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lunes, 9 de enero de 2017

Brzezinski, Donald Trump, el Sistema-mundo y Venezuela

Mucho se habla de los EEUU y su geopolítica, pero también es mucho lo que se ignora de las bases conceptuales y los denominados “tanques pensantes” que nutren las posiciones extremas de los Presidentes del coloso del Norte. Quizás uno de los casos más emblemáticos es el de Zbiegniew Brzezinski, polaco-norteamericano que ha sido connotado asesor de diversos Presidentes de EEUU, desde Jimmy Carter, hasta Barak Obama y todo parece indicar, una notoria influencia en diversos postulados emitidos por el Presidente electo, Donald Trump. Pero, ¿Cuáles son las tesis geopolíticas sostenidas por este intelectual norteamericano? En primer lugar, ha sostenido desde hace años, la posibilidad de una convergencia entre los EEUU y Rusia, en función de constituirse como hegemones mundiales, o en las tesis de Immanuel Wallerstein, Imperios-mundos. Ese planteamiento, le ha acarreado notorias resistencias entre otros tanques pensantes neoconservadores, pero se basa en considerar que la capacidad tecnológica, militar y sobre todo económica de los EEUU no puede, por sí sola, dominar el mundo en lo que resta del Siglo XXI. El creciente gasto acarreado por la estrategia militar del Unilateralismo Globalizante, llevado adelante por las gestiones de George Bush (padre e hijo), Bill Clinton y Barak Obama, queda demostrado en el hecho que ese rubro representaba un 2,9% del PIB en el 2000 y para el 2010 alcanzó 4,66%, y para el año 2016 representó un 2,8%. La disposición de enormes recursos para mantener el aparato militar y así mantener la supremacía hegemónica, ha generado un debate ante el fracaso de esa meta unilateral. Es ese el principal argumento esgrimido por Brzezinski y reproducido en el discurso presidencial de Trump, durante la campaña electoral. Para este teórico norteamericano, es necesaria una política de contención no confrontacional con Rusia, con el objeto de evitar a toda costa una asociación entre esté y China, que resultaría en una pérdida total de la hegemonía siempre anhelada por el “destino manifiesto” de EEUU. Las políticas implementadas por el unilateralismo globalizante, desde 1991 hasta 2016, no han hecho sino acercar a las otras grandes potencias, quienes han sumado otros países poderosos, tanto en términos militares (Sudáfrica, India, Pakistán) como económicos (Brasil), pero más preocupante aún, es que en términos geográficos esa asociación ha significado una gran influencia en Eurasia y Asia Suroccidental. En la práctica (la real politik), los EEUU han perdido terreno por su esfuerzo de concretar las tesis de Mackinder sobre el Heartland (Eurasia), cuestión que no han logrado y además, han perdido influencia en lo que han considerado su “patio trasero”: Nuestra América. No es coincidencia, que el discurso de Trump sobre recuperación de la grandeza de EEUU, confluya con las tesis geopolíticas de Brzezinski, que insisten en la necesaria creación de un consenso con Rusia y la recuperación de la influencia en su área o espacio vital. Todo lo recientemente ocurrido en Eurasia, representado en los esfuerzos de la OTAN (y los EEUU) por desestabilizar el Gobierno de Erdogan en Turquía, el retroceso de ISIS ante la alianza Rusia-Irán-Turquía, el incremento del aislacionismo de Israel y la radicalización de la represión en Palestina, así como el incremento del poderío militar de China en su área de influencia, aunado a los gobiernos no adheridos a las líneas estratégicas del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA) en Sudamérica, han permitido un debate sobre el decaimiento de los EEUU y el impacto sobre la sociedad occidental. Por eso, la insistencia de Trump en su eslogan de campaña “hagamos América Grande de nuevo”. En términos de la geopolítica, la división (y debilidad) de Europa, se constituye en un obstáculo para las tesis de dominio concretadas a través de uno de los vehículos creados por el teórico norteamericano, la Trilateral: EEUU, Unión Europea y Japón. Las decisiones que llevaron a Inglaterra al Brexit, terminaron de mostrar la imposibilidad que esa alianza (bajo la cual actuaron los ex presidentes Bush –padre e hijo- así como Clinton y Obama) perdurará en el tiempo y abrieron los ojos, a la posibilidad de un tipo de asociación no confrontacional, bien con Rusia o China. Hay sin dudas resistencias, en los valores que representan el conservadurismo norteamericano y su “tesis del destino manifiesto”, ante la posibilidad de un entendimiento con Vladimir Putin, pero lo cierto es que se trata de evitar a toda costa, que se produzca la asociación firme y concreta de los acuerdos – ya adelantados- de apoyo recíproco entre Rusia y China, tanto en términos monetarios – el impulso del Yen- como en lo que respecta a la asistencia militar. Eso significa, que posiblemente Trump adelante el acercamiento diplomático, en vez de seguir optando por el cerco militar a través de la OTAN, que ya ha llevado a la incorporación de varias ex repúblicas de la extinta URSS (Georgia por ejemplo)o algunos de los países del denominado “socialismo real”, como Polonia, Hungría, República Checa (parte de la ex Checoslovaquia) y que ha generado, en respuesta, una expansión de la capacidad militar de Rusia, que ha mostrado su nuevo poderío en las acciones implementadas en Siria. Es notorio, el avance lento pero firme de la Rusia de Putin, por recobrar el carácter de potencia que tuvo en algún momento la desaparecida URSS. En ese esfuerzo, se produce una preocupación adicional para los intereses estratégicos de los EEUU, determinado por el acercamiento en términos económicos y militares, que tanto Rusia como China han tenido en Nuestra América. Los convenios de venta de armas y asesoría militar