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martes, 12 de junio de 2012

CHÁVEZ Y LOS 5 OBJETIVOS HISTÓRICOS El discurso del presidente Chávez, en el acto de inscripción de su candidatura para las elecciones del 7 de octubre del presente año, señala varias diferencias con su rival, el candidato de la oposición Henrique Capriles Radonski. Hay un 1er conjunto de diferencias, signadas por la estructura discursiva y la capacidad de hilvanar un conjunto de ideas en un lapso bastante prolongado (más de 3 horas). En este conjunto de expresiones se observo un individuo que desmiente las versiones de una enfermedad terminal. Físicamente resulta inaudito pensar que una persona que este – como lo han sostenido medios nacionales y extranjeros- en una etapa inminente a su muerte pueda no sólo mantenerse de pie dando un discurso, sino que además este discurso este provisto de unidad temática, coherencia y significado. Al comparar las inscripciones de candidaturas, se observa no sólo una diferencia – evidente- en cuanto a la extensión del discurso ( Capriles cerca de 22 minutos incluyendo las largas pausas y Chávez 180 minutos sin pausas), hay una diferencia más profunda: la capacidad de trasmitir y conectarse con la emotividad de las personas. El día domingo 10 de junio, observamos un Capriles dudando en la estructura sintáctica y gramatical de su discurso, aunado a los evidentes vacios conceptuales y a sus infructuosos intentos de mostrar emoción (Te quiero Venezuela¡). El lunes 11 de junio, se vio a un Chávez conectado, sensibilizado con los colectivos, con sus seguidores. Asistimos a un discurso que demuestra lo que expreso ese gran pensador francés Michell Foucault: un discurso que es dicho, es decir, un discurso que se reproduce por aceptación o por rechazo. Esa reproducción está relacionada con diversos elementos. Uno de ellos es la capacidad de vincular el mundo personal – el del ser humano, no el del presidente- con otros mundos personales de los grupos de personas que lo rodean. Se corresponde a una capacidad de lectura de ciertos temas que son considerados esenciales a la propia condición humana. Otro elemento evidenciado, es la insistencia en colocar en el campo de la discusión ciudadana tópicos (lexías) que se relacionan con la vida cotidiana de todos (seguridad, empleo, medio ambiente, prosperidad). En este 1er conjunto de elementos el balance es claro: un candidato que da una muestra de coherencia enunciativa, paradigmática, con capacidad para mantener atento a un público que ha marchado, que se ha movilizado. En este conjunto de elementos ambos candidatos hicieron uso de manifestaciones de fortaleza física. Capriles caminando cerca de 10 kilómetros con el objeto de mostrarse como lo que es: joven y dinámico. Chávez manteniéndose parado por más de 180 minutos continuos. Esas manifestaciones físicas tienen sentidos simbólicos diferentes: para Capriles se trata de mostrar que él es un candidato dinámico, que da demostraciones de fuerza que buscan sean contrastada con un candidato – supuestamente- enfermo. Por su parte, Chávez mostró una presencia física que ridiculiza los rumores, las especulaciones tejidas por la agenda mediática. Su presencia física genera un efecto tranquilizador en los bolivarianos, quienes tenían una duda razonable sobre sus condiciones de salud. Hay un 2do conjunto de diferencias, propias de la propia significación de las ideas presentadas. El candidato Capriles se mostró dinámico – eso nadie lo duda- pero carente de profundidad y convencimiento en su estructura discursiva. Los constantes vacios en la articulación del discurso, hacen ver un hombre que no es capaz de mantener una lógica de significados y significantes en temas que pueden alcanzar sensibilizar a los ciudadanos. Al abordar áreas como seguridad, empleo, no logro convencer con una propuesta que se sintiera con conexión a los profundos sentires de la población. Observamos un discurso que pasaba de unas ideas – desconectadas, sin sentido- a otras sin alcanzar definirlas en profundidad. Por su parte, el discurso de Chávez – más allá de su extensión temporal- mostro mantener intacta las ventajas de un liderazgo carismático y emotivo. El recurrir a elementos de emotividad le permitió mantenerse conectado con unos colectivos que se han mostrado preocupados por su estado de salud. Sin embargo, más allá de eso, en este 2do conjunto de elementos vimos una clara definición ideológica. Capriles por su parte, aunque intento establecer comparaciones, no lo hizo sobre la base de la construcción de un “ellos” y un “nosotros” que los colocara en el espectro derecha-izquierda en el cual se ubican tradicionalmente los ciudadanos. El discurso de Chávez se emotivizó al mismo tiempo que se posicionó como un discurso de izquierda, nacionalista y anti-imperialista. La propuesta que esbozo bajo la idea de objetivos históricos nos muestra una perspectiva – o más bien prospectivo por su visión de futuro- que coloca al proceso venezolano con un amplio sentido histórico, pero además como una respuesta ante la crisis de acumulación – y depredación- del sistema capitalista. Cuando Chávez señala como prioridad la independencia, lo plantea como una respuesta a la articulación en red bajo la dictadura del capital, que lleva a los Estados Nacionales a adaptarse y acoplarse a las necesidades de acumulación de riqueza del sistema-mundo y que son la base de las diferencias en la distribución de la riqueza. Asimismo sucede con la idea de construir un modelo de socialismo que se aleje de las perversiones del socialismo real soviético o cubano, y otro tanto con la necesidad de transformar al país en una potencia que canalice – y encabece – iniciativas de articulación de esfuerzos gran-nacionales que construyan alternativas a las formas de control y expoliación capitalista. Para ello, la contribución a elaborar alternativas pluripolares como UNASUR, la CELAC, ALBA y banco del Sur, son una necesidad histórica. Para Chávez, un proceso como el venezolano no puede sobrevivir sin lograr llevar más allá de sus fronteras la propuesta de transustanciación social y cultural. Finalmente, todo ello conduce a la prioridad de lograr sobrevivir a las propias dinámicas destructoras de la vida, propiciadas desde la lógica expoliativa del capitalismo. En conclusión, fuimos testigos de una confrontación de ideas que dejo en claro quién es quién en el campo ideológico. Dr. Juan E. Romero Historiador Juane1208@gmail.com 11/06/2012

jueves, 6 de mayo de 2010

DESPUÉS DE LAS PRIMARIOS: PERSPECTIVA DE LO POLÍTICO PARA LAS ELECCIONES DE SEPTIEMBRE 2010

DESPUÉS DE LAS PRIMARIAS: RETOS POLÍTICOS

Ya se completo el ciclo: la Mesa de la Unidad Democrática (MUD??) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) procedieron a elegir a sus candidatos. Aunque hablar de elecciones significaría equiparar las consultas, y sin lugar a dudas hay diferencias importantes.
En 1er lugar, hay una distancia por el tema de la concurrencia. Mientras que la elección de la MUD fue parcial, no sólo en el número sino en los espacios,; la del PSUV fue total: en cada uno de los 87 circuitos que conforman las circunscripciones electorales.
En 2do lugar, hay una diferencia en la forma de entender la democracia que quedo manifestado en las formas de concurrencia y resolución electoral. Para la MUD la lógica democrática preponderante, está asociada a lo que se denomina la teoría elitista de la participación. En esta interpretación la participación es democrática pero sólo entre los pocos que reúnan un conjunto de condiciones, entre las que resaltan la virtud que se asume como conocimiento entre iguales. Dicho así, es democrática la “elección” de la MUD pues se dio entre iguales: los miembros de los partidos que formaban la mesa. En respuesta contraria, el PSUV generó una consulta que se concretó en una cifra: más de 3500 pre-candidatos sometidos a la voluntad popular. Esos candidatos fueron penetrados, escrutados y analizados por las percepciones que los militantes tenían sobre ellos, para permitirles o no la representación.
En 3er y último término, hay una diferencia muy marcada en cuanto al tema de la transparencia electoral. El PSUV hizo público el total de concurrentes y las actas, así como las cifras; en cambio la MUD se reservo esa información. Subyace en este comportamiento otra muestra contundente del temor a la participación mayoritaria sin duda alguna. Ahora bien luego de las concluidas las primarias y más allá de estas diferencias vienen un conjunto de retos que deben ser asumidos.
Para el PSUV, se trata de ponderar el accionar de aquellos candidatos que como Calixto Ortega, María de Queipo, Rafik Souki, por sólo nombrar a diputados zulianos, tuvieron unos niveles de compromiso y responsabilidad política muy importante en el lapso 1998-2010. Creo que no puede ser puesto en duda el compromiso que asumieron, la demostrada capacidad política manifestada, pero a pesar de ello; las bases enviaron un mensaje claro: quieren mantener un contacto más directo con sus representantes y ello con la finalidad de profundizar en la construcción de la idea de democracia y su sombra siempre fiel: la participación. El PSUV y sus responsables políticos deben evaluar este mensaje que fue remitido en forma de la voluntad general por sus militantes. Es un mensaje acerca del propio futuro del proceso revolucionario y las oportunidades de profundización del protagonismo popular en lo que resta del siglo XXI.
Por su parte la MUD, tiene el reto de ver como construye un discurso que hable de democracia cuando más del 80% de los candidatos que presentan, no fueron fruto de una elección verdaderamente democrática. El reto de criticar a Chávez, sobre la base de un supuesto – o real- autoritarismo, se ve seriamente comprometido ante la dinámica mediante la cual “eligieron” a sus líderes. Este aspecto es más preocupante, sí se considera las apreciaciones que tanto Luís Vicente león – Datanalisis- como Alfredo Keller han hecho sobre las expectativas de los electores que se definen como antichavistas. Ambos coinciden que ese sector pide a gritos una propuesta alternativa y eso precisamente, es de lo que más carecen en estos momentos. Sí la MUD no logra articular una propuesta alternativa a Chávez, más allá de la simple asignación de culpas, estaríamos asistiendo a una situación en donde el PSUV aseguraría de nuevo la mayoría.
Esto que decimos no debe generar exceso de confianza en la dirigencia del PSUV, ellos tienen el reto de generar un debate acerca del tipo de socialismo que impulsan estos candidatos. Creo que debe pasarse en el seno del partido, del maniqueísmo del uso del rojo para demostrar el carácter revolucionario, a un verdadero debate de ideas sobre cómo impulsar y entender el socialismo del siglo XXI, que aun no existe y debe ser construido sí se quiere mantener los espacios que se han conquistado. De lo que hablamos es una dinámica que conduce finalmente a pensar la vida democrática en las zonas que menos han sido debatida: en los espacios internos de las organizaciones partidistas. Sí vemos los procesos de los dos (2) últimos domingos, notamos una misma expresión: antichavistas y chavistas coinciden en que es importante el espacio de opinión a lo interno de las estructuras de participación ciudadana. Es decir, ambos coinciden – por encima de sus diferencias de apreciación ideológica- que la consulta entre los militantes es el mejor vehículo para dilucidar la forma de conducir la política en el hoy.
Construir la democracia a partir de estos procesos internos, tendrá su impacto en la propia vida social del venezolano. Ambas fuerzas se debaten en el campo de lo propositivo: el PSUV en sugerir un modelo socialista y la MUD, en sugerir una alternativa al agotamiento de la democracia representativa. Como sea, ambas actitudes es una ganancia y un avance para la vida política y para la representación de la democracia.


Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
05/05/2010

martes, 22 de diciembre de 2009

PERSPECTIVAS SOCIO-POLÍTICAS 2010

PERSPECTIVAS SOCIO-POLÍTICAS 2010

Los historiadores no acostumbramos establecer escenarios, sin embargo como militantes de la historia inmediata que somos, hacemos uso de los análisis prospectivos para plantear posibles contextos socio-políticos para el 2010. Lo primero es que hay que reconocer que la popularidad de Chávez se mantiene, sí bien se ha visto afectada por los efectos de la crisis en el sector eléctrico, así como por los casos de corrupción. Los últimos estudios de encuestadoras (no precisamente cercanas a Chávez) indican que su popularidad oscila aun entre el 40 y 45% (Datanálisis, IVAD, Consultores 21). Eso se traduce en que desde el punto de vista comunicacional la figura de Chávez sigue siendo una referencia y lo peor de ello (para la oposición) es que no aparece nadie que compita con él.
Lo que esto significa es que al contrario de lo que comienzan a decir algunos personajes de la oposición, las posibilidades para ellos de obtener una mayoría en las elecciones legislativas del 2010 no son muy altas. Lo que nos ayuda a entender porque el chavismo, a pesar de estar lleno de unos cuantos malos candidatos, de los escándalos de corrupción, de los excesos de burocratismo, será mayoría en el 2010 es el tema de la agenda pública y la agenda política. En los estudios de comunicación política, cuando se habla de agenda pública se trata de explicar la importancia o relevancia que adquieren ciertos temas o tópicos para las audiencias o públicos. Esta se diferencia de la agenda política, que es aquella que busca establecer la respuesta que los actores políticos dan a los temas surgidos desde los ciudadanos comunes. Lo que decimos es que la agenda política de la oposición no coincide en ningún momento con la agenda de los públicos, a pesar de los intentos de los medios de comunicación para hacer coincidir y encajar lo que no pega. Para ejemplo algunas cifras provistas de la última encuesta tanto de Datanálisis y Consultores 21 (noviembre 2009). Los grandes temas para los ciudadanos – en orden de prioridad- son: el desempleo es el principal problema 24%, mejorar la economía 18,6%, seguridad 18,3%; vivienda 5,6%, mejorar el sistema de salud 5,3%; solucionar problemas sociales 4,9%; educación 4,4%; continuar con la ideología 3,9%; paz-armonía 3,8%; acabar con la corrupción 3,1%; acabar con la revolución 1,5%; mejorar las relaciones con otros países 1,2%, vivir en democracia 1,1%. Como se ve, son todos temas relacionados con lo que en psicología política denominamos el mundo intrapersonal. Mientras esto piensan los venezolanos, los políticos de oposición siguen empecinados en el tema de la “dictadura de Chávez”, las locuras de Chávez, la idea de “cubanizar a Venezuela” de Chávez, todo gira en torno a la figura presidencial. Con ello, lo más importante en la agenda de los políticos no es lo más importante en la agenda de los venezolanos. Y eso tiene su peso político específico, más aun sí se considera que el tema de lo social, de lo económico, de la igualdad y el acceso social es el principal tema del chavismo.
Con ello queremos decir, que ese distanciamiento entre la agenda pública y la agenda política le costará caro a la oposición a Chávez, a pesar de los errores, despilfarros y desaciertos que pueda cometer el gobierno, esté mantiene la agenda social como principal tema de la agenda política, haciendo coincidir su discurso con el casi 82% de electores de los estratos D y E que conforman el universo electoral del país.
Insistimos, bajo este panorama podemos ver tres escenarios: 1) la oposición mantiene ese distanciamiento discursivo y en ese caso el chavismo obtiene entre 120-130 plazas en la Asamblea Nacional, 2) la oposición democratiza la elección de sus candidatos y renuncia al consenso como fórmula para conformar sus listas, sin embargo no es suficiente pues siguen sin una agenda política, en este caso el chavismo obtiene entre 90 y 110 curules y la oposición entre 46 y 75 y el último escenario (casi imposible), es aquel donde la oposición no sólo elige democráticamente sus candidatos, los acompaña con una agenda política sino que además esos candidatos no están asociados con los actores tradicionales (como se ve son muchas variables que cumplir) entonces y solo entonces, la oposición puede alcanzar 76 a 90 curules colocando a Chávez en una minoría. Este último escenario depende del estricto cumplimiento de todas las variables, cuestión que vemos muy difícil dadas las características de la situación política. En conclusión, duélale a quién le duela, hay chavismo para rato a pesar de sus propios errores.

Dr. Juan Eduardo Romero J.
Historiador
Juane1208@gmail.com
23/12/2009

martes, 14 de abril de 2009

La descentralización en Venezuela

ACERCA DE LA DESCENTRALIZACIÓN EN VENEZUELA

La reciente modificación de la Ley de Descentralización y Transferencia de Competencias – vigente desde 1989- por parte de la Asamblea Nacional permite realizar una serie de consideraciones. Debemos comenzar por realizar un acercamiento socio-histórico al proceso en Venezuela. Comenzamos por desmentir la vertiente informativa que se está revirtiendo un proceso de 20 años (1989-2009). La descentralización en la larga duración ha sido una característica en su expresión de disgregación. Demostremos lo que digo: La Capitanía General de Venezuela, conformada en 1777, es el resultado del carácter disgregado de la estructura espacial panvenezolana. Cuando Los Borbones plantean la concentración política-administrativa no hacen sino pretender revertir las dispersiones administrativas existentes en el orden colonial.
Posteriormente, el proceso iniciado en 1821, con la Constitución de Cúcuta introduce en Venezuela una estructura descentralizada, expresada en cuatro (4) espacios territoriales: los Departamentos de Maracaibo, Venezuela, Oriente y Guayana. La Constitución de 1830 estableció que cada Gobierno Provincial contaba con una Asamblea de la cual se elegía la autoridad. En 1857, los Monagas introducen el Poder Municipal, en un intento de centralizar las decisiones políticas en un espacio territorial disperso. La Asamblea Constituyente de 1858, establece un sistema de pactos entre el sistema central y los Estados, es la base de un acuerdo federal no ortodoxo, en donde los espacios regionales obtienen ciertos derechos dentro del marco jurídico y la unidad del Proyecto Nacional. Este aspecto es puntual en la discusión que se tiene hoy. Se trata de plantearse y pensar en que forma la descentralización ha generado beneficio o por el contrario, ha devenido en confrontaciones con el poder central.
Esta preocupación que planteamos es base del debate que se genera en nuestro país entre 1858 hasta los inicios del proceso de centralización política iniciado por Cipriano Castro (1899-1908) y continuado por Juan V. Gómez (1908-1935). Las Constituciones desde 1858 hasta 1901 facultaban a los Estados para elegir a sus autoridades políticas, es esté un aspecto central de la descentralización. Su eliminación – junto a otras limitaciones- impuestas por la Constituyente de 1902 se explica por los intentos de terminar con el atomismo político característico de la Venezuela decimonónica. Durante los gobiernos de Castro y Gómez, las autoridades regionales fueron perdiendo potestades que le había asignado el proceso federal de 1864, tales como el disponer y administrar de una fuerza armada, administrar fuentes generadoras de ingresos entre otras. Ello es una consecuencia de la existencia de proyectos individuales de ejercicio del poder, que atentaban contra la unidad territorial y política de la Nación. Todo el proceso entre 1899 hasta 1989 estuvo marcada por la centralización política, bien sea en su vertiente autoritaria (Castro y Gómez, y mucho menos López Contreras y Medina) o bien sea por el centralismo democrático (1958-1988). La Descentralización de 1989, fue producto de esfuerzos de la elite político por sobrevivir al colapso del sistema político de conciliación, que se manifestó en las situaciones de violencia de febrero de 1989, conocido como el Caracazo. La adopción de la elección directa de Gobernadores y Alcaldes, así como la transferencia de la administración de servicios de salud, educación, puertos, aeropuertos y carreteras es una consecuencia de la globalización liberal, que exigió la reducción del “tamaño del Estado”, como condición para incorporarse a las condiciones del sistema-mundo. Sin embargo, sí bien el proceso de descentralización introdujo estas novedades, que acercan al gobierno estatal y municipal a las preferencias de los ciudadanos, también generó perversiones: la erección de liderazgos personalistas territoriales, que actuando bajo las potestades descentralizadoras se desenvolvieron como verdaderos caudillos decimonónicos, haciendo y deshaciendo a través del uso de los recursos regionales y municipales.
Las relaciones de clientelismo y burocratismo creadas bajo la descentralización, son equiparables a las condiciones del centralismo y permitidas bajo el marco jurídico de la Constitución de 1961. La Constitución de 1999, introduce cambios en todo orden: en el sistema político, en la estructura del Estado y por lo tanto en la administración pública. El ajuste a La Ley de Descentralización obedece a las contradicciones existentes entre los artículos 156 y 164. El 156 establece en sus numerales 2(defensa de la integralidad del territorio), 7 (seguridad y defensa de la nación), 15 (régimen de aduanas y comercio exterior), 20 (obras públicas de interés nacional), 26 (régimen de transporte terrestre, aéreo y fluvial) y 27 (régimen de vialidad) potestades del Poder Público Nacional, mientras que el art. 164 en su numeral 10 le otorga potestades concurrentes con el poder público nacional (puertos, aduanas, aeropuertos, carreteras). Con ello se abre un debate acerca del impacto que significa la dispersión de políticas públicas por parte de la relación entre los poderes públicos nacional, regional y municipal. Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
2/04/2009

