cuentito de Emparan y todo ese proceso. A mí esa historia no me sirve y no me sirve no porque quiero ignorarla, sino que no me sirve porque sin saberlo esos compañeros comprometidos están repitiendo ese discurso de la dominación que estamos enfrentando y que hay que enfrentar, no sirve de nada hablar.
Escuchaba a una de estas profesoras amigas hablar de la importancia de la abdicación de Bayona para explicar este proceso, y le decía yo «¡carajo es que no te das cuenta que lo que tú estás diciendo es que este proceso de insurgencia nuestro no sería posible si en Bayona, en Europa no se daba esa vaina! ¡¿Es que aquí no ocurría nada?!» Y me decía, es que no podemos ignorar el contexto internacional. Una cosa es no ignorar la oportunidad política del contexto internacional y otra cosa es ignorar que desde la propia irrupción del europeo hay un proceso de resistencia y que las exigencias de Guaicaipuro, de Nigale, de todo ese conjunto de compañeros indoamericanos tiene que ver con un planteamiento sustancial que va a ser parte del discurso de la emancipación, que es el derecho a la propia condición humana, y por lo tanto ese discurso de la emancipación que sí se vale, que sí se significa porque era escrito, resulta que ya estaba ahí en nuestra presencia indoamericana, y cuando decimos nuestros historiadores que la revolución de abril no hubiese sido posible sin la consecuencia del tratado de Tratado de Fontainebleau en 1807 y la Abdicación de Bayona de 1808, estamos sujetando la dinámica propia del cambio y la contradicción a un hecho europocéntrico. Si eso no es reproducción del discurso europeo, díganme ustedes qué es.
Y por lo tanto, los que estamos sosteniendo desde la comisión nacional es que este bicentenario que iniciamos es un ciclo, un ciclo que además hay que conectar con esa lucha de la resistencia, porque la motivación es la misma, está imbuida dentro de la confrontación entre la semántica de la dominación y la semántica de la liberación. Y en esa lógica, en ese planteamiento hay que entender por lo tanto las rebeliones de Andresote, la insurgencia de José Leonardo Chirinos, el proceso de los Comuneros, que se nos olvida. A nosotros se nos olvida que un conjunto de blancos de orilla en 1780 organizó una experiencia extraordinaria que sólo va a tener parangón en la comuna de París de 1800 y se nos olvida, y es una experiencia americana, nuestramericana, ¡ah, pero nadie la nombra! No significa que ignoremos el aporte de Miranda y su planteamiento de la Colombeia, en absoluto, yo no estoy diciendo eso, lo que estoy diciendo es que hay un conjunto de indicadores, un conjunto de rasgos que en esa dialéctica de la confrontación entre la dominación y la liberación están presentes desde mucho antes del 19 de Abril, y eso significa por lo tanto que la lucha continúa, que la lucha tiene sentido, y que en ese sentido de materias pendientes, de dialécticas de la liberación versus dialécticas del oprimido, tenemos que seguir construyendo y reflexionando.
Pero además, quiero decir algo que es sustancial, la Academia Nacional de la Historia, llámese Academia Nacional de la Historia de Venezuela, llámese Academia Nacional de la Historia de Colombia, llámese Academia Nacional de la Historia de México, llámese Academia Nacional de la Historia de Perú, cualquiera de las academias nacionales de la historia tiene el mismo discurso: las revoluciones de 1810 fueron revoluciones de blancos. Y revísenlo, revísenlo en los libros de texto. Pero voy más allá, hasta las representaciones pictóricas. Busquen las dos grandes representaciones pictóricas sobre los dos procesos que son iconos de la independencia, 19 de abril de 1810, 5 de julio de 1811, los dos cuadros de Juan Lovera, vean con detalle los cuadros de Juan Lovera y señálenme una sola mujer que aparezca, señálenme un solo mestizo que aparezca pintado, un solo negro, un solo zambo, un solo indígena, búsquenme uno solo, cuéntenmelo, les permito los dedos, estos dos y les sobran los dos. No hay ni uno, porque en la representación pictórica también hay la representación de la dominación, y resulta que entonces también en nuestros actos reflejamos la pintura de Juan Lovera del 5 de Julio y del 19 de Abril, sin darnos cuenta que en esa pintura está también subjetivamente la dominación, porque esa pintura invisibiliza a los sujetos sociales y ese es precisamente el interés de la historia de la dominación, invisibilizar, desaparecer a los sujetos sociales.
Y se ha logrado, lean el Acta del 19 de abril de conformación del gobierno y usted verá cómo nombran a Vicente Emparan, cómo nombran a José Cortez de Madariaga, cómo nombran a José Félix Ribas, representante del gremio de los pardos (si José Félix Ribas era pardo yo soy catire de ojos azules con cabello y frondosa cabellera además) ¿Y por qué sucede efectivamente eso? Ah, porque en la lógica colonial los pardos y los negros no hacen la revolución, no aparecen en la revolución y ese discurso lo hemos venido reproduciendo.
