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martes, 19 de agosto de 2008

¿ZULIANIDAD O MARABINIDAD?

La próxima concurrencia electoral es un momento propicio para debatir acerca de un elemento de la identidad regional, el referido a la identificación cultural. El gobierno regional se ha dado a la tarea de manipular la identidad a partir de la denominada zulianidad. Nosotros planteamos unas razones de tipo histórico para contrastar con esté manejo. En 1er lugar, el elemento cultural sobre el cual se estructura toda identidad es el espacio, y en el caso particular del Zulia es el Lago de Maracaibo. La irrupción de Alonso de Ojeda en este espacio acuático es vital en la construcción primera. Es el Lago la estructura espacial sobre el cual se articularon las comunidades originarias, es el Lago el elemento comunicante en la construcción de los circuitos económicos impuestos por el europeo. Es el Lago la base de la diversidad cultural, física y económica de la región. Por lo tanto, la denominación de Marabino y su asignación a la denominada región histórica es un concepto aceptado por los círculos académicos. Los trabajos de Germán Cardozo, Ileana Parra, Belin Vásquez, Rutilio Ortega, todos docentes de la Universidad del Zulia así lo ratifican.
Decimos esto, por el hecho que la región histórica marabina, es un espacio múltiple y variado, articulado en varios puntos, tantos con el oriente colombiano como con el nor-occidente de la actual Venezuela. Por ello, la identificación histórica de los habitantes de está región como marabinos. Esa condición es fortalecida por las decisiones administrativas tomadas por la Corona Española a través del Consejo de Indias. La conformación de la Provincia de Maracaibo como ente político – administrativo corresponde a la consolidación del intercambio productivo y comunicativo establecido por los europeos sobre la base indígena preexistente.
La provincia de Maracaibo, por su extensión y duración entre 1676 hasta su desaparición en la 1era mitad del siglo XIX. Hablamos por lo tanto de más de 2 siglos de construcción identitaria, que tuve como eje articulador el papel que tiene el Lago de Maracaibo. Por ello asumimos la necesidad de plantear el gentilicio de marabino, retomando así el sentido histórico, cultural y espacial sobre el cual se estructura la identidad.
El manejo que tradicionalmente se le ha dado a la zulianidad, esta signado por la conveniencia de las élites políticas. Se ha pensado como un factor a través del cual se mantiene un clivaje región- poder central, que no ha servido más que para enmascarar los propios intereses de grupos económicos y políticos, conjuntamente con las redes de poder que construyen.
La región histórica marabina, no ha desaparecido con la división, la vinculación del espacio vital marabino, compuesto por el lago de Maracaibo y las subregiones (Guajira, Costa Oriental, Sur del Lago, Machiques, Capital) se ha mantenido, subsisten sus relaciones y vínculos. Por otra parte, esto contrasta con el hecho que el Departamento Zulia se establece en 1824. Es decir casi 2 siglos posteriores al establecimiento y construcción identitaria. La zulianidad es muy posterior y ha significado la preponderancia dominante de las elites asentadas exclusivamente en la ciudad puerto de Maracaibo, desplazando a los demás grupos poblaciones. Este aspecto es aun constitutivo esencial de la zulianidad: no incorpora a todos los espacios geográficos y las micro-identidades subyacentes en el espacio histórico marabino.
Lo peor de esta manipulación, es que ha servido – y en eso consiste su efectividad- para mantener una discusión entre los “defensores” de la identidad del zuliano y quienes “buscan” atentar contra la “autonomía” que los caracteriza. Hay un elemento que forma parte del campo experiencial y es la circunstancia que cuando uno como docente, les señala a los estudiantes que establezcan los elementos que los identifican, no consiguen caracterizar la zulianidad. Eso indica una profunda desvinculación con la realidad y que es una muestra de la manipulación y debilidad constructiva de la elite marabina en este tema. Planteamos por ello que la sociedad civil inicie un debate, conjuntamente con los candidatos acerca de este tema de carácter histórico y que resulta esencial para la definición identitaria de quienes vivimos en este espacio geográfico.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
18/08/2008
BOLIVIA Y VENEZUELA, EVO Y CHÁVEZ