lunes, 2 de marzo de 2009

LOS RESULTADOS EN EL ZULIA: manchas en la política del PSUV

Las elecciones que definieron la enmienda de la Constitución deben ser analizadas en sus particulares resultados en el estado Zulia. Para ello debemos dejar claro algunos aspectos: 1) se analizan los resultados desde el referendo de 2007 hasta el de 2009, 2) los procesos electorales son disímiles entre sí y 3) debe establecerse, por el tipo de elección y la naturaleza de la competencia una especial comparación entre el referendo de 2007.
Al analizar los resultados desde el año 2007 hasta el 2009, lo que resalta es como el Bloque A, el No obtuvo 624.790 y el Sí 472.462, con una diferencia entre sí de 13%. El Bloque B, el No obtuvo 626.850 y el Sí, 467.958. En este caso la diferencia fue de 15%. Indudablemente esto indica que el 1er Bloque de artículos propuestos por el propio presidente Chávez tuvo menos rechazo que el 2do Bloque propuesto por los diputados en la Asamblea Nacional. En las elecciones de 2008, las efectuadas el 23 de noviembre el candidato de Un Nuevo Tiempo (UNT) Pablo Pérez obtuvo un total de776.372 votos y el candidato del PSUV, Gian Carlo Di Martino alcanzó 658.724, con una diferencia entre ambos de 8%. En el referendo del 15 de febrero, el Sí obtuvo 690.753 votos y el NO, volvió a triunfar con 769.742; entre ambos la diferencia fue de 5,41%. Eso traduce varias cosas. La 1era es que el chavismo tuvo una recuperación en el estado entre 2007-2009 al pasar de algo más de 470.000 votos a casi 700.000, sin embargo hay un indicativo que señala una profunda contradicción derivada del hecho que a pesar de ser un estado petrolero, donde hay sectores ligados a los sindicatos movilizados en torno a la propuesta del presidente, se sigue perdiendo. Eso señala que hay un equívoco en el planteamiento de la política hacia el sector obrero y que la efectividad de la política social de PDVSA, PEQUIVEN y otras debe ser revisada a fondo.
Cuando vemos el comportamiento en el denominado pasillo electoral, conformado por los municipios con mayor población electoral entre los que hay que señalar – en orden de población de mayor a menor- a Maracaibo,San Francisco, Cabimas, Lagunillas, Mara, Machiques, Colón, Páez, Jesús Enrique Lossada, Miranda y Rosario de Perijá. Esos municipios reúnen aproximadamente el 73% de la votación efectiva de la región.
Al observar algunos casos del resultado de la votación en municipios muy particulares se hace visible el impacto de la hipótesis en torno a la ineficiencia y desorganización de las fuerzas del PSUV en el Zulia. Esto lo decimos sin dejar de reconocer el esfuerzo organizativo que se experimentó en las últimas elecciones, pero que sigue siendo insuficiente en relación con la capacidad de movilización y organización de UNT.
El Municipio Maracaibo, en el 2007 el No obtuvo un promedio (opción A+ opción B) de 285.000 votos mientras que el Sí alcanzó 169.000. Una diferencia porcentual de 25%. En noviembre de 2008, la candidatura de Pablo Pérez logró en el municipio 333.955 votos contra 219.256 de Di Martino. A nivel parroquial perdió en Bolívar, Cacique Mara, Carraciolo Parra, Cecilio Acosta, Chiquinquirá, Coquivacoa, Cristo de Aranza, Juana de Avila, Manuel Dagnino, Olegario Villalobos, Raúl Leoní y Santa Lucía. El PSUV sólo ganó en Antonio Borjas, Francisco Eugenio Bustamante, Ildefonso Vásquez, Luís Hurtado y Venancio Pulgar. Lo paradójico del caso es que las ganancias del PSUV fueron con diferencias porcentuales muy bajas (entre 0,5 % y 5%) mientras que las de UNT oscilaron entre 5% y 35%. Resulta ilógico, pues parroquias como Bolívar, Raúl Leoni, Chiquinquirá, Cacique Mara, Cecilio Acosta, Cristo de Aranza, están compuestas por sectores mayoritariamente ubicados en los estratos D y E, donde tradicionalmente el chavismo ha obtenido excelentes resultados. ¿Cómo explicar esto? Sin duda, el resultado es la consecuencia del tipo de liderazgo y la capacidad organizativa desplegada en la zona. No hay duda que UNT ha sabido ganar esos espacios, con una política asistencialista más efectiva que la desarrollada a través de los organismos nacionales. Eso debe ser objeto de una profunda revisión, que no ha ocurrido hasta ahora.
En 2008, el Municipio Maracaibo siguió expresando ese comportamiento. Se mantuvo igual la proporción de parroquias en las que triunfó la oposición y en las que ganó el chavismo. Hubo sí, cierta recuperación en el número de votos, pero sigue siendo favorable en torno a las fuerzas de UNT. Esto es profundamente contradictorio, más aun sí se considera que el candidato a gobernador por el PSUV venía de cumplir dos períodos (8 años) como Alcalde en ese municipio. En 2009, la diferencia la marcò el Municipio Maracaibo, pues el conjunto de parroquias aportó 355.848 del total de 769.000 que obtuvo el NO en el estado Zulia. Numéricamente hablamos que el municipio capital del estado, donde tienen asiento los organismos representantes del Ejecutivo Nacional y donde por lo tanto debe sentirse más la acción del Plan Simón Bolívar, generaron casi el 50% de los votos de resistencia a la enmienda. Indudablemente algo anda mal en Guatemala. Sì el PSUV no avanza en una política de formación ideológica y de revisión de su maquinaria, corre el riesgo que el Zulia se convierta en clave de una pèrdida política mayor.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
25/02/2009

Enmienda, Comunicación Política y Elecciones

ENMIENDA, COMUNICACIÓN POLÍTICA Y ELECCIONES

El proceso electoral que viviremos los venezolanos este domingo 15 de febrero, tienen un conjunto de significados que explican por sí sólo la naturaleza de la comunicación política manejada por las opciones del Sí y el No.
En 1er lugar, la enmienda conlleva en sí misma un debate acerca de dos formas distintas de ver el derecho constitucional. La de aquellos que basados en una perspectiva elitesca consideran que la participación en el debate político debe estar restringida al mero hecho de elección de autoridades y para quienes los cuerpos constitucionales no deben ser reformados, pues la reforma de la norma conduce a condiciones de ingobernabilidad e inestabilidad. Por otra parte, en contravía encontramos los que dentro del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano (NCL) sostienen que la soberanía popular es una condición de construcción de ciudadanía y por lo tanto debe ser ampliada al máximo, al mismo tiempo piensan que las Constituciones son estructuras IMPERFECTAS e INACABADAS, susceptibles de modificación. Entre uno y otra posición, hay una distancia abismal, tanto en sus sustentos ideológicos como en la práctica política.
En 2do lugar, la enmienda traduce una discusión acerca del verdadero sentido de la soberanía popular, entendida como un espacio de expresión de las voluntades políticas y su vinculación con la teoría del buen gobierno, que aunque resulte paradójico es parte de una teoría surgida desde el pensamiento liberal, sobre todo ligado a la idea de gobierno representativo y a una efectiva gestión del mandato.
En 3er lugar, lo que se discute en Venezuela este domingo, está siendo planteado en toda Latinoamérica y demuestra el impacto del cambio institucional en el continente. Se trata de un debate jurídico-político acerca de la pertinencia de ajustar las normas jurídicas constitucionales al proceso acelerado de cambio que se experimenta en nuestras sociedades. En el fondo está la cuestión de cómo el derecho puede pensar e incorporar el proceso de cambio en la norma jurídica.
En 4to lugar, lógicamente en estos parámetros anteriormente establecidos la enmienda se traduce en una revisión de las condiciones de dominación y subordinación que caracterizan todo sistema capitalista, y sin duda el sistema venezolano aun mantiene relaciones característicamente explotadoras y con ello, la enmienda se transforma en un riesgo para las actuales relaciones entre capital y trabajo.
En 5to lugar, la enmienda al sostener e impulsar la teoría del buen gobierno, pone a muchos sectores de la oposición a Chávez en la disyuntiva de competir con un liderazgo carismático y que sin lugar a dudas tiene un alto impacto social, a través de una política de relanzamiento del Estado Social de Derecho. Ello es una enorme desventaja, más aun cuando se considera que las opciones a Chávez carecen de un programa político como alternativa al Proyecto Simón Bolívar que plantea una visión del país para el lapso 2001-2013.
Estos 5 elementos se conjugan a través del campo de la comunicación política, entendida como la estrecha relación entre gobernados y gobernantes expresadas a través de la intermediación de la mass media. La comunicación política en la presenta campaña electoral tiene dos vectores claramente identificados: 1) el vector de la ampliación de la democracia y el ejercicio del buen gobierno y 2) el vector de la ilegitimidad de la enmienda. El 1ero de ellos se ha concretado en una propaganda que insiste en las bondades de la gestión durante 10 años del gobierno de Chávez y las posibilidades de ampliar y profundizar el proyecto bolivariano a través de la eliminación de la restricción a las veces en que pueda postularse un funcionario en ejercicio. La 2da, señala que la ilegitimidad de la enmienda es parte de un conjunto de irregularidades adelantadas por el gobierno de Chávez. Adicionalmente la acompaña con el manejo del miedo como factor de contención al voluntarismo político desatado por las políticas públicas llevadas a cabo mediante el uso de los enormes recursos petroleros.
La propaganda política ha subrayado esas dos ideas vectoras: el buen gobierno y la ilegitimidad-peligro de la enmienda. Las propagandas se han movido a través del uso de imágenes y recursos audiovisuales que buscan reforzar esa perspectiva o representación de marcos de interpretación. Se trata por un lado de plantear una continuidad cultural con el desarrollo de una política de reforzamiento de la ciudadanía, pero por el otro lado se trata de plantear un choque cultural con las “aparentes” identidades ´políticas del venezolano. Esas estrategías tienen el mismo objetivo: lograr la mayor movilización de los electores. Los dos sectores en pugan, están conscientes de la proporcionalidad de sus fuerzas y buscan movilizarlas alcanzado la supremacía sobre el otro. Cualquiera que resulte ganador, lo será en un escenario con una abstención que rondará el 35% a 40%, esperemos el domingo a ver los resultados.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
10/02/2009

DESPUÉS DEL 15 DE FEBRERO: ALGUNAS CONSIDERACIONES

DESPUÉS DEL 15 DE FEBRERO: ALGUNAS CONSIDERACIONES

Pasadas las elecciones toca el análisis serio, tanto numérico como cualitativo acerca de lo acontecido. Tendríamos que comenzar haciendo hincapié en la naturaleza de la comunicación política que vivimos los venezolanos. En esta ocasión, el sector que hizo uso del miedo como estrategia fue el gobierno. Las propagandas que señalaron la posibilidad de la pérdida de logros sociales como las misiones, los mercal fueron muy efectivas en lograr la movilización del electorado clave en el proceso venezolano: los estratos sociales D y E.
La oposición no pudo desmontar la tesis que acabarían con las misiones y los módulos de Barrio Adentro. Las experiencias de lo hecho hasta ahora por los gobernadores de Táchira, Miranda y Carabobo están frescas en la memoria de los colectivos sociales y sin duda, respondieron al mensaje del ciudadano presidente. Por otra parte, tenemos el impacto del tiempo social, es decir el espacio temporal que tuvo la oposición para responder a un nuevo proceso electoral. Los enormes gastos generados para financiar la campaña de alcaldes y gobernadores, dejó casi sin recursos a los sectores opuestos a Chávez. Por otra parte, la oposición no logro responder al llamado de personalizar el voto hecho por Chávez. Se trata de entender que el chavista iba a votar a favor de Chávez e incluso el antichavista votaba por el presidente, o por lo menos tomando en consideración su animadversión a Chávez. Sin duda, la personalización del voto fue favorable al chavismo.
Los argumentos esgrimidos por la campaña del No fueron por decirlo decentemente fútiles, inútiles; aunque la palabra que mejor les vendría es estúpidos. La frase No es NO, es de una simplicidad tal que no dice nada y ante el discurso del chavismo que la salida de Chávez significaría la pérdida de los logros sociales, la opción que le quedaba al elector de los estratos D y E fue clara: el apoyo a la propuesta presidencial. Ahora bien, decir esto no significa que los sectores movilizados en torno a Chávez, los funcionarios de la administración y la propia estructura del PSUV no revisen su actuación. Sin duda, aun quedan muchos lunares que deben ser cauterizados: uno de ellos el tema del burocratismo, el otro la inseguridad. Persistir en la matriz que todo va bien como está, pues los resultados electorales así lo demuestran sería sin duda una idiotez del mismo talante del tema de campaña de la oposición. Queda por parte del PSUV la obligación ética de pasar a mejorar la naturaleza de los procedimientos y el propio desenvolvimiento de la estructura del estado y del partido. No puede seguirse posponiendo el proceso de discusión ideológica, de deliberación en torno al desenvolvimiento de los responsables del partido.
Sí se insiste en el camino al socialismo revolucionario sin violencia persecutoria se debe entonces insistir en los procesos de organización colectiva y el debate ideológico destinado a la crítica con valor y sentido. No puede dejar de señalarse que sí bien el chavismo se recupero de la baja en su caudal electoral entre 2006 y 2007, cuando paso de 7.300.000 votos a sólo 4.300.000, para obtener 5.600.000 en 2008 y 3 meses después ascender a 6.100.000; pero también la oposición a Chávez logró en este proceso superar la barrera de los 4 millones de votos. La oposición a Chávez paso de 4.200.000 en 2006, a 4.500.000 en 2007, de ahí a 4.600.000 en 2008 y 5 millones en 2009. El crecimiento es menor en relación con el chavismo, pero es un dato que debe ser considerado. Cuando analizamos el escenario en el Zulia, debemos llamar la atención al PSUV pues aun se notan debilidades organizativas que sin embargo le permite incrementar su caudal electoral en el estado al pasar de 541.000 votos a 690.000, es decir aumentaron su fuerza en cerca de 150.000 votos. Por su parte, la oposición a Chávez paso de obtener 656.000 votos en noviembre de 2008 a 769.000 en 2009, eso es un incremento de 113.000 votos.
El Zulia sigue siendo la mancha de aceite en la hegemonía del chavismo, eso obliga al PSUV a replantearse sus estrategias locales y regionales. El caso de Maracaibo es un ejemplo: parroquias populares como Chiquinquira, Bolívar, Sta. Lucía son abiertamente opuestas a la opción del presidente, eso indica un mejor trabajo organizativo y de penetración por parte de UNT en relación con el trabajo hecho por el PSUV. En las parroquias donde el chavismo ha dominado como Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro, Luís Hurtado la ventaja no es contundente. En síntesis: el Zulia es un caso perfecto para la aplicación de la 3R: revisión, rectificación y relanzamiento. Ya veremos¡¡¡