Y esta generación a la cual pertenezco, que es una generación intermedia, que tuvo profesores de gran valía pero que hoy estamos confrontados, hoy están en la acera del frente y nosotros de este lado confrontándonos dialécticamente, Elías Pino Isturrieta, Manuel Caballero, Manuel Suzzarini, Ángel Lombardi, un conjunto de individuos a los que le debemos… el propio Agustín Blanco Muñoz, gran amigo y compañero, pero que estamos enfrentados dialécticamente hoy, esa generación nunca dijo algo sobre lo cual mi generación sí reflexionó. Desde que yo era estudiante y trabajaba como asistente de investigación de Ángel Lombardi padre, sabíamos que la Academia Nacional de la Historia tenía 15 tomos de este color (con las dos manos hace un gesto para señalar unos 20 centímetro de grosor) para que ustedes tengan idea, que reúnen lo que se llama Expedientes sobre Juicios e Infidencias entre inicios del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Para explicarlo para que los que no son historiadores y no tienen que cubrir lo que nosotros llamamos «horas nalga» es decir horas sentados en un archivo leyendo documentos, los historiadores decimos que a nosotros nos pagan por «hora nalga», (porque) tenemos mucho tiempo trabajando con «esas cosas», resulta que los juicios de infidencias jamás habían salido a la luz pública, los tenía la Academia Nacional de la Historia desde su fundación allá por el año 1888. ¿Por qué la Academia Nacional de la Historia, nos preguntábamos nosotros, nunca hizo una reseña de un documento, nunca presentó un paper en un congreso, nunca publicó un libro sobre los juicios e infidencias? Algo debe pasar, decíamos. Cuando comenzó todo esto de la conformación de la Comisión del Bicentenario que comenzó realmente cuando se conformó la comisión muy amplia sobre la investigación sobre la muerte de Bolívar y tuve el honor de que me invitaran a formar parte junto con otros historiadores de mi generación, nosotros planteábamos en una reunión con el Presidente la necesidad de rescatar algunos archivos que están en manos de los Boulton, en manos de la Academia Nacional de la Historia, e hicimos especial énfasis en los juicios de infidencias, porque el olfato nos decía que algo había allí para que los tragalibros de la Academia Nacional de la Historia no hubieran publicado nunca ni una línea, y le insistimos al Presidente durante más de un año y nada. En octubre del año pasado finalmente nos dio respuesta, emitió un decreto, el decreto llegó a la Academia Nacional de la Historia, la gente del Archivo General de la Nación con mi buen amigo Luis Pellicer, investigador contemporáneo conmigo, tomó posesión de los 15 tomos y comenzamos a trabajar, a leer, a transcribir de la paleografía española característica del siglo XVIII, muy compleja, primero a mano y después a computadora, después el proceso de escaneado. Llevamos apenas, de los 15 tomos, cinco tomos escaneados y transcritos y nos hemos conseguido con cosas como esta...
De nuevo insisto en eso de la invisibilización, por que allí aparece Emparan, aparece José Cortés Madariaga, aparece José Félix Ribas, aparece Lino de Clemente, protagonizando el hecho, pero no aparecen los blancos de orilla, no aparecen los negros, no aparecen los pardos, no aparecen los indios, no aparecen los mestizos. Pero resulta que en los juicios de infidencias sí aparecen. Y cuando estamos trabajando ahora recientemente en el inicio del tomo VI, el primer juicio que nos conseguimos en el tomo VI, expediente XVI, del archivo de infidencias y juicios, es un proceso a un tipo común, Carlos Sánchez, 50 años, carnicero, pardo, es decir hijo de negro o negra con india o indio, y cuando comenzamos a leer el juicio nos llama profundamente la atención, como todos ustedes saben primero hay una declaración acusadora por parte del fiscal, cuando comenzamos a leer y a trascribir la paleografía del siglo XVIII el juicio a Carlos Sánchez, repito, carnicero, imagínense ustedes oficio más vil en la lógica de la dominación colonial que alguien que trabaja destazando reses, se llena de sangre y huele todo el día a carne putrefacta, no hay nada más vil en la lógica profundamente de castas de la sociedad colonial que el oficio de carnicero. Pero resulta que Carlos Sánchez, de 50 años, pardo, iletrado, sin dinero, es el capitán de las milicias de pardos, es el capitán de las milicias que fueron creadas cuando los corsarios y piratas comenzaron a invadir la capitanía general de Venezuela y se vieron en la obligación, porque los blancos criollos y los blancos peninsulares eran muy poquitos, de conformar milicias de pardos.
Y Carlos Sánchez, ese carnicero de 50 años, que no sabía leer y escribir, que era pardo, resulta que era el capitán de las milicias de pardos del 19 de abril de 1810, y cuando el fiscal lee las argumentaciones por las cuales va a juicio, dice que Carlos Sánchez, de 50 años, de oficio carnicero, casado, va a juicio por haber sido infiel al rey y haberse atrevido a posar sus manos y a detener bajo coacción al capitán general de Venezuela Vicente Emparan.
¡Señores, eso significa que no hay un coño de 19 de abril sin Carlos Sánchez! Pero como Carlos Sánchez era carnicero y pardo, e indigno, no podía aparecer firmando, Carlos Sánchez fue el responsable de apresar a Vicente Emparan cuando salió de la Catedral de Caracas de la misa de Semana Santa y de llevarlo detenido bajo coacción a cabildo abierto, donde ahí sí aparecen los blancos para decir que no aceptaban su imposición. Pero resulta que en el acta del 19 de Abril no aparece Carlos Sánchez, resulta que en nuestros libros de historia Carlos Sánchez no existe, resulta que si no le quitamos los archivos a la Academia Nacional de la Historia no sabemos que Carlos Sánchez existe, y eso hoy tiene un peso importante. Porque cuando decimos hay 19 de abril gracias a pueblo y a Carlos Sánchez estamos diciendo que las revoluciones las hacen los colectivos, y que la revolución carajo no la hacen los blancos, que la revolución no es una vaina exclusiva de los letrados, que la revolución es un acto colectivo que se reconstruye a sí mismo, y eso es lo que se está diciendo, y entendimos entonces por qué la Academia Nacional de la Historia mantuvo férreamente controlado ese archivo de juicios e infidencias, y entendemos entonces buena parte de la posición que nos confronta hoy en día con la Academia Nacional de la Historia, porque eso significa que así como eso sucedió en la Junta de Caracas, pudo haber sucedido en la Junta de Colombia, pudo haber sucedido en la Junta de México, pudo haber sucedido en la Junta de Buenos Aires, pudo haber sucedido en la Junta de Quito, porque en todas ellas, en toda Nuestramérica, y ese es otro término sobre el cual voy a deliberar, (sobre) las conceptualizaciones con las cuales nos identificamos, en ese espacio de Nuestramérica el 85 % como mínimo eran pardos, mestizos, negros, indígenas, no eran blancos, y es lamentable porque además, en los libros de historia de todos esos espacios de Nuestramérica se repite que la revolución la hicieron los blancos.