Venezuela y Bolivia mantienen más de un elemento de comparación histórica. Por un lado se trata de dos liderazgos construidos sobre la crisis institucional de sus respectivos sistemas políticos. En lo que respecta a Bolivia, los partidos históricos, asociados a la explotación de las mayorías étnicas (aymaras, quechuas) se habían confabulado para impedir que estos actores históricos asumieran un protagonismo en la direccionalidad de la agenda política en el país fundado en honor a Bolívar. En el caso de Venezuela, los partidos históricos surgidos a partir de la década de los años 40 del pasado siglo XX, se habían repartido el poder y usufructuado los beneficios del Estado. En ambas situaciones, surgió un liderazgo basado en la antipolítica, entendida como rechazo a las formas de participación mediante la mediación de los partidos tradicionales.
Evo Morales, a través del Movimiento al Socialismo (MAS) y Hugo Chávez mediante el movimiento Quinta república (MVR), conformaron unos movimientos sociales que adquirieron representación política y fueron desplazando, con un discurso radical de cambio, a los actores políticos tradicionales que no fueron capaces de construir un discurso político que llegará a representar los intereses de grupos de electores claves en los procesos políticos. Chávez, con un discurso dirigido a los estratos D y E, que son cerca del 82% del electorado y Evo, con un discurso cuyo sujeto protagónico son las mayorías indígenas lograron catapultarse al poder. Al hacerlo, se han enfrentado a un conjunto de relaciones de poder, actores e instituciones que se niegan a perder sus privilegios y por lo tanto se articulan para resistirse. Ambos gobernantes optaron por los mismos mecanismos de cambios: la convocatoria a una Asamblea Nacional constituyente. Chávez fue el primero en aplicarlo y el primero en sentir las acciones – más bien reacciones - de resistencias de los bloques de poder. Evo, ha experimentado una primera muestra de esas resistencias. Y decimos primera, pues estamos seguros que la conflictividad social manifestada por quienes tradicionalmente han disfrutado de los beneficios de la explotación de las riquezas minerales de Bolivia, actuaran bajo nuevos esquemas.
Ya Chávez experimentó los rigores que devienen de la articulación de los factores de resistencia. Las acciones desarrolladas entre 2001- 2003 en nuestro país son una muestra de conflictividad social. Las reacciones a la convocatoria de la Constituyente en Bolivia, concretada mediante el intento ilegítimo de las prefecturas de Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija entre otras, para promulgar un estatuto autónomo más allá de la legalidad constitucional, son una demostración concreta. En los casos de Venezuela y Bolivia, los mecanismos de democracia directa, como el referendo, en sus diversas manifestaciones han mostrado la efectividad que pueden tener para minimizar los conflictos. Cómo se recordará, Chávez en una decisión política inteligente acudió a un referendo revocatorio en agosto de 2004, convocatoria que le abrió un ciclo de gobernabilidad que sucedió a una dinámica que se vislumbraba violenta. En el caso de Bolivia, la convocatoria mediante decreto- ley de un referendo revocatorio le da un nuevo aire de gobernabilidad, pues aumentó el apoyo con el que salió elegido en el año 2005 Evo Morales.
Chávez y Evo, comparten además un árbol ideológico común, derivado de su condición de nacionalistas energéticos. Los dos presidentes han reivindicado los derechos de sus respectivas administraciones sobre el control ejercido en las actividades de extracción, procesamiento y comercialización de hidrocarburos. Sus posiciones nacionalistas son incómodas para los intereses foráneos y la problemática derivada de las crecientes necesidades de combustibles fósiles y la escasa capacidad productiva de los países que integran el denominado G-8.
Ese nacionalismo petrolero, es decir el énfasis en el control energético o lo que también se ha dado en llamar diplomacia del petróleo, se ha transformado en un factor perturbador a los intereses norteamericanos en la zona y hace esperar el inicio de un nuevo ciclo de conflictividad entre los gobiernos nacionalistas de Ecuador, Bolivia y Venezuela con los EEUU. La ratificación de Evo, constituye un sólido golpe a los intentos de generar desestabilización en Sudamérica, sobre todos en los países que han adelantado procesos de reinstitucionalización, y deja abiertas nuevas tácticas para desarticular a gobiernos con apoyo popular. Asistimos a una etapa de conflictividad internacional que tiene como eje articulador el tema energético. La única respuesta surge de los movimientos populares y su capacidad de organización y resistencia. Somos testigos excepcionales de un momento histórico que llama a la reflexión crítica y nos brinda a los científicos sociales una oportunidad para el análisis e interpretación de procesos que suceden en tiempo real. Es el momento para ratificar la llamada historia inmediata, que piensa y reflexiona el mundo de lo vivido.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Juane1208@gmail.com
10/08/2008