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
17/02/2009

viernes, 6 de febrero de 2009

DE FEBRERO A FEBRERO: EL CAMBIO HISTÓRICO EN VENEZUELA

DE FEBRERO A FEBRERO: EL CAMBIO HISTÓRICO EN VENEZUELA

Febrero ha sido en la historia de Venezuela, un mes de cambio, movilización y conflicto. En febrero de 1936, ocurre en el país una serie de movilizaciones socio-políticas que inauguran el debate acerca de los derechos ciudadanos y el cambio social en el desarrollo institucional del Estado venezolano.
En febrero, un conjunto de fuerzas y movimientos sociales se movilizan exigiendo un cambio de rumbo en la conformación de las instituciones, y en respuesta a esa movilización el presidente Eleazar López Contreras hace público el denominado Programa de Febrero, que puede considerarse el 1er Programa Político Moderno en el país. Ahí se incorporan temáticas que aun hoy, casi 100 años después, siguen siendo objeto del debate y análisis por parte de los actores políticos: salud, educación, derechos laborales, respeto a las leyes, obras públicas. En fin, elementos que conforman la agenda política sobre la cual debaten los medios, el Estado y sus instituciones.
Febrero de 1936, crea las bases para la modernización socio-política y la profundización del debate ciudadano. Un poco más de medio siglo después, en febrero de 1989, se genera en el país una de las expresiones más contundentes de desobediencia civil, entendida esta como una ruptura y reto al sistema de normas y reglas impuestas por el Estado a través del empleo de diversos métodos, no siempre coercitivos. La explosión social de febrero de 1989, fue la expresión del agotamiento de un modelo de relaciones corporativas, en donde los factores de poder aglomerados en la estructura de los sindicatos, los grupos económicos, los actores políticos entre otros, se negaban a perder sus privilegios y avanzar en la resolución de los problemas derivados de la exclusión social y el desequilibrio socio-económico. Febrero de 1989, fue una alborada en lo que habría de ocurrir, pero sus pisadas no fueron escuchadas.
En febrero de 1992, se concreto una dinámica que articulo militares y civiles en procura de un cambio político, a través del uso de las armas. Ese accionar fue una consecuencia de la inexistencia de vías alternativas de resolución del conflicto que había aflorado consistentemente en febrero de 1989. El movimiento cívico-militar encabezado por Hugo Chávez, sí bien fallo en el logro de sus objetivos militares, abrió el camino a un intenso debate acerca de la calidad de la democracia y las condiciones de gobernabilidad del sistema político venezolano.
En febrero de 1992, se produjo una ruptura de la unidad interna de las elites políticas venezolanas. El discurso de Rafael Caldera, en el Congreso Nacional fue una muestra de las desavenencias surgidas en lo interno del status quo del sistema democrático. Las posiciones de actores políticos como Aristóbulo Izturiz, en representación del partido Causa Radical, y la articulación de su planteamiento con las expectativas de cambio de los colectivos sociales fue otra clara demostración del agotamiento del modelo de conciliación política impuesto desde 1958.
La articulación de enormes sectores sociales, políticos y económicos con las propuestas de los militares insurgentes en 1992, señalaba la posibilidad concreta de cambio, en un programa inicialmente discutido y progresivamente ampliado en su perspectiva de la sociedad venezolana. En febrero de 1999, luego de alcanzado el triunfo en las elecciones de diciembre del año anterior, el presidente Hugo Chávez, firma el Decreto en Consejo de Ministros que convoca a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) destinada a refundar el orden político institucional profundamente. La conformación de la Asamblea Constituyente y la posterior redacción de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) comenzó un impulso indetenible que permitió la reconfiguración del Estado Nacional, que había sido progresivamente desmontado bajo la lógica de ajuste neoliberal.
Los cambios impulsados a través de ese decreto de convocatoria, generó un debate político-constitucional de gran importancia acerca de las posibilidades que tiene la sociedad política para generar cambios jurídicos en las normas constitucionales, destinadas a responder a los procesos de cambio. Esos cambios impulsados generaron en febrero de 2002 la expresión violenta de los sectores opuestos a las dinámicas de cambio político y que terminaron con los hechos de abril de 2002. En febrero de 2003, la alianza contra- natura grupos económicos- trabajadores (Fedecámaras-CTV) sumió a la población en unas condiciones de miseria y precariedad, que sólo la voluntad social de los propios colectivos pudo vencer. En febrero de 2009, cuando se cumplen 10 años del arribo al poder, se inicia una nueva dinámica de cambio institucional que tiene como eje articulador la Enmienda Constitucional.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
2/02/2009
Juane1208@gmail.com

sábado, 10 de enero de 2009

DE LA CONSTITUYENTE A LA ENMIENDA: EL CAMBIO POLÍTICO EN VENEZUELA (1999-2009)

DE LA CONSTITUYENTE A LA ENMIENDA: EL CAMBIO POLÍTICO EN VENEZUELA (1999-2009)

La convocatoria a un proceso de Enmienda Constitucional, recientemente hecho por el presidente de la república Hugo Chávez permite realizar una serie de consideraciones que se ubican tanto en el campo del Derecho Constitucional como de la Filosofía Política. Para el Derecho Constitucional, pues la Constitución aprobada en diciembre de 1999 se ubica en el denominado Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, que considera la necesidad de ampliar los espacios de participación política, así como asumir la Constitución como un cuerpo jurídico no estático, no perfecto, más bien lo entiende como una dinámica de ajuste institucional en donde los colectivos de derecho pueden participar y articular las respuestas o ajustes jurídicos necesarios. Este Nuevo Constitucionalismo se diferencia de los modelos clásicos en la forma y contenido de las Constituciones. La de Venezuela, Colombia, la propuesta en Bolivia y la aprobada en Ecuador, incorporan mecanismos de democracia directa como el referendo, en sus diversas modalidades; pero más allá de eso asumen o incorporan en su estructura artículos que permiten su modificación, por otra parte, también se diferencias por el hecho que sus articulados son menos generales y más específicos en el tratamiento del tema de los derechos sociales, políticos y económicos; aspecto este que se contrapone con el Constitucionalismo Clásico – bajo el cual se redactaron los cuerpos generales de leyes en Francia, Alemania y EEUU- que plantea una perspectiva más general de los derechos.
Esa diferencia no es fortuita ni casuística. Para el Constitucionalismo Clásico esa generalización facilita, impulsa y promueve un significativo proceso de explotación general del hombre por el hombre y más aun, sostiene un aparato hegemónico sobre el cual se construye y afianza la dominación. Por su parte, el Nuevo Constitucionalismo insiste en la necesidad de comprender que una cosa o momento ocurre cuando se propone una Asamblea Constituyente para generar una nueva constitución y que así mismo, en un lapso no necesariamente largo, pueden haber cambiado las condiciones históricas y políticas, por lo cual se hace necesario la modificación profunda (Asamblea Constituyente), parcial (Reforma) o específica (Enmienda) de algún aspecto jurídico.
Desde el punto de vista de la filosofía política, también la propuesta de Enmienda permite realizar otras consideraciones socio-políticas. En este sentido hay que considerar que se establece una discusión en torno a conceptos como estabilidad política, gobernabilidad y participación. Se discute sobre la estabilidad política, pues hay sectores que señalan – ubicados en el Constitucionalismo Clásico- que los ajustes constitucionales son procesos que “alteran” la paz pública y se traducen en reconocimientos tácitos. Se discute el tema de la gobernabilidad, pues se piensa que nuevas incorporaciones destinadas a ampliar los derechos, aumentan las demandas de los ciudadanos y con ello se incrementa la posibilidad del conflicto social. Se discute el tema de la participación, pues la enmienda – tal como se plantea- significa que la última etapa para su promulgación es ejercida por el propio ciudadano y con ello se incrementa los espacios de discusión. Sea como sea, en lo que respecta a la estabilidad y la gobernabilidad, las posiciones expresadas por los actores políticos reseñan actitudes sumamente conservadoras que están en contra vía con el planteamiento político del nuevo constitucionalismo.
No hay duda que el proceso de Enmienda se diferencia ostensiblemente del proceso de reforma. Lo propuesto en el año 2007 incorporaba modificaciones significativas en diversos aspectos del cuerpo jurídico aprobado en 1999 sin tocar los principios fundamentales que lo caracterizan. La Enmienda es muy específica, se trata de ampliar las posibilidades de participar en la elección de cargos de representación pública y de nuevo, se introduce una discusión en términos políticos muy importantes. En primer lugar, se discute el tema de la alternabilidad. En las visiones clásicas y conservadoras de la política, la alternabilidad es entendida como la posibilidad que se produzca la sustitución de un actor político por otro, con preferencias ideológicas diversas; en la filosofía política menos estática la alternabilidad es entendida como un proceso de competición abierto por la ocupación de un cargo de responsabilidad pública. Entre una y otra posición hay una gran distancia. En el caso de la definición primera, la alternabilidad es entendida como la sucesión de un grupo político por otro. En el caso de la segunda, la alternabilidad es entendida como una competencia electoral y política en torno a las preferencias del ciudadano para la ocupación de un cargo público. En definitiva la alternabilidad viene dada en la actualidad por las condiciones que aseguren que cualquier ciudadano u organización política pueda acceder a la aspiración de ocupar un cargo público. En ese sentido la Enmienda no modifica en nada el concepto de alternabilidad. De hecho se mantiene la figura del referendo que asegura la alternabilidad política.
Otro mito surgido en torno a la reforma es que la postulación sin restricciones de candidatos a un cargo público implica cerrar las posibilidades de sustitución generacional. Quienes así lo sostienen demuestran una ignorancia acerca de la realidad política del gobierno. Se sabe por cantidad de investigaciones realizadas por teóricos de la ciencia política como O Donell, Sartori, Bobbio, Pzworsky, entre otros que el ejercicio continuo del poder se traduce en un desgaste político significativo que deja abierta la sustitución en cuanto se produce una perdida en las preferencias del electorado por considerar que no han sido satisfechas sus demandas. Eso quedo demostrado en democracias parlamentarias como la española cuando Felipe González fue sustituido; o en Inglaterra cuando Margareth Tatchert fue sustituida o en Francia cuando Francois Mitterrand perdió la hegemonía que había ejercido. En todos estos casos surgieron fuerzas alternas a quienes ejercía el gobierno y que representaron una alternativa a la hegemonía política. Por ello, en el caso específico de la democracia venezolana sigue abierta la posibilidad de sustitución de quienes ejercen los cargos de representación pública pues el mecanismo del referendo revocatoria sigue siendo importante para el equilibrio político.
La enmienda ha servido asimismo para discutir acerca de la posibilidad de introducir innovaciones en los sistemas políticos presidenciales. No hay duda que la postulación sin límites es una característica de los sistemas políticos parlamentarios y que no hay sistemas presidenciales que lo incorporen, pero ello no se traduce en que no sea posible hacerlo. Precisamente esta enmienda introduce el tema del cambio institucional en los sistemas políticos como una urgencia del nuevo constitucionalismo. No hay que perder de vista que en la historia mundial se han presentado discusiones acerca del cambio político. No puedo dejar de señalar que cuando Thomas Hobbes habló en su obra El Leviathan de la construcción de un contrato social entre la sociedad civil y el gobernante fue considerado absurdo en el clima absolutista de ejercicio del poder que imperaba, igual ocurrió con el Contrato Social de Rousseau que planteaba la posibilidad de ejercer corresponsabilidad cívica. En resumidas cuentas el hecho que se plantea en un sistema presidencialista la no limitación en la postulación abre un espacio para que el accionar en torno al buen gobierno sea una matriz de opinión que marque la decisión electoral de cambio o permanencia. Ese hecho tendría un gran peso en la estructura de los sistemas políticos en Latinoamérica y sin duda, los sectores más conservadores entienden las implicaciones políticas que puede tener en un espacio como el nuestro donde prevalecen gobiernos de izquierda cercanos a los intereses y perspectivas de los colectivos sociales.
La enmienda se constituye por lo tanto en un espacio múltiple de creación. Múltiple pues amplía el campo de la participación política, múltiple pues introduce novedades en la estructura y funcionamiento de los sistemas políticos. Con ello se distancia de quienes asumen que el cambio político es peligroso para “la estabilidad política”. Quienes así se manifiestan lo que hacen en indicar su enorme preocupación por un incremento de la participación ciudadana. En este sentido, la campaña política de quienes están proponiendo la enmienda debe dejar de ser una propaganda política que no diga nada. Me refiero a que no debe cometerse el error que se asumió en la pasada campaña de noviembre que tomo como lema Vamos con Todo, ese eslogan no estableció ninguna diferencia ideológica con quienes se oponían a la propuesta del PSUV. En el caso actual es clave insistir en la ampliación de los derechos, en la no alteración de la alternabilidad y sobre todo en la incorporación y adaptación del nuevo constitucionalismo al proceso de cambio. Y para hacerlo hay que diferenciarse entre propaganda y comunicación política. La propaganda maneja los mismos elementos de marketing comercial que caracteriza al capitalismo mientras que la comunicación política debe estar estructurada sobre significados culturales de gran impacto que incentiven la participación. No puedo terminar estas consideraciones sin señalar que todo parece indicar que más tarde que temprano vamos a derivar en un nuevo proceso de Asamblea Nacional Constituyente (ANC) pues las dinámicas de cambio que se vienen generando en Venezuela son de tal magnitud que en muchos casos los articulados de la Constitución de 1999 no alcanzan la magnitud de las expectativas y necesidades de los colectivos sociales. En ese sentido, en un momento determinado – dado el dinamismo de la democracia- terminaremos en una necesidad de adecuarnos al cambio y este proceso es solo una nueva etapa en ese camino.