firmados con Rusia y Venezuela, así como la asociación (y presencia) de capitales chinos en diversas partes del considerado “patio trasero” de EEUU, así como la posibilidad de construcción de un nuevo canal (más amplio) en Nicaragua, derivando en una pérdida de influencia sobre Panamá, han activado las alarmas en los grupos de poder y las súper elites ligadas al tema económico y militar, que gravitan tanto en torno al Pentágono, como en el departamento de Defensa. Esto puede traducirse en diversos escenarios, pero todos definitivamente conflictivos para las denominadas “democracias radicales” (Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua). Los esfuerzos de Trump, parecen marcados por las tesis del politólogo norteamericano y ello se traducirá en esfuerzos por bajar la intensidad de la actual confrontación con Rusia, buscando con ello establecer una alianza estratégica inter-potencias, que tendría un doble efecto: por un lado, disminuir las amenazas que han surgido ante el fracaso de los EEUU y sus acciones militares en Eurasia; al mismo tiempo, lograr disminuir los apoyos estratégicos y militares de Rusia en Nuestra América, facilitando así las acciones (encubiertas o no) de los diversos organismos de inteligencia de los EEUU, así como el desenvolvimiento de la OTAN. Es este marco el que debe ser entendido, para interpretar el accionar de los EEUU y los Imperialismos Colectivos en el desequilibrio de la alianza entre Argentina, Brasil y Venezuela, construida en las gestiones de los Presidentes Néstor Kichner, Lula da Silva y Hugo Chávez. La campaña de desprestigio, que en el caso de Argentina y Brasil, terminaron en la derrota de las fuerzas sucesoras de los liderazgos de los Kichner y de Lula, ha permitido un reacomodo geopolítico momentáneo, pero que ha sido eficaz para aumentar la -ya de por sí- grande presión sobre Venezuela. Las acciones que han emprendido los gobiernos de Macri y Temer contra Venezuela en el MERCOSUR, así como los movimientos que han generado para debilitar la UNASUR al mismo tiempo que se acercan a la Alianza del Pacífico, muestran la validez de este análisis. Si no fuera suficiente, los EEUU y los Imperialismos Colectivos incrementan su acción de cerco militar sobre Sudamérica, a través de los acuerdos ya firmados por el presidente Mauricio Macri que autoriza la instalación de bases militares en Ushuaia y la triple frontera. Con ello, pasarían los EEUU y la OTAN, a controlar una parte de los estratégicos recursos de agua, disponibles tanto en la Antártida como en los acuíferos guaraníes, un elemento de debilidad que está presente en el juego geopolítico, pues sus reservas de agua potable se han reducido con la actividad depredadora del medio ambiente, pero con estas bases, pasarían a ejercer un dominio hegemónico sobre esas zonas. Asimismo, completarían el control geopolítico de esas bases, con la ya de por sí incómoda presencia inglesa en las Islas Malvinas, dominando en términos de presencia todo el acceso en el Atlántico Sur. No puede obviarse, los anuncios sobre Acuerdos entre Colombia y la OTAN, que terminarían de cerrar el círculo envolvente sobre el espacio vital de Sudamérica, en donde se encuentran las mayores reservas energéticas del mundo, conformadas por los casi 2 billones de barriles extraíbles de Venezuela (750.000 millones en la zona marítima reclamada a Guyana, 515.000 millones de la Faja Hugo Chávez y los 540.000 millones en el Golfo de Venezuela), así como las más importantes fuentes de agua potable (casi 18000 Km3) y la mayor biodiversidad, ubicada en el Amazonas. Todo ello, para apoyar las acciones encubiertas, planteadas en el Manual de Guerra No Convencional del Departamento de Guerra de los EEUU y el desarrollo de lo que el teórico geopolítico Brzezinski denomina “caos constructivo”, que consiste en la generación de divisiones y fraccionamientos que conduzcan a caos o desórdenes, que permitan alegar la existencia de “Estados Forajidos” o violadores del derecho Internacional, por ser además “Estados Fallidos”, incapaces de satisfacer las necesidades de su población y de esa forma, alegar una posible intervención humanitaria, como ya ha sucedido en Haití. Este escenario, es especialmente preferido para el caso Venezuela. Las acciones que adelanta la Asamblea Nacional de Venezuela (ANV), tanto con su anterior Presidente – Henry Ramos Allup de Acción Democrática (AD)- como del actual – Julio Borjes de Primero Justicia (PJ)- se encuentran dentro de las hipótesis de “caos constructivo”, que propicié situaciones de alta conflictividad, basadas en una agenda trasgresora, que puede recurrir tanto a acciones de calle como alteraciones violentas del “orden institucional”. La decisión de la ANV de declarar el “abandono de funciones” del Presidente Maduro, inexistente en la Constitución de la república Bolivariana de Venezuela busca es la creación de desorden y alteración, y con ello generar un pronunciamiento de organismos internacionales, que en última instancia pudiera terminar en una acción militar conjunta, a efectos de evitar un desequilibrio en la sub-región, tal como lo han manifestado ya en el papel de trabajo publicado por Robert Ellis, denominado la Implosión en Venezuela y las consecuencias para EEUU (http://www.strategicstudiesinstitute.army.mil/index.cfm/articles/the-approaching-implosion-of-venezuela/2015/07/10 ) Las tesis del teórico norteamericano, asesor de inteligencia de Obama y ahora de Trump, son una verdadera amenaza para la estabilidad de la región y en general del mundo. Esperemos el desenvolvimiento de la próxima presidencia de EEUU y veremos la consecuencias para el sistema-mundo. Dr. Juan Eduardo Romero/ historiador-politólogo Director del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos estratégicos (CIEPES) Juane1208@gmail.com 9/01/2017