jueves, 7 de agosto de 2008

AGENDA POLÍTICA: UNA PROPUESTA A LOS CANDIDATOS

Realmente los ciudadanos estamos cansados de la personalización de la política, entendida esta como la superposición de aspectos individuales o carismáticos por encima de la discusión de aspectos teóricos o ideológicos. Lo decimos por el hecho que este rescate de la política, al cual asistimos, se encuentra marcado por el riesgo de la personalización de la política. Esa situación ha signado la circunstancia que la discusión política a la cual asistimos este marcada por dos etiquetas que se traducen en una banalización de lo político: 1) aquella que señala que hay que evitar la extensión del chavismo, como sí se tratara de una peste y 2) la que señala que hay que evitar que triunfe la oposición pues vienen por Chávez.
Sostengo que los ciudadanos que asumimos la política como un acto de diversidad no debemos dejarnos encajonar en esta banal discusión. No creo, aun en mí condición de militante del socialismo por mucho años ,que este sea el camino correcto. Creo que el debate debe ser dado a partir de una definición de una agenda política, entendida como una serie de aspectos sobre el cual desarrollar el debate político por parte de los candidatos a través de los medios de difusión impresa, audiovisual o radial.
Esa agenda, dada la pretendida defensa de la zulianidad, debe partir por una discusión entre los candidatos donde planteen cómo la entienden, sobre qué elementos plantean su sostenimiento o desarrollo. No podemos seguir hablando de la zulianidad cuando no hacemos nada por defender el lago de Maracaibo que le da sentido y la define. No podemos seguir hablando en contra del centralismo cuando desde Maracaibo nos comportamos con igual o mayor tiranía para con los espacios subregionales. Este es un primer aspecto del debate.
El 2do tema de debate, es el clivaje centralismo- descentralización. Esa paradoja entre un estado que históricamente ha sido centralizado y una región – cómo la zuliana- en apariencia sustentada sobre la descentralización. Pido que los candidatos discutan sobre esta materia. Sí aquellos cercanos a la oposición defienden la descentralización que demuestren y defiendan las supuestas o reales bondades logradas en el Zulia. Los que defiendan al gobierno nacional que hagan lo mismo en lo que respecta al manejo de este tema, pero sobre todo que avancemos para que el discurso político de las descalificaciones y de las frases destempladas y sin sentido, quede atrás.
Un 3er tema tiene que ver con los procesos de consulta y democratización ciudadana; y ello debe comenzar por los procesos de selección de los candidatos y la forma como se establecen mecanismos de seguimiento, control y participación de los ciudadanos en el diseño y ejecución de las políticas públicas. Acá se trata de ver sí los candidatos pueden ser capaces de articular una propuesta más allá de lugares comunes y simples palabras. Hablamos de la esencia de la condición democrática: participación y demarquía de la acción pública.
Un 4to aspecto, está asociado a la discusión de una política contra la pobreza. No es posible que de los 10 municipios más pobres del país el estado Zulia tenga cinco (5): Jesús María Semprún, Francisco Javier Pulgar, Mara, Páez y Almirante Padilla. En este punto nos concadenamos con el tema n° 1. Aquellos que se refugian en el falso manejo de la zulianidad y el regionalismo, no han hecho nada para disminuir o incidir en una reducción de la pobreza. Es necesario articular y evaluar que proponen los candidatos en torno a este aspecto y así sabremos sí son capaces de ir más allá del simple pronunciamiento y de las frases vacías.
Por último, creemos que elevar el discurso político es esencial, vital para adecentar las campañas políticas. Debemos ir más allá de frases llenas de estupidez y levedad como “hay que evitar la instalación de un castro-comunismo” o “después del 23-Nov vienen por nosotros”. Despersonalizar la discusión en la campaña electoral, pasa por exigirles a los candidatos opuestos al gobierno que hablen acerca de sus planes y proyectos. Que vayan más allá de plantear que la unidad es necesaria para evitar la expansión del chavismo. Para los candidatos del gobierno se trata de ir más allá de vestirse de rojo y repetir los rituales verbales de Chávez. Desde la Universidad del Zulia, a través de la Cátedra Pío Tamayo proponemos está agenda, particularmente a los candidatos a la Gobernación y la Alcaldía de Maracaibo. Ofrecemos un espacio para la discusión y un tema para el debate serio. Estaremos atentos a una respuesta de ustedes.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
04/08/2008

sábado, 26 de julio de 2008

Santa Cruz y Zulia: ¿autonomismo o secesión?