Y así como conseguimos ese juicio de infidencias hay juicios de infidencias también retenidos en Colombia, en Brasil, en Chile, en Argentina, en La Habana, en Puerto Rico, en México, en Costa Rica, en Uruguay, en Paraguay, en Nicaragua, en El Salvador, en Panamá, en Sevilla, (allí) deben estar esos juicios de infidencias y precisamente una de las primeras obligaciones que tenemos es que estamos preparando la edición de 400 mil ejemplares de los documentos transcritos de los juicios de infidencias, porque quién ha dicho que somos nosotros los historiadores la única voz autorizada para escribir la historia. Yo no lo he dicho, jamás lo he sostenido, creo -como decía Aquiles Nazoa- en los poderes creadores del pueblo, creo en las posibilidades de la construcción, y tanto es así que lo he visto. Voy a introducir aquí una pequeña anécdota: el día viernes hicimos una convocatoria a través del Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a un conjunto de colectivos, de maestros, de miembros de los Centro de Reflexión Comunitaria de Fundacite, de las Redes de Innovación Productiva, de las Redes de Alfabetización Tecnológica, y acudieron 350 maestros, líderes comunales, líderes comunitarios, al MACZUL. A las 9 y media comenzamos la actividad con un discurso de reflexión mucho más corto que este que estoy dando y que les prometo que será corto para que interactuemos, y los organizamos en grupos a partir de un conjunto de palabras sobre las cuales reflexionar: paz, solidaridad, ciudadanía, estado, nación, república, independencia, revolución, insurgencia, insubordinación, libertad. Después del mediodía, a eso de las tres de la tarde, ya habíamos terminado y ellos habían hechos sus carteles para presentar la experiencia, se paran los compañeros de la mesa de «paz» que habían hecho una presentación extraordinaria diciendo cómo entendían ellos la paz, diciendo que entendían la paz como respeto a las leyes, respeto a la condición humana, y se para una compañera wayuu, sequita por el hambre, chiquita por las penalidades, de La Sierrita, una localidad del municipio Mara, y se para ella después que intervienen sus compañeros, solicita la palabra y dice «profesor, ¿puedo intervenir?», «cómo no, intervenga». «Yo voy a diferir de mis compañeros, aunque estoy de acuerdo con lo que ellos dicen yo creo que hay algo esencial que nos falta a nosotros para construir la paz» y dice ella «no hay paz si pasamos hambre». Una compañera wayuu, que apenas si ha terminado con la Misión Robinson (de) asimilarse culturalmente al manejo de la imposición que implica el dominio del castellano, pero para ella la paz no es leyes, la paz es no pasar hambre. Yo le decía al compañero Nelson Márquez de Fundacite que escuchando eso yo pensaba que tenía que empaquetar mis maletas e irme a vivir en una playa porque no tengo nada que hacer en un aula de clases, cuando los colectivos son capaces de construir conceptos tan sólidos como esos.
Y eso me recuerda otra anécdota, como les dije, hace 15 días coincidíamos en Caracas en el Coloquio “De Abril a Abril, alcances de una revolución”, que reunió a todos los que hemos formado lo que llamamos la red de investigación y memoria de historiadores por el Bicentenario, que reúne en estos momentos a cerca de 50 académicos de diversas universidades y cerca de 450 líderes comunitarios de diversas partes del país, que estamos articulando en torno a las actividades del Bicentenario, y después que tuvimos el debate en el Palacio de Santa Rosa de Lima donde está el acta del 19 de abril, diagonal a la Catedral ahí mismo en la plaza Bolívar, y diagonal al edificio La Francia recientemente expropiado, decidimos trasladarnos a una comunidad muy populosa llamada Sarría, y en Sarría, una zona con una gran vivencia en organización, comenzamos a deliberar sobre estos conceptos. Y discutiendo nosotros sobre cómo entendíamos la independencia nos solicitó la palabra una mujer humilde, como de unos 75 años, marcada por el esfuerzo de la vida. Nosotros hablábamos de independencia, de condición humana, hablábamos de independencia como soberanía plena, pero ella pide la palabra y le damos la palabra, y cuando interviene comienza diciéndonos «profesores yo a ustedes los respeto mucho, los considero mucho, sé que ustedes son hombres y mujeres muy serias, pero la independencia de la que ustedes hablan yo nunca la he visto, yo no he sido independiente para haber evitado que dos de mis cinco hijos se me murieran de hambre, yo no he sido independiente para haber logrado culminar la primaria que nunca pude, yo no he sido independiente para haber logrado que mis hijos terminaran el bachillerato, yo no he sido independiente para no tener que trabajar lavando y planchando en casa de ricos toda mi vida para medianamente darle vida a mis hijos, por lo tanto profesores esa independencia de la cual ustedes me hablan es completamente irreal desde mi punto de vista». Nosotros hicimos como Condorito, ¡plof!, y después dicen que el pueblo no es sabio, después dicen que sólo desde la academia se produce conocimiento, y hay que escuchar a esos colectivos reflexionando sobre conceptos como estos para entender la enorme capacidad que tienen, y esto es clave en esta coyuntura, esto es clave en este momento histórico de América Latina, esto es clave para los retos que tenemos en la actual circunstancia histórica, porque se trata de un hecho importante, de un hecho significativo que tratamos de impulsar en esta discusión del Bicentenario:

1. Democratizar la historia
Queremos sacar la historia de los cubículos donde los historiadores cobramos por hora nalga cumplida, queremos salir de esa lógica, queremos que desde las colectividades, desde una visión retrospectiva, desde el hoy hacia el ayer, reconstruyamos esos manuales tan enmarcados en la lógica de la dominación, porque en esos manuales hay sectores invisibilizados y la invisibilización, la desaparición en esos manuales no es fortuita, es un mecanismo de dominación, es un mecanismo de control.

2. Un Ciclo Bicentenario
Nosotros asumimos el Ciclo del Bicentenario, y esto es importante decirlo, es un ciclo, no es sólo hoy el 19 de abril de 1810, sino que en el 2011 celebramos el bicentenario del 5 de julio de 1811, en el 2012 la pérdida de la Primera República, en el 2013 el bicentenario de la Campaña Admirable, en el 2014 el bicentenario del Decreto de Guerra a Muerte, en el 2015 la toma de Angostura, en el 2021 el bicentenario de la Batalla de Carabobo, en el 2026 el bicentenario de la convocatoria al Congreso Anfictiónico, en el 2030 el bicentenario del fallecimiento del Libertador. Es un ciclo bicentenario, es un ciclo que debe producir una profunda reflexión, una profunda reconceptualización desde el punto de vista del conocimiento y la epistemología de esa historia tan manipuladora, de esa historia tan cómoda, y dejar que las conferencias, que nuestros escritos, incluso (los) de nuestros historiadores nos echen el cuentico del Tratado de Fontainebleau entre Napoleón y Carlos IV que permitió la abdicación de Bayona en 1808, que permitió el surgimiento de las Juntas Conservadoras de los Derechos de Fernando VII, y que permitió las firmas de las actas de conformación de los gobiernos provinciales.