Dr. Juan E. Romero
Historiador y Docente Universitario
Juane1208@gmail.com
10/01/2009

viernes, 12 de diciembre de 2008

Venezuela: un balance después de 10 años del triunfo de Chávez

VENEZUELA: 10 AÑOS DESPUÉS DEL TRIUNFO DE CHÁVEZ (1998-2008)

Los análisis comparados permiten vislumbrar el desenvolvimiento de indicadores generales (sociales, políticos, económicos, etc) entre dos momentos o circunstancias históricas. Es quizás la herramienta más completa – epistemológicamente hablando- para realizar estudios interpretativos y construir una visión crítica de la historia.
En el caso venezolano, cuando este sábado se cumplieron 10 años del triunfo de Chávez, se nos brinda una extraordinaria oportunidad para realizar los análisis comparados. El 1er punto debe ser el sistema político. Cuando Chávez llegó al poder, el sistema político había pasado de ser un sistema bipartidista – con 2 organizaciones dominantes AD y COPEI- a uno multipartidista. El deterioro de las fuerzas o partidos históricos era evidente. AD y COPEI habían pasado de obtener el 93% de los votos válidos en las elecciones de 1988 a sólo alcanzar el 43% en 1993 y apenas un 6% en 1998. El surgimiento de organizaciones de nuevo impulso – MVR, Proyecto Venezuela- daba indicios que algo estaba cambiando en las decisiones políticas del venezolano. La rearticulación política es significativa, ya sea que tomemos en cuenta los que apoyan a Chávez o quienes se le oponen. La repolitización del venezolano es evidente y con ello se da un incremento de la idea de ciudadanía más allá del mero ejercicio electoral. En este punto el balance debe ser positivo.
La economía venezolana, que para el momento de triunfar Chávez se encontraba afectada por la crisis bancaria de 1994, golpeada por el ajuste estructural de la agenda Venezuela implementada por Teodoro Pettkoff no se avizoraba con grandes expectativas. Un precio del barril del petróleo por debajo de los 10 US$ por barril aseguraba una situación crítica. Las medidas iníciales de Chávez favorecieron al capital bancario. La protección a través del control de cambio, el mantenimiento inicial de la política económica de Caldera no dejaba traslucir grandes cambios. Sería después de la relegitimación de Chávez en el 2000 cuando se dio inició al ajuste económico a través de una política tendiente a diversificar el carácter productivo de la economía. La confrontación con el capital nacional sería la nota característica y explica el hecho por qué la conflictividad política será liderada por Pedro Carmona Estanga, presidente de FEDECAMARAS a partir del paro del 10 de diciembre de 2001, convocado como una reacción a las leyes habilitantes. Los indicadores económicos hablan por sí solos. Las tasas de crecimiento económico posterior al 2003 señalan un relativo éxito que ha permitido que Chávez adelante una política social que le ha rendido los frutos electorales. La elevación del precio del barril del petróleo como consecuencia de una política exterior que priorizó la recuperación de la industria fue notoria. Sin embargo, en este caso consideramos que el balance no es del todo positivo.
Desde el punto de vista social, el gobierno de Chávez trajo el tema a la agenda política. Y lo trajo no como un elemento compensatorio, tal como fue el caso en la Agenda Venezuela; lo trajo como una línea de acción prioritaria. La recuperación de los indicadores que forman parte del Indice de Desarrollo Humano (IDH) tales como educación, mortalidad infantil, escolaridad, cobertura de salud, entre otros es evidente. En este punto el balance es positivo sin ningún tipo de debate. Las cifras hablan por sí solas. De hecho son tan efectivas que sí vemos las acciones sociales de Manuel Rosales nos damos cuenta como emula las políticas de Chávez.
En el tema internacional la situación o balance puede ser ambigua. Por un lado es positiva en el sentido de adelantar una política que resaltó el carácter no alineado de la política exterior venezolana con los intereses y posturas de los EEUU. Adelantar una política que atendió los denominados frentes diplomáticos (Caribe, Andino, Amazónico y Atlántico) fue un rotundo éxito y catapultó a nivel de liderazgo regional a Chávez. Lo negativo, es que de alguna manera su acción ha sido vista como una especie de imperialismo latinoamericano, y aunque no lo sea, los EEUU han explotado la presencia y ayuda de Chávez a otros espacios del Caribe y Latinoamérica, usando esa colaboración como propaganda política en contra. El hecho que el gobierno de Chávez no ha sido muy eficaz en explicar el sentido de la ayuda externa, ha generado que sectores no muy informados crean que se está “regalando” el dinero de los venezolanos.
En lo que respeta al reconocimiento de derechos humanos y sociales, se debe ser firme en señalar que el proceso de incorporación de sectores tradicionalmente excluidos de las esferas sociales ha sido una marca de fábrica de Chávez. La incorporación y atención al menor, la mujer y las minorías étnicas le ha resultado en apoyos sociales importantes que deben ser reconocidos. Estos sectores han sido particularmente favorecidos al convertirse en sujetos sociales de acción prioritaria por parte de los organismos del estado. El balance: positivo.
El tema de la conflictividad social debe ser abordado. Todo proceso de ajuste y/o transición política, entendido como una modificación de las condiciones sociales y políticas genera resistencias. Los factores políticos hegemónicos, asociados a los partidos políticos históricos fueron efectivamente desplazados del ejercicio del poder. La conflictividad social y la intolerancia del período 2001-2004 no serán fácilmente olvidada. El déficit de convivencia democrática de las partes en conflicto quedó demostrado y debe ser un esfuerzo colectivo recuperar la recíproca tolerancia y respeto- En este punto el balance es negativo.
El hecho que el chavismo haya propuesto un plan general del país, tal como quedo demostrado en el Plan de Desarrollo Económico Social de la nación (PDESN) 2001-2007 y 2007-2013 es un logro. Hay una perspectiva a futuro del país, que aunque no sea compartido por todos, señala un rumbo una referencia que asume la necesidad de una prospectiva a mediano plazo acerca de la dirección social, económica y política hacia donde se dirige la sociedad venezolana. El balance: positivo.
No hay duda que la situación se vislumbra activa y conflictiva de nuevo. La propuesta de enmienda constitucional sorprendió a las fuerzas de oposición a Chávez y el mecanismo escogido para presentarla – la iniciativa de la Asamblea nacional- le da muy poco tiempo a la oposición para prepararse y activarse en su intento de disminuir la ventaja de cerca de 1.500.000 votos de ventaja que obtuvo el PSUV en estas elecciones del 23-N. El reto de la oposición es no dejarse barrer en esta circunstancia. Para el chavismo se trata de elevar su votación recurriendo para ello a la figura y liderazgo de Chávez. El 2009 se nos muestra muy movido e interesante.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
07/12/2008

