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viernes, 29 de agosto de 2008

Venezuela, Ecuador y Bolivia: el efecto de los movimientos sociales

Lo que sucede en América Latina, con este aparente resurgir de la izquierda histórica, debe ser visto desde la óptica de las prácticas disruptivas de los movimientos sociales. Nos referimos a que las formas preponderantes de los modelos democráticos en latinoamérica, sustentados como estuvieron entre los años 60 y 90 del pasado siglo XX, sobre los partidos políticos falló rotundamente.
Los supuestos sobre los que debió construirse el accionar de los partidos políticos en Sudamérica (Colorado, demócratas cristianos, AD, Liberal, Conservador, peronista, por sólo nombrar algunos casos), la respuesta social, la capacidad de cohesión colectiva, la intermediación con las estructuras del Estado Nacional; todas ellas fracasaron y generaron una desbandada de los ciudadanos hacia su confianza en los partidos.
Esa huida ciudadana, acompañada como estuvo de acciones disruptivas - entendidas como formas de protesta y reto al status quo- impulsó la antipolítica como expresión de la cultura política en todo el contexto espacial sudamericano. Con ello, se potenció formas de articulación social más allá de los espacios institucionalizados canalizados por y desde el partido político. La oportunidad política brindada a los movimientos sociales permitió el surgimiento de un descontento y desconfianza generalizada sobre la capacidad del liderazgo democrático surgido desde los partidos, para solucionar la crisis de expectativas de los ciudadanos. Por ello, acciones como la adelantada por los carapintadas en Argentina o las propiciadas por el propio Chávez, en Venezuela, durante 1992, no fueron percibidas negativamente, por lo menos no tanto considerando que pusieron en riesgo el sistema político en ambos países.
¿ Cómo entender esto? la respuesta debe ser múltiple. Por una parte las denominadas reformas de 1era generación, que derivaron en un agresivo proceso de privatización en toda latinoamérca, disminuyó la calidad de vida del ciudadano y minimizó la capacidad de intermediación del partido político, entre el ciudadano y el Estado. Ese espacio dejado libre por los partidos, aunado al descontento hacia las instituciones políticas, fue aprovechado para la articulación de movimientos sociales que reivindicaron la condición de ciudadanía social, entendida como reclamo para una mejor calidad de vida; aspecto esté que apareció lejano en el contexto privatizador de los años 90.
El retroceso electoral de los partidos históricos en toda Latinoamérica, debe ser vista como una manifestación del voto castigo contra la debilidad institucional de los partidos gobernantes y su endulcoramiento ideológico, que hizo posible la transformación del partido en un cascarón vacio y desvinculado de la realidad. En esas circunstancias, liderazgos carismáticos como el de Chávez, Menem, Fujimori, consiguieron un espacio para articularse como mecanismos colectivos de respuestas a la crisis de expectativas, generando movilización y apoyo a sus propuestas. Debemos eso sí, estar claros que el desenvolvimiento institucional no es igual para Fujimori, Menem o Chávez, sobre todo por aquello de tratar de encajarlos bajo la mirada conceptual del neopopulismo.
En este punto, hay que entender que los movimientos sociales exitosos en sus prácticas disruptivas, manejan lo que se denomina repertorios de protestas y acción que suelen ser emulados por otros movimientos sociales. Eso explica por qué Chávez, al tener éxito en el desplazamiento de los actores tradicionales en Venezuela mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en 1999, adelantará una reingeniería institucional que procuró - y logró en gran medida- desplazar de los cargos de representación política a los actores tradicionales. Esa reingeniería institucional, ha sido emulada por Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. No se trata de decir que son manipulados por Chávez, se trata que su accionar demostró la efectividad para los movimientos sociales del manejo de un discurso de ruptura con el viejo orden institucional y la posibilidad que tiene un discurso montado sobre la base del rescate de lo social, como tema de la agenda política.