Con Colombia, Ya Basta...

Con Colombia, Ya basta… Habría que comenzar diciendo que no se trata de una postura xenofóbica. Nada más alejado de la realidad. Se trata eso sí, de señalar las formas en las que el accionar de las élites colombianas, que controlan el aparato del Estado, generan una constante amenaza en contra de los intereses de Venezuela y que amerita, por lo tanto, una respuesta diplomática contundente. Sostenemos que las acciones de amenaza de Colombia se expresan en tres ámbitos, interconectados. Un ámbito geopolítico, un ámbito económico y el último, referido a la seguridad. El marco geopolítico, es el marco general, derivado del papel que en el sistema-mundo juega Colombia. Para entenderlo, hay que comenzar por comprender el significado del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (proyect for new american century). ¿Qué es el PNSA? Es una iniciativa de un conjunto de tanques pensantes, neoconservadores y neoliberales en los EEUU, entre los que debe resaltarse a Dick Cheney, Jeb Bush, Paúl Wolfowitz, Donald Rumsfeld, Dan Quayle, Lewis “Scooter” Libby, Eliott Abrams, John Bolton, Richard Perle y otros no menos fundamentalistas y oscuros personajes de la extrema derecha estadounidense. Pretenden establecer “un nuevo orden mundial”, que conduzca a : 1-. La apertura, la estabilidad, el control y la globalización mundial de los mercados, así como la seguridad y la libertad del comercio; 2-. El acceso sin restricciones y donde se encuentren a las fuentes energéticas y de materias primas necesarias para dinamizar su economía y la de sus aliados; 3-. El monitoreo y control en tiempo real de las personas y de todos los movimientos políticos y sociales importantes contrarios a sus intereses; 4-. La expansión y consolidación del dominio del capital financiero e industrial de sus empresas y corporaciones trasnacionales y 5-. El aseguramiento del control sobre los medios de comunicación y de información mundial. En los escenarios dibujados en el PNSA, hay un conjunto de países denominados “Estados Tapones”, que juegan el papel de contención a otras amenazas provenientes de Estados que no se articulan a los intereses de los EEUU y los Imperialismos Colectivos. En ese marco, es que se ubica Colombia. En términos geopolíticos, Colombia se ha convertido en un socio esencial para las estrategias de control hegemónico implementado desde el PNSA y que se enmarcan en el denominado ulilateralismo globalizante, que asume que los EEUU debe “imponerse” sobre sus aliados tradicionales (Inglaterra, Francia y otros) pero también sobre sus enemigos históricos (Rusia y China). En términos geopolíticos, Colombia se ha transformado en un factor de presión sobre la “amenaza” que representa Venezuela y su propuesta de no alineamiento a los intereses de EEUU. Por ello, el paulatino fortalecimiento de las fuerzas armadas colombianas, desde el año 2000 con el Plan Colombia y el incrementó de su capacidad bélica, generando desequilibrios militares en la región. Las recientes acciones concretadas por el presidente Juan Manuel Santos y que derivan en la posibilidad de inclusión de Colombia en los planes estratégicos de la OTAN, se encuadran en la perspectiva de EEUU de retomar el control hegemónico en Suramérica, tan debilitado desde el No al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) de Mar del Plata en 2005, a partir de la cual se tejió el denominado triángulo ABV (Argentina, Brasil y Venezuela), con la sintonía práctica en las políticas exteriores de los Presidentes Néstor Kichner, Lula da Silva y Hugo Chávez. Colombia, y particularmente su Presidente, han logrado la “derrota” de las FARC-EP, sin el costo militar y económico que implicó la tesis de la guerra permanente de Uribe. Esa derrota (o desmovilización de las FARC-EP) permite a la estrategia militar conjunta de los EEUU y el ejército colombiano, llevar adelante planes contra Venezuela sin tener la amenaza de dejar en su retaguardia un adversario militar que pueda actuar en una circunstancia de avanzada. Por ello, el accionar de Colombia con los acuerdos con la OTAN se deben entender en una gran jugada geopolítica, que se adelantará a partir de la Presidencia de Donald Trump, que busca retormar el “destino manifiesto” de los EEUU en la región. En este cuadro general, Colombia – el Estado y los sectores dominantes- se prestan a un conjunto de “acciones encubiertas”, que terminan agrediendo a Venezuela, buscando debilitar las bases de apoyo electoral. Esas “acciones encubiertas”, en realidad no son tales, en cuanto su desarrollo forma parte de una política de Estado, sin embargo, enmascaradas en la defensa de los intereses económicos de los actores colombianos, subyace una velada intervención de los EEUU para desestabilizar la economía venezolana. Es el caso de la pervivencia de la Resolución N 8, que permite la “libre convertibilidad” por parte de las casas de cambios en la franja fronteriza de 2.218 km2 compartida con Venezuela. O la reciente decisión de impedir, por decreto nacional, el libre tránsito vehicular hacia las bombas de expendio de gasolina ubicadas en territorio venezolano y que pasarán a vender gasolina en pesos colombianos. La negativa de acceder a ello, por parte del Estado, se traduce en la aceptación tácita de un boicot contra Venezuela. La acción implementada por el Presidente Maduro, busca disponer de fuentes de obtención de divisas (pesos colombianos), al mismo tiempo que busca detener el comercio ilegal de extracción de combustibles hacia Colombia. El Estado Colombiano ha protegido los grupos legalizados de paramilitares que controlan la actividad del canje de divisas en la frontera. Venezuela debería sencillamente decretar la finalización del convenio de convertibilidad pesos/bolívares que mantiene con Colombia, como una respuesta contundente a los planes de desestabilización encubierta a los cuales se presta nuestro vecino. La aseveración realizada recientemente por el Presidente de Venezuela, en el sentido que en Colombia – principalmente- se encontraba casi el 70% de los billetes de 100 BsF emitidos por el Banco Central de Venezuela (BCV), es una muestra de la acción desleal del Gobierno de Santos y el papel que juega, contra la democracia bolivariana. Es casi seguro, que ante el reciente anuncio de Venezuela de implementar – en correspondencia con las acciones de Colombia- casas de cambio en la frontera venezolana, observemos también otro decreto de Santos, impidiendo esa actividad o negando permiso para el libre tránsito fronterizo. Se trata de cerrar el cerco sobre el Gobierno de Maduro y crear condiciones para extremar el caos social. Hay un tercer ámbito, desde el cual decirle Ya Basta a Colombia, es el de seguridad. Cuando se produjo el cierre fronterizo decretado por Venezuela en 2015, una de sus consecuencias fue el establecimiento de reuniones bilaterales entre las fuerzas de seguridad de ambos países. En esos encuentros se acordó acciones conjuntas para disminuir las actividades ilegales en los lindes fronterizos. A pesar de la vigencia de esos acuerdos, las fuerzas de seguridad colombianas no han ejercido control férreo sobre el desenvolvimiento de las mal llamadas Bandas Criminales (BACRIM), un eufemismo creado por los tanques pensantes colombianos para “negar” la realidad: son grupos paramilitares, desmovilizados (y protegidos) por las fuerzas del Estado Colombiano. La inacción contra las bandas paramilitares, asociadas no solo a las casas de cambio, sino articuladas con las operaciones ilegales de trafico de moneda y productos alimenticios, así como armas, drogas es tal, que se trata de una macro operación que termina generando no solo carencias de productos en Venezuela, sino desestabilizando todo el sistema económico nacional. Todo ello, bajo la mirada cómplice de la policía nacional colombiana y sus fuerzas armadas (así como de elementos dentro de la Guardia Nacional Bolivariana y sectores militares). La acción es unilateral. Hemos sido testigo de detenciones y procesos contra Guardias Nacionales Bolivarianos y efectivos militares del lado venezolano, pero no se ha visto acciones reciprocas en Colombia. ¿Por qué sucede eso? Tiene que ver con el papel que esas acciones – que no son encubiertas- tienen en la desestabilización. Cuando a través de la libre convertibilidad, se permite transformar el sueldo mínimo en Colombia de unos 620.000 pesos a más de 142.000 Bsf, estos son utilizados por las mafias contrabandistas y paramilitares para “pagar” a quienes compran productos regulados en el sistema de mercado interno de Venezuela. Esa misma acción ilegal, obtiene enormes ganancias al “transportar” hacia la frontera esa mercadería, que es vendida a cuatro o cinco veces su valor de compra, pero en pesos colombianos. Estos de nuevo son convertidos a bolívares o dólares y vuelven a la economía, generando especulación, acaparamiento y elevando la conflictividad social, que “termina culpando a Maduro” por todo. Se trata, en ese enfoque geopolítico del cual hablamos al principio, de producir un “quiebre” de la autoridad, que es uno de los principios axiomáticos de desenvolvimiento, según Gene Shard (De la Transición de la democracia a la Dictadura) y del Manua
l de Guerra No convencional del Departamento de Guerra de los EEUU. Ello es la base de actuación interna, de las fuerzas políticas con una agenda transgresora dentro de la MUD, para alegar “abandono del cargo”, por parte del Presidente Maduro. Todo se enmarca en una estrategia de deslegitimación, que insiste en presentar al proyecto bolivariano como un Estado Fracasado, ante el cuál es necesaria una “intervención”, bien humanitaria (a través de organismos como la OEA) o a través de la provocación de una acción militar, tanto en la frontera occidental o en la oriental, dependiendo de las condiciones, como último recurso. Habrá que repetir como en el Arte de la Guerra: Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla. Dr. Juan Eduardo Romero. Historiador/politólogo Director del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos Estratégicos (CIEPES) Juane1208@gmail.com 9/01/2017