3. Ir más allá de la «fechalización» y la «emeritización».
Se trata, insisto, de ir más allá de lo que llamamos la «fechalización» y la «emeritización» que nos encierra y hace que esa historia sea ajena a nosotros, que la veamos lejana y que nos importe un bledo, que no nos interese absolutamente nada, porque en esa lógica no tiene valor, porque ahí no aparecemos, esa historia no está vestida de colores, esa historia no tiene diversidad étnica.

4. Dominación versus Liberación
En cuarto lugar, porque superar la fechalización y la emeritización es nuestro tercer gran objetivo en este Ciclo Bicentenario es plantear la reflexión sobre el Bicentenario como una dicotomía, la dicotomía entre la semántica de la dominación versus la semántica de la liberación, y ver esa dicotomía en un marco de larga duración temporal, más allá del hecho mismo de la fecha de 1810 o de 2010, y verlo en el proceso histórico nuestromaericano y mundial.

5. Desmontaje del cientificismo europocéntrico
En quinto lugar, y no por eso menos significativo, nos hemos trazado como objetivo el desmontaje de la mentalidad científica importada, de esa epistemología histórica que hace ver que los procesos que se dieron en nuestramérica son consecuencia de lo sucedido en Europa, que nuestras constituciones son unas constituciones consecuencia del debate que va a producir la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812. Y nuestros historiadores, porque además debo decirlo son nuestros historiadores militantes que lo dicen, no se dan cuenta de la trampa ideológica que subyace en el planteamiento cuando hacemos la historización, cuando reconstruimos históricamente el proceso desde la óptica esencialmente europea.
Nosotros nos negamos a esa dinámica, nos negamos a construir y a pensar el Ciclo Bicentenario desde la lógica de la dominación, desde la lógica de la mentalidad científica europea, y plantemos una ruptura epistémica con esa mentalidad científica europea, y por lo tanto decimos la ciencia no es neutra, y «no nos asumimos neutros» como decía Benedetti. Bienvenida la neutralidad de Octavio Paz, bienvenida la neutralidad de Manuel Caballero, bienvenida la neutralidad de Manuel Suzzarini, bienvenida la neutralidad de Ángel Lombardi, que sean felices siendo neutros, pero yo no voy a contribuir a hacer una historia neutra, creo en la historia comprometida, y comprometida sobre estos preceptos epistémicos que estoy diciendo. ¿Que no soy neutro?, me alegro de no serlo.

6. Nuestramérica
Por otra parte, y esto nos lleva en sexto lugar, a sostener lo que llamamos la reivindicación de la identidad nuestramericana, porque las dos denominaciones que han sido dominantes son parte de esa mentalidad científica importada. Cuando hablamos de América Latina hablamos del concepto de americano esbozado por los franceses y que se comienza a construir a partir de la invasión a México de Maximiliano. Cuando hablamos de iberoamérica y de hispanoamérica lo hacemos también desde la lógica de la dominación hispana y no nos damos cuenta y lo repetimos, y por eso, siguiendo a Martí, nosotros sostenemos desde la Comisión Nacional del Bicentenario que hay que hablar de Nuestramérica, esa América vestida de negro, de indio, de mestizo, de mulato, esa América mixta, compleja y diversa, Nuestramérica, no Latinoamérica, no Iberoamérica, no Hispanoamérica, porque es parte de esa mentalidad importada científica dominante.
Y hablar en clave nuestroamericana nos lleva lógicamente a resaltar la presencia histórica de lo que llamamos los sujetos subalternos, los sujetos dominados que no han aparecido en la historia y que los archivos y estas nuevas investigaciones nos dicen que están y siguen haciendo historia hoy en día.
Si no, véanlo en América Latina, pásense por el panorama de noticias mundiales y usted verá, usted encontrará cómo ese pueblo vestido de colores está activamente articulado y movilizado, y eso nos lleva en este esfuerzo científico a construir nuevas categorías, y por eso es que comenzamos utilizando a Martí, proponiendo la sustitución de la denominación Latinoamérica o iberoamérica por nuestramérica, hay que comenzar por reconceptualizaciones muy importantes para desmontar toda la estructura de dominación científica que enseñamos en nuestras escuelas y a través de nuestros manuales de historia, y eso significa por lo tanto que nos declaramos en combate permanente contra un imaginario historiográfico de la dominación que subyace en los discursos oficiales, que subyace en los discursos de las academias, que subyace en las celebraciones pomposas.

7. La continuidad de la Revolución
Finalmente, debemos exaltar la continuidad de la revolución, y esa continuidad se da en dos condiciones que estuvieron presentes ayer y que están presentes hoy. Uno, el carácter antiimperialista, porque las revoluciones del siglo XIX fueron de ruptura del orden imperial; y dos, el carácter anticapitalista. Ambas revoluciones, la de ayer y la de hoy, tienen esa continuidad epistémica.
Muchas gracias.