El éxito de las misiones sociales en Venezuela, visto desde el tema de la incorporación de los excluidos ha sido emulado por parte de los demás presidentes, todo ello basado además en torno al planteamiento del nacionalismo petrolero. El hecho que el precio del barril de petróleo haya pasado de menos de 10 US$ por barril en 1998 a más de 100 US$ en este año, le da a Chávez, Morales y Correa una base de acción política que se traduce en una amenaza a los propios intereses de los grupos de poder en sus respectivos países.
No se trata de plantear que su accionar sea 100% correcto. Se trata de entender que responden a unas condiciones de cambio social que les ha permitido tener éxito electoralmente, al identificar a los electorados claves. Para Chávez, se trata de los estratos D y E, en condiciones de extrema pobreza que representaron el 82% del caudal electoral. Para Evo, se trató de las comunidades aymaras y quechuas, históricamente excluidas. Para Correa, se trató de los sectores sociales decepcionados con el retroceso del Estado Social. Todos ellos son casos evidentes de un accionar de los movimientos sociales, con marcos interpretativos que comparten elementos comunes: lucha contra la pobreza, el rescate de los político más allá de lo simplemente electoral, la incorporación de grupos de excluidos en la toma de decisiones públicas, el empoderamiento colectivo, la corresponsabilidad social, son sólo algunos de los temas.
Ahora bien, pensar que está reingeniería no produce resistencias es ilógico. Las primeras resistencias son internas. Los grupos de poder, que funcionan a través de redes de relaciones se resisten a ser desplazados. Internamente, se presenta la dificultad de la efectividad de las medidas colectivas tomadas por los respectivos líderes carismáticos y finalmente, se trata de la propia capacidad de diseñar una política pública transparente. Externamente, el reajuste institucional los enfrenta con los intereses económicos y geoestratégicos de las transnacionales y los propios intereses en la región de los EEUU. No se debe olvidar que Venezuela, Bolivia y Ecuador reúnen entre los tres (3) cerca del 12% de las reservas de petróleo del mundo, cerca del 6% de las reservas de gas, un aproximado de 3% de la reserva de bioma y cerca de un 5% de las reservas de agua potable. Todos ellos elementos estratégicos para el futuro de las naciones en el siglo XXI.
Los EEUU , han visto retroceder no sólo sus apoyos institucionales en buena parte del continente, además experimentan una grave situación económica derivada del hecho del enorme gasto energético que conlleva mantener movilizadas en situación de guerra a sus efectivos militares en Irak, Afganistán y otras partes del mundo. Estamos hablando que cada soldado movilizado gasta un promedio de 60 litros de gasolina diarios, Los EEUU tiene más de 184.000 en Irak, unos 85.000 en Afganistán y unos 33.000 más en otras partes del mundo. Todo ello se traduce en un gasto energético que supera los 15.000.000 de litros diarios, a un costo estimado cada litro de 1,20 US$. Se trata de una cifra que somete a una situación de inseguridad a todo el aparato institucional de los EEUU. Ante esto, gobiernos como el de Chávez, Evo y Correa resultan, por decir lo menos, molestos y de ahí las resistencias externas.
Todo esto nos permite entender la conflictividad actual y futura del área sudamericana en estos años. Pero debe ser objeto de una discusión seria, acerca de los modelos de democracia, el papel de los partidos y el accionar de la sociedad civil. De nuevo, es una oportunidad extraordinaria para el análisis de lo inmediato.

Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
Historiador 27/08/2008

martes, 26 de agosto de 2008

Chávez y las Leyes habilitantes

Chávez y las Leyes habilitantes
Acaban de ser aprobadas en Venezuela un conjunto de leyes, denominadas Habilitantes, por la potestad otorgada al Ejecutivo Nacional para legislar sin la intermediación de la Asamblea Nacional.
Esa decisión ha desatado un conjunto de reacciones que en nuestro parecer, pueden desembocar en una situación de conflicto social, tal como ocurrió en el año 2001-2002. Debemos recordar, que en ese momento el poder legislativo, otorgó, basado en lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana la potestad al ejecutivo para decretar un conjunto de leyes, que eran consideradas de emergencia. la habilitante, es un mecanismo que en otras ocasiones ha sido implementado en el sistema político venezolano, para permitir saltarse los procedimientos de discusión en el Congreso nacional - hoy Asamblea Nacional- y adelantar la promulgación de esos instrumentos jurídicos.
Lo que se tratamos de señalar, es que no se trata de un mecanismo jurídico ilegal, otros gobiernos en nuestro país lo han implementado. Los gobiernos de Rómulo Betancourt (1959-1963), Caldera (1968-1973), Lusinchi (1983-1988), entre otros hicieron uso de ese mecanismo. la diferencia indiscutible con la actual situación política, consiste en la existencia en el período 1958-1988 de una serie de pactos o acuerdos constitutivos de gobernabilidad que hoy están ausentes.
No se trata de afirmar, que antes no existió conflictividad, se trata de entender que la conflictividad fue minimizada como una forma esencial de la democracia. Para ello se conformó un sistema político que insistió en tres elementos: 1) el consenso como condición de entendimiento entre actores políticos y sociales, 2) evitar el conflicto, mediante acuerdos de pura cooperación entre los actores y 3) el desarrollo de un programa democrático mínimo.
Esas tres (3) condiciones explican la minimización de las diferencias, y la exclusión de los mismos en los medios de comunicación. Actualmente, la situación es completamente diferente. En las actuales circunstancias, los actores interactúan entre sí sin reglas de convivencia, estableciendo una relación puro conflicto, matizada por el ajuste institucional adelantado desde el gobierno. Por ello, el impacto que genera las Leyes habilitantes, al incentivar una reacción de las fuerzas opositoras al gobierno de Chávez. Lo paradójico del caso, es que la mayoría de las personas opuestas al gobierno creen que se intenta adelantar una "reforma constitucional" subrepticia, aunque la mayoría de ellos no se haya leído las cerca de 1000 páginas de esos instrumentos legales.
Las opiniones son las mismas: se trata de una reforma ilegal, es inconstitucional, se busca la cubanización. Todos forman parte de una doctrina, entendida como un conjunto de valores, opiniones o posiciones que incentivan la acción colectivas o la participación social.
Hay en este momento una profunda ignorancia acerca de los términos de las leyes. No se trata tampoco de decir que no son perfectas, pero sí de señalar que no todo es malo. Un ejemplo de ello es la ley de vivienda, que establece un financiamiento del 100% del costo del inmueble y regula el establecimiento de los cánones de arrendamiento, cuestión sometida al mercado especulativo antes de la ley. Se trata de entender asimismo, que sí bien la habilitante no es ilegal, sí hay una irregularidad cuando la Asamblea Nacional otorgó por tanto tiempo la potestad de legislar - 18 meses- lo que contradice el propio carácter de urgencia del mecanismo habilitante. No hay duda, que este accionar puede ser asumido como un acto de provocación, entendido como un accionar que puede o debe causar una reacción del "otro", destinado a desarticularlo en su accionar y elevar la confrontación. Lo malo de ello, es que la última vez que se dio un acto de provocación, termino e los acontecimientos de abril de 002 y en a elevación del enfrentamiento hasta la realización del referendo revocatorio en agosto de 2004.
Para el gobierno se trata de adelantar el ajuste institucional que comenzó con la convocatoria a la Asamblea Constituyente en 1999. Para la oposición se trata de resistirse "per se" a la hegemonía del chavismo. Todo ello enmarcado en un momento electoral, donde el gobierno se juega el mantenimiento del control político en 19 gobernaciones y 280 alcaldías. Por su parte, la oposición sabe de su necesidad de "recuperar" espacios políticos de acción. Sin duda, asistimos a una nueva etapa d la territorialización de la política, en donde se expresa la relación entre espacio público y poder. Los ciudadanos, sean cercanos al gobierno o no, se disputan su presencia en el espacio público, convirtiéndolo en un espacio no de interacción, si no de competencia. En resumidas cuentas, las leyes no pueden ser medidas en términos de totalmente malas o perfectamente buenas, deben ser analizadas justamente. hasta ahora no ha sucedido. Esperemos que la cordura y la sindéresis vuelva al campo de lo público. Veremos que sucede