Comienzo señalando que no estoy dispuesto a permitir que se banalice este debate sobre el autonomismo y la secesión. Lo digo básicamente por las declaraciones del Gobernador del estado Zulia, que establece como la propuesta de una secesión no está planteada. Asimismo creo importante – por lo menos así lo es para mí como científico social- desmontar algunas matrices de información sobre las cuales se construye este discurso político, que afianzado sobre la idea de autonomía se comporta en esencia como un discurso de división.
Tengo que comenzar diciendo que hay un primer indicio acerca de la intención del Gobernador por impulsar – solapado sobre el regionalismo- un discurso de separación. Ese indicio se manifiesta en la selección del 28 de enero como día de la zulianidad. Esa selección no es fortuita, pues el 28 de enero de 1821 la antigua Provincia del Zulia, que hasta ese momento se había manifestado fiel al estado colonial español se declaro como “república democrática” según la manifestación del Cabildo de Maracaibo, encabezado por Francisco Delgado Gobernador Político e Intendente. Esa idea de república independiente significaba que esta región -cercana a la corona española hasta que las condiciones de la guerra de independencia cambiaron- pasaba a buscar su propia soberanía en un sentido estratégico muy conveniente para las elites maracaiberas. Obviamente la idea representada en la selección de esta fecha por el equipo de gobierno de Manuel Rosales no deja ninguna duda: se trata de emular ese “espíritu” que permitió al Zulia erigirse como autónoma momentáneamente.
No sería esta la única vez que se manifestaría esa intención en el Zulia, pero llama poderosamente la atención cómo cuando se ha manifestado, ha sido por la actuación de las elites políticas y económicas que a través de la manipulación de las características culturales de los marabinos moviliza al colectivo o por lo menos lo intenta. En el transcurso de la 2da mitad del siglo XIX se dieron algunos movimientos interesantes por la significación geopolítica de una secesión que incluye no sólo parte de Venezuela sino de Colombia. Es el caso de una manifestación hecha por el Coronel Francisco maría Faría en 1835, quién en medio de una lucha intestina que sufrió el país declaro a Maracaibo independiente y la denomino República de Colombia, contando con el apoyo de ciertos grupos de la elite. De nuevo el pueblo era desplazado por los intereses particulares de los grupos de poder y las redes constituidas por ellos.
En 1848, el Gobernador de la Provincia de Maracaibo José Aniceto Serrano se declaró en rebeldía al gobierno de José Tadeo Monagas y para ello procuró unificar a la elite para ratificar esa decisión. Como reacción el gobierno de Monagas cercó a los disidentes y los sometió al desobedecer la idea de unión establecida en la Carta Magna. Lo interesante del caso es que los líderes de esa elite terminaron huyendo y las consecuencias las sufrió el colectivo que fue motivado a “independizarse”. Esta lección sería interesante mantenerla viva, pues pareciera que esta articulándose actuaciones muy parecidas en estos momentos.