martes, 23 de marzo de 2010

EL CASO ALVAREZ PAZ: ¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

El caso en torno a las declaraciones de Oswaldo Álvarez Paz, es propicio para rescatar una discusión teórica muy importante en el área de la opinión. Debemos comenzar por señalar que la idea de opinión inicialmente está asociada a la expresión latina opinio, que se refiere más a una idea que a los hechos. En este sentido, esa acepción de opinión se encuentra más cercana una forma de percepción de la realidad. Hay una 2da forma de entenderlo, que está asociada a una cuestión moral o costumbre; en esta circunstancia la opinión es una forma de presión social. El pensador liberal John Locke, fue quién señalo que la opinión más que una forma de conocimiento es un mecanismo de aprobación o censura social.
Por otro lado, nos encontramos con la idea de público, que como bien es sabido es producto también de la revolución liberal. Antes de las revoluciones burguesas, dadas a partir de la Revolución Liberal Inglesa de Cromwell en el siglo XVII, lo único realmente público era el soberano, el Rey. Los demás sujetos de la sociedad en el antiguo régimen no eran públicos, de ahí su categoría de súbditos. Será la revolución del pensamiento liberal la que introduzca y fusione la idea de públicus, que es una derivación latina de populus, es decir “el pueblo”. La opinión pública estuvo asociada a la idea de divulgar las ideas, por ello se construye una representación en donde el debate de las ideas debe escapar del control del Estado, y de esa forma se hace socialmente aceptable hablar que la defensa de la libertad de expresión viene asegurada por el restringido control que puedan tener las estructuras del Estado sobre los instrumentos – periódicos, revistas, otros- de información. De esta manera se confunde por un lado libertad de expresión con libertad de información. La libertad de expresión, es un principio filosófico de la libertad desde el punto de vista de la condición humana, sin embargo la propia doctrina liberal comenzó a debatir sobre la necesidad de establecer responsabilidades a la expresión del pensamiento. No era posible aceptar, dado el carácter de empresas de intereses que adquirió la prensa escrita, sobre todo a finales del siglo XIX y todo el transcurso del siglo XX, una libertad de expresión sin ningún tipo de responsabilidad sobre otros aspectos esenciales como la ética y la moral.
En torno a la libertad de información, está asociado cada vez más con la ampliación de la esfera pública y el incremento de la participación ciudadana, pero esto no ápice para confundir una con la otra. La libertad de expresión como la libertad de información tiene limitaciones que derivan de consideraciones éticas. No pueden expresarse opiniones ligeramente, sobre todo en torno al debate de la agenda política, sin que medie una prueba determinante de las afirmaciones que se hacen. Este aspecto es esencial en el debate de la agenda pública y la agenda política que sucede en nuestro país. Es común observar como los medios – impresos, audiovisuales- y los periodistas o los generadores de opinión, emiten declaraciones cargadas de irresponsabilidad y al hacerlo lo hacen escudados en la libertad de pensamiento, que fue – y es- un principio sustancial de la democracia. Pero es menester señalar, que la libertad de pensamiento debe estar sostenida sobre la responsabilidad en la naturaleza de lo expresado- No podemos sencillamente avalar la emisión de un conjunto de conceptos y categorías sin ningún tipo de validez o solidez teórica o práctica. En el caso de Álvarez Paz, tiene el derecho de expresar una forma de ver la realidad del país, pero cuando pasa a realizar acusaciones que tienen implicaciones jurídicas, debe acompañarlas por pruebas. Yo no puedo, a la ligera, utilizar este espacio para acusar a alguien a menos que sea capaz de demostrar lo que yo señalo. Hacerlo de otra manera es una gran irresponsabilidad. Lo sucedido es otra ocasión más para generar un debate sobre la libertad de expresión e información en nuestro país. Y digo que es una ocasión más, pues lo sucedido con el cese de la concesión a RCTV fue otro momento. El debate, como ahora, se centró en que ese medio es la representación de la libertad de expresión e información, cuando ambas son una característica de la condición humana.
No puede seguirse confundiendo una argumentación que surgió a partir del siglo XVIII como una defensa ante el enorme poder del Estado ante los públicos. Es en ese momento, donde aparece la idea que los medios impresos – periódicos- son el epicentro del derecho a la información, pero en ese momento cuando existían aun enormes trabas para la consolidación de los derechos políticos era comprensible esa argumentación, pero hoy tres (3) siglos después, donde existen dinámicas tan diversas, canales de participación tan variados,; no se puede seguir argumentando futilidades al respecto. Como bien es conocido, los Art. 57 y 58 de la Constitución de la República Bolivariana, establecen el derecho a la expresión de sus ideas con las responsabilidades del caso, y es precisamente esta limitante la que está siendo objeto de discusión con el caso Álvarez Paz.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
24/03/2010