RÓMULO BETANCOURT Y JULIO BORGES: COINCIDENCIAS PELIGROSAS

Cuando escuché el discurso de Julio Borges, juramentándose como Presidente de la Asamblea Nacional para el período 2017-2018, irremediablemente me recordé de Rómulo Betancourt y la coyuntura política de 1945. En ese entonces – como hoy- el país se debatió entre diversos modelos de democracia. Por un lado, estaba Medina Angarita y el Partido Democrático Venezolano (PDV), que sí bien había generado una apertura importante, eliminando el prejuicioso Inciso IV de la Constitución de 1936, no había accedido a la realización de elecciones libres extensibles a todos (as) los venezolanos (as). Es lo que algunos autores han denominado una democracia restringida. En el otro lado del conflicto, se encuentra Acción democrática (AD) y Rómulo Betancourt, que propugnó la idea de una democracia de partidos, con una estructura que mediará la participación a través de esas organizaciones. Finalmente, se encontraba el Partido Comunista de Venezuela (PCV), en cuyos cuadros se discutió la necesidad de una democracia popular. Esos modelos, mantenían una pugnacidad que se mostraba en la Prensa Nacional y en un debate enconado entre sus líderes. He aquí una primera analogía. Hoy, observamos un debate sobre diversos modelos de democracia. Por una parte, en el seno del PSUV se plantea y vocifera sobre el tema de la democracia popular y participativa, pero desde dentro de su estructura hay tensiones creativas, que pugnan por decisiones cerradas, obviando el parecer – o por lo menos la consulta- de buena parte de las bases, justificado este accionar ante el acoso del cuál ha sido objeto el proyecto bolivariano desde la elección de Nicolás Maduro, en abril de 2013. Del otro lado, en una aparente unidad, se observa en torno a la MUD, dos tendencias diferentes de democracia. Por un lado, los que apuestan a un modelo elitesco-liberal: Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP). En otro aparte de la MUD, hay que ubicar a AD y Un Nuevo Tiempo (UNT), cuya propuesta de democracia es más centrada en la idea betancuriana de centralidad del partido político. Ayer (1945) al igual que hoy, las tensiones del debate interno de la democracia deben ser aliñadas con el contexto geopolítico internacional y el papel (e injerencia) de los EEUU y los Imperialismos Colectivos. Hay que recordar, que producto del papel que jugó el petróleo venezolano en las ofensivas de la II Gran Guerra (1939-1945), el Gobierno de Isaías Medina Angarita aprovechó para renegociar la relación con las compañías petroleras, que se concretó en la formulación (y aprobación) de la ley de Hidrocarburos de 1943. Esa Ley, introdujo algunos elementos que disgustaron a los representantes de las Compañías Petroleras, sobre todo relacionadas con la alteración de las leoninas condiciones que disfrutaban desde los tiempos de Gómez, en detrimento de los intereses nacionales. La postura firme de Medina Angarita, concretada en la Ley de 1943, le generó desavenencias con el departamento de Estado de Norteamérica, que tendrían sus consecuencias en los sucesos de Octubre de 1945. He acá la segunda analogía. Las tensiones geopolíticas, derivadas del hecho que los intereses geoestratégicos de los EEUU en el creciente mayor (Asia Central y Península Arábica) se han visto afectados y con ello, la disponibilidad de proveedores seguros de petróleo, sumado a la acción efectiva de Rusia en la zona, atentando contra los esfuerzos de los Imperialismos Colectivos de redibujar el mapa político de la zona, desintegrando Siria, el norte de Irak, entre otras ideas; ha derivado en una nueva mirada hacia su “patio trasero”, momentáneamente descuidado ante las tesis del unilateralismo globalizante de las gestiones de los Bush (padre e hijo), de Clinton y de Obama (1991-2016). Son las tesis de Zbigniew Brzezinski, principal asesor en política exterior desde los tiempos de Jimmy Carter (1977-1981) y fundador de la Comisión Trilateral, base actual del Imperialismo Colectivo (EEUU, Unión Europea y Japón), las que privan en este momento. Es posible entender en un contexto de influencia de este pensador, la “aparente” simpatía de Donald Trump por la Rusia de Putin, quién ha abogado por un “nuevo orden mundial”, que establezca una “gran zona de paz”, asegurada por la articulación de los intereses de las grandes potencias, evitando así que los EEUU siga perdiendo espacio. Es este contexto, el que explica la agresiva campaña del grupo de la súper élite norteamericana (sub-elites política, económica, militar) contra Venezuela. La tercera analogía, deviene del accionar de Rómulo Betancourt en la coyuntura de 1945, previo al Golpe de estado encabezado por la Unión Patriótica Militar (UPM) y el discurso del actual Presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, Diputado de Primero Justicia (PJ). El líder de Acción Democrática (AD), estuvo comprometido (y en contacto) con los militares complotados contra Medina Angarita, desde el mes de junio de 1945, tal como lo manifiesta el propio Betancourt en el texto “Rómulo Betancourt: memoria del último destierro (1948-1958)” publicado por Ediciones Centauro (1982). Hay que recordar, que ya se venían dando diálogos entre diversas organizaciones opositoras a Medina Angarita, a efectos de construir una candidatura de consenso. En el caso de Julio Borges, es bueno recordar el papel que tiene el partido PJ en las negociaciones (interrumpidas por ahora) entre la MUD y el Gobierno, con el apoyo del Vaticano. Pero la analogía va más allá, y es lo que resulta interesante (y preocupante). Tanto Betancourt como Borges hoy, mantuvieron un discurso provocador que enunciaba acciones no institucionales. El flamante Presidente de la Asamblea Nacional, dijo en su intervención para Juramentarse, lo siguiente: "Tenemos el propósito de un cambio radical. Necesitamos construir una Venezuela donde tengamos y seamos más, un país humanizado, donde se respete la dignidad de cada venezolano. Que el pueblo sea el dueño del petróleo, que estimulemos la inversión privada, el reto es desmantelar a este estado corrupto y construir una Venezuela productiva. Que se escuche la voz del pueblo es la primera misión de este Parlamento". Por su parte, Rómulo Betancourt el 17 de octubre de 1945, en un mitin en el Nuevo Circo de Caracas decía lo siguiente: «Somos un partido político que se ha organizado para que este pueblo aquí congregado, para que el pueblo venezolano vaya al poder y nosotros con ese pueblo a gobernar [...] para implantar un programa de salvación nacional». Coincidencia asombrosa? No parece. Ambos actores, en mi hipótesis (comprobada en el caso del líder de AD, por comprobar en el caso de Borges), estaban en plena agenda trasgresora, destinada a producir un cambio institucional en el sistema político venezolano. Cualquiera que lea, someramente pudiera alegar alarmismo, exageración de este historiador militante. Sin renunciar a mi militancia, pero en respuesta a esa duda razonable, respondería citando a ambos líderes políticos y a la preocupante (de nuevo) analogía entre sus estructuras discursivas. Veamos, Betancourt, cerraría el discurso del Nuevo Circo, con estas palabras que anunciaban la radicalidad que se concretaría al día siguiente: «A todo el pueblo venezolano, a todas las clases sociales venezolanas, a todos los que se sienten desvinculados de este régimen los llamamos a luchar por la consigna que en esta noche histórica de la nueva Venezuela dejamos sembrada en la conciencia del país: elecciones generales, presididas por un gobierno provisional, a fin de que mediante el sistema de sufragio directo, universal y secreto el pueblo venezolano pueda escoger a un Presidente de República y a un poder legislativo que sean los auténticos depositarios de la soberanía de la Nación». Por su parte, Julio Borges, señaló lo siguiente: "Nicolás Maduro al abandonar la Constitución, abandonó el cargo. Con esta decisión la Asamblea abre las puertas para que en Venezuela haya elecciones en todos los niveles, desde gobernadores, alcaldes, presidente de la república y ¿por qué no? , reelegir una nueva Asamblea Nacional, esa es la consigna, que el pueblo decida…Este rescate de la constitución pasa por el rol que jueguen los miembros de la Fanb a quienes debemos enviar un mensaje, recuerden su juramento, porque hoy Dios y la patria se lo demandan, que sean los guardianes y garantes de la Constitución, hermanos de la Fanb Maduro está fuera de la Constitución y eso es inaceptable. Permanecer en una actitud complaciente frente a la tiranía es negar su razón de ser. Es obligatoria la construcción de una nueva relación entre el pueblo y su Fuerza Armada Nacional. El país espera mucho de ustedes y en las puertas de la conciencia de ustedes está el pueblo venezolano que clama ser escuchado". Como se ve, ambos hacían llamados a elecciones, de forma tal que ese proceso dé al traste con las gestiones políticas de los gobernantes de turno (Medina Angarita en el caso de Betancourt, Nicolás Maduro en el caso de Borges).¿ Estamos ante una preocupación infundada?. La respuesta la obtendremos en el transcurso de este proceso, que avizora un 2017 lleno de conflictos, que esperemos no terminen, como ocurrió después del 18 de octubre de 1945, sumiendo al país en un proceso cruento y duro, por las posiciones extremas y los intereses partidistas individuales. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador/politólogo Director Centro de Investigaciones y Estudios Políticos Estratégicos (CIEPES) Juane1208@gmail.com 5/01/2017