De Venancio Pulgar a Manuel Rosales: la misma mentira

De Venancio Pulgar a Manuel Rosales: la misma mentira

El Zulia se ha convertido en el epicentro de una verdadera batalla electoral. Para un observador no acucioso, se trata simplemente de un enfrentamiento personal entre Chávez y Rosales; sin embargo, hay elementos que nos señalan que asistimos a una deliberación política; entendida como la presentación, el debate y la defensa de una plataforma política antagónica con otro referente político.
Para el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) la contienda electoral busca dos objetivos claves: 1) reivindicarse de la derrota del pasado 2-D de 2007, cuando fracasó la estructura del partido en su intento de aprobar la Reforma Constitucional y 2) recuperar el espacio político que ha perdido en la región, producto de las divisiones internas, las luchas intestinas y la desorganización política. Estas tareas no son fáciles de realizar. El comportamiento esquivo del electorado zuliano se presenta como un serio obstáculo. Por otra parte, el manejo maníqueo que Rosales plantea entre la zulianidad, su vinculación con la política y la religiosidad, no ha sido suficientemente desmontado por el Comando de Campaña de Di Martino, aunque las constantes visitas del presidente Chávez han procurado subsanar esta deficiencia.
Para Rosales, el proceso del 23-N es vital para su supervivencia política. Es sin duda, una manifestación de ambición política. Por una parte, corresponde con una prueba para la maquinaria electoral de Un Nuevo Tiempo (UNT), a la vez que es un catalizador de la existencia o no de un efecto Rosales, capaz de trasladar sus apoyos personales a otros candidatos ubicados bajo su órbita de acción. Los retos para Rosales son múltiples: 1) demostrar que es capaz de sobrevivir a una nueva confrontación directa con el presidente Chávez; 2) consolidar el liderazgo nacional de UNT y 3) impedir el avance de Primero Justicia (PJ) como otra opción de poder en el núcleo de la oposición.
Todos estos elementos nos permiten entender la especial dureza de la campaña en el Zulia. El debate se ha venido desviando de la discusión de una agenda política para encasillarse en el tema de la defensa o ataque al Zulia. Al concentrarse el debate en este aspecto, el comando de Rosales obtuvo una ventaja importante; la cual disminuyó en la medida que el propio Presidente introdujo la perspectiva del enfrentamiento directo entre él y Rosales. No hay duda que la estrategia de comunicación política del comando del actual Gobernador obedece a la lógica de generar una identidad orgánica entre él como “candidato” (figura política) y el Zulia como un todo; de manera tal, deja planteado que un ataque a él (Rosales) es un ataque directo al Zulia. En este punto se nota la asesoría histórica. La estrategia de Rosales es la misma utilizada por Venancio Pulgar en 1859-1863, cuando llegó a plantear - casi en los mismos términos- la disyuntiva política.
Como se recordará el Zulia se mostraba esquivo de aceptar la sumisión al poder central desde el mismo momento de la separación del Departamento Venezuela de la República de Colombia -mal llamada Gran Colombia- en 1830. A partir de ese período y hasta los preludios de la Guerra federal, los recursos y accesos comunicacionales del Zulia con los estados andinos (Trujillo, Táchira y Mérida) eran claves para la economía venezolana. Este hecho fue aprovechado por Venancio Pulgar para construir un liderazgo que manipulando el sentido de identidad del zuliano, utilizó el voluntarismo identitario para obtener beneficios personales y en aquellos momentos, donde la ambición personal chocó con los intereses del Estado venezolano y convocó al Zulia en su defensa; con la excusa que era la región la que estaba siendo atacada y no su ambición política. Resultado: todo el espacio histórico marabino, que incluye los límites del estado Zulia, así como ciertas zonas limítrofes con el estado Falcón, fueron objeto de una intervención del Ejecutivo Nacional restituyendo el orden y generándose la huida de Pulgar, dejando a todo el estado y sus ciudadanos sometidos a las consecuencias de su aventurismo político. Ayer como hoy, se plantea la situación en los mismos términos.
Nos asombra escuchar a Rosales señalar que cuando se ataca a su persona se ataca al Zulia. Con más de 120 años de distancia, nos encontramos con expresiones como las que indicaba en un canal nacional en el sentido que Chávez al odiarlo a él manifestaba su odio al Zulia. Sin duda, es una muestra del impacto de la manipulación histórica y cultural que se ejerce sobre el zuliano. La confrontación es entre dos (2) proyectos políticos, no es contra una región y sus ciudadanos; pero al presentarse como un ataque contra la identidad se busca despertar solidaridades culturales que puedan ser expresadas en forma de votos para los candidatos de Rosales. De nuevo, somos testigos como se manipula la historia regional a favor de intereses políticos personales. Le toca al Zulia decidir sí permite que esta manipulación permanezca o por el contrario se articule dentro del proyecto nacional conservando sus determinantes históricas y geográficas. Como sea el 23-N veremos los resultados y sabremos que cumplimos con nuestra obligación como historiadores al denunciar el maniqueísmo cultural.

Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
17/11/2008

Acerca de la Enmienda

CONSIDERACIONES ACERCA DE LA ENMIENDA

La propuesta de Enmienda Constitucional ha desatado de nuevo los demonios de la beligerancia política. Consideramos que es un nuevo acto de provocación del presidente, destinado a causar revuelo y alteración en quienes se le oponen. Una lectura fácil de la propuesta puede considerar que es una muestra de ambición personal de Chávez, en un intento de perpetuarse en el poder. Sin embargo, creo que las consideraciones deben ir más allá de este análisis fútil.
La mayoría de las organizaciones que se oponen a Chávez y que se articularon en estas elecciones del 23-N, han manifestado el argumento que la propuesta de enmienda es inconstitucional, debido al hecho que estaba implícita en el conjunto de modificaciones sugeridas en el fallido proceso del 2-D de 2007. No obstante, estas consideraciones de tipo jurídico constitucional, debe plantearse que la propuesta de Reforma provino o surgió de la iniciativa presidencial y que en este momento no es el presidente quién la presenta. En sentido estricto, la propuesta de modificación del período presidencial sí bien fue derrotada en el 2007, puede ser presentada de nuevo por otros actores, en este caso la Asamblea Nacional a través de la iniciativa del 30% de sus miembros. Ahora bien, esta iniciativa de Chávez es una derivación lógica de los resultados electorales del 23-N. El hecho que el conjunto de fuerzas agrupadas en el PSUV tenga una ventaja electoral de más de 1.600.000 votos sobre la oposición ( 5.800.000 sobre 4.200.000) le da al presidente una ventaja logística y numérica que pretende ser aprovechada en esta coyuntura.
Para la oposición se trata de construir una matriz de opinión que haga hincapié en las apetencias de perpetuarse en el poder de Chávez. Para las fuerzas que apoyan a Chávez se trata de reconocer que no existe chavismo sin Chávez. Las derrotas de Diosdado Cabello en Miranda, son una muestra contundente y sutil del castigo de las bases del chavismo a quienes se manejan en la tesis del chavismo sin Chávez. Hay otro factor que considerar en la propuesta de enmienda y es que tácitamente se está reconociendo que no hay un liderazgo más allá de la figura carismática del presidente. Una de las mayores consecuencias del 2-D de 2007 es que se habían desatado los demonios de la ambición personal en torno a la figura que pudiera heredar el liderazgo político de Chávez. La propuesta de enmienda asume los temores de Chávez de una desarticulación de los movimientos sociales que lo apoyan ante una eventual salida de él de la presidencia.
La enmienda es una oportunidad política para elevar o generar una especie de plebiscito que se base en la popularidad de Chávez, que como todos sabemos se encuentra por encima del 65% en relación con cualquier otro liderazgo político. Al personalizar esta enmienda y seguramente será así, se busca movilizar al mayor conjunto de población y eso es vital para la consolidación política del PSUV y con ella la consolidación de la hegemonía política de Chávez. La oposición se arriesga a un proceso de acorralamiento y disminución de su caudal electoral, que pueda llevarla a optar – tal como lo hizo en el período 2001-2004- por la vía violenta. No creo que la decisión de Chávez de utilizar la estructura de la Asamblea Nacional para adelantar la enmienda le dé tiempo a la oposición de construir una matriz sólida de oposición. Hay que recordar que en este momento la situación se presenta distinta a la de la reforma constitucional de 2007. En ese momento la oposición tuvo desde enero de 2007 cuando anuncio la propuesta hasta diciembre cuando se votó, para articular una estrategia efectiva para contener la propuesta. En este momento, la posibilidad que la Asamblea apruebe la enmienda a finales de enero, coloca la fecha de realización de la consulta a más tardar la 1era semana de marzo, eso significa que la oposición tendrá menos de dos (2) meses para articularse y crear una propuesta de comunicación política tendiente a minimizar las pretensiones del chavismo.
Todo parece señalar que la ventaja electoral obtenida por Chávez el 23-N puede imponerse y elevarse. Hay que recordar que entre los procesos electorales de 2006 a este de 2008, el chavismo pasó de 7.300.000 votos en las presidenciales de 2006, a 4.200.000 el 2-D de 2007 a obtener 5.800.000 el 23-N. Es decir, todavía tiene Chávez un total de1.500.000 votantes que gravitan en el puente de la abstención y que se convierten – lógicamente- en su objetivo político en este momento. La oposición no ha logrado aumentar su caudal electoral y en mi parecer dejo pasar el momento político de la victoria de 2007 y será sometida a la acción articulada de la maquinaria del PSUV que demostró su efectividad y movilidad. Como siempre, el panorama político se muestra y rico y diverso, lo seguiremos con mucha atención.


Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
07/12/2008

Análisis crítico

ANÁLISIS CRÍTICO DEL 23-N

Pasado el temporal de insultos y acusaciones mutuas entre oposición y gobierno, le corresponde al análisis serio de los resultados. Lamentablemente, existe una limitante determinada por la no disponibilidad de todos los resultados. Cómo bien es sabido, esta elección era esencial para el sistema político venezolano. Se trataba de definir el rumbo del comportamiento político y de las fuerzas partidistas. Los resultados señalan una 1era lección: la campaña se basó en el personalismo político, entendido como la identificación extrema de los candidatos regionales y locales con el liderazgo nacional. Chávez y Rosales hicieron uso de su liderazgo para impulsar lo que conocemos como “efecto portaviones”. Es decir, el apoyo a quienes ellos les levantaran la mano. Eso tuvo su efecto, que se manifestó en la masiva concurrencia. Ningún proceso de elección regional o municipal había tenido una participación tan alta: 65,45%.
Hay una 2da lección: el sistema electoral venezolano es confiable y el más moderno del mundo. La casi total automatización del proceso, la rapidez con la que se conocieron los resultados, el apego y aceptación del mismo por parte de los actores concurrentes es una muestra de institucionalidad, que acaba con el mito construido desde la oposición de la escasa identidad moral y ética de los árbitros electorales. Sin lugar a dudas, quedo fortalecida la capacidad del sistema institucional y por lo tanto de la democracia misma.
En 3er lugar, el mito del autoritarismo de Chávez y su escaso talante democrático fue seriamente golpeado. Cuando Chávez salió reconociendo el triunfo de la oposición en dos (2) estados claves para él: Zulia y Carabobo, demostró que es capaz de aceptar los cambios expresados en el voto. Ya había dado un 1er atisbo en diciembre de 2007, pero que había sido puesto en duda por la oposición política.
En 4to lugar, los resultados arrojan múltiples lecturas. Una muy básica y fútil, representada por un análisis numérico absoluto de los resultados. Basado en el número de gobernaciones que cada sector político controla. En esa óptica el Gobierno tiene 17 gobernaciones y la oposición 5. Este tipo de análisis deja de considerar las especificidades del comportamiento electoral. Debemos decir que la pérdida – reiterada- del Zulia y la derrota en Miranda, representa una disminución absoluta desde el punto de vista del total de electores, pues esos estados representan un total de casi el 30% del total de los inscritos en el registro electoral permanente (REP); pero más allá de eso son estados estratégicos por su propia condición. El Zulia, es una entidad fronteriza, fuente de los principales recursos económicos, incluyendo el petróleo; demasiado cerca de la conflictiva Colombia y clave en su condición geopolítica. Miranda, es asiento de un conjunto poblacional y productivo de enorme significación para el Gobierno. Táchira, la otra entidad ganada por la oposición, es un espacio fronterizo que se comunica con Zulia, por lo tanto estamos hablando que del total de la frontera con Colombia (2218 Km) casi la mitad (850 Km) pasan a manos de opositores a la política internacional de Chávez. Las otras entidades, Nueva Esparta y Carabobo tienen un significado geopolítico. En el caso del 1ero de ellos, es un punto de conexión con el Caribe y el Atlántico, el 2do es una base de desarrollo industrial de valor económico. Falta ver, cuanto representa en caudal de votos esa elección. Sí el chavismo con el conjunto de 17 gobernaciones logró elevar el número efectivo de votos que obtuvo en el refrendo constitucional de 2007 (4.200.000) se puede afirmar que se consolida el sistema político venezolano como un sistema de partido dominante.
Un 5to elemento a considerar, es el hecho que el triunfo de Capriles en Miranda, coloca el liderazgo de Primero Justicia (PJ) en igualdad numérica con las fuerzas de Un Nuevo Tiempo (UNT), eso significaría que la lucha por la representación política para las próximas elecciones de legisladores nacionales (2010) será encarnizada, así como la definición de la candidatura electoral para la oposición a Chávez.
En 6to lugar, la situación en el Zulia y en general en toda Venezuela, debe generar una discusión de la efectividad de la personalización política, pues los liderazgos de Chávez y Rosales no salieron totalmente fortalecidos. Me explico, en el caso de Chávez al perder – pese a su presencia constante en el Zulia- se debe producir una revisión de la estructura de funcionamiento del PSUV. No es posible que una organización que diga tener 850.000 militantes en el estado obtenga un resultado así. El chavismo debería pedirle cuentas a Arias Cárdenas y Lina Ron- responsables de supervisar el proceso de inscritos en el PSUV-Zulia- acerca de quienes están y qué hicieron. Para Rosales, la pérdida de alcaldías por disputas internas, deja mucho que decir de su capacidad de organización. En definitiva, una gran lección es la confiabilidad del sistema electoral y las perspectivas de coexistencia pacífica entre los actores. Ya veremos¡¡