martes, 22 de diciembre de 2009

CHÁVEZ, VARGAS LLOSA Y LOS INTELECTUALES

CHÁVEZ, VARGAS LLOSA Y LOS INTELECTUALES

La realización del Foro de CEDICE sobre Libertad y Democracia en Caracas, fue propicia para reunir a otro grupo de intelectuales latinoamericanos de izquierda. Se trata sin duda de la demostración que nuestro país es el epicentro de un muy serio debate político acerca de la prospectiva del cambio político.
La naturaleza de la reunión facilita ahondar sobre el tema de la relación entre discurso político, discurso del poder y manipulación. Cuando hablamos de discurso político, nos referimos a las formas de reproducción del poder político, la dominación o el abuso del poder, entendido la capacidad de modificar el comportamiento del otro. En ese sentido, el discurso del poder, constituye la expresión de las relaciones sociales manifestadas a través de diversos medios de difusión (audiovisual, escrito, espot propagandísticos, etc) y que tiende a ser objeto de manipulación, entendida como una práctica comunicativa e interaccional, a través de la cual el manipulador ejerce control –o pretende hacerlo- sobre otras personas. La manipulación, implica poder y abuso de este. La pregunta obligada sería: ¿ qué relación hay entre discurso político, discurso del poder y manipulación con la visita de los intelectuales a Venezuela? La respuesta viene dada por el contexto y el texto de producción de los actos del habla de los actores comprometidos: el presidente Hugo Chávez, el intelectual Marío Vargas Llosa, Jorge Castañeda, Enrique Klause, Fernando Buen Abad, Luís Brito García y Roberto Hernández Montoya. Se trata de un momento o coyuntura socio-política donde un conjunto de actores coinciden en una cobertura mediática – impresa y audiovisual- a través de la cual emiten conceptos y categorías que pueden lograr el convencimiento del otro.
El discurso político, como discurso del poder – o contrapoder- es esencial para “convencer” en torno a una posición, proyecto político o percepción de la realidad. El discurso del poder trata de ejercer un control sobre la mente de los receptores de ese discurso es clave para aquellos actores que tienen acceso a los medios de comunicación. Sin duda es el caso de todos los nombrados. Ahora bien, las posiciones de uno y de otros varían. Mientras Chávez, Brito García y Hernández Montoya defienden un modelo de ruptura con la lógica de dominación capitalista, Vargas Llosa, Castañeda y Klause se inclinan por el modelo tardo-capitalista liberal. Ello conlleva que los actores en pugna intenten emplear su acceso a los medios para convencer al público en general.
Estamos hablando de una lucha de poder en su más clara expresión. Y esa lucha se llevó adelante a través de los medios. Chávez, Montoya y Brito emplearon el Sistema nacional de medios Públicos, mientras que Vargas Llosa y compañía los medios privados (Globovisión, El Nacional, El Universal entre otros). Estos medios, hicieron uso de la manipulación a través del uso de la memoria de corto plazo (MCP) y la memoria de largo plazo (MLP). La MCP busca hacer análisis inmediatos, que permiten la percepción del hecho sin interpretaciones profundas. La MLP, por el contrario, busca el conocimiento, las actitudes y la ideología. La MCP es un paso para consolidar posturas que permanecen en la MLP. Para ello, se hace uso de la manipulación, presentándose con estrategias que consisten en: uno, enfatizar las posiciones propias, la superioridad moral del hablante y sus fuentes, y por lo tanto la inferioridad del otro. Este elemento, resulta claro en la entrevista que El Nacional (domingo 31/05/2009, N-8) le hace a Vargas Llosa cuando afirma: “es un personaje muy prototípico – (Chávez)- de América Latina y del Tercer Mundo en general… y es un problema para que prospere una cultura realmente democrática”. Esa intervención, presenta a Chávez como un retroceso histórico en la historia latinoamericana y con eso minimiza su valor político.
Dos, enfocan las nuevas creencias que el manipulador – Vargas Llosa- pretende sean aceptadas. En el caso de la mencionada entrevista, se trata de presentar a Chávez y su modelo de democracia como un accidente histórico, como un modelo de la izquierda tradicional que es peligrosa para la convivencia: “Hay un espacio en el que la izquierda y la derecha se confunden si son democráticas y si son liberales, lo que hay que combatir son las formas extremas de izquierda representada por un Chávez”. Tres, desacreditan fuentes o creencias alternativas; el escritor peruano lo hizo cuando al referirse a Chávez y la propuesta de debate señaló: “"Él jamás propuso seriamente tener un intercambio (...) jamás ha aceptado debatir con nadie, siempre ha sido un monólogo autista" (BBC Mundo). Con ello buscaba restarle seriedad no sólo a las posturas del presidente, también a su propia condición política de defensor de un modelo de democracia participativa. Finalmente, la cuarta estrategia de la manipulación viene dada por la apelación de ideologías, actitudes y emociones relevantes para los receptores del discurso. Vargas Llosa hace uso de una postura en donde él y los intelectuales que lo acompañaban son la representación del diálogo – que es un valor esencial de la democracia- pero los “otros” – Chávez y compañía- no son proclives a ello: “Nosotros estamos para el diálogo, lo que representamos es el diálogo, la racionalidad, deponer las pasiones para hacer política" (BBC Mundo 29/05/2009).
La prensa y los medios audiovisuales, cercanos a la oposición a Chávez, aprovecharon finalmente esta visita de el grupo de intelectuales encabezados por Vargas Llosa para levantar una matriz de opinión que señalaba varios elementos: 1) Chávez es un peligro para Latinoamerica, 2) el modelo de democracia propuesto por su gobierno es profundamente contrario a los valores y elementos culturales del latinoamericano, 3) hay una incapacidad teórica en la definición del socialismo del siglo XXI. Esa estrategia, insistimos, busca impactar en la MLP de los ciudadanos, ahondando las matrices discursivas que se van tejiendo en la red de medios – impresos y audiovisuales- alineados con el capitalismo liberal. Por ello resulta esencial desmontar las matrices que sirven para construir la manipulación de los medios, que buscan con justificar y legitimar la acción propia a la vez que se deslegitima la del “otro”. Esa manipulación, se encuentra firmemente aliada con el discurso académico, tratando con ello incidir en la denominada “memoria episódica” que está asociada con la identidad histórica. Se propone producir generalizaciones que no buscan indagar en los elementos conceptuales implícitos en las afirmaciones discursivas del adversario, por el contrario, el objetivo primordial es la levedad en el tratamiento de temas cuyo contenido ideológico sea esencial. Un ejemplo claro, es el manifestado por otro de los invitados Plinio Apuleyo Mendoza, cuando al referirse al Socialismo del Siglo XXI establece una asociación – inexacta- entre el modelo propuesto por Chávez y el fracasado Socialismo Real, empleando para ello el referente de “comunismo”: el "socialismo del siglo XXI" que propugna el gobierno nacional no es tal, sino "lo que se conoce comúnmente como comunismo, y eso es lo más insólito que se le pueda ofrecer a un país después del fracaso de ese modelo en el siglo XX" (BBC Mundo 29/05/2009).
Esa asociación, busca incidir sobre la “memoria episódica” – o histórica- de forma tal que el lector de las declaraciones del periodista colombiano piense inmediatamente que el modelo propuesto por el presidente de Venezuela tiende – indeteniblemente- al fracaso, tal como paso con la URSS. La manipulación, se basa en el uso de las creencias de los receptores para ejercer un control de la mente, que busca dominar las acciones de los receptores en base a esas mismas creencias manipuladas. Por ello, el debate acerca del papel de los medios no es un asunto fútil, por el contrario el verdadero reto del proceso bolivariano en los actuales momentos estriba en desenmascarar esa manipulación, cuyos efectos sobre el voluntarismo y la participación alrededor del modelo sugerido en el proyecto bolivariano, puede ser fatal.
En este contexto de manipulación, la generación y divulgación por medios impresos y audiovisuales del discurso político en sí mismo es un refuerzo de la propia manipulación. Es por ello, que vemos titulares como el del Diario El Universal (domingo 31/05/2009) en la columna del periodista Roberto Giusti que titula: Por qué Chávez arrugó ante el debate con Mario Vargas Llosa. La estrategia general de la manipulación consiste en presentar una situación de manera tal, que esta – sin ajustarse a la realidad- corresponda con los intereses y percepciones que pretenden ser transmitidos a los receptores. Lo planteado busca – como propuesta manipuladora- que los grupos dominantes – o por lo menos aquellos que tuvieron control hegemónico en el pasado- amplíen su control del poder, generando informaciones, instrucciones y otras prácticas sociales que tienen como objetivo influir en el conocimiento de los receptores acerca de la realidad, lo peor de todo es que ese proceso se realiza bajo prácticas abiertas que son asumidas como totalmente legitimas bajo el manto de la “libertad de expresión”. Con ello se trasgreden las normas sociales de eticidad, equilibrio y equidad, generando una comunicación ilegítima, al favorecer sólo a una forma de representar la realidad.
Sin duda, al revisar el contenido de la crónica de Roberto Giusti, vemos refrendado claramente los elementos que señalamos. El periodista, haciendo uso del principio de la libertad – que es parte fundamental de la justificación del modelo capitalista- señala que la causa de la no realización del debate entre intelectuales era el propio Chávez y no la resistencia de los intelectuales de derecha para debatir con sus pares. Giusti señala contundente que “la causa de fondo que lo llevó (a Chávez) a hacer mutis responde a una de las características del autócrata, acostumbrado a ordenar y a ser obedecido, a hablar y no escuchar y a sentenciar sin derecho a réplica” (El Universal 31/05/2009 1-2). La manipulación se manifiesta a través de un falseamiento de la realidad, y para ello desencaja la realidad misma para adaptarla al objetivo de dominar la percepción de los receptores, planteando que el debate no se realizó por el “temor” de Chávez a discutir y a escuchar ideas contrarias. Se trata de insistir en ignorar que quienes no se presentaron al espacio Aló presidente fueron los intelectuales encabezados por Vargas Llosa, y esa situación es sustituida por la representación de “cobardía y temor” al debate en condiciones de libertad.
Con ello, se completa la transformación de lo aparente en lo real. La fantasía que sustituye la realidad, y todo con la anuencia de los medios audiovisuales e impresos, perfectamente articulados en el ejercicio de la manipulación.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
01/06/2009