La siguiente actuación se da el 20 de febrero de 1863, cuando Jorge Sutherland y Venancio Pulgar, se adhieren a la causa de Juan Crisóstomo Falcón contra José Antonio Páez y proclaman la “independencia” de Venezuela para negociar con condiciones de igualdad con el Estado central. Los casos de Sutherland y Pulgar son los más emblemáticos en los intentos secesionistas del Zulia y son ejemplificantes en las intenciones de la elite marabina para emplearlos como ejemplo. Habrá que recordar como durante el gobierno de Oswaldo Álvarez Paz se planteó la utilización de Venancio Pulgar como un símbolo de la diferencialidad del Zulia con el resto de Venezuela. Sutherland y Pulgar llegaron a Proclamar la Independencia de Maracaibo y su derecho soberano a administrar sus riquezas, no obstante su desenvolvimiento y los hechos de 1868 y 1869 demostraron que finalmente lo que hicieron fue utilizar en su propio beneficio el sentimiento de identidad colectiva construido durante largos siglos en el Zulia.
Somos claros al señalar que sí bien este falso autonomismo, declara la dicotomía región/ estado central, basándose en ello para justificar las condiciones de pobreza y carencias de las subregiones que componen al Zulia (Guajira, Sur del Lago, Costa Oriental, Machiques, Capital) no es una responsabilidad del gobierno central, decidir la distribución del situado constitucional. En los años que van desde 1997 hasta la fecha el Zulia ha experimentado un incremento de la asignación del situado constitucional cercano al 45%. Cabe preguntarse ¿ qué impulsa al legislativo regional a concentrar esos recursos únicamente o mayoritariamente en la región capital?. Sí la base de esa falsa identidad es la queja contra el centralismo capitalino, ¿dónde queda el centralismo marabino que afecta a las demás subregiones? ¿Por qué los legisladores del Zulia no se quejan sobre esa distribución? Para muestra de la fatuidad del discurso del Gobernador señalaré lo siguiente: cerca del 65% del petróleo que aporta el Zulia a la producción del país sale de la Costa Oriental del Lago (COL), particularmente de los Municipios Cabimas, Simón Bolívar, Valmore Rodríguez, sin embargo la retribución que hace el gobernador a esas regiones es mínimo¡ ¿ No es esto centralismo? ¿Acaso no es esa la queja del gobierno de Rosales con el gobierno central?.
Hasta ahora lo que nos enseña la historia es que el Zulia ha experimentado una manipulación de las identidades colectivas a favor de las elites de poder y sus propios intereses. No es casual que en el contexto de los procesos sucedidos en Bolivia se esté planteando un estatuto autonómico en los mismos términos de manejo independiente de los recursos económicos con que cuenta la región. Todo ello sobre la base de una identidad que se asume fuera de la venezolanidad y que se impulsa de esa manera por intereses espurios surgidos dentro del contexto del enfrentamiento político. Sí queremos generar una verdadera discusión planteamos entonces un debate acerca de este falso autonomismo, que en esencia ha demostrado ser tan injusto con el resto del Zulia. Soy tajante al señalar que no estoy dispuesto a dejar que se manipule históricamente lo sucedido para justificar una política secesionista que termina “manipulando” las necesidades del zuliano y que en la práctica no defiende la territoriedad del Zulia, que es la base constitutiva de la identidad colectiva. Este gobierno de Rosales ha descuidado al Zulia en lo que respecta a la atención de los espacios subregionales que la componen, por lo tanto esas propuestas son en realidad una manera de enmascarar sus propios intereses políticos. ¡ No permitan los zulianos esa manipulación¡