miércoles, 21 de diciembre de 2016

AYER Y HOY EN TURQUÍA: TENSIONES GEOPOLÍTICAS

La actual Turquía, ha sido a lo largo de su historia una fuente constante de tensión. Sin caer en determinismos geográficos, se debe señalar que su ubicación corresponde realmente a una constante agresión entre occidente y oriente, por ser un espacio de tránsito en la ruta de la seda y los metales, siendo ocupada sucesivamente por hititas, micénicos, persas, macedonios, bizantinos, árabes, otomanos, conformando un espacio multicultural, que expresa las contradicciones y formas violentas de relacionamiento inter-cultural. El surgimiento del Imperio Otomano, luego de la caída de Constantinopla en 1453, y el posterior agotamiento y crisis del mismo, con la finalización de la I Gran Guerra (1914-1919), no significó que esas tensiones entre islam y cristianismo, entre autoritarismo/tiranía y democracia finalizarán, al contrario a todo lo largo del siglo XX, se incrementó y mimetizó esos clivajes y se expresan hoy nuevamente, a través de las posturas y el proyecto político del Presidente Erdogan, concretado desde inicios del siglo XXI (2003) y que busca reeditar un Poderoso Estado islámico, acabando de esa manera con una tradición laica impuesta desde 1924, cuando el fundador de la moderna Turquía, Mustafa Kemal Ataturk, separo la religión de los asuntos del estado, a través de la conformación de un ejército fuerte. Los intentos de Erdogan, por restituir ese estado islámico, lo han alejado de la tradicional gravitación que la Turquía Moderna había tenido hacia los imperios-mundos, particularmente con los EEUU y el papel que ha jugado a los intereses geoestratégicos en la zona mediante su incorporación a la OTAN. No cabe duda, que esas acciones de acercamiento religioso a la conformación de una Turquía regida por las leyes musulmanas, ha preocupado a los EEUU y los Imperialismos-colectivos, por la amenaza que el extremismos religioso ha generado a los intereses de estas potencias en los años recientes. El recrudecimiento de atentados en EEUU (después del 11 de septiembre de 2001), los ataques en Alemania, Francia, Inglaterra, la situación caótica en Libia y Siria, que ha escapado del control de los intereses en el ajedrez geopolítico del actual Presidente de EEUU, Barak Obama, los ha llevado a realizar acciones encubiertas, que puedan enmarcarse dentro de la denominada “negación plausible”, pero que buscan desestabilizar la poderosa influencia de Erdogan en Turquía. Particularmente llama la atención como después del intento de golpe de estado, encabezado por militares turcos en julio reciente, el Presidente de Turquía comenzó un acercamiento con Moscú y con Vladimir Putin, que aumentó las preocupaciones (y tensiones) en la zona. Erdogan no lo ha dicho a viva voz, pero sí ha dejado entrever los posibles apoyos que tuvo el movimiento militar en su contra de los imperialismos colectivos y por ello, el viraje geoestratégico que lo ha llevado a entrevistarse con Putin y establecer un acercamiento económico y geopolítico, que se traduce en una seria amenaza a los intereses de la Otan y los EEUU en ese espacio geográfico, tradicionalmente tan disputado. El reciente asesinato del Embajador ruso en Ankara, capital de Turquía, tiene todas las características de ser una jugada de organismos de inteligencia destinada a generar una reacción extrema de los radicalistas rusos. No obstante, la fría y calculadora mirada de Putin, ha frenado esa acción que sin embargo muestra las terribles tensiones entre oriente y occidente. La disputa sigue siendo entre una sociedad laica, impuesta desde inicios del siglo XX y las pretensiones de Erdogan de restituir el viejo califato otomano y la notoria influencia religiosa en la zona. En ese juego de tensiones, Erdogan con una gran astucia e inteligencia, ha cambiado la carta de juego y se ha acercado a Rusia, generando importantes reacciones (y preocupaciones) en las agencias de inteligencia de EEUU, Inglaterra, Francia y Alemania, más aun sabiendo el papel que se le ha asignado a Turquía en la desestabilización de Siria. El asesinato del Embajador Ruso, tiene parangón, tal como lo ha señalado nuestro querido amigo Atilio Borón, con el asesinato del archiduque Fernando en los inicios del siglo XX, que dio origen a la I Gran Guerra. No obstante, está jugada provocadora pareciera no haber alcanzado sus objetivos, pues no hubo una respuesta en términos de ruptura de relaciones entre Rusia y Turquía y mucho menos, unas escalada militar rusa, exigiendo una acción contundente contra quienes se responsabilizaron del asesinato. El actual Presidente turco, se mueve en una frágil línea entre sus posiciones históricas de articulación con occidente, que lo han llevado a intervenir en Siria o su virtual acercamiento con Rusia, que le ha permitido colaborar en la derrota de los extremistas islámicos en Aleppo. En términos geopolíticos, es de esperar un recrudecimiento de las acciones extremistas en Turquía, bien por los movimientos islamistas o bien por los aparatos de inteligencia de los países miembros de la OTAN, que siguen viendo con preocupación las posiciones de Erdogan en torno a una Nueva Turquía, más islamista y peligrosamente (para ellos) cerca de Putin. Hay quienes creen ver en este asesinato el inicio oficial de una III Gran Guerra, sin embargo, la misma ya comenzó solo que la posibilidad de destrucción de la humanidad es más inmediata que la amenaza que representó la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Esta nueva Guerra, la comenzó los EEUU formando una coalición contra Afganistán e Irak, e iniciando la amenaza sobre Siria, lo demás son consecuencias de sus actos. Estamos ante una situación de gran presión, pues las dos grandes potencias de la 2da mitad del siglo XX, EEUU y Rusia, están en una pulseada histórica que tiene como epicentro Turquía y sus alrededores, amenazando con extender ese conflicto hacia China y el resto de los imperialismos-colectivos. Las perspectivas de un incremento de las tensiones en la zona, ante el hecho contradictorio de las posiciones pro-islamistas de Erdogan, que viene impulsando la creación de nuevas mesquitas y mayores controles religiosos en Turquía y su acción ambigua con respecto al Estado islámico, es notoria. De nuevo, tal como sucedió en siglos precedentes Turquía es foco del enfrentamiento en un espacio geográfico apetecido y anhelado por quienes pretenden constituirse en Imperios-mundo en la actualidad. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador/politólogo Director Centro de Investigaciones y Estudios Político Estratégicos (CIEPES) Juane1208@gmail.com 20/12/2016