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
24/11/2008

sábado, 27 de septiembre de 2008

LA CAMPAÑA ELECTORAL

La Campaña Electoral
Entramos ya oficialmente en la campaña electoral para elegir a los Gobernadores, Alcaldes, Diputados Regionales y concejales. Ello se traduce en aumento de la confrontación entre las fuerzas políticas que se miden. Se trata de comprender como en esta etapa crítica del proceso bolivariano, se discuten temas políticos, agendas públicas basadas sobre la definición de marcos de referencias mediante los cuales los ciudadanos se aprestan a movilizarse colectivamente.
Ese enfrentamiento se sucede en el espacio público. En cada esquina, barrio, urbanización, colegio, plaza pública pues sin duda está en juego muchos intereses. Por una parte para el gobierno de hugo Chávez se trata de reivindicarse de la derrota experimentada el 3- diciembre de 2007, cuando la propuesta de Reforma Constitucional fue derrotada. Para la oposición se trata de medir la efectividad de su "unidad política" ante los candidatos del gobierno. eso en terminos generales, pero sí hablamos de aspectos específicos las consideraciones son mayores y múltiples.
Para el gobierno se trata no sólo de articularse politicamente con todos sus candidatos. Se trata de cómo se estructura la plataforma política sobre la cual asume el proyecto bolivariano en lo que resta de período presidencial y el futuro inmediato de plantearse una extensión del mandato.
Asimismo, no hay que dejar de considerar que el proyecto popular, de apertura de espacios de discusión que se adelanta mediante la legitimación del poder popular de los Consejos Comunales será también calibrado. Los Consejos Comunales son la estructura para un gobierno "desde abajo" y no es simplemente una metáfora. La propuesta política de otorgarle peso político general a los Consejos, revuelve la estructura de poder tradicionalmente empleada en el sistema político venezolano, pues no pasa por la mediación de los partidos, por el contrario son los ciudadanos organizados los que se estructuran y organizan. Ese accionar es un peligro, no sólo para los partidos, también para la propia estructura formal de los miembros del  antiguo MVR.
Para la oposición se trata de su supervivencia política. Sí no triunfan y elevan la votación obtendida en diciembre con el NO a la Reforma, sencillamente le abrirían el camino a Chávez para aplastarlos, políticamente hablando.
Por otra parte, se plantea para ellos las posibilidades que tiene de pervivencia o no de mantenerse articulados políticamente mediante acuerdos corporativos. La Unidad precaria que han logrado construir es sometida a consideración de los votantes. Pero asimismo se trata de evaluar la propuesta de cambio como alternativa al chavismo. En este punto, hasta ahora se ha observado una gran debilidad.
En casi toda la geografía electoral del país, observamos que el enfrentamiento ha estado basado más en la descalificación que en la proposición de los candidatos como opción de poder. Tampoco puede dejar de analizarse que el futuro del sistema de partidos está siendo discutido. Se consolidará un sistema de partido dominante con el PSUV o pasaremos a un sistema multipartidista, con el PSUV, Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Podemos, PPT, Alianza Bravo Pueblo y otros. Eso lo sabremos después del 24 de noviembre, pero parece ser que los chavistas que se inmovilizaron el 3-D saldrán ahora a tomar su venganza y alinearse a unos con el PSUV. Por otro lado, los opositores presentan un intento de unidad que puede ser interesante siempre y cuando sean una alternativa propositiva al proyecto bolivariano.

Dr. Juan E. Romero

martes, 2 de septiembre de 2008

LA CAMPAÑA POLÍTICA Y SUS TEMAS

LA CAMPAÑA POLÍTICA Y SUS TEMAS

La campaña para las elecciones de noviembre de este año, nos permite reflexionar acerca de la dinámica que se establece para manejar, presentar y publicitar las propuestas de los candidatos a ocupar cargos de representación pública. No hay duda que el impacto de las tecnologías de información y comunicación (TIC) sobre el campo de lo político viene incrementándose. Obviamente hay que diferenciar entre quién hace política y el que “vive” de la política. El primero, asume la política como parte de la condición ciudadana y entiende que la política es parte de la definición y goce del espacio público. En cambio, el que “vive” de la política, la utiliza como una forma de vida y por ello lo transforma en un lev motiv de su desenvolvimiento público.
Quién vive de la política, emplea el marketing político, asumido como una forma de vender o publicitar a un candidato, de manera tal que se establece una similitud con un producto que se comercializa. Se trata de “maquillar” al candidato, hacerlo lucir jovial y cercano, para sustituir u ocultar la debilidad ideológica o programática. Al hacerlo se reduce la campaña electoral no a la escogencia de la mejor propuesta, sino a una especie de concurso de belleza, en donde se vota a quién luce mejor en traje de baño o vestido de gala. Un ejemplo de ello lo estamos viviendo en el Zulia.
Lamentablemente asistimos a lo que puede ser la peor campaña política de la historia reciente. Una campaña signada hasta ahora por lo fútil, lo escaso de las propuestas y por enormes manifestaciones de gasto publicitario y casi ninguna propuesta. Resulta para mí – y creo para quienes nos leen- lamentable ver como la campaña electoral ha estado sometida a frases destempladas y sin sentido, tales como “… este es el gallo de Rosales” o “Di Mentira nos engaña”. Ambas expresiones dan una muestra terrible de la pobreza en la discusión política. De la carencia de una agenda pública que asuma como puntos de discusión aspectos esenciales para la región.
Asistimos a un momento, donde oposición y gobierno hacen uso indiscriminado de los espacios públicos para publicitar a sus respectivos candidatos. En este sentido, debemos responsabilizar al CNE que no ha dejado claramente establecido una norma de regulación para la campaña de gobierno. Hemos sido testigos de cómo el gobierno de Manuel Rosales ha empleado cadenas de radio y televisión para atacar al candidato Di Martino, abusando de esa forma del espacio y la paciencia de los ciudadanos. Habría que preguntarse ¿ qué diferencia hay entre lo hecho por Rosales y las cadenas de Chávez?. ¿Dónde quedó el discurso del gobernador condenando el uso indiscriminado de la publicidad gubernamental para auspiciar candidatos? ¿Acaso los maracaiberos estábamos acostumbrados a ver a Pablo Pérez en primeros planos de la propaganda regional? ¿Porqué tanto Pérez como Di Martino insisten en reducir la campaña electoral al desprestigio del otro?. No se trata de ocultar que las estrategias de deslegitimación son parte esencial de una campaña electoral, pero sí se trata de hacer un llamado de conciencia acerca de los temas que pueden ser prioritarios para los que vivimos en la Región Histórica Marabina.
Reiteramos nuestra invitación para adelantar un debate político pleno de ideas y reduciendo al mínimo la descalificación. Invitamos a que nos propongan soluciones acerca de la inseguridad, que no se escuden en la diatriba política para evadir sus responsabilidades en los altos índices de criminalidad. Ni el gobierno regional ni el gobierno municipal pueden escapar de su co- responsabilidad en este tema. Se trata de entender que la campaña publicitaria debe ir más allá de presentar al candidato del gobierno vestido de rojo o hacer que el candidato de la oposición se vista de pueblo y luzca sonriente, besando a niñas o ancianas en los barrios de la región.
Hasta ahora de lo que hemos sido testigos es de una deplorable actitud por parte de los candidatos a gobernador, que al desplazado el debate cívico por los ataques y descalificaciones. Me preguntó : ¿ es qué acaso son capaces sólo de eso?. ¿ No tienen nada que proponer y decir?. Mucha más altura ha tenido la campaña política por la municipalidad de Maracaibo. Por un lado Rosales ha anunciado su intención de retomar sus planes pilotos, desarrollados durante su gestión de Alcalde; por la otra Henry Ramírez ha sorprendido con una propuesta de transporte público pensada a partir de las experiencias de Bogotá y Curitiba, aunado a el tratamiento del problema agua. Las descalificaciones entre uno y otro han sido menos, más bien hemos asistido a un debate de propuestas que hace interesante la campaña.
De nuevo pregunto: ¿Es que acaso el candidato del gobierno no puede ampliar y desarrollar las líneas maestras del Plan Simón Bolívar 2007-2013 en la región? ¿ Es que el candidato a la gobernación por la oposición, no puede darnos una alternativa de gobierno no manipulable que vaya más allá del lugar común de defensa de la zulianidad?. Será que piensan que los ciudadanos del Zulia somos – emulando la frase del maestro prieto- Eunucos Políticos. Tienen la oportunidad de demostrarnos lo contrario. ¡ Por favor háganlo, pero pronto ¡. La invitación es a construir una agenda pública que asuma los grandes temas de reflexión: 1) Zulianidad o Marabinidad, asumida como un debate acerca de la identidad histórica, 2) Seguridad y empleo, 3) política de fronteras, 4) desarrollo productivo de la región dentro del proyecto de nación y 5) perspectivas del Zulia en la 1era mitad del siglo XX. Sí es posible una campaña de debate crítico, todos podemos contribuir a ello. Reclamemos respeto para los ciudadanos.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
Juane1208@gmail.com
01/09/2008.