Dr. Juan E. Romero
Historiador- profesor universitario juane1208@gmail.com 10/05/2008
EL PROCESO POLÍTICO EN COLOMBIA

Hace unas semanas advertíamos de la situación en América Latina, y al hacerlo hablamos de Colombia. Hoy queremos ampliar nuestras apreciaciones al respecto. El gobierno de Uribe no puede ser visto descontextualizado de la realidad histórica de nuestro vecino y mucho menos desligado de la política de seguridad hemisférica planteada por los distintos gobiernos de los EEUU desde finales del siglo XX.
Al revisar el primer aspecto, la situación histórica nos conseguimos con una sociedad que en esencia tiene una estructura de castas, entendida como una organización social con amplios vínculos derivados de redes de poder, estructurados sobre relaciones familiares, económicas y sociales construidas en el transcurso de su propia historia y que mantiene privilegios y símbolos que buscan excluir a otros grupos sociales. Nos encontramos con familias que tradicionalmente han formado parte del poder político y económico, basados en relaciones conformadas sobre el manejo de privilegios y acceso a posesiones de grandes recursos productivos. Los Pastrana, los Betancourt, los Londoño, los Santos, son sólo parte de esas relaciones que mantienen y sostienen una estructura de poder que es sumamente eficaz y eficiente. Por otra parte, no hay que perder de vista que esa estructura se ha preparado para gobernar. Se han esmerado en formarse en las técnicas de gobierno y han cubierto las principales estructuras institucionales del Estado colombiano. Por lo tanto, tienen la capacidad de mimetizarse por encima de sus preferencias políticas (liberales- conservadores) y cohesionarse en función de conservar sus beneficios o ampliarlos.
En torno a este aspecto, esos grupos sociales han visto una oportunidad política derivada de la posición nacionalista del gobierno del presidente Hugo Chávez, para articularse y posicionarse como actores estratégicos en el contexto de la política exterior norteamericana. Los grupos de poder colombiano, que siempre han tenido claro un proyecto geopolítico de expansión a costa de sus vecinos y han mantenido una política de expoliación de recursos, al mismo tiempo que han procurado alinearse con los intereses representados en el sistema capitalista mundial, han planteado un reacomodo de su situación política en el contexto latinoamericano, pasando a ocupar primigenia posición como elementos de contención en este espacio geográfico.
Ese cambio obedece al retroceso formal que han sufrido en el contexto de las democracias representativas en Latinoamérica. Las enormes derrotas electorales que tuvieron en Venezuela, Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile han obligado a los que tienen pretensiones hegemónicas a replantear sus acciones políticas. Por ello, países como Colombia y Perú, son piezas claves en una política de contención de la amenaza socialista y popular que encarna principalmente la figura de Chávez. En esta lógica, el gobierno de Uribe ha brindado todas las facilidades de movilización y apoyo a fuerzas militares norteamericanas para convertir a Colombia en un foco de supervisión y control estratégico en una zona vital desde el punto de vista energético, físico-natural y ecológico para los intereses de la economía mundial.
En este marco, la estructura de poder implementada por Uribe se ha traducido en una asociación estratégica entre militarismo-narcotráfico-compañías trasnacionales en función de potenciar la presencia norteamericana en la zona, al mismo tiempo que se transformo en un elemento de desestabilización política en un espacio que cada vez gira más bruscamente hacia la izquierda. Esa asociación ha permitido la transmutación de Colombia en un laboratorio en América Latina para la aplicación de la Revolución en Armamento Militar (RAM) que se traduce en la aplicación de avances en ciencia y tecnología utilizados en el fortalecimiento de la operatividad armada del sector militar. Una muestra de ello fue el bombardeo de Ecuador y la penetración y posterior retiro de fuerzas militares colombianas. Con ello se daba una demostración de fuerza que señalaba la impronta norteamericana y el nuevo papel que juegan las fuerzas armadas colombianas como socios militares de los EEUU.
En ese marco, la asociación de Uribe con los grupos paramilitares ha quedado descubierta colocándolo en una situación de deslegitimidad que ha sido propicia para intentar retomar y relanzar su posición como adalid del capitalismo más agresivo. Enmarcado dentro de las líneas dibujadas en la Doctrina de Seguridad de los EEUU, que establece amenazas y retos, el gobierno de Uribe se ha empecinado en mantener un accionar que tiene dos destinos principales: 1) posicionarse como principal socio militar de los EEUU en la región, que lo ha llevado a aumentar su gasto militar en más de 5.500 millones de US$ y 2) acrecentar su presencia militar en las fronteras con sus vecinos buscando con ello expandir sus bases de poder económico. Estas 2 áreas prioritarias son una amenaza geopolítica al equilibrio militar que hasta ahora había tenido la zona y que no debe ser perdido de vista en este contexto histórico.
Colombia y el gobierno de Uribe, son propicios para adelantar más acciones de provocación dado el hecho que su situación política interna le exige presentar un enemigo externo – y que mejor que el gobierno de Chávez- para cohesionar las fuerzas sociales en esta coyuntura electoral. Tenerlo claro, es vital para la política exterior no sólo de Venezuela sino del resto de los países del subcontinente. Sin duda la perspectiva a futuro nos indica múltiples focos de conflictividad internacional con un gobierno encabezado y representado por los sectores más conservadores de Colombia. Eso hace necesario arreciar un diseño institucional – que ya ha sido planteado en reuniones de Mercosur y UNASUR- que busque cohesionar políticamente a los diversos Estados nacionales en Sudamérica. Es este el gran reto del siglo XXI en esta su primera mitad, concretarlo se traduce en una articulación de esfuerzos para evitar la fragmentación que históricamente hemos mantenido.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
01/07/2008