lunes, 25 de agosto de 2008

VENEZUELA Y LAS OLIMPÍADAS

Las recientes olimpíadas celebradas en China son una muestra de las enormes contradicciones que se generan en el proceso socio político venezolano. La controversia ha sido el signo característico de la gestión del presidente Hugo Chávez, entre otras cosas por establecer un nuevo marco interpretativo de la acción colectiva, construida sobre el planteamiento que enormes sectores excluidos de la sociedad pudieran estar articulados dentro de la dinámica socio histórica.
Esa incorporación ha generado resistencias, basadas en el hecho que el propio presidente ha favorecido a los estratos D y E, que son mayoritarios en la actualidad, desplazando como sujetos de las políticas públicas a los estratos B y C, con ello se ha ganado su resistencia y oposición. Un caso evidente es lo sucedido con la selección olímpica de Venezuela, que a pesar de aumentar el número de atletas en competición fue objeto de un ataque despiadado por parte de los medios de comunicación social. Los alegatos para tal ataque son diversos. Por una parte, se señaló que estaban mal preparados; por la otra, que la incidencia de los entrenadores cubanos y los acuerdos de cooperación deportiva son insuficientes y la última, está ligada a una especie de alegría subyacente por el fracaso. Fuera de la veracidad o no de estos alegatos, debe reconocerse que la elevación de la capacidad competitiva de los atletas venezolanos quedó evidenciada, no sólo por el resultado matemático de aumentar el número de representantes, también por el hecho que muchos de ellos figuran en los más altos puestos de la clasificación mundial en sus respectivas disciplinas.
Esta figuración es el resultado de una política de incremento de la inversión en deportes, de popularización y conformación de una red de entrenamiento que ha facilitado la extensión del deporte por toda la geografía nacional. Sin embargo, en este punto debemos señalar que el Estado ha tenido la enorme falla de no resaltar suficientemente esa circunstancia, por otro lado era lógico que el Ministerio del Poder Popular para la Información hiciera eco del aumentó en la cifra de competidores y lo mostrara como un logro de gestión; no obstante, el fallo consiste en la creación de una expectativa muy grande que fue acompañada por una agresiva campaña publicitaria. Ese acompañamiento no es criticable, lo criticable es no haber sido igual de extensivo en dejar claro las dificultades que significa acudir a una olimpíada donde acuden los mejores atletas, en representación de sus respectivos países, muchos de ellos con una enorme tradición deportiva y experiencia en entrenamiento que supera, sin lugar a dudas la nuestra.
El Gobierno Nacional, debió ser más enfático en las dificultades que representaba cumplir con el lema propagandístico “oro a la revolución deportiva”, que se traducía no en el hecho inmediato de aumentar el caudal de medallas, sino en el reconocimiento al esfuerzo realizado por los atletas para alcanzar las marcas mínimas clasificatorias. Es loable la dedicación de nuestros atletas, muestra de ello ha sido su clasificación, pero de ahí a aumentar significativamente el número de medallas queda un largo trecho, que sin duda ha comenzado a recorrerse, pero el clima de confrontación ha sido especialmente duro con nuestros atletas desmeritando – por cuestión de oposición política- su esfuerzo. Insisto, en parte es responsabilidad del Gobierno, que en su afán de mostrar lo que indiscutiblemente es un logro, creó demasiadas expectativas que colocaron en una situación muy comprometida a nuestros atletas, exponiéndolos a la inclemencia y al odio manifestado a través de ciertos articulistas o ex dirigentes deportivos.
Se trata de entender, que ese aumento de atletas es una primera etapa – muy larga en su recorrido- para disfrutar de las mieles del éxito que ya disfrutan otros países en Latinoamérica con potencial deportivo, tal es el caso de Jamaica, Brasil o Argentina. No obstante, es sin duda un buen comienzo el que la estructura organizativa del Estado se haya visto impulsada por una mayor inversión, que sigue siendo insuficiente pero es una diferencia importante con lo estructurado antes. Queda por seguir adelantando el fortalecimiento de esa red de entrenadores, la extensión de la actividad deportiva a cada espacio del territorio y más importante aun el establecimiento de una red de captación de talentos deportivos, que sirva para mejorar la calidad de vida y la propia autoestima de los venezolanos. No puedo dejar de comentar mi indignación por el escaso sentido venezolanista expresado por los principales medios de comunicación, que parecieron alegrarse ante el “no cumplimiento” de la meta, imagino que pensaron que de lograrlo el Gobierno Nacional hubiese tenido un efecto publicitario difícil de aceptar por ellos. No hay duda que las expectativas y esperanzas están cifradas en nuestros atletas para un futuro próximo.

Dr. Juan E. Romero
Juane1208@gmail.com
25/08/2008

martes, 19 de agosto de 2008

¿ZULIANIDAD O MARABINIDAD?