miércoles, 7 de mayo de 2008

LA DEMOCRACIA INTERNA EN VENEZUELA

LA DEMOCRACIA INTERNA EN VENEZUELA

Cuando se analiza el funcionamiento de los sistemas políticos, se considera la estructura de los partidos políticos, las condiciones y seguridades implícitas en los procesos de elección, así como las dinámicas de democracia interna, esencialmente referidas a la elección de sus autoridades.
En la historia de los sistemas políticos en nuestro país, los indicadores antes señalados, no han sido precisamente los más utilizados. El sistema de partidos establecidos desde 1958, tuvo una etapa inicialmente multipartidista, con un promedio de organizaciones políticas entre 1958-1973 de más de seis (6) partidos principales. Eso nos explica las características inestabilidades que se confrontó en esos años. En cuanto a la condición de pulcritud del sistema electoral, la organización de los procesos comiciales fue en ese mismo período particularmente poco transparente. Este aspecto está matizado por el hecho que la conformación del Consejo Supremo Electoral (CSE) estuvo determinado por la representación en el mismo por los partidos más votados en cada proceso electoral. Ese reglamento se mantuvo hasta su reforma con la Ley del Sufragio y Participación Política en 1997.
Con respecto a los procesos de democracia interna, esté ha sido quizás el que mayor déficit ha tenido en nuestra historia. Los principales partidos históricos: Acción Democrática (AD), Comité Político Electoral Independiente (COPEI), Partido Comunista de Venezuela (PCV), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Movimiento al Socialismo (MAS) y Unión Republicana Democrática (URD); sí bien realizaron procesos internos, lo hicieron marcados por la duda y con escasa supervisión, generando en la mayoría de los casos, cismas o separaciones; y en otros profundos daños que afectaron el futuro del partido político.
En el caso de procesos más recientes, sobre todo en lo que respecta a las nuevas organizaciones políticas, nos encontramos también con particularidades. Sí comenzamos con los partidos opuestos a Chávez, nos conseguimos con organizaciones que han surgido esencialmente de personalismos, tal es el caso de Alianza un Bravo Pueblo (ABP), encabezada por Antonio Ledesma. Es este un ejemplo vivaz de la escasa democracia interna de una organización política, pues su funcionamiento se encuentra basado en los rasgos personales de su liderazgo. Otro caso interesante, es el de Primero Justicia (PJ), que desde sus orígenes tiene una particularidad: el de haber surgido de una organización civil; aparte de eso hasta antes del 2006 no había realizado ningún proceso de elección interno, aspecto completamente contradictorio en una organización política cuyo principal elemento discursivo es la defensa de la democracia. Cuando PJ, realizó su proceso interno entre 2005-2006, la escasa pulcritud en el censo de representantes, aunado a diferencias internas en cuanto a la concepción del trabajo político, produjo una separación que se concretó en la salida de parte de “ los históricos” fundadores: Gerardo Blyde, Leopoldo López, entre otros.
En el caso de Un Nuevo Tiempo (UNT), nos encontramos otra organización surgida más bien del voluntarismo político de su líder: Manuel Rosales. Hasta los momentos, no ha existido un proceso de democracia interna, por el contrario la estructura de organización del partido ha sido esencialmente “dedocrática”. Se tiene que recordar como en la campaña electoral del 2006, Rosales nombró, uno a uno, los representantes de organización, secretario general, secretario político y otros cargos, sin mediar ninguna consulta con sus bases. De nuevo se observa una prueba del profundo déficit democrático de nuestras organizaciones.
En los casos de las organizaciones cercanas al gobierno de Chávez, nos encontramos con dinámicas parecidas. El Movimiento Quinta república (MVR), sí bien en sus estatutos habló de democracia horizontal y vertical, para representar consultas permanentes con sus bases, terminó resultando en la imposición de liderazgos personalistas, representados en las tendencias internas. Es importante recordar, los resultados desastrosos para el chavismo en el Zulia cuando ha impuesto candidaturas sobre los pareceres de las bases. En el MVR hubo intentos de elección, de hecho se dio un proceso en el año 2005, pero en el mismo surgió problemas entre las diversas tendencias, pero sobre todo cantidad de problemas por las dudas acerca de la estructura del registro electoral. En los casos de otras organizaciones que apoyan a Chávez, como es el PPT, PODEMOS, entre otros el proceso es el mismo, en cuanto el déficit democrático interno.
Precisamente, ese déficit democrático histórico, es lo que ha marcado en forma diferencial el recientemente culminado proceso de elección de las autoridades del PSUV. Se trata de una dinámica de democracia interna, que mezclando elecciones directas e indirectas ha permitido conformar una estructura partidista que responde a un proceso de consulta democrática, con padrones electorales que pueden ser verificados por las diversas tendencias. Esta dinámica insisto en ello, puede ser el inicio de un cambio en el funcionamiento de las organizaciones políticas y la forma como estas toma, ejecutan y planifican la agenda pública de acción. Por otra parte, la estructura resultante tiene una mezcla interesante. En primer lugar, hay una macro estructura dirigente, formada por los Vice-presidentes, en donde resalta la figura siempre lúcida de Muller Rojas. Aunado al vice-presidente se unen sus equivalentes regionales, que indudablemente asumen la conformación del país en regiones políticas, un viejo esquema de los partidos históricos clásicos europeos, pero que había sido abandonado en la dinámica organizacional en América Latina.
Esa organización por micro- regiones (Zulia- Falcón, Andes, centro- Occidental, Capital, oriental, Guayana, entre otras), permite distribuir y organizar al partido, buscando con ello la conformación de un Bloque Hegemónico, en el sentido planteado por Antonio Gramsci, es decir, un partido capaz de movilizar y convencer al “otro” que se asume como un sujeto histórico que es necesario ganar en la dinámica política. Por otra parte, la elección de una estructura por Estado, que comparte responsabilidades con los vice-presidentes regionales genera un constante debate, que hasta ahora había sido infructuoso en la democracia interna del chavismo.
Sin duda, la elección del PSUV nos ocupara – a quienes somos estudiosos de la realidad política- más de un análisis, pues las formas de relacionamiento y las posibilidades de discusión democrática que abre son significativas y definitivamente distintas de lo que conocemos en la historia política venezolana. Ojala que las demás organizaciones políticas emulen este proceso democrático de elección de sus autoridades. Sí eso sucede estaríamos siendo testigos de un verdadero proceso de democratización. Ya veremos que hacen ¡.

Dr. Juan Eduardo Romero J
Historiador- profesor universitario
juane1208@gmail.com Q
22/04/2008


martes, 29 de enero de 2008

Las 3 ERRES de Chávez

LAS 3 ERRES DE CHÁVEZ

El anuncio que hizo Chávez en el Aló presidente del domingo 06 de enero, debe ser visto con una lectura múltiple. En primer lugar, es el resultado de los efectos de la primera derrota política contundente que ha sufrido, desde que llegó al poder en diciembre de 1998. El rechazo manifestado al proyecto de Reforma Constitucional refleja como buena parte de los más de 7 millones de votos que obtuvo en diciembre de 2006, mostraron actitudes muy conservadoras en torno a los denominados valores socialistas.
En segundo lugar, el anuncio responde a la necesidad de reposicionar las fuerzas políticas que lo han apoyado en estos casi 10 años de gestión. La propia dinámica socio- política que ha implementado, sobre todo a partir de la relegitimación de los poderes efectuadas en julio del año 2000, ha generado una progresiva depuración de los diversos sectores que conforman el chavismo, esta depuración ha tenido un doble efecto. Por un lado, ha cohesionado sus fuerzas hacia lo interno, permitiendo identificar los elementos más cercanos a su postura política, pero por otra parte, las fuerzas políticas que en un momento lo habían apoyado al dejar de hacerlo han pasado a constituirse en elementos fuertes en la conformación de la oposición.
En tercer lugar, Chávez está haciendo una lectura sui generis de los planteamientos de Antonio Gramsci sobre la construcción de un bloque histórico. Esta construcción implica unas alianzas de clases, en un sentido amplio, de forma tal que logre el convencimiento de sectores heterogéneos de la sociedad venezolana en torno a un compromiso con el proyecto de país. Este proceso tiene sus riesgos. Sí, no viene acompañada esta nueva etapa por una profundización del debate ideológico, que a decir verdad, ha estado ausente en lo interno del chavismo, se puede derivar en un proceso de endulcoramiento ideológico que produzca una migración de la preferencia electoral que hasta ahora había capitalizado Chávez.
No hay duda, que el planteamiento en torno a la revisión, la rectificación y el reimpulso (las 3 erres) establecido por Chávez busca la consolidación del chavismo como un factor hegemónico. Chávez en la etapa 1999-2006 completó el proceso de desplazamiento de los factores políticos opuestos a su oferta electoral, pero el crecimiento aritmético que experimentó en el lapso 2000-2006 se vio estancado en esta aventura política de la reforma. El mismo presidente comentó la falsa percepción que tuvo del momento, o más bien de la oportunidad política para lanzar el ajuste ideológico hacia el socialismo del siglo XXI. Creo que sí pretende avanzar en este debate ideológico un buen comienzo seria la adecuada discusión acerca de las particularidades del planteamiento. Los recién conformados batallones electorales – las antiguas unidades de batalla electoral (ube)- deben empezar por generar una discusión profunda de las bases del pensamiento clásico marxista. Aplicando las tesis de Gramsci, el PSUV que es más un partido de masas que de cuadros, debe ser capaz de motorizar la conformación de un bloque histórico que incluya otros sectores, no necesariamente comprometidos en esta etapa de debate, pero que sí puedan compartir ciertos valores definitorios de esa idea de socialismo a la venezolana, marcada por la solidaridad, el compromiso ético y la eficiencia.
La revisión pasa por los mecanismos institucionales de desarrollo político. Una de las lecciones del 2-D es que la maquinaria burocrática del chavismo hizo mucho daño, en cuanto su estancamiento al momento de generar respuestas políticas. En este sentido, revisión y rectificación están acompañados, pues la otra lección del 2-D es que hay cerca de 3 millones de votantes del chavismo que son susceptibles de migrar hacia donde mejor sople el viento, y evitarlo – para el chavismo- pasa por mantener las expectativas de mejora en la calidad de vida de los venezolanos y no hay duda, que el actual estado de inercia del aparato burocrático no ayuda a esto.
De nada vale mantener un crecimiento económico sostenido, sí esté no viene acompañado por la eficacia al momento de la administración. El reimpulso estará marcado entonces por el establecimiento de una práctica ideológica que acompañe el tan anunciado proceso de cambio y eso se traduce en manejos más pulcros en la resolución de las necesidades del ciudadano promedio. Las 3 erres, se traducen en una oportunidad para retormar el proceso de consolidación de las expectativas que le han permitido capitalizar las preferencias del voto del elector. No avanzar en el fortalecimiento organizacional en el transcurso de este año, puede traducirse en una posibilidad de derrota política en las elecciones para alcaldes y gobernadores. No hay duda, que la situación del chavismo es difícil pues tiene que lidiar con dos dinámicas paralelas: la organización de sus fuerzas en torno al PSUV y el compromiso de actuar eficazmente ante las necesidades de sus electores y adeptos políticos, todo es un espacio muy corto de maniobra política que comienza ya y termina con las elecciones. La oportunidad es clara, pero el riesgo si no se asume con seriedad el debate es mucho.
Sí Chávez desarrolla la tesis de Gramsci de construcción de un Bloque Histórico, asegura su hegemonía más allá del 2012, de lo contrario puede acelerar la migración de un voto que demostró el 2-D no estar comprometido ideológicamente con sus propuestas.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com

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PÁGINA PERSONAL DEL DR. JUAN EDUARDO ROMERO

DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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Simposio Venezuela después del 3 de diciembre 2007

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

En la frontera con Colombia (Guajira venezolana)

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Foro sobre la Reforma Constitucional (IUTM octubre 2007)

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Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)

Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)
Foto con un grupo de alumnos de Historia en el Edo. Falcón

Foro sobre la reforma en el IUTM (Maracaibo) Octubre 2007

Historiografía. Clase Nº 1

En el Cerro Niquitao (Trujillo 2007)

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En Castilletes (Frontera con Colombia)

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Foto desde el Hito Nº 1 con el Profesor Wualter Velez de la Universidad del Zulia. Castilletes