viernes, 25 de julio de 2008

LA PERSONALIZACIÓN DE LA POLÍTICA

Nos encontramos en una coyuntura simpática, en el sentido de las múltiples contradicciones y oportunidades de las cuales estamos siendo testigos. Contradicciones determinadas por el hecho cierto que el mundo de la política está siendo resemantizado, en el sentido que adquiere una nueva significación dada por el rescate de lo político como expresión constructora de ciudadanía más allá del mero hecho electoral, no obstante es contradictorio por cuanto ese rescate de lo político es amenazado en coyunturas electorales como la que vivimos por la fatuidad y la futilidad. El discurso político es arrastrado al pozo del sin sentido, cuando tiene la oportunidad de elevarse y generar un espacio para la crítica. Un ejemplo claro es el tono de la pre- campaña electoral que observamos ahora. El debate político entre Pablo Pérez y Gian Carlo Di Martino ha estado signado por la falta de ideas y por un exceso en adjetivos calificativos banales. Ninguno ha planteado un debate acerca del proyecto nacional enmarcado en el desarrollo regional y local. Ambos se han dado a la tarea de hablar en términos profundamente coloquiales, como sin con esa actitud vayan a ganar la contienda. Por un lado uno señala que le “va a tirar una recta por el pecho que quedara loco” (SIC) y el otro contesta que “… Rosales tiene que enfrentarse con un gallo”. Las expresiones hablan por sí mismas y pueden ser resumidas en una explicación: la personalización de la política.
Hablar de personalización de la política es entender que en el escenario de lo actual nos encontramos con una situación donde el debate político es sustituido por adjetivaciones que denotan u ocultan la debilidad ideológica. Esa debilidad no es producto de pereza mental o carencia de formación, es el resultado de la banalización ideológica del debate político. Las partes en pugna renuncian a elevar el discurso, pues es más cómodo sumergirse en la futilidad que pensar la realidad que los rodea. Y renuncian a ello, por que han cedido el debate a un único actor: Hugo Chávez. Quienes lo siguen o quienes lo adversan, se someten a las líneas discursivas que propone. No generan epistemológicamente hablando una profundización o una contra argumentación a sus propuestas, sólo se disponen a repetirla hasta el cansancio u oponerse por necedad. Ambas posiciones son iguales de peligrosas para avanzar en la construcción de un modelo de democracia más alejado de la representación política y más cercana a la articulación significativa de los ciudadanos.
La personalización de la política, se traduce en una manifestación discursiva carente de profundidad. Se trata de repetir una matriz de opinión, formulada desde un modelo carismático comunicacional – Chávez- que maneja elementos teóricos que van más allá de sus seguidores, quienes se ven desestructurados al momento de repetir la argumentación. Para los seguidores del chavismo, se trata de repetir lo dicho, es decir, en decir lo expresado por el líder sin ir más allá de los lugares comunes. Eso contradice en muchas ocasiones lo que parece ser la búsqueda de un debate ideológico por parte del líder carismático mismo. Chávez lo ha expresado en múltiples ocasiones: es necesario generar la discusión, pero la discusión en el ámbito del partido ha estado marcada por la futilidad y la repetición no crítica del discurso. No hay quién señale los riesgos de repetir automáticamente lo dicho, pero sobra quién se dé a la tarea de transformarse en actor o referente oficial de la voz del partido. La situación en el lado de la oposición no es menos grave. Se trata en esa sección de oponerse por condición sine qua non a lo dicho por Chávez. La futilidad en un sentido opuesto. Sí no logramos sacar el discurso de ese campo, estamos sometidos al estancamiento. Se trata de entender la necesidad de enriquecer lo político en base a un accionar político, como un hacer juntos entre diversos. Se trata de entender la necesidad de re-articular lo público y ello sólo es posible cuando entendamos que se debe profundizar en la crítica. Para quienes apoyamos la opción de un modelo socialista alejado del referente cubano o soviético, pasa por generar una crítica al dogmatismo des- ideologizado que caracteriza a ciertos sectores progubernamentales. Para quienes se oponen se trata de articular una propuesta de país alternativa y pasar la página que se resume en la frase desdichada “hay que salir de Chávez”.
Nos encontramos en un momento que caracteriza una oportunidad política para el cambio histórico. En un momento de definición y construcción, pero que debe estar basado en la criticidad, en el ejercicio deliberativo y no en la tozudez dogmática que caracteriza a ciertos actores políticos, se trata de pasar más allá del mundo etiquetado de chavistas o antichavistas. Se trata de construir un debate basado en propuestas y por lo tanto, de profundizar el discurso. Renunciemos a la banalidad como única oportunidad para la construcción de un espacio de participación.

Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com

ELECCIONESLUZ

ELECCIONES EN LUZ

Cuando estén leyendo esta columna, en la Universidad del Zulia nos encontraremos profesores y alumnos concurriendo a un acto electoral, donde elegiremos a nuestras nuevas autoridades rectorales, decanos y representantes de los profesores a los Consejos (Universitario, Facultad y Escuela). Se escuchara hablar de democracia y participación, pero en el fondo seguimos siendo especialmente cerrados y dogmáticos.
La Universidad del Siglo XXI, debe discutir acerca de los procesos de democratización y no se trata sólo de permitir el acceso a quienes soliciten estudiar. Se trata del verdadero ejercicio democrático hacia lo interno de vida universitaria. Nosotros nos encontramos sumidos en una profunda contradicción devenida del hecho cierto que nuestros empleados y obreros son ciudadanos a medias en nuestro claustro. Mientras en nuestras aulas enseñamos y hablamos de democracia y participación, los profesores – autoridades incluidas- siguen empecinadas en hacer de una parte importante de nuestra población (estudiantes, empleados y obreros) ciudadanos de 2da.
La Universidad no puede hablar de democracia sí antes no democratiza los procedimientos administrativos que limitan la participación de los universitarios. El claustro no puede seguir siendo esa figura medieval que privilegia a ciertos sectores. El claustro debe abrirse a todos, pero con ciertas condiciones. Lo primero, es que la comunidad es una asociación de intereses conformada por profesores, alumnos, obreros y empleados. No hay razón para establecer más o menos privilegios para quienes somos profesores. Se alega que en el diseño de las políticas académicas no pueden participar los estudiantes y menos los obreros y empleados. Lo paradójico del caso, es que buena parte de quienes hacemos investigación y extensión contamos con la enorme y muy valiosa colaboración de empleados, estudiantes y obreros, sin embargo nos empecinamos en mantener posturas privilegiadas.
La Universidad del siglo XXI, debe permitir la participación de todos, pero está debe estar sometida al cumplimiento. En el caso del obrero, se debe privilegiar a aquel que participe en actividades de extensión e investigación/docencia y cumpla con sus obligaciones. El empleado debe ser privilegiado pues es parte importante en el desarrollo de nuestras acciones académicas. En la medida que se mantenga al día con sus obligaciones, cumpla con los programas y proyectos se les debe dar acceso a la “vida democrática”. Los estudiantes, siempre y cuando se mantengan al día en sus semestres deben tener una paridad mayor en la representación electoral, así como en los Departamentos. Sí es afectado por la aplicación del régimen de repitientes (RR) debe ser suspendido de sus derechos, siempre y cuando no haya justificado su suspensión. Los profesores atrasados en sus trabajos de ascenso, que no cumplan con la docencia, investigación y extensión no deben votar, pues incumplen con sus funciones esenciales. Los profesores jubilados – que no mantengan actividades o funciones- deben participar pero ponderando su voto en un porcentaje. No es posible que los profesores se jubilen e incidan como lo hacen en la designación de una autoridad y luego se marchen tan tranquilos a sus casas, dejándonos a los activos sufriendo la calamidad de sus decisiones.
La Universidad no puede seguir siendo una sociedad de cómplices, donde no hay parámetros de excelencia para elegir a las autoridades. Un rector debe ser líder indiscutible en ética, en investigación, docencia y condición humana. No es posible sólo favorecer a quién pertenezca a su grupo. La Universidad hoy debe alzar la voz, contra aquellos que se enorgullecen de los investigadores y asumen que el incremento de los PPI es obra de su gestión. Los investigadores nos hemos cansado que hablen por nosotros y manipulen nuestro papel. Por eso hoy los invitamos a participar y descubrir con nuestro voto que otra Universidad es posible, no sólo cantando se construye un futuro, es necesario comprometerse.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Juane1208@gmail.com

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DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)

Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com

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La Doctrina de Seguridad de los EEUU y su impacto en Latinoamérica.


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En Barcelona, España (2005)

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Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com

En la frontera con Colombia (Guajira venezolana)

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Foro sobre la Reforma Constitucional (IUTM octubre 2007)

Foro sobre la Reforma Constitucional (IUTM octubre 2007)

Sistema Político. Comportamiento Político y participación

Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)

Actividad de Campo en urumaco (Edo. Falcón)
Foto con un grupo de alumnos de Historia en el Edo. Falcón

Foro sobre la reforma en el IUTM (Maracaibo) Octubre 2007

Historiografía. Clase Nº 1

En el Cerro Niquitao (Trujillo 2007)

En el Cerro Niquitao (Trujillo 2007)

En Castilletes (Frontera con Colombia)

En Castilletes (Frontera con Colombia)
Foto desde el Hito Nº 1 con el Profesor Wualter Velez de la Universidad del Zulia. Castilletes