jueves, 9 de octubre de 2014

Sabino y Serra: asesinados por el miedo

SABINO Y SERRA: ASESINADOS POR EL MIEDO La muerte como filosofía esencial del mundo occidental, decadente, inhumano se empodera con cada acción y en cada instante. El mundo se constituye en torno a la muerte (de la naturaleza a través de la depredación del entorno, del hombre a través de asesinatos selectivos) y ella viene acompañando las expresiones de la guerra, como negocio, como práctica. La muerte de Robert Serra, miembro del PSUV, legislador, cuadro político ha sido acompañada de muestras de dolor, de denuncias sobre el impacto del paramilitarismo, del sicariato, del peligro que amenaza al proceso bolivariano, espejo de un anhelo de transición anti-capitalista . La estructura del Estado se ha activado, los medios se han ocupado reflejando en sus portadas, en sus portales diversas incidencias sobre el suceso. No criticamos eso, pero creemos que está muerte, al compararla con otra acaecida en el Estado Zulia, guarda similitudes preocupantes pero reacciones disimiles . Nos referimos al asesinato del líder indígena de la Sierra de Perijá Sabino Romero, miembro de la comunidad Yukpa. Sabino y Serra compartían una identidad común: sus liderazgos eran indiscutiblemente de raigambre popular. Su desenvolvimiento en torno a las comunidades de la Sierra de Perijá del primero y alrededor del 23 de enero y la Pastora, del segundo, así lo demuestran. De alguna manera había una coincidencia paradigmática entre ambos , sólo que la forma de expresarse esa coincidencia tenía contextos diferentes. Serra optó por los canales formales dentro de la actividad partidista y dentro del Estado, mediante su papel como diputado. Sabino, optó por el camino más difícil: el de la autonomía que lo llevo a enfrentarse con las posturas del Gobierno Regional, encabezado por el Gobernador del Estado Zulia, Comandante Francisco Arias Cárdenas. Sin duda, una actuaba a la par de las instituciones del Estado y otro, se enfrentaba a ellas, por la falta de respuestas a los problemas ecológicos y sociales que afectan a las comunidades yukpas. Ambos se manejaban con posturas anti-capitalistas, pero en vertientes diferentes. Para Serra la expresión de su anti-capitalismo tenía un componente anti-imperialista, anti-liberal . Para Sabino, su anti-capitalismo se manejaba en el campo de la ecología política, lo que dentro del Plan de la Patria se denomina eco-socialismo. Serra se confrontó con los intereses de los grupos propietarios en la capital y su accionar conspirativo contra el Estado Bolivariano. Sabino, se confrontó contra los intereses propietarios que históricamente han despojado a los Yukpas de sus territorios, en nombre del desarrollo económico ganadero, contando con la anuencia de gobiernos regionales adecos y copeyanos y con la mirada complaciente del Gobierno Socialista de Arias Cárdenas. Serra y Sabino, resultaban piezas incómodas en la lucha entre las lógicas de la muerte, características del mundo liberal-capitalista y el derecho a la insurgencia, eso es a oponerse a las formas de dominación. Su coincidencia, su valor, su compromiso es indudable. Hasta acá las semejanzas. Al ahondar un poco más en sus asesinatos, nos damos cuenta que son una consecuencia de acciones de Guerra psicológica, que buscan inhibir la organización, las formas de resistencia y combate contra las injusticias, asumiendo la violencia extrema (la muerte) como bandera para lograrlo. A Serra lo asesinan de más de 30 puñaladas, a Sabino lo masacran a tiros cuando bajaba de su comunidad. Ambos son crímenes de terror. Crímenes políticos. Ambos tienen efectos de desmovilización. Uno, el de Serra es un mensaje de amedrentamiento contra los que dentro del PSUV se dedican al trabajo político con las comunidades. El otro, es un mensaje contra las luchas y los derechos de los pueblos originarios. Sin embargo, la reacción es diversa. Serra al ser parte del Estado, como diputado, como representante del pueblo es objeto de una atención de los fiscales, que permite (según noticias divulgadas) la identificación de los autores materiales en menos de 48 horas, avanzando aún las investigaciones. El asesinato de Sabino, no ha tenido la misma respuesta . A pesar que el cineasta Carlos Azpúrua entregó a Fiscalía un documental donde el cacique Sabino Romero daba nombre de algunas personalidades del Sur del lago que pudieran estar detrás de un atentado en su contra (Ultimas Noticias 4/03/2013). El accionar de las estructuras del Estado también ha sido disímil, a pesar que como lo demostramos ambos son combatientes del anti-capitalismo, del anti-imperialismo. A nivel nacional, se le ha rendido un homenaje significativo a Serra, los medios nacionales (públicos y privados) se han hecho eco de sus luchas. El Gobierno de Arias Cárdenas en el Zulia, realizó tremendos actos en la Plaza Bolívar en honor a Serra. Con Sabino, el silencio incómodo y cómplice. ¿Acaso hay diferencias en torno al valor de resistencia y de combate de ambos asesinados? Creo que no. Lo más doloroso es la reacción del Gobierno Bolivariano de Arias Cárdenas en el Zulia, que no ha cumplido con los compromisos ni las promesas hechas al cacique, en torno al respeto a la Sierra y la resistencia a la explotación del carbón. La peor burla, es la del proyecto de la Gobernación del Zulia, de reiniciar la explotación de las minas de carbón, afectando las condiciones de vida, el hábitat, el entorno natural de la Sierra y olvidándose (por los intereses trasnacionales) del compromiso con el Objetivo 5 del Plan de la Patria . Cosas vides sancho, decía El Quijote. Dr. Juan Eduardo Romero Historiador/politólogo Juane1208@gmail.com 6/10/2014