La próxima concurrencia electoral es un momento propicio para debatir acerca de un elemento de la identidad regional, el referido a la identificación cultural. El gobierno regional se ha dado a la tarea de manipular la identidad a partir de la denominada zulianidad. Nosotros planteamos unas razones de tipo histórico para contrastar con esté manejo. En 1er lugar, el elemento cultural sobre el cual se estructura toda identidad es el espacio, y en el caso particular del Zulia es el Lago de Maracaibo. La irrupción de Alonso de Ojeda en este espacio acuático es vital en la construcción primera. Es el Lago la estructura espacial sobre el cual se articularon las comunidades originarias, es el Lago el elemento comunicante en la construcción de los circuitos económicos impuestos por el europeo. Es el Lago la base de la diversidad cultural, física y económica de la región. Por lo tanto, la denominación de Marabino y su asignación a la denominada región histórica es un concepto aceptado por los círculos académicos. Los trabajos de Germán Cardozo, Ileana Parra, Belin Vásquez, Rutilio Ortega, todos docentes de la Universidad del Zulia así lo ratifican.
Decimos esto, por el hecho que la región histórica marabina, es un espacio múltiple y variado, articulado en varios puntos, tantos con el oriente colombiano como con el nor-occidente de la actual Venezuela. Por ello, la identificación histórica de los habitantes de está región como marabinos. Esa condición es fortalecida por las decisiones administrativas tomadas por la Corona Española a través del Consejo de Indias. La conformación de la Provincia de Maracaibo como ente político – administrativo corresponde a la consolidación del intercambio productivo y comunicativo establecido por los europeos sobre la base indígena preexistente.
La provincia de Maracaibo, por su extensión y duración entre 1676 hasta su desaparición en la 1era mitad del siglo XIX. Hablamos por lo tanto de más de 2 siglos de construcción identitaria, que tuve como eje articulador el papel que tiene el Lago de Maracaibo. Por ello asumimos la necesidad de plantear el gentilicio de marabino, retomando así el sentido histórico, cultural y espacial sobre el cual se estructura la identidad.
El manejo que tradicionalmente se le ha dado a la zulianidad, esta signado por la conveniencia de las élites políticas. Se ha pensado como un factor a través del cual se mantiene un clivaje región- poder central, que no ha servido más que para enmascarar los propios intereses de grupos económicos y políticos, conjuntamente con las redes de poder que construyen.
La región histórica marabina, no ha desaparecido con la división, la vinculación del espacio vital marabino, compuesto por el lago de Maracaibo y las subregiones (Guajira, Costa Oriental, Sur del Lago, Machiques, Capital) se ha mantenido, subsisten sus relaciones y vínculos. Por otra parte, esto contrasta con el hecho que el Departamento Zulia se establece en 1824. Es decir casi 2 siglos posteriores al establecimiento y construcción identitaria. La zulianidad es muy posterior y ha significado la preponderancia dominante de las elites asentadas exclusivamente en la ciudad puerto de Maracaibo, desplazando a los demás grupos poblaciones. Este aspecto es aun constitutivo esencial de la zulianidad: no incorpora a todos los espacios geográficos y las micro-identidades subyacentes en el espacio histórico marabino.
Lo peor de esta manipulación, es que ha servido – y en eso consiste su efectividad- para mantener una discusión entre los “defensores” de la identidad del zuliano y quienes “buscan” atentar contra la “autonomía” que los caracteriza. Hay un elemento que forma parte del campo experiencial y es la circunstancia que cuando uno como docente, les señala a los estudiantes que establezcan los elementos que los identifican, no consiguen caracterizar la zulianidad. Eso indica una profunda desvinculación con la realidad y que es una muestra de la manipulación y debilidad constructiva de la elite marabina en este tema. Planteamos por ello que la sociedad civil inicie un debate, conjuntamente con los candidatos acerca de este tema de carácter histórico y que resulta esencial para la definición identitaria de quienes vivimos en este espacio geográfico.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
18/08/2008
BOLIVIA Y VENEZUELA, EVO Y CHÁVEZ