Cuadro de Búsqueda

Búsqueda personalizada

Redalyc Buscador de Artículos

Album Juan Romero

PÁGINA PERSONAL DEL DR. JUAN EDUARDO ROMERO

DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

Blogsfesores

La Doctrina de Seguridad de los EEUU y su impacto en Latinoamérica.


En Ubeda, España 2005

Programas Políticos e Historia en el siglo XIX venezolano

En Barcelona, España (2005)

En Barcelona, España (2005)

Foro sobre la reforma constitucional. IUTM Septiembre 2007

Las Operaciones en la Investigación Historiográfica

Simposio Venezuela después del 3 de diciembre 2007

Simposio Venezuela después del 3 de diciembre 2007

Datos personales

Mi foto
Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

En la frontera con Colombia (Guajira venezolana)

En la frontera con Colombia (Guajira venezolana)

Foro sobre la Reforma Constitucional (IUTM octubre 2007)

Foro sobre la Reforma Constitucional (IUTM octubre 2007)

Sistema Político. Comportamiento Político y participación

Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)

Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)
Foto con un grupo de alumnos de Historia en el Edo. Falcón

Foro sobre la reforma en el IUTM (Maracaibo) Octubre 2007

Historiografía. Clase Nº 1

En el Cerro Niquitao (Trujillo 2007)

En el Cerro Niquitao (Trujillo 2007)

En Castilletes (Frontera con Colombia)

En Castilletes (Frontera con Colombia)
Foto desde el Hito Nº 1 con el Profesor Wualter Velez de la Universidad del Zulia. Castilletes