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El secuestro del Psuv en el Zulia

El secuestro del Psuv en el Zulia



EL SECUESTRO DEL PSUV EN EL ZULIA
                La
situación en el Zulia es delicada y estratégica. Delicada pues hay una
articulación silenciosa de factores internos en el PSUV, que solapadamente se
vienen alejando del proyecto socialista bolivariano. Estratégica pues la
configuración geopolítica de la región, los peligros de la vecindad con
Colombia, la configuración de los sectores conservadores/propietarios,
tradicionalmente ligados a las relaciones de poder económico y social,
constituyen una amenaza constante en términos de la unidad territorial con el
resto de Venezuela, el papel geoeconómico de la región pero más importante aún,
en términos de las estrategias de EEUU y ciertos sectores que se proponen en
este siglo XXI generar nuevas “repúblicas” satélites, tal como ocurre en Libia
o como se plantea en la península arábiga, pero con epicentro desde el Zulia.
                Seamos
más específicos. El PSUV en el Zulia, se ha nutrido de diversos sectores – cómo
sucede a nivel nacional- unos provenientes de la izquierda histórica, que
vienen impulsando una estrategia anti-capitalista desde hace muchos años, otros
provenientes de diversas organizaciones políticas y sociales que nada tienen en
común con el proyecto del socialismo bolivariano propuesto por Chávez y finalmente,
los que provienen de amplios sectores sociales, históricamente excluidos y que
se sienten atraídos por las propuesta de construcción de un socialismo como
alternativa al rentismo capitalista, que ha caracterizado nuestra historia. Pero
hay más sectores, que deben ser considerados. Por supuesto, está un componente
militar que se adhirió como una consecuencia del liderazgo carismático de
Chávez, pero que hoy en día se comporta pragmáticamente. Este sector, ha sido
favorecido en la muy difícil coyuntura de enfrentar a una elite propietaria que
ha sido particularmente adverso al proyecto bolivariano. La idea de Chávez en
principio, fue recurrir al fortalecimiento de estos sectores, que se asumían “comprometidos”
con su Doctrina, pero que en el transcurso del tiempo se fortalecieron
económicamente y adquirieron los “malos hábitos” de los sectores propietarios
tradicionales. No se puede negar, tal como lo ha demostrado Marea Socialista la
enorme cantidad de recursos económicos – dólares preferenciales- que han sido
otorgados a particulares (militares o no) para responder al incremento del
consumo del venezolano y a las crecientes necesidades de productos importados.
                Se
debe entender que el PSUV tiene una problemática significativa, desde sus
inicios: se conformó como una estructura de masas y no de cuadros. Ello
significó, que militan en el partido cantidad de ciudadanos que están ahí, no
por convicción sino por conveniencia. Eso ha sido posible, pues el PSUV es una
organización fácil de penetrar, pues sólo deben vestirse de rojo, declararse
socialistas (sin serlo) y ascender – sobre bases clientelares y burocráticas-
en la estructura de poder. En el Zulia, este proceso o dinámica ha sido
particularmente fuerte, pero aderezado además por un ingrediente peligroso: la
toma del control del partido por parte de esa estructura burocrática,
subsidiaria de las instituciones regionales. Hay un progresivo secuestro de la
estructura dirigencial del partido, que fue nombrada por cooptación y nunca se ha
legitimado, estableciendo no una praxis basada en estrategias
anti-capitalistas, sino una pragmática basada en la conveniencia y el lucro.
Es vox populi
como dentro del Gobierno Regional hay sectores, con altas responsabilidades que
tienen agendas muy diferentes a las planteadas en el Plan de la Patria.
Sectores cuya agenda es la del lucro y el beneficio económico y que se plasma
en los esfuerzos por redactar un Plan Prospectivo 2040, con asesoría y apoyo
del equivalente en la región al IESA.
                Las
consecuencias de ese Plan, que incorpora a las instituciones universitarias
privadas, a sectores ligados a la elite económica y social (tradicionalmente
enfrentados con el socialismo bolivariano), así como a viejos actores
políticos, ligados a AD y COPEI, serán catastróficas. De ahí surgirá sin duda
la reactivación del proyecto del Puerto de Aguas Profundas, cuya utilidad será
sólo para los representantes de TransCoal, una trasnacional del carbón. Todo
ello con la excusa de la recuperación del Lago. Peor aún, es que ese proyecto
de reactivación carbonífera, de puerto de aguas profundas, es esencialmente una
traición al 5to Objetivo del Plan de la Patria. Lo más asombroso, es el
silencio de la estructura dirigencial del PSUV y ese silencio solo tiene una
explicación: relaciones clientelares. Quién se atreva a levantar una voz
crítica, será drásticamente apartado de la estructura de poder y con ello, dirá
adiós a sus privilegios burocráticos. Nada más alejado de la finalidad de un
partido revolucionario. No creo que un Chávez vivo, estaría muy alegre con lo
que está sucediendo en el Zulia en este momento y peor aún, es que con ese
accionar articulador con las elites propietarias, se pone en peligro (pues se
reactiva un proyecto secesionista) la unidad territorial de Venezuela,
haciéndole un gran  favor a los
estrategas que en EEUU juegan a la creación de divisiones, tal como sucedió en
Panamá en 1903. Cosas ves Sancho.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador/politólogo