Venezuela y Bolivia mantienen más de un elemento de comparación histórica. Por un lado se trata de dos liderazgos construidos sobre la crisis institucional de sus respectivos sistemas políticos. En lo que respecta a Bolivia, los partidos históricos, asociados a la explotación de las mayorías étnicas (aymaras, quechuas) se habían confabulado para impedir que estos actores históricos asumieran un protagonismo en la direccionalidad de la agenda política en el país fundado en honor a Bolívar. En el caso de Venezuela, los partidos históricos surgidos a partir de la década de los años 40 del pasado siglo XX, se habían repartido el poder y usufructuado los beneficios del Estado. En ambas situaciones, surgió un liderazgo basado en la antipolítica, entendida como rechazo a las formas de participación mediante la mediación de los partidos tradicionales.
Evo Morales, a través del Movimiento al Socialismo (MAS) y Hugo Chávez mediante el movimiento Quinta república (MVR), conformaron unos movimientos sociales que adquirieron representación política y fueron desplazando, con un discurso radical de cambio, a los actores políticos tradicionales que no fueron capaces de construir un discurso político que llegará a representar los intereses de grupos de electores claves en los procesos políticos. Chávez, con un discurso dirigido a los estratos D y E, que son cerca del 82% del electorado y Evo, con un discurso cuyo sujeto protagónico son las mayorías indígenas lograron catapultarse al poder. Al hacerlo, se han enfrentado a un conjunto de relaciones de poder, actores e instituciones que se niegan a perder sus privilegios y por lo tanto se articulan para resistirse. Ambos gobernantes optaron por los mismos mecanismos de cambios: la convocatoria a una Asamblea Nacional constituyente. Chávez fue el primero en aplicarlo y el primero en sentir las acciones – más bien reacciones - de resistencias de los bloques de poder. Evo, ha experimentado una primera muestra de esas resistencias. Y decimos primera, pues estamos seguros que la conflictividad social manifestada por quienes tradicionalmente han disfrutado de los beneficios de la explotación de las riquezas minerales de Bolivia, actuaran bajo nuevos esquemas.
Ya Chávez experimentó los rigores que devienen de la articulación de los factores de resistencia. Las acciones desarrolladas entre 2001- 2003 en nuestro país son una muestra de conflictividad social. Las reacciones a la convocatoria de la Constituyente en Bolivia, concretada mediante el intento ilegítimo de las prefecturas de Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija entre otras, para promulgar un estatuto autónomo más allá de la legalidad constitucional, son una demostración concreta. En los casos de Venezuela y Bolivia, los mecanismos de democracia directa, como el referendo, en sus diversas manifestaciones han mostrado la efectividad que pueden tener para minimizar los conflictos. Cómo se recordará, Chávez en una decisión política inteligente acudió a un referendo revocatorio en agosto de 2004, convocatoria que le abrió un ciclo de gobernabilidad que sucedió a una dinámica que se vislumbraba violenta. En el caso de Bolivia, la convocatoria mediante decreto- ley de un referendo revocatorio le da un nuevo aire de gobernabilidad, pues aumentó el apoyo con el que salió elegido en el año 2005 Evo Morales.
Chávez y Evo, comparten además un árbol ideológico común, derivado de su condición de nacionalistas energéticos. Los dos presidentes han reivindicado los derechos de sus respectivas administraciones sobre el control ejercido en las actividades de extracción, procesamiento y comercialización de hidrocarburos. Sus posiciones nacionalistas son incómodas para los intereses foráneos y la problemática derivada de las crecientes necesidades de combustibles fósiles y la escasa capacidad productiva de los países que integran el denominado G-8.
Ese nacionalismo petrolero, es decir el énfasis en el control energético o lo que también se ha dado en llamar diplomacia del petróleo, se ha transformado en un factor perturbador a los intereses norteamericanos en la zona y hace esperar el inicio de un nuevo ciclo de conflictividad entre los gobiernos nacionalistas de Ecuador, Bolivia y Venezuela con los EEUU. La ratificación de Evo, constituye un sólido golpe a los intentos de generar desestabilización en Sudamérica, sobre todos en los países que han adelantado procesos de reinstitucionalización, y deja abiertas nuevas tácticas para desarticular a gobiernos con apoyo popular. Asistimos a una etapa de conflictividad internacional que tiene como eje articulador el tema energético. La única respuesta surge de los movimientos populares y su capacidad de organización y resistencia. Somos testigos excepcionales de un momento histórico que llama a la reflexión crítica y nos brinda a los científicos sociales una oportunidad para el análisis e interpretación de procesos que suceden en tiempo real. Es el momento para ratificar la llamada historia inmediata, que piensa y reflexiona el mundo de lo vivido.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Juane1208@gmail.com
10/08/2008