15/09/2014

El secuestro del Psuv en el Zulia

El secuestro del Psuv en el Zulia



EL SECUESTRO DEL PSUV EN EL ZULIA
                La
situación en el Zulia es delicada y estratégica. Delicada pues hay una
articulación silenciosa de factores internos en el PSUV, que solapadamente se
vienen alejando del proyecto socialista bolivariano. Estratégica pues la
configuración geopolítica de la región, los peligros de la vecindad con
Colombia, la configuración de los sectores conservadores/propietarios,
tradicionalmente ligados a las relaciones de poder económico y social,
constituyen una amenaza constante en términos de la unidad territorial con el
resto de Venezuela, el papel geoeconómico de la región pero más importante aún,
en términos de las estrategias de EEUU y ciertos sectores que se proponen en
este siglo XXI generar nuevas “repúblicas” satélites, tal como ocurre en Libia
o como se plantea en la península arábiga, pero con epicentro desde el Zulia.
                Seamos
más específicos. El PSUV en el Zulia, se ha nutrido de diversos sectores – cómo
sucede a nivel nacional- unos provenientes de la izquierda histórica, que
vienen impulsando una estrategia anti-capitalista desde hace muchos años, otros
provenientes de diversas organizaciones políticas y sociales que nada tienen en
común con el proyecto del socialismo bolivariano propuesto por Chávez y finalmente,
los que provienen de amplios sectores sociales, históricamente excluidos y que
se sienten atraídos por las propuesta de construcción de un socialismo como
alternativa al rentismo capitalista, que ha caracterizado nuestra historia. Pero
hay más sectores, que deben ser considerados. Por supuesto, está un componente
militar que se adhirió como una consecuencia del liderazgo carismático de
Chávez, pero que hoy en día se comporta pragmáticamente. Este sector, ha sido
favorecido en la muy difícil coyuntura de enfrentar a una elite propietaria que
ha sido particularmente adverso al proyecto bolivariano. La idea de Chávez en
principio, fue recurrir al fortalecimiento de estos sectores, que se asumían “comprometidos”
con su Doctrina, pero que en el transcurso del tiempo se fortalecieron
económicamente y adquirieron los “malos hábitos” de los sectores propietarios
tradicionales. No se puede negar, tal como lo ha demostrado Marea Socialista la
enorme cantidad de recursos económicos – dólares preferenciales- que han sido
otorgados a particulares (militares o no) para responder al incremento del
consumo del venezolano y a las crecientes necesidades de productos importados.
                Se
debe entender que el PSUV tiene una problemática significativa, desde sus
inicios: se conformó como una estructura de masas y no de cuadros. Ello
significó, que militan en el partido cantidad de ciudadanos que están ahí, no
por convicción sino por conveniencia. Eso ha sido posible, pues el PSUV es una
organización fácil de penetrar, pues sólo deben vestirse de rojo, declararse
socialistas (sin serlo) y ascender – sobre bases clientelares y burocráticas-
en la estructura de poder. En el Zulia, este proceso o dinámica ha sido
particularmente fuerte, pero aderezado además por un ingrediente peligroso: la
toma del control del partido por parte de esa estructura burocrática,
subsidiaria de las instituciones regionales. Hay un progresivo secuestro de la
estructura dirigencial del partido, que fue nombrada por cooptación y nunca se ha
legitimado, estableciendo no una praxis basada en estrategias
anti-capitalistas, sino una pragmática basada en la conveniencia y el lucro.
Es vox populi
como dentro del Gobierno Regional hay sectores, con altas responsabilidades que
tienen agendas muy diferentes a las planteadas en el Plan de la Patria.
Sectores cuya agenda es la del lucro y el beneficio económico y que se plasma
en los esfuerzos por redactar un Plan Prospectivo 2040, con asesoría y apoyo
del equivalente en la región al IESA.
                Las
consecuencias de ese Plan, que incorpora a las instituciones universitarias
privadas, a sectores ligados a la elite económica y social (tradicionalmente
enfrentados con el socialismo bolivariano), así como a viejos actores
políticos, ligados a AD y COPEI, serán catastróficas. De ahí surgirá sin duda
la reactivación del proyecto del Puerto de Aguas Profundas, cuya utilidad será
sólo para los representantes de TransCoal, una trasnacional del carbón. Todo
ello con la excusa de la recuperación del Lago. Peor aún, es que ese proyecto
de reactivación carbonífera, de puerto de aguas profundas, es esencialmente una
traición al 5to Objetivo del Plan de la Patria. Lo más asombroso, es el
silencio de la estructura dirigencial del PSUV y ese silencio solo tiene una
explicación: relaciones clientelares. Quién se atreva a levantar una voz
crítica, será drásticamente apartado de la estructura de poder y con ello, dirá
adiós a sus privilegios burocráticos. Nada más alejado de la finalidad de un
partido revolucionario. No creo que un Chávez vivo, estaría muy alegre con lo
que está sucediendo en el Zulia en este momento y peor aún, es que con ese
accionar articulador con las elites propietarias, se pone en peligro (pues se
reactiva un proyecto secesionista) la unidad territorial de Venezuela,
haciéndole un gran  favor a los
estrategas que en EEUU juegan a la creación de divisiones, tal como sucedió en
Panamá en 1903. Cosas ves Sancho.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador/politólogo


15/09/2014

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DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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Simposio Venezuela después del 3 de diciembre 2007

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

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