jueves, 7 de agosto de 2008

AGENDA POLÍTICA: UNA PROPUESTA A LOS CANDIDATOS

Realmente los ciudadanos estamos cansados de la personalización de la política, entendida esta como la superposición de aspectos individuales o carismáticos por encima de la discusión de aspectos teóricos o ideológicos. Lo decimos por el hecho que este rescate de la política, al cual asistimos, se encuentra marcado por el riesgo de la personalización de la política. Esa situación ha signado la circunstancia que la discusión política a la cual asistimos este marcada por dos etiquetas que se traducen en una banalización de lo político: 1) aquella que señala que hay que evitar la extensión del chavismo, como sí se tratara de una peste y 2) la que señala que hay que evitar que triunfe la oposición pues vienen por Chávez.
Sostengo que los ciudadanos que asumimos la política como un acto de diversidad no debemos dejarnos encajonar en esta banal discusión. No creo, aun en mí condición de militante del socialismo por mucho años ,que este sea el camino correcto. Creo que el debate debe ser dado a partir de una definición de una agenda política, entendida como una serie de aspectos sobre el cual desarrollar el debate político por parte de los candidatos a través de los medios de difusión impresa, audiovisual o radial.
Esa agenda, dada la pretendida defensa de la zulianidad, debe partir por una discusión entre los candidatos donde planteen cómo la entienden, sobre qué elementos plantean su sostenimiento o desarrollo. No podemos seguir hablando de la zulianidad cuando no hacemos nada por defender el lago de Maracaibo que le da sentido y la define. No podemos seguir hablando en contra del centralismo cuando desde Maracaibo nos comportamos con igual o mayor tiranía para con los espacios subregionales. Este es un primer aspecto del debate.
El 2do tema de debate, es el clivaje centralismo- descentralización. Esa paradoja entre un estado que históricamente ha sido centralizado y una región – cómo la zuliana- en apariencia sustentada sobre la descentralización. Pido que los candidatos discutan sobre esta materia. Sí aquellos cercanos a la oposición defienden la descentralización que demuestren y defiendan las supuestas o reales bondades logradas en el Zulia. Los que defiendan al gobierno nacional que hagan lo mismo en lo que respecta al manejo de este tema, pero sobre todo que avancemos para que el discurso político de las descalificaciones y de las frases destempladas y sin sentido, quede atrás.
Un 3er tema tiene que ver con los procesos de consulta y democratización ciudadana; y ello debe comenzar por los procesos de selección de los candidatos y la forma como se establecen mecanismos de seguimiento, control y participación de los ciudadanos en el diseño y ejecución de las políticas públicas. Acá se trata de ver sí los candidatos pueden ser capaces de articular una propuesta más allá de lugares comunes y simples palabras. Hablamos de la esencia de la condición democrática: participación y demarquía de la acción pública.
Un 4to aspecto, está asociado a la discusión de una política contra la pobreza. No es posible que de los 10 municipios más pobres del país el estado Zulia tenga cinco (5): Jesús María Semprún, Francisco Javier Pulgar, Mara, Páez y Almirante Padilla. En este punto nos concadenamos con el tema n° 1. Aquellos que se refugian en el falso manejo de la zulianidad y el regionalismo, no han hecho nada para disminuir o incidir en una reducción de la pobreza. Es necesario articular y evaluar que proponen los candidatos en torno a este aspecto y así sabremos sí son capaces de ir más allá del simple pronunciamiento y de las frases vacías.
Por último, creemos que elevar el discurso político es esencial, vital para adecentar las campañas políticas. Debemos ir más allá de frases llenas de estupidez y levedad como “hay que evitar la instalación de un castro-comunismo” o “después del 23-Nov vienen por nosotros”. Despersonalizar la discusión en la campaña electoral, pasa por exigirles a los candidatos opuestos al gobierno que hablen acerca de sus planes y proyectos. Que vayan más allá de plantear que la unidad es necesaria para evitar la expansión del chavismo. Para los candidatos del gobierno se trata de ir más allá de vestirse de rojo y repetir los rituales verbales de Chávez. Desde la Universidad del Zulia, a través de la Cátedra Pío Tamayo proponemos está agenda, particularmente a los candidatos a la Gobernación y la Alcaldía de Maracaibo. Ofrecemos un espacio para la discusión y un tema para el debate serio. Estaremos atentos a una respuesta de ustedes.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
04/08/2008

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